‚ÄćLa Iglesia Cat√≥lica cree que en la Biblia est√° la revelaci√≥n definitiva de Dios, s√≥lo que es tan dif√≠cil de comprender por los hombres, que necesita mucho tiempo de maduraci√≥n para develar los elementos clave que est√°n contenidos en ella y no dichos expl√≠citamente.
inmaculada murillo

Uno de esos casos es el de la Inmaculada Concepción, en lo cual si bien el pueblo cristiano creía, le llevó 19 siglos a la institución Iglesia Católica Apostólica Romana definir como dogma de fe.

El dogma de la Inmaculada Concepción sostiene que María, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción estuvo libre de todo pecado.

LA INMACULADA CONCEPCI√ďN

Si hay algo en que los católicos estamos hoy  todos de acuerdo. es en la maternidad virginal de María, en su Concepción Inmaculada, y lo manifestamos diariamente en nuestro amor hacia ella, en los cientos y miles de Rosarios que rezamos, en peregrinaciones, agradecimientos y todo otro  tipo de devoción que nos inspira nuestra Madre.

Pero, no siempre fue así...

Si leemos que el Papa P√≠o IX proclam√≥, en el a√Īo 1854, durante una Misa Solemne, el ¬†Dogma de la Inmaculada Concepci√≥n de Mar√≠a, mientras todas las campanas de Roma ta√Ī√≠an¬†al un√≠sono durante una hora en se√Īal del j√ļbilo del pueblo cristiano, podemos preguntarnos

¬ŅPor qu√© tan tarde en la Historia de la Redenci√≥n?¬ŅQu√© pas√≥ entre la Ascensi√≥n de Jes√ļs al cielo y el a√Īo 1854?

¬ŅPor qu√© la Iglesia demor√≥ tanto en promulgar el dogma de la Inmaculada Concepci√≥n de Mar√≠a?

inmaculada zurbaran

                                   

SOLO UN POCO DE MUCHA HISTORIA

Tal vez no pueda encontrarse una sola respuesta a estas preguntas.  

¬ŅEs posible pensar en una duda, o en una falta de certeza que dure casi diecinueve siglos?

Comencemos por el principio: Los Apóstoles, en el comienzo de la Iglesia, estaban todos seguros de la pureza absoluta de María.

La frase escrita en griego por el evangelista Lucas al relatar la Anunciaci√≥n, ‚Äúchejaritomene‚ÄĚ, significaba ‚Äúla llena de gracia, la que estuvo, est√° y estar√° por siempre llena de gracia‚ÄĚ.

‚ÄćEl ap√≥stol San Andr√©s, al ser martirizado resalt√≥ antes de morir la pureza inmaculada de Mar√≠a, de la cual naci√≥ Cristo, Dios hecho Hombre. ¬†

Los Santos Padres de la Iglesia, todos, o la enorme mayoría, cantaron loas a la pureza virginal de María, en la cual creían y la que predicaban.

Y basados en lo dicho por el Ap√≥stol Pablo en sus ep√≠stolas sobre ‚Äúel nuevo Ad√°n‚ÄĚ para referirse a Cristo, Hombre Perfecto, trazaron un paralelismo llamando a Mar√≠a‚ÄĚ la nueva Eva.

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LA DURA LUCHA CONTRA LAS HEREJ√ćAS

Pero la nave de Pedro siempre navegaba en aguas turbulentas.  

El demonio no descansaba en su tarea de ponerle tropiezos.

En los primeros siglos, una vez que las persecuciones cedieron y el Cristianismo comenzó a tener vía libre para predicar sus ideas, también surgieron los primeros problemas tendientes a romper la unidad de la naciente Iglesia.  

Por nombrar algunos, en los siglos III, IV y V, surgieron tres herejías que amenazaron con torcer el rumbo de la nave.  

Era imprescindible atacar estos ‚Äúerrores‚ÄĚ, que pretend√≠an infectar a todo el Cuerpo M√≠stico de Cristo.

