‚ÄćY que precisamente lo no innato, que requerir√≠a un esfuerzo de conciencia, de voluntad e intelectual, ser√≠a el ate√≠smo.
O sea afirmar que Dios y lo sobrenatural no existe.
Dios esta en todas partes
¬ŅPero por qu√© los ateos niegan a Dios y lo espiritual?
Por la presencia de compromisos ideológicos previos.

¬ŅC√≥mo explican estos ateos toda la evidencia de los milagros, o por el contrario, la posesi√≥n demon√≠aca?

Una respuesta es que simplemente no ven esta evidencia porque están tan predispuestos a la verdad de una cierta visión (como el materialismo) que son casi ciegos a la evidencia contraria.

Pero a pesar de la resistencia hay ciertas bases pr√°cticas que podemos usar para evangelizar ateos que proponemos m√°s abajo.

TODOS CREEMOS INNATAMENTE EN UN DIOS

Nury Vittachi public√≥ un art√≠culo titulado:‚ÄúCient√≠ficos descubren que los ateos podr√≠an no existir, y eso no es una broma‚ÄĚ.

En el artículo, Vittachi cita los trabajos de varios investigadores, como Graham Lawton y Pascal Boyer.

Quienes sostienen que la creencia en Dios es inculcada de forma natural en todas las personas.

‚ÄúLos cient√≠ficos cognitivos son cada vez m√°s conscientes de que una perspectiva metaf√≠sica puede ser tan profundamente arraigada en los procesos de pensamiento humano que no puede ser borrada‚ÄĚ, escribe Vittachi.

‚ÄúPor supuesto que estos resultados no prueban que es imposible dejar de creer en Dios‚ÄĚ, se√Īala Vittachi.

‚ÄúLo que s√≠ indican, es que podemos estar enga√Ī√°ndonos a nosotros mismos si pensamos que estamos tomando las decisiones claves sobre lo que creemos.

Y si pensamos que s√≥lo nuestros puntos de vista impregnan nuestras conciencias‚ÄĚ.

Incluso los autodenominados ‚Äúateos‚ÄĚ son incapaces de separarse f√°cilmente a s√≠ mismos de las creencias en lo sobrenatural, explica, Vittachi.

‚ÄúLa diferencia entre el ateo y el punto de vista no-ateo es mucho m√°s peque√Īo que el que probablemente sea percibido en cualquier lado‚ÄĚ, escribi√≥.

“Ambos grupos tienen conciencias que crean por sí mismas realidades que incluyen elementos tangibles e intangibles muy similares.

Puede ser simplemente que sus niveles de conciencia y de interpretación de ciertos detalles de superficie difieran.

Todos podemos ser un poco m√°s espirituales de lo que pensamos‚ÄĚ, concluy√≥ Vittachi.

Aunque los ateos no pueden estar satisfechos con el razonamiento de Vittachi, otros científicos han llegado a conclusiones similares.

‚ÄúCuando la gente ya no cree en Dios, eso no quiere decir que no tiene intuiciones que est√°n fuertemente conectadas con lo sobrenatural‚ÄĚ, dijo Ara Norenzayan, psic√≥loga de la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canad√°, en un art√≠culo para New Scientist.

‚ÄúIncluso en las sociedades que son la mayor√≠a ateas, se encuentran un mont√≥n de creencias paranormales‚ÄĚ.

Del mismo modo, Pascal Boyer de la Universidad de Washington en St. Louis argumentó que

‚ÄúUna gran cantidad de rasgos cognitivos nos predisponen a la fe‚ÄĚ.

‚ÄúPor el momento‚ÄĚ, declar√≥ Boyer, ‚Äúlos datos apoyan una conclusi√≥n m√°s modesta: los pensamientos religiosos parecen ser una propiedad emergente de nuestras capacidades cognitivas normales‚ÄĚ.

Aunque muchas personas hoy en día niegan que Dios exista, Boyer, dice que esta creencia se opone fundamentalmente a las disposiciones naturales de los humanos.

“Por el contrario, la incredulidad es generalmente el resultado de la deliberación.
Porque es un esfuerzo contra nuestros recursos naturales cognitivos, la ideolog√≠a m√°s f√°cil de propagar‚ÄĚ.

El astr√≥nomo cristiano Dr. Jason Lisle argumenta que todo el mundo, incluidos los ‚Äúateos‚ÄĚ, intuitivamente entienden que Dios existe.

