Mientras que los nuevos descubrimientos en los sectores más de punta de la ciencia muestran un acercamiento a la cosmogonía manejada por el judeo-cristianismo.
hombre en el universo sabiduria

El físico Stephen M. Barr, describe la posición ingenuamente materialista de los científicos que no están en investigaciones de punta de la siguiente forma:

“El mundo revelado por la ciencia tiene poca semejanza con el mundo, tal como fue descrito por la religión.

El juda√≠smo y el cristianismo ense√Īaron que el mundo fue creado por Dios, y que las cosas tienen un prop√≥sito y significado, aparte de los prop√≥sitos y significados que elegimos darles.

El universo aparece ser cada vez más y más como una vasta máquina fría, ciega y sin propósito.

No hay evidencia de un reino espiritual, o que Dios o las almas sean reales.

De hecho, aunque existiera algo de naturaleza espiritual, no podría influir en el mundo visible, porque el mundo material es un sistema cerrado de causa y efecto físico.

En las palabras de Demócrito, todo consiste en "los átomos y el vacío".

Porque la realidad √ļltima es materia, no puede haber ning√ļn prop√≥sito o significado c√≥smico, porque los √°tomos no tienen prop√≥sitos ni metas.

La ciencia ya no explica los fenómenos en términos de propósitos naturales, sino en términos de mecanismos impersonales y no dirigidos.

La ciencia ha destronado al hombre.

Lejos de ser el centro de las cosas, ahora es visto como una figura muy periférica en realidad.

Bertrand Russell resumi√≥ perfectamente el lugar del hombre en el cosmos cuando lo llam√≥ ‚Äúun accidente curioso en un remanso‚ÄĚ‚ÄĚ.

Sin embargo las investigaciones de punta est√°n haciendo descubrimientos que est√°n alejando a la ciencia de esos criterios extremos.

Y curiosamente esos descubrimientos estaban contenidos en la cosmogonía de las religiones, en especial el judeo-cristianismo.
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CIENT√ćFICOS DESCUBREN QUE LA VIDA PODR√ćA HABER SURGIDO A PARTIR DE LA ARCILLA, COMO DICE LA ESCRITURA

¬ŅSorprendido por el hallazgo?

‚ÄćLos cient√≠ficos est√°n descubriendo que el Creador dijo la verdad.

Un estudio de la Universidad Cornell ha revelado, más o menos por casualidad, que los hidrogeles de arcilla podrían proporcionar el ambiente perfecto para la vida primitiva en la Tierra.

Un hidrogel de arcilla es esencialmente una forma elegante de decir barro, aunque de un tipo y consistencia particular, en este caso, la arcilla h√ļmeda.

Los investigadores estaban tratando de encontrar mejores formas de producir proteínas complejas para la fabricación de medicamentos, cuando se dieron cuenta que las condiciones encontradas en los hidrogeles de arcilla eran bastante bueno para las biomoléculas y las reacciones bioquímicas.

En otras palabras, en sus hallazgos, los ladrillos de la vida pueden ensamblarse m√°s f√°cilmente dentro de arcilla.
El descubrimiento científico probablemente sería dejado de lado, sólo como de interés para los biólogos.
Excepto por el hecho de que prácticamente todas las principales religiones del mundo, incluyendo el cristianismo, el islam, así como la mitología griega, china y egipcia dicen que la vida fue creada de la arcilla.

La ciencia est√° ‚Äúdescubriendo‚ÄĚ lo que los fieles ya saben:

‚ÄúEntonces Yav√© Dios form√≥ al hombre con polvo de la tierra; luego sopl√≥ en sus narices un aliento de vida, y existi√≥ el hombre con aliento y vida‚ÄĚ (G√©nesis 2:7).

En otros pasajes, a Dios se le conoce como el ‚Äúalfarero‚ÄĚ y la vida se forma a partir del barro.