Mientras esto pasaba en la Iglesia Occidental, la Iglesia Oriental ya se permitía celebrar fiestas en honor a la Inmaculada.  

Entendámonos, la Iglesia de Occidente no discutía el hecho de la pureza de María, pero esa creencia había sido tan aceptada desde siempre, que no se creyó importante ponerlo sobre papel.

SIGLO II D.C: ARRIO DE ALEJANDR√ćA, OBISPO DE LIBIA

Propag√≥ desde el a√Īo 318 que no hay tres personas en Dios sino una sola, el Padre; Jesucristo para √©l no era Dios, sino que hab√≠a sido creado por Dios de la nada, como parte de un Plan divino.

El Concilio de Nicea, en ¬†325 D.C, bajo la gu√≠a de San Atanasio defini√≥ a Cristo como ‚Äúconsubstancial al Padre‚ÄĚ;¬†En ese mismo Concilio se defini√≥ el Credo Niceno.

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SIGLO III D.C: NESTORIO DE ALEJANDR√ćA, OBISPO DE CONSTANTINOPLA

Plante√≥ la tesis de Dios ‚Äúhabitando el cuerpo de Jes√ļs‚ÄĚ, como un hu√©sped.

Cristo era dos personas distintas: el Hijo de Dios y el hijo de María.  

‚ÄćEsta vez fue el Concilio de √Čfeso el que, en el a√Īo 431 excomulg√≥ a Nestorio y defini√≥ la ‚ÄúMaternidad Divina de Mar√≠a‚ÄĚ, o sea ¬†que Mar√≠a era la Madre de Dios.

SIGLO V: PELAGIO

Tal vez fue la más dura de la Edad Antigua: Defendía la no existencia del pecado original, afirmando que el pecado de Adán no existió y que el hombre por sí sólo puede salvarse sin necesidad de ayuda, sino solamente con desearlo.

‚ÄćEsta herej√≠a se esparci√≥ como un incendio, y fue el propio San Agust√≠n el que se enfrent√≥ a esto, dando por tierra con los argumentos de Pelagio.

No obstante, no fue sino hasta el a√Īo 532 que el Concilio de Orange la conden√≥, con la aprobaci√≥n del Papa Bonifacio II, declarando que el hombre ca√≠do no puede obtener la fe ni desearla, como tampoco perseverar en ella sin la ayuda de la Gracia Santificante.

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LAS INVASIONES B√ĀRBARAS

A partir del Siglo V otro peligro iba a caer sobre Europa; las invasiones b√°rbaras, obligaron a los campesinos a buscar refugio en las tierras del se√Īor, lo que dio origen al sistema feudal que marc√≥ gran parte de la Edad Media.

Pero los bárbaros no eran, como puede presumirse, gente sin cultura.  

En su continuo viajar asolando pueblo tras pueblo, hab√≠an sido ‚Äúinculturizados‚ÄĚ, de forma que pose√≠an t√©cnicas metal√ļrgicas avanzadas (y por ello armas afiladas), damasquinado, t√©cnicas de orfebrer√≠a, ¬†trabajaban el arte del cuero, etc.

‚ÄćPasados las primeras violencias, muchos de ellos se convirtieron, pero lamentablemente no al cristianismo sino al arrianismo, por lo que lo que hubiera podido ser un v√≠nculo religioso fue, por el contrario, un elemento de discordia causante de agrias luchas entre los b√°rbaros arr√≠anos y los romanos cat√≥licos.

‚ÄćPor siglos las amenazas de las invasiones b√°rbaras se sucedieron, trayendo consigo el hambre, la peste, la devastaci√≥n. ¬†

San Jerónimo lloró al enterarse de la toma de Roma por el bárbaro Alarico.  

Los visigodos, godos, v√°ndalos, suevos, lombardos, vikingos, hunos, se repartieron Europa, que tambi√©n fue invadida en el siglo VII, por los musulmanes venidos de √Āfrica del Norte.

