Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo de 1984.
Y la Hermana Lucía de Fátima luego anunció que esa consagración fue la aceptada por el cielo.
Esto es discutible para los "fatimistas".
Pero lo que no se conoce es que en el mismo momento, monse√Īor Pavel Hnilica viaj√≥ a Mosc√ļ por pedido de la Madre Teresa de Calcuta e hizo lo mismo.
El 25 de marzo de 1984 hizo la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, recitando la oración que en ese momento estaba diciendo Juan Pablo II en Roma.
juan pablo ii y obispo pavel Hnilica
Juan Pablo II y Obispo Pavel Hnilica

‚ÄćEl 25 de marzo 1984, cuando el Papa Juan Pablo II llevaba a cabo la consagraci√≥n del mundo al Coraz√≥n de Mar√≠a, a 3.000 kil√≥metros de Roma, en el mismo Kremlin, un obispo eslovaco, enviado por la Madre Teresa, celebraba Misa clandestinamente.

Y realizaba la Consagración con una oración que llevaba escondida en las páginas del Pravda.

Así fue consagrada Rusia al Corazón de María, desde el corazón del ateísmo.

La Madre Teresa le pidi√≥ una misi√≥n desconcertante: que fuera √©l personalmente a realizar la Consagraci√≥n en el mismo Mosc√ļ y depositar una ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô en el Kremlin, en el preciso momento en el que el Santo Padre estaba Consagrando el Mundo al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a.

Durante aquellos días, la Madre Teresa, así como todas las Misioneras de la Caridad, rezaron por esta intención.

Y la Madre Teresa acompa√Ī√≥ personalmente a monse√Īor Hnilica al aeropuerto de Calcuta para abordar el vuelo a Mosc√ļ, entreg√°ndole su rosario y dici√©ndole que iban a seguir rezando mucho por √©l en aquellos d√≠as.

As√≠, acompa√Īado de su colaborador, el padre Leo Maasburg, aterriz√≥ en Mosc√ļ el 24 de marzo de 1984, de inc√≥gnito, como dos turistas que iban a ver los principales museos de la ciudad.

Esto lo narra el Padre Leo Maasburg en su libro ‚ÄúMadre teresa de Calcuta: un retrato personal‚ÄĚ.

Padre Leo Maasburg
Padre Leo Maasburg

‚ÄćALGO DESCONOCIDO EN LA VIDA DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA

Un aspecto desconocido de la vida de la Madre Teresa se refiere a su deseo de trabajar por la conversión de Rusia.

‚ÄćEste aspecto lo revel√≥ el obispo Pavel Hnilica, el obispo eslovaco que fue amigo de la Madre Teresa durante 33 a√Īos y colabor√≥ con ella en muchas iniciativas en varias ocasiones.

Esto lo narra el padre Leo Maasburg que fue asistente del Obispo Hnilica.

Durante a√Īos, la Madre Teresa deseaba viajar a Rusia con sus monjas para ser testigos de la fe cristiana.
Sin embargo, pudo cumplir su deseo al final en la década de 1980 con la ayuda de Raissa Gorbatschova, la esposa de Mijail Gorbachov, el presidente soviético de entonces.
Pero antes había estado operando para la Conversión de Rusia.

El Obispo Hnilica viajó a menudo a visitar a la Madre Teresa y grabó entrevistas y conversaciones con ella durante sus viajes.

La Madre Teresa nació en Skopje, en Kosovo, en 1910, y por lo que era de sangre eslava.

Es por esto que ella se consideraba relacionada con la población rusa y sufrió mucho cuando oyó que el comunismo soviético perseguía sin