‚ÄúDe acuerdo a Romanos 1:18-20, cada uno tiene un conocimiento innato de Dios y de la creaci√≥n‚ÄĚ.

“El problema no es que la gente carece de pruebas de que Dios exista, el problema es que suprimen la verdad.
Niegan lo que saben en su coraz√≥n‚ÄĚ.
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¬ŅY POR QU√Č SUPRIMEN LA EXISTENCIA DE DIOS?

La preponderancia conferida a las ciencias naturales en Occidente, en los √ļltimos siglos, inclin√≥ al hombre contempor√°neo a considerar el mundo de forma ‚Äúas√©ptica‚ÄĚ, para no decir atea.

As√≠, seg√ļn un estado de esp√≠ritu muy difundido, la √ļnica forma adecuada de conocer a fondo la Creaci√≥n ser√≠a tomar delante de ella la actitud cartesiana de permanente duda, sin introducir en el an√°lisis cient√≠fico cualquier idea preconcebida.

La condición para el progreso sería, entonces, mantener la física y la metafísica separadas por un muro infranqueable.
Pues Dios, en caso que existiese, sería un espíritu informe esparcido por el universo.
O algo como un ingeniero que luego se desinteresó por el funcionamiento de la máquina construida por él.
Su influencia en los mecanismos reguladores del cosmos sería completamente nula.

Ahora tenemos que por un lado no se puede negar que los progresos obtenidos por la aplicación del método científico trajeron innegables beneficios materiales para el hombre.

Y por otro, la fascinación exacerbada por las mil ventajas que él proporciona.

Por lo tanto esto puede fácilmente hacer que la ciencia tome el lugar de Dios en el corazón del hombre.

Es lo que ha ocurrido en ciertos ambientes académicos del mundo contemporáneo.

Los cuales, en nombre del positivismo, transformaron el conocimiento en una especie de dios omnipotente.

Del cual cabe esperar la cura de todas las enfermedades, hasta incluso la exención de la muerte.

Y un torrente inagotable de placeres cada vez m√°s intensos y sofisticados.

LOS M√ĀS L√öCIDOS DE LA COMUNIDAD CIENT√ćFICA COMIENZAN A ESTAR DE VUELTA DEL ATE√ćSMO RADICAL

Hoy, entretanto, no es preciso recurrir a raciocinios filosóficos para desmentir ese estado de espíritu.

Pues recientes descubrimientos científicos, en varios campos, apuntan con énfasis creciente para la necesidad de la existencia de un Creador.

Declararse ateo se va tornando científicamente incorrecto.

Entre muchos otros ejemplos, llama la atención el paralelismo de la teoría del Big Bang, hoy aceptada por la mayoría de la comunidad científica, con la doctrina de la Creación.

En ese sentido, afirma el astrónomo, físico y cosmólogo de la NASA Robert Jastrow:

‚ÄúLos elementos esenciales de la versi√≥n astron√≥mica y de la historia b√≠blica del g√©nesis son los mismos‚ÄĚ.

El mismo especialista argumenta:

“Consideremos la enormidad del problema: la ciencia ha demostrado que el universo tuvo un inicio en un estallido.

Pregunta: ¬ŅQu√© causa produjo tal efecto?

¬ŅQui√©n o qu√© coloc√≥ la materia o la energ√≠a dentro del universo?

Y la ciencia no puede responder a estas preguntas‚ÄĚ.

Otro ejemplo de las cuestiones sin respuesta presentadas a la ciencia es dado, con mucha vivacidad, por el astrónomo británico Sir Fred Hoyle:

“La vida no puede haber tenido un inicio aleatorio […].

Existen cerca de dos mil enzimas, y la posibilidad de obtenerlas todas en una experiencia aleatoria es apenas una parte en 1040.000.

Una probabilidad tan chocantemente peque√Īa que no deber√≠a ser encarada ni siquiera en el caso de que el mundo entero sea una sopa org√°nica‚ÄĚ.

Significativo es también otro testimonio de ese mismo científico:

“Imagínese que pase un tornado por un depósito de residuos donde están amontonados en total desorden todos los pedazos y piezas de un Boeing 747.
¬ŅCu√°l ser√≠a la posibilidad que, despu√©s de su pasaje, tener en el dep√≥sito un Boeing 747 montadito y listo para volar?.
Completamente despreciable, incluso si el tornado hubiese atravesado dep√≥sitos suficientes para llenar el universo‚ÄĚ.