‚ÄćEl siglo VIII fue de los francos, que liderados por Carlomagno, se convirtieron al catolicismo, seguidos de los visigodos ¬†y lombardos.

Lo que sentó las bases para lo que después sería el  Sacro Imperio Romano Germánico.

‚ÄćEl Papa Gregorio Magno encar√≥ entonces, la conversi√≥n al catolicismo de los anglosajones. ¬†

En el a√Īo 754, se forma el Estado Pontificio, como consecuencia de un acuerdo entre el papado y la monarqu√≠a, siendo el comienzo de un poder temporal que seguir√≠a hasta fines del siglo XIX.

Las continuas guerras de unos reinos contra otros, que no parec√≠an detenerse, hicieron que la Iglesia, a√ļn d√©bil frente a los poderes seculares, se viera obligada a tomar parte en uno u otro bando.

‚ÄćCon el siglo ¬†IX llegaron las invasiones y la pirater√≠a de normandos, h√ļngaros y sarracenos que se extendieron hasta comienzos del siglo X. ¬†

La nave de Pedro continuaba en aguas tan turbulentas que amenazaban hundirla.  

La llegada del primer milenio se esperaba con alegría y con temor, porque no fueron pocos los que pensaron en que ese 31 de diciembre la luz del mundo se apagaría para siempre; No fue así, sin embargo.

Seg√ļn una¬†cr√≥nica, ‚ÄúTres a√Īos despu√©s de cumplirse el primer milenio comenz√≥ en toda la tierra, pero m√°s en Italia y la Galia, la reedificaci√≥n de las iglesias, donde cada pueblo o comarca quer√≠a tener la suya y cada una deb√≠a ser m√°s bella que la otra‚ÄĚ.

Por esa época se convirtieron al cristianismo Polonia, Hungría,  Suecia y Dinamarca.

DOS √ďRDENES RELIGIOSAS

Casi simult√°neamente aparecen los fundadores de dos √ďrdenes muy importantes para la Iglesia; Francisco de As√≠s en Italia y Domingo de Guzm√°n en Espa√Īa. ¬†

Estos hombres de Dios fundaron las √ďrdenes que llevar√≠an sus nombres, de ellas saldr√≠an santos misioneros e insignes te√≥logos.

Hay una leyenda sobre Francisco que dice que al mismo tiempo que √©l recibi√≥ ¬†la visi√≥n de Cristo orden√°ndole: ‚ÄúVe, Francisco y¬†repara Mi Iglesia‚ÄĚ, el Papa Inocencio III ¬†tuvo una visi√≥n celestial.

En sue√Īos vio la Iglesia ‚Äúa punto de derrumbarse y a un hombre peque√Īo, de aspecto casi miserable, sostenerla con¬†su hombro, para que no cayese‚ÄĚ.

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AUNQUE EL AMOR A MAR√ćA PERMANECE, COMIENZAN ¬†LAS DUDAS ¬†

Al hacer su aparici√≥n en la Iglesia la Ciencia Divina, o sea la Teolog√≠a, comenzaron las dudas, sobre c√≥mo se hab√≠a realizado la ‚Äúpurificaci√≥n‚ÄĚ de Mar√≠a. ¬†

‚ÄćMientras los Franciscanos defend√≠an contra toda duda, la Inmaculada Concepci√≥n de Mar√≠a, los dominicos comenzaron a rechazarla.

Santo Tom√°s de Aquino, el gran te√≥logo escol√°stico de la Orden Dominicana, ¬†no cre√≠a que Mar√≠a fuera diferente a nosotros y San Agust√≠n no quiso ofender al Se√Īor entrando a hacer elucubraciones sobre ese punto.

Diferencias tan substanciales entre unos y otros, planteaban verdaderos debates entre religiosos, incluso llegando muchas veces a apelar al Sumo Pontífice del momento para dirimir la contienda.

Y a√ļn a ¬†pesar de que el Concilio de Efeso, hab√≠a reconocido expl√≠citamente que Mar√≠a era la Madre de Dios, la Iglesia encontraba dif√≠cil pronunciarse sobre la pureza de Mar√≠a desde su propia concepci√≥n.