‚ÄćLos bi√≥logos evolutivos creen que toda la vida en la Tierra comenz√≥ en forma microbiana con mol√©culas simples combinadas con las dem√°s y adquiriendo la capacidad de replicarse.

Aunque el proceso parece complejo, en realidad es bastante simple en teoría.

‚ÄćUna vez que las mol√©culas son capaces de replicarse, se desarrollan en una complejidad creciente hasta que finalmente se llega a los seres humanos.

‚ÄćLos creacionistas simplemente se√Īalan el hecho de que Dios cre√≥ al hombre form√°ndolo a partir de polvo.

El estudio de Cornell proporciona un curioso cruce entre las dos ideas.

‚ÄćNo podemos poner l√≠mites creativos a Dios, y √Čl puede crear como √Čl desea.

‚ÄćYa se trate de un hombre totalmente formado del polvo, o evolucionado a partir de microbios, el detalle importa poco.

la tierra suspendida en el universo

PODEROSAS TEOR√ćAS QUE EST√ĀN SURGIENDO EN INVESTIGACIONES DE ALTO NIVEL

En su excelente libro, Modern Physics and Ancient Faith el profesor de F√≠sica Stephen M. Barr maneja la tesis que la ciencia y la religi√≥n s√≥lo aparecer√°n en conflicto porque muchos tienen ‚Äúla confusi√≥n entre ciencia y el materialismo filos√≥fico‚ÄĚ.

Es este materialismo filos√≥fico que ha creado la rivalidad entre la ciencia y las religiones.‚Äć

Como Barr se√Īala:

“Si la ciencia hubiera terminado en el siglo XIX, la historia tendría alguna pretensión de exactitud.

En cambio, en el siglo XX los cient√≠ficos hicieron descubrimientos a√ļn m√°s profundos y revolucionarios que los de Cop√©rnico y Newton, y como resultado, la historia se ha vuelto mucho m√°s interesante‚ÄĚ.

Estos descubrimientos Barr los resume en cinco áreas de nuevas teorías y descubrimientos científicos que acercan la religión a la ciencia.

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√Ārea 1 - El Big Bang y el Principio del Universo

Los judíos y los cristianos siempre han creído que el mundo, y el tiempo en sí, tuvieron un comienzo, mientras que los materialistas y ateos han tendido a imaginar que el mundo siempre ha existido.

En sus mentes, la idea de un comienzo del tiempo está asociada con concepciones religiosas, no con la teoría científica.

Y aquellos científicos que creen en un principio lo hacían por razones religiosas, no por razones científicas.

De hecho, en el siglo XIX casi todas las evidencias científicas parecían apuntar a un universo eterno.

Pero todo cambió con el descubrimiento del Big Bang, que llegó como una profunda conmoción para la comunidad científica.

Con este descubrimiento existe una cantidad abrumadora de apoyo para un universo que comenzó en el pasado finito.

‚ÄćDe hecho, el conocido cosm√≥logo no religioso Alexander Vilenkin concluy√≥ en una conferencia en Cambridge celebrando el 70 aniversario de Stephen Hawking:

“Toda la evidencia que tenemos dice que el universo tuvo un comienzo.

Con esta prueba los cosm√≥logos ya no pueden esconderse detr√°s de un universo eterno, no hay escapatoria, tienen que enfrentarse al problema de un comienzo c√≥smico‚ÄĚ.

Para ser claros, el descubrimiento del Big Bang demuestra la doctrina judía y cristiana de la Creación.

Y como explica Barr,

‚ÄúFue indudablemente una reivindicaci√≥n de la visi√≥n religiosa del universo y un golpe a la visi√≥n materialista‚ÄĚ.

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√Ārea 2 - Las preguntas que llevan a los fines √ļltimos
En la historia materialista anterior, el mundo no es gobernado por un Dios personal, sino por leyes impersonales.

La ciencia mira a los mecanismos físicos, a los procesos y a las leyes para explicar los acontecimientos en el mundo.

Pero a medida que hemos profundizado nuestra comprensión de estas leyes empíricas, hemos descubierto que fluyen de leyes y principios más profundos, como las leyes fundamentales de la física atómica.

‚ÄćY esas leyes fluyen de las leyes de la electrodin√°mica cu√°ntica.

Y así sucesivamente y así sucesivamente.

Los f√≠sicos comenzaron a mirar no s√≥lo los efectos f√≠sicos en s√≠ mismos, sino las leyes matem√°ticas que los subyacen y un sistema √ļnico y armonioso que podr√≠a unirlos a todos.

Y Barr toma nota de las consecuencias de estas tendencias:

“Ya no son sólo sustancias particulares, objetos o fenómenos de los que los físicos hacen preguntas, sino del universo considerado como un todo y sobre las leyes de la física consideradas como un todo.

Las preguntas ya no son solo:
¬ŅPor qu√© este metal act√ļa de esta manera? O
¬ŅPor qu√© este gas act√ļa de esta manera?
Sino ¬ŅPor qu√© el universo es as√≠?,
¬ŅPor qu√© las leyes de la f√≠sica son as√≠?‚ÄĚ

Entonces Barr concluye que cuando

‚ÄúLas leyes que son vistas para configurar un edificio de gran armon√≠a y belleza, la cuesti√≥n de un dise√Īador c√≥smico no parece ya irrelevante sino ineludible‚ÄĚ.

Hoy los físicos hablan de muchos universos y muchas dimensiones del espacio.

Entonces se hace m√°s dif√≠cil evitar preguntar ‚Äú¬ŅPor qu√© existe un universo?‚ÄĚ

‚ÄćY mientras hay una nueva apertura a estas preguntas m√°s profundas sobre la realidad tambi√©n se ha abierto en muchas personas la posibilidad de Dios.

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√Ārea 3 - Las incre√≠bles coincidencias que nos permiten vivir
En la historia materialista del mundo, la ciencia ha demostrado definitivamente que no estábamos destinados a estar aquí.

Fuimos una casualidad, nuestra existencia es el resultado de un concurso fortuito de √°tomos.

Excepto que ahora, la ciencia est√° contando una historia diferente.

‚ÄćComenzando en la d√©cada de 1970, la gente empez√≥ a hablar de ‚Äúcoincidencias antr√≥picas‚ÄĚ.

‚ÄćQue son ciertas caracter√≠sticas de las leyes de la f√≠sica que parecen -casi coincidentemente- ser exactamente lo que se necesita para que la existencia de la vida sea posible en nuestro universo.

‚ÄćComo Barr escribe:

“El universo y sus leyes parecen estar en algunos aspectos balanceados en un filo de una navaja.

Una peque√Īa desviaci√≥n en una direcci√≥n u otra en la forma en que el mundo y sus leyes est√°n puestas y no estar√≠amos aqu√≠.

A medida que las personas han profundizado m√°s, el n√ļmero de tales ‚Äėcoincidencias‚Äô ha crecido‚ÄĚ.

Esto es exactamente lo que podríamos esperar si los seres humanos estuvieran destinados a estar aquí, y si el universo fuese creado con nosotros en mente.
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√Ārea 4 - Mec√°nica cu√°ntica y la derrota del determinismo
La mayoría de los materialistas niegan que exista el libre albedrío y durante siglos esto parecía estar bien fundamentado en los hallazgos de la física.

Las leyes de la f√≠sica parec√≠an ser "deterministas", en el sentido de que lo que sucede en un momento posterior est√° determinado √ļnicamente por las leyes de la f√≠sica de lo que sucedi√≥ anteriormente.

Esto era, por supuesto, un punto preocupante para el judaísmo y el cristianismo, los cuales tenían el libre albedrío como un punto central.

Sin embargo, una inversi√≥n realmente asombrosa vino en los a√Īos 20 con el descubrimiento de la teor√≠a del ‚Äėquantum‚Äô.

‚ÄćBarr lo describe como ‚Äúla m√°s grande y m√°s profunda revoluci√≥n en la historia de la f√≠sica‚ÄĚ.

‚ÄćTransform√≥ toda la estructura de la f√≠sica te√≥rica, y en el proceso barri√≥ el determinismo f√≠sico.

En siglos anteriores, el n√ļcleo de la ciencia f√≠sica era la predicci√≥n.

‚ÄćAs√≠ es como las teor√≠as eran probadas.

Pero con la teoría cuántica, el estado actual de un sistema físico no sería suficiente para predecir todo acerca de su comportamiento futuro.

Ya no se podría simplemente argumentar desde el carácter determinista de la física que el libre albedrío es imposible.

Por supuesto esto no prueba que tenemos libre albedrío.

‚ÄćEn cambio, como se√Īala Barr,

‚ÄúLa teor√≠a cu√°ntica simplemente demostr√≥ que el argumento m√°s poderoso contra el libre albedr√≠o era obsoleto‚ÄĚ.

En palabras del gran matemático y físico Hermann Weyl,

‚ÄúEl antiguo determinismo cl√°sico no necesita oprimirnos m√°s‚ÄĚ.

Abrir la puerta al libre albedrío fue sólo uno de los efectos de la teoría cuántica.

‚ÄćEn su interpretaci√≥n tradicional o est√°ndar, tambi√©n postula la existencia de observadores que se encuentran fuera de la descripci√≥n proporcionada por la f√≠sica.

‚ÄćEsa es una afirmaci√≥n controvertida, y ha sido desafiada por reinterpretaciones radicales de la teor√≠a cu√°ntica como la interpretaci√≥n de muchos mundos.

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√Ārea 5 - La mente como algo m√°s que una m√°quina
Si la materia sólo existe, como piensa el materialista, entonces la mente humana debe ser una máquina.

La invenci√≥n y la popularizaci√≥n de la computadora hicieron esta idea a√ļn m√°s veros√≠mil.‚Äć

Muchas personas, científicos y laicos por igual, creen que es sólo cuestión de tiempo que las computadoras se vuelvan inteligentes en formas que rivalicen, o incluso suplanten nuestra propia inteligencia.

‚ÄćSin embargo, en los √ļltimos dos siglos se han visto una serie de argumentos en contra de la visi√≥n reinante de que la mente no es m√°s que una m√°quina f√≠sica.

Sin embargo el argumento más impresionante no viene de la filosofía sino de la ciencia de la computación en sí misma.

Se basa en un teorema brillante y revolucionario demostrado en 1931 por el lógico austriaco Kurt Gödel, y luego construido por el filósofo John Lucas y el matemático Roger Penrose

Barr explica:

“La esencia del argumento es que si uno conocía el programa que usa una computadora, entonces uno podría en cierto sentido superar ese programa.

Si, por lo tanto, los seres humanos eran computadoras, entonces podr√≠amos en principio aprender nuestros propios programas y as√≠ ser capaces de enga√Īarnos a nosotros mismos, y esto no es posible‚ÄĚ

Tal vez la √ļnica manera de refutar el argumento se apoya en el teorema de G√∂del, que dice que el intelecto humano razona de una manera inherentemente inconsistente.

Esto implicaría no sólo que los seres humanos a veces cometen errores lógicos (lo que es obvio), sino que la mente humana es radicalmente e inherentemente insensible a sus facultades de razonamiento.

Sin embargo, eso es un problema enorme.

¬ŅPor qu√©?

Porque para mantener la creencia de que la mente es sólo una máquina, tendría que argumentar en contra de su propia solidez mental.

Una persona literalmente se identificaría como loco y no muchos físicos están dispuestos a ir tan lejos.

Por lo tanto parece que la mente no puede reducirse a simples reacciones bioquímicas.

Lo anterior representa sólo una muestra de los principales descubrimientos en la historia de la ciencia y la fe, y lo que es más importante, una tendencia que se agranda.

Fuentes:

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