Estos y otros problemas hicieron que una considerable parcela de la comunidad científica actual sienta la necesidad de considerar a Dios como un elemento inseparable de las investigaciones científicas.

Fue sobre todo la comprobación en el Hubble de la expansión del universo a una velocidad extraordinaria, a mediados del siglo XX, que descartó la teoría del universo estático.

la que era cómoda para los ateos, pues dispensaba la idea de un Creador.

Seg√ļn esa teor√≠a, el universo habr√≠a existido desde siempre.

O sea, se acaba teniendo que atribuir a la naturaleza atributos divinos para intentar explicar el origen del universo.

A tal punto las pesquisas cient√≠ficas van trayendo crecientes evidencias de la presencia de un Creador del universo, que va tornando ‚Äúanticient√≠fico‚ÄĚ declararse ateo.

milagro del sol en fatima

POR QU√Č LOS ATEOS DESCREEN DE LAS PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS Y LOS FEN√ďMENOS ESPIRITUALES

Por la presencia de compromisos ideol√≥gicos previos. ‚Äć

El materialismo ateo es la creencia de que la materia es todo lo que hay.

No sólo no existe Dios, sostiene esta teoría, sino que no hay reino espiritual.

‚ÄćDesde una perspectiva cristiana, esta posici√≥n puede parecer desconcertante.

‚Äć¬ŅC√≥mo explican estos ateos toda la evidencia de los milagros, o por el contrario, la posesi√≥n demon√≠aca?

Una respuesta es que simplemente no ven esta evidencia.
Pues resulta que, personas bien intencionadas, incluso muy inteligentes, pueden estar tan predispuestas a la verdad de una cierta visión (como el materialismo) que son casi ciegos a la evidencia contraria.

UN FAMOSO EJEMPLO DE PERCEPCI√ďN INCONGRUENTE

En 1949, Jerome S. Bruner y Leo Postman pidieron a un grupo de 28 estudiantes de Harvard y Radcliffe realizar una tarea simple: identificar naipes.

Había sólo dos formatos.

En primer lugar, estas cartas se mostraron muy r√°pidamente: durante 10 milisegundos al principio, pero aumentando hasta 1000 milisegundos si luchaban para identificar la tarjeta.

En segundo lugar, los investigadores estaban usando una baraja de cuatro cartas ordinarias y seis ‚Äútarjetas de enga√Īo‚ÄĚ en la que el color y el palo de la carta eran incongruentes (espadas rojas, corazones negros, y similares).

Esta segunda captura resultó ser bastante molesta.

Bruner y Postman y encontraron que estos estudiantes tomaron cuatro veces m√°s tiempo para identificar una ‚Äútarjeta de truco‚ÄĚ que una tarjeta normal:

Mientras que las cartas normales en el promedio fueron reconocidas correctamente ‚Äď aqu√≠ definida como una respuesta correcta seguida de una segunda respuesta correcta ‚Äď en 28 milisegundos, las tarjetas incongruentes requirieron 114 milisegundos.

Incluso en la exposición más prolongada utilizada, 1.000 ms., sólo el 89,7 por ciento de las cartas incongruentes habían sido reconocidas correctamente, mientras que el 100 por ciento de las cartas normales había sido reconocido en 350 milisegundos.

Los cerebros de los estudiantes lucharon para procesar algo tan fuera de lo com√ļn, como un seis rojo de tr√©boles.

La primera vez que vieron una carta de un truco, les llevó a los estudiantes un promedio de 360 a 420 milisegundos (más de doce veces más de lo que les llevó identificar las tarjetas ordinarias).

Incluso después de que habían visto dos o tres cartas de truco, todavía tardaron un total de 84 milisegundos para que pudieran identificar las tarjetas de truco.

Esto es lo que podríamos llamar un problema de percepción incongruente.
Cuando nos encontramos con algo que no está de acuerdo con nuestra visión del mundo, tenemos una fuerte tendencia a ignorar o pasarlo por alto.
O tratar elucubrar con finura nuestra visión del mundo comprometiéndonos de alguna manera.

Y eso mismo podemos verlo en los exorcismos.

