‚ÄćEl dem√≥grafo economista Sanjeev Sanyal del Deustche Bank, ha acu√Īado la frase de que la urbanizaci√≥n, es ‚Äúel anticonceptivo m√°s fuerte conocido por el hombre‚ÄĚ, aludiendo a la correlaci√≥n de que los que viven en ciudades tienen menos hijos que los que no viven en ellas.
Mientras que dos urbanistas norteamericanos dicen que las ciudades se est√°n despoblando de ni√Īos y de familias.
La imagen que preside este post es de la ciudad de Detroit, quiz√°s el supremo ejemplo de decadencia en EE.UU.
DETROIT - NOVEMBER 19: The remains of the Packard Motor Car Company which ceased production in the late 1950`s. The Big Three U.S. automakers, General Motors, Ford and Chrysler, are appearing this week in Washington to ask for federal funds to curb to decline of the American auto industry. Detroit, home to the big three, would be hardest hit if the government lets the auto makers fall into bankruptcy.  (Photo by Spencer Platt/Getty Images)

El City Journal (una revista trimestral de asuntos urbanos, publicada por el Instituto Manhattan) tiene un fascinante artículo sobre la decadencia de la familia y la vida familiar en las ciudades estadounidenses (en comparación con los suburbios).

Probablemente sus observaciones se pueden aplicar a muchas ciudades de todo el mundo, particularmente en Occidente.

LAS FAMILIAS HUYEN DE LAS CIUDADES

Seg√ļn los autores, Joel Kotkin y Ali Modarres, las ciudades estadounidenses se han desarrollado en el √ļltimo medio siglo de lugares que tradicionalmente apoyaban y nutr√≠an la familia a lugares donde s√≥lo los sin hijos y los desesperanzados habitan, mientras las familias huyen.

Desde que las ciudades surgieron por primera vez hace miles de a√Īos, han sido lugares donde las familias pod√≠an congregarse y florecer.

El hogar de la familia form√≥ el n√ļcleo de la antigua ciudad griega y romana.

En la ciudad de Estados Unidos hasta la década de 1950, el urbanista Sam Bass Warner observa, que la "medida básica" era el "compromiso a la familia".

Esta larga historia de las familias que viven en las ciudades, en las √ļltimas d√©cadas, ha cambiado en los EE.UU.

Pero m√°s recientemente, nos hemos embarcado en un experimento para librar nuestras ciudades de ni√Īos.

En la década de 1960, el sociólogo Herbert Gans identificó un abismo cada vez mayor entre los habitantes de los suburbios orientados a la familia y las personas que estaban a favor la vida en la ciudad - los ricos, los pobres, los no blancos, así como la clase media, casados y sin hijos.

Las familias abandonaron las ciudades por los suburbios, expulsados ?.

Por las políticas que no lograron mantener las calles seguras, permitieron que las escuelas decentes disminuyeran, e hicieron que la gente viviera en espacios inaccesibles.

Cada vez m√°s, las grandes ciudades de Am√©rica, desde Nueva York a Chicago, a Los √Āngeles y Seattle, est√°n evolucionando en patios de recreo para los ricos, trampas para los pobres, y estaciones para los j√≥venes ambiciosos en el camino, finalmente, a lugares menos congestionados.

La familia de clase media ha sido empujada a los m√°rgenes, rompiendo radicalmente con la historia urbana.

¬ŅQUI√ČNES QUEDAN?

Si las familias se han retirado de las ciudades a los suburbios, ¬Ņque y quien queda en el centro de las ciudades?.

Es en muchos aspectos, para jóvenes y sin hijos que buscan recreación y diversión de su entorno urbano.

Los soci√≥logos Richard Lloyd y Clark Terry Nichols, ven a la ciudad, y en particular el n√ļcleo urbano, como una "m√°quina de entretenimiento".

En su opinión, los residentes de la ciudad pueden experimentar su propia ubicación urbana como turistas, haciendo hincapié en las preocupaciones estéticas.

