‚ÄúAhora, Papa Francisco‚ÄĚ.
El mi√©rcoles pasado Muni Rivero estren√≥ el tango que dedic√≥ al Papa Francisco junto con Enrique Bugatti; en la ocasi√≥n lo acompa√Ī√≥ la orquesta de Jos√© Colangelo.
caricatura de francisco bailando tango

Este tango se estrenó oficialmente ahora anuque tiene 5 meses de realizado. Además por el mes de julio publicamos una artículo donde presentamos otros tangos que se le habían dedicado hasta entonces al Papa Francisco, y ya se mencionaba el de Rivero y Bugatti.

BERGOGLIO DIJO QUE EL TANGO LE GUSTA MUCH√ćSIMO

Que le gusta el tango, lo dijo √©l mismo. Y no poco: ‚Äúmuch√≠simo. Es algo que me nace de adentro‚ÄĚ, confes√≥ hace algunos a√Īos a los periodistas de ‚ÄúEl jesuita‚ÄĚ. Los que m√°s le gustan, tambi√©n lo sabemos:

‚ÄúLa orquesta de D‚ÄôArienzo‚Ķ Carlos Gardel, Julio Sosa‚Ķ Ada Falc√≥n‚Ķ, Astor Piazzolla y Amelia Baltar‚Ķ‚ÄĚ.

Que lo bailaba, también lo admitió:

‚Äúde joven, aunque prefer√≠a la milonga‚ÄĚ, de acuerdo con Jorge Luis Borges, ‚Äúporque es ingenua, llena de coraje y alegr√≠a‚ÄĚ, mientras ‚Äúel tango posterior es una voz resentida que deplora con excesos de sentimentalismo sus propias desgracias y se alegra con diab√≥lica impudicia de las desgracias de otros‚ÄĚ.

Con qui√©n bailaba el tango, en cambio, nunca lo dijo Bergoglio, pero si dos m√°s dos son cuatro, no es dif√≠cil deducir que lo hac√≠a con la noviecita de Flores, esa ‚Äúdel grupo de amigos con los que iba a bailar‚ÄĚ, como les confes√≥ a Sergio Rub√≠n y Francesca Ambrogetti.Ahora Bergoglio, Francisco, tiene un tango propio, compuesto para √©l por Edmundo ‚ÄúMuni‚ÄĚ Rivero (la letra es de Enrique Bugatti, recientemente desaparecido).Dice el hijo del famoso Edmundo Rivero:‚ÄúTuve la idea una noche de mayo, el 8 o el 9, mientras dorm√≠a‚ÄĚ, cuenta Muni Rivero, due√Īo durante a√Īos de una tanguer√≠a m√≠tica de Buenos Aires ‚ÄďEl viejo Almac√©n- donde Ernesto S√°bato escribi√≥ p√°ginas enteras de su obra ‚ÄúSobre h√©roes y tumbas‚ÄĚ.

‚ÄúA la ma√Īana llam√© a mi amigo Enrique Bugatti, una pluma excelente con el que ya compuse otros tangos, milongas y candombes. Le digo: ¬ŅPor qu√© no le escrib√≠s un tango al Papa? √Čl no estaba muy bien de salud y al principio dudaba. Insist√≠, y me prometi√≥ que lo pensar√≠a. Al d√≠a siguiente me mand√≥ dos estrofas. Yo busqu√© la guitarra y empec√© a componer la m√ļsica‚ÄĚ. Muni Rivero recita la letra de ‚ÄúAhora, Papa Francisco‚ÄĚ con su voz sonora.

‚ÄúUn tango cordial‚ÄĚ para un argentino ‚Äúabrazado a lo social‚ÄĚ dicen los primeros versos. ‚ÄúEse cura luchador/ que ya de pibe quer√≠a/ en Flores donde viv√≠a/ ser del d√©bil, protector‚ÄĚ. Y aqu√≠ Muni Rivero revela uno de los entretelones de la versi√≥n original, donde ‚Äúluchador‚ÄĚ rimaba con ‚Äúredentor‚ÄĚ. Pero era una herej√≠a, afirma con una sonrisa, admitiendo que no tiene demasiada familiaridad con la teolog√≠a.

‚ÄúLe mostr√© la letra a un sacerdote y me hizo notar que el hombre, aunque sea un santo, no redime. Solo Dios puede hacerlo‚ÄĚ.

Ese Dios que cambi√≥ el destino de Bergoglio, que le ‚Äúampli√≥ el territorio‚ÄĚ, como recita m√°s adelante ‚ÄúAhora, Papa Francisco‚ÄĚ.El interesado, protagonista y destinatario, ya conoce el tango. Se lo entreg√≥ el periodista Jorge Rubin, durante el vuelo que lo llevaba de Roma a Rio de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud, en un I-pad que conten√≠a tambi√©n una selecci√≥n de los mejores goles de San Lorenzo. Aseguran que el Papa lo escuch√≥ y dos d√≠as despu√©s, en el noticiero de Canal 13 de la televisi√≥n argentina, Sergio Rubin coment√≥ en directa que el tango fue el regalo que m√°s le gust√≥ de todos los que hab√≠a recibido.¬°Un tango escrito para un Papa que se presenta en un monasterio! ¬°C√≥mo han cambiado los tiempos desde que Pio XI recibi√≥ a Casimiro A√≠n, el gran bailar√≠n de tango! ‚ÄúLo llev√≥ don Garc√≠a Mansilla‚ÄĚ, aclara Edmundo ‚ÄúMuni‚ÄĚ Rivero, que tambi√©n escribi√≥ una historia del tango.

‚ÄúEn los a√Īos ‚Äô40, cuando Bergoglio era adolescente, el tango no ten√≠a buena fama. Se lo consideraba imp√ļdico y atrevido‚ÄĚ.

‚ÄúPero esa tarde de enero de 1924 ‚Äďafirma el escritor argentino Manuel Adet- el Papa vio un bailar√≠n elegante, refinado, lleno de garbo. Su compa√Īera de baile no era una mujer semidesnuda de cabaret sino la se√Īora Scott, una empleada de la embajada que bail√≥ con A√≠n como si fuera una pudorosa novicia‚ÄĚ.

Desde entonces ha prosperado una rica veta de tangos con trasfondo religioso, explica Muni Rivero, dedicados muchas veces a santos y a v√≠rgenes. A la de Guadalupe (varias piezas) y a la Virgen de Lourdes. Tambi√©n hay tangos con las palabras del Padre Nuestro y otros que hablan de sufrimientos y esperanzas.Muni Rivero tiene un sue√Īo. Le parece atrevido hablar de eso, pero despu√©s se anima: ‚ÄúMe gustar√≠a poder cantarle ‚Äďal Papa Francisco, por supuesto- un tango en vivo‚ÄĚ.

Fuentes: Periódicos argentinos, Signos de estos Tiempos

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