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UN CASO RECIENTE DE EXORCISMO

Con esto en mente, consideremos el caso del exorcismo en Indiana que apareció en EE.UU. en enero de 2014.

El caso es notable por varias razones.

Primero, est√° el gran n√ļmero de testigos presenciales.

La Estrella de Indian√°polis entrevist√≥ a la polic√≠a, al personal del DCS [Departamento de Servicios para Ni√Īos], psic√≥logos, miembros de la familia y a un sacerdote cat√≥lico.

Hay cerca de 800 p√°ginas de documentos oficiales que documentan los acontecimientos.

Lo que realmente destaca de este caso son las cosas que los testigos reportan haber visto; son notables, por decir lo menos:

Dos testigos ‚Äúdijeron que el ni√Īo de 12 a√Īos de edad, estuvo levitando por encima de la cama, inconsciente‚ÄĚ
‚ÄúEl personal m√©dico dijo que el muchacho m√°s joven fue ‚Äėlevantado y echado a la pared sin que nadie lo tocara‚Äô, seg√ļn un informe de DCS‚ÄĚ
‚ÄúDe acuerdo con informes originales del DCS de Washington, el ni√Īo de 9 a√Īos de edad, ten√≠a una ‚Äėmueca extra√Īa‚Äô y caminaba hacia atr√°s por una pared hasta el techo.
Luego dio una voltereta sobre un testigo aterrizando sobre sus pies.
√Čl nunca solt√≥ la mano de su abuela.
Camin√≥ por la pared, dio una voltereta sobre √©l y se qued√≥ all√≠‚ÄĚ, dijo Walker a La Estrella.‚Äć
‚ÄúNo hay manera de que pudiera haber hecho eso‚ÄĚ.
El Capit√°n de Polic√≠a ‚Äúdijo que el asiento del conductor en su Infiniti 2005 tambi√©n comenz√≥ a moverse hacia atr√°s y hacia adelante por su cuenta‚ÄĚ.

¬ŅQU√Č HACEMOS CON ESTE CASO?

Los cristianos son libres de creer que este caso era demoníaco, por supuesto.

Creer que los demonios existen no significa que todo lo que se atribuye a los demonios es realmente demoníaco, como opuesto a los delirios, las mentiras, las enfermedades mentales, etc.

No hay compromiso previo para descreer que este caso fue demoníaco o no demoníaco.

Los cristianos son libres simplemente de evaluar la evidencia tal como se presenta.

Pero para los ateos que niegan la existencia del reino espiritual, historias como ésta son un poco como un seis rojo de tréboles.
No hay manera de armonizar f√°cilmente los hechos presentados con la creencia de que la materia es todo lo que hay.

Y por eso las negarán como meras fantasías o mentiras para vender noticias o inventos de los religiosos.

A pesar de esta resistencia de los ateos es la misión de los cristianos evangelizar a los ateos.

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¬ŅC√ďMO EVANGELIZAR A ATEOS?

Cuando nos sentamos con una taza de caf√© para hablar de la verdad de la existencia de Dios y la visi√≥n cristiana del mundo con un ateo o agn√≥stico, ¬Ņa qu√© clase de ser le estamos hablando?

Aquí hay una serie de puntos que debieras tomar en cuenta para manejar el tono de la conversación.

1 - Estamos hablando con alguien que es la imagen y semejanza de Dios, un espejo del ser de Dios.

‚ÄúEntonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza‚ÄĚ (G√©nesis 1:26).

¬ŅQu√© significa imagen y semejanza de Dios?

Cualquiera que sea la persona con la que estamos hablando, lo que creemos es que no estamos hablando con una simple máquina bioquímica.

Estamos hablando con alguien que es la imagen y semejanza de Dios, un hijo o hija de Dios por su creación.

2 - Estamos hablando con alguien que vive en un mundo que pone en evidencia la existencia y naturaleza de Dios de muchísimas maneras.

Una vez m√°s, esta es la ense√Īanza clara y consistente de la Escritura.Esto lo vemos en el Salmo 19: 1-4:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos; el día al día comunica el mensaje, la noche a la noche le pasa la noticia.

Sin hablar y sin palabras, y sin voz que pueda o√≠rse, por toda la tierra resuena su proclama, por los confines del orbe sus palabras‚ÄĚ.