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FRAY JOHN DUNS SCOTTO

Cuando ya la tesis de que Mar√≠a hab√≠a nacido con el pecado de Ad√°n, pero hab√≠a sido purificada antes de la Anunciaci√≥n, parec√≠a tomar cada vez m√°s fuerza entre los religiosos, el Cielo suscit√≥ ¬†un hombre que tomar√≠a el h√°bito de franciscano y que se convertir√≠a en un te√≥logo de suma importancia a√ļn en nuestros tiempos modernos.

‚ÄćLa c√©lebre confrontaci√≥n que este brillante te√≥logo tuvo con su oponente dominico, y de la que sali√≥ vencedor, se denomin√≥ La Disputa de la Sorbona y en ella, Fray John Duns Scotto, llamado Doctor Mariano, pulveriz√≥ los argumentos de su interlocutor, demostrando que la Sant√≠sima Virgen hab√≠a sido liberada por Su Divino Hijo del pecado original en el instante mismo de su concepci√≥n.

¬ŅCu√°les fueron esos ¬†argumentos del Doctor Mariano ¬†para afirmar la pureza de Mar√≠a desde su concepci√≥n?
¬ŅCu√°n irrebatibles tuvieron que ser para que la Iglesia toda los aceptara y los hiciera propios, hasta el punto que el propio Papa P√≠o IX se bas√≥ en ellos para promulgar el dogma? ¬†

Fray John se basó en la Omnipotencia Divina, afirmando que Dios,  el Creador de todo podía en su omnipotencia, volver a crear una criatura perfecta, tal como había creado a Adán y Eva antes de la caída.

Y que esa conducta por parte de Dios, era inherente a su misma perfecci√≥n, ya que √Čl no hubiera procedido de modo perfecto, si no hubiera creado al menos a una criatura libre de toda culpa.

La respuesta ¬†a la pregunta sobre si se le puede escapar a Dios un ¬†solo fragmento de tiempo, es que, al ¬†estar √Čl omnipresente en el tiempo y el espacio, S√ć puede intervenir en el instante mismo de la concepci√≥n, para derramar la Gracia en ese preciso momento.

Y por tanto, en el primer instante de la concepción, infundió la Gracia en el alma de María, preservándola.

‚ÄćSu famosa frase, POTUIT, DECUIT, ERGO FECIT‚ÄĚ (Pod√≠a, conven√≠a, luego lo hizo) fue luego explicada de modo magistral por √©l:

‚ÄúSi quiso y no pudo, no era Dios, si pudo y no quiso, no era Hijo, pudo y quiso porque era Dios y era Hijo; Y por lo tanto lo hizo‚ÄĚ.

A partir de ese momento histórico, la Iglesia comenzó a aceptar como Cuerpo Místico la Inmaculada Concepción de María, pero todavía había asuntos que atender.

M√ĀS DILACIONES Y ALGUNOS AVANCES

El descubrimiento de América planteaba un desafío de evangelización en las nuevas tierras, había que llevar a Cristo y a María a los habitantes de las mismas.

Todav√≠a se demorar√≠a quinientos ¬†a√Īos la promulgaci√≥n del dogma. ¬†

El demonio seguía trabajando: El Papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia), utilizaba su puesto de Vicario para obtener más poder y territorios y vendía indulgencias a cambio de oro o tierras.

Se estaba preparando el terreno para uno de los peores golpes que recibiría la Iglesia de Cristo.

Eso sería la Reforma protestante, que a partir de 1521, con sus promotores, Lutero, Calvino, Zwinglio, dividiría  la  grey católica  en  dos.

Sin embargo, y a pesar de los errores de los hombres, el Espíritu Santo custodiaba el mensaje.  

‚ÄćLa Aparici√≥n en tierra americana de la Sant√≠sima Virgen de Guadalupe, al indiecito Juan Diego el d√≠a 9 de diciembre de 1531, trajo un mensaje de amor y fe para ¬†nosotros, sus hijos.

Catorce a√Īos despu√©s comenzar√≠a el Concilio de Trento, que, adem√°s de la ‚Äúuniversalidad del pecado original‚ÄĚ, y aunque no defini√≥ espec√≠ficamente el dogma de la excepci√≥n de Mar√≠a, s√≠ expres√≥ su opini√≥n con estas palabras:

‚ÄúDeclara, sin embargo, este santo Concilio que, al hablar del pecado original, no intenta comprender a la bienaventurada e inmaculada Virgen Mar√≠a‚ÄĚ.

La respuesta de la Iglesia a la Reforma, la llamada Contrarreforma, trajo como consecuencia nuevamente la Inquisici√≥n, (que hab√≠a sido creada por Inocencio III tres siglos antes) cuyo cumplimiento fue confiado a la ¬®Compa√Ī√≠a de Jes√ļs‚ÄĚ. ¬†

Existe una leyenda negra sobre ella, que se est√° poniendo en duda al revisar las Actas del Archivo Vaticano (aparte de esto, tambi√©n queda la duda sobre si la Inquisici√≥n era religiosa o pol√≠tica, ya que fue Napole√≥n en 1808 quien la elimin√≥ en la Espa√Īa francesa y tres a√Īos despu√©s Las Cortes de C√°diz terminaron de abolirla).

‚ÄćEn 1789, la toma de la Bastilla fue un hito en el que por primera vez se pon√≠a en duda la condici√≥n real como venida directamente de Dios.

Hubo muchos m√°rtires religiosos, nuevamente la nave de la Iglesia era sacudida por olas amenazantes.

Mientras tanto, Am√©rica se liberaba aprovechando la invasi√≥n de Espa√Īa por Napole√≥n, los ej√©rcitos revolucionarios americanos enfrentaron a los realistas.

Desde la primera victoria, en la Batalla de las Piedras, en lo que hoy es Uruguay, hasta la √ļltima, la Batalla de Ayacucho en Per√ļ, los ej√©rcitos revolucionarios se enfrentaron y vencieron ¬†a los realistas, consolidando as√≠ definitivamente la emancipaci√≥n sudamericana de Espa√Īa.

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A√ĎO 1854

El  horizonte no parecía aclararse, el mundo seguía tan convulsionado como siempre, y la Iglesia había perdido los Estados Pontificios, pero parece que por fin había llegado la hora de María.

Cuenta la historia que el Papa P√≠o IX, en las trist√≠simas circunstancias por las que atravesaba por entonces la Iglesia, en un d√≠a de gran abatimiento, le dijo al Cardenal Lambruschini: ‚ÄúNo le encuentro soluci√≥n humana a esta situaci√≥n‚ÄĚ.

Y el Cardenal le respondió: “Pues busquemos una solución divina.  

Defina S. S. el dogma de la Inmaculada Concepci√≥n‚ÄĚ.

Y as√≠ fue, que el 8 de diciembre de 1854, rodeado de gran cantidad de obispos, sacerdotes y una multitud de fieles, el Papa P√≠o IX, en su Bula ‚ÄúIneffabilis Deus‚ÄĚ, proclamaba:

‚ÄúLa doctrina que ense√Īa que la bienaventurada Virgen Mar√≠a fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepci√≥n por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atenci√≥n a los m√©ritos de Jesucristo, Salvador del g√©nero humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles‚ÄĚ.

‚ÄćLA RESPUESTA DEL CIELO: 11 DE FEBRERO DE 1858

Cuatro a√Īos despu√©s de la promulgaci√≥n universal del dogma, la Santisima Virgen se apareci√≥ en Lourdes, Francia, a la peque√Īa campesina Bernadette Soubirous, a la cual en apariciones posteriores le dir√≠a ‚ÄúYo soy la Inmaculada Concepci√≥n‚ÄĚ.

‚ÄćUn largo camino, quiz√°s demasiado para quien hoy es La Reina del Cielo.

Fuentes:

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