Las escuelas, las iglesias y las asociaciones de vecinos ya no forman la fundación de la ciudad.

En cambio, la ciudad gira en torno a la recreación, el arte, la cultura y los restaurantes de un sistema construido para la persona recién liberada.

En cuanto a las cifras demogr√°ficas, el vuelo a los suburbios es claro en los EE.UU.

En las √ļltimas dos d√©cadas, el porcentaje de familias que tienen ni√Īos ha disminuido en la mayor parte del pa√≠s, pero en ninguna parte m√°s dram√°ticamente que en nuestras √°reas urbanas m√°s grandes, m√°s densas.

En las ciudades con una poblaci√≥n superior a 500.000 habitantes, la poblaci√≥n de ni√Īos de 14 a√Īos o menos disminuy√≥ entre 2000 y 2010, seg√ļn los datos del Censo de Estados Unidos, con Nueva York, Chicago, Los Angeles y Detroit experimentando el mayor descenso num√©rico.

Muchos distritos escolares urbanos, tales como Chicago, tienen menos de 145.000 ni√Īos en edad escolar de los que ten√≠an hace una d√©cada, y han visto que la matr√≠cula se desploma y est√°n muy ocupados cerrando escuelas.

¬ŅQU√Č ES LO QUE LAS FAMILIAS QUIEREN QUE LAS CIUDADES NO EST√ĀN PROPORCIONANDO?

Viviendas m√°s asequibles, escuelas decentes, seguridad en las calles y parques adecuados.

Mientras que las familias buscan ésto, se extienden a las ciudades periféricas y las ciudades se hacen menos densas como resultado.

Lo que es interesante es que en muchos lugares aquellos que est√°n en el poder est√°n tratando de empujar a la gente hacia una mayor densidad (tratando de proporcionar vivienda y servicios m√°s barato).

La soluci√≥n no es hacer la guerra a los suburbios, como los urbanistas han estado haciendo durante a√Īos.

Siguiendo las ideas que Jane Jacobs lanzó hace medio siglo, los urbanistas contemporáneos sostienen que la alta densidad crea un sentido de comunidad.

Sin embargo, esta afirmación no es evidente por sí misma.

Jan Brueckner y Ann Largey de la Universidad California realizaron 15.000 entrevistas en todo el país y encontraron que por cada reducción de 10 por ciento en la densidad de población, la probabilidad de que alguien está hablando con su vecino una vez a la semana subía 10 por ciento, sin importar la raza, el ingreso, la educación, el estado civil o edad.

Pero al tratar de meter a la gente en el espacio de mayor densidad, los planificadores inadvertidamente ayudan a empujar al alza los precios de las viviendas para la familia.

Estas pol√≠ticas se han practicado desde hace d√©cadas en el Reino Unido, por lo que incluso las ciudades de provincia son cada vez m√°s inalcanzables, como el comentarista brit√°nico James Heartfield se√Īala.

Londres en sí mismo es una de las ciudades menos asequibles en el mundo.

El declive de las familias en las ciudades de los EE.UU. debe ser una preocupación para los planificadores de la ciudad argumentan Kotkin y Mondarres.

Y concluyen: En √ļltima instancia, todo se reduce a qu√© fin una ciudad debe servir.

La historia ha demostrado que la rápida disminución de la maternidad, ya sea en la antigua Roma, Venecia del siglo XVII, o la moderna Tokio, se correlaciona con una erosión de la vitalidad cultural y económica.

Las ciudades post familia apelan sólo a un cierto segmento de la población, que, a pesar de los ricos, no puede garantizar un futuro próspero por su cuenta.

Si las ciudades quieren cultivar la próxima generación de habitantes de las ciudades y mantener más de sus adultos más jóvenes, van a tener que encontrar una manera de dar la bienvenida a las familias que han sostenido las ciudades durante milenios, y dado a la experiencia urbana de gran parte de su humanidad.

S√ļmate a nuestra Newsletter y recibe las √ļltimas publicaciones
en tu bandeja de entrada

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.

Temas del mundo

Ver todo