Como tiene sentido intuitivo pensar que un edificio evidencia la existencia de su dise√Īador, una pieza de m√ļsica la de su compositor, una pintura la de su pintor, as√≠ la creaci√≥n evidencia la existencia de su creador.

Porque Dios existe y la creó, la creación tiene pruebas de esto; cuando compartimos nuestra fe en Dios esto es sumamente importante para comprender.

3 - Estamos hablando con alguien que en su fuero interno ya sabe de quién estamos hablando, alguien que realmente no puede escapar a conocer a Dios.

Como San Pablo escribe en Romanos 1: 19-20:

“Pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó.

Porque lo invisible de Dios, desde la creaci√≥n del mundo, se deja ver a la inteligencia a trav√©s de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables‚ÄĚ

En otras palabras, seg√ļn la Escritura, si mira en el orden creado, es confrontado con la impresionante complejidad y la majestad y la belleza de todo lo que se ha hecho.

Si se mira en el espejo, ve el reflejo de Dios, porque él mismo es la imagen y semejanza de Dios.

‚ÄćSi √©l interact√ļa con los dem√°s -su esposa, hijos, amigos, extra√Īos- all√≠ de nuevo, se encuentra con el rostro de Dios.

‚ÄćEn todas partes lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para √©l.

En otras palabras, lo que creemos es que los seres humanos realmente no pueden escapar de conocer a Dios.

Es un conocimiento que est√° grabado en nuestro propio ser.

mano que busca a dios fondo
4 - Estamos hablando con alguien que ya desea una relación con Dios, alguien que ha estado buscando a Dios toda su vida.

Esta es una de las primeras verdades elaborada en el Catecismo de la Iglesia Católica:

El deseo de Dios está inscrito en el corazón humano, porque el hombre es creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí mismo.

Sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no deja de buscar (CCC 27).

Si para el ateo es cierto que no existe nada, sino el orden natural (sin Dios ni dioses, ni alma humana, ni esp√≠ritus de cualquier tipo), ¬Ņpor qu√© la gran mayor√≠a de las personas en toda la historia creyeron en Dios y desearon conocerlo?

‚ÄćSi no hay Dios, ser√≠a ‚Äúnatural‚ÄĚ no creer en Dios y que no importara ni un poco el tema.

Imag√≠nate un pez que vivi√≥ toda su existencia dentro de un universo del agua, ¬Ņpor qu√© deb√≠a poseer un profundo deseo de volar a un cielo que no sabe de √©l?

En realidad, parece que lo que es ‚Äúnatural‚ÄĚ es la creencia en Dios.

‚ÄćLo que parece ‚Äúnatural‚ÄĚ es creer que hemos llegado de alguna parte, no de la nada.

Para resumir, no sentamos a hablar con alguien que vive en un mundo que clama por la existencia de Dios.
Alguien que en todos los aspectos de su ser es un ser vivo, anuncio de Dios.
Y que ya sabe del Dios que estamos hablando.

Estamos hablando de alguien que fue creado para una relación de amor con este Dios y que está buscando esa relación, sin importar si es consciente del hecho.

Entonces, ¬Ņqu√© tiene esto que ver con la evangelizaci√≥n?

‚ÄćRecordando a quien le estoy hablando me ayuda a ser consciente del esp√≠ritu con que la conversaci√≥n se debe hacer.

‚ÄćPero tambi√©n me gu√≠a en el enfoque mismo con los que dudan o niegan la existencia de Dios.

De modo que creo que mi amigo sabe que es más que una mera máquina biológica que ha venido de la nada y no va a ninguna parte.

‚ÄćEntonces debo tratar de recordarle, con cuidado y respeto, que no es nada m√°s que una m√°quina biol√≥gica.

Por ejemplo, ¬Ņqu√© pasar√≠a si en el universo no hay ning√ļn dise√Īo, sin ning√ļn prop√≥sito, nada es malo, nada es bueno, nada m√°s que la indiferencia despiadada y ciega?

‚Äć¬ŅCu√°l ser√≠a la consecuencia para la moral, para el valor humano y la dignidad, los derechos humanos, para nuestro sentido de nosotros mismos como personas, para el libre albedr√≠o?

Esta forma de ver las cosas es muy fermental para la evangelización.

Porque la mera insistencia verbal de que Dios existe no lleva a ning√ļn di√°logo, porque el ateo tiene inter√©s personal e ideol√≥gico en pensar que Dios no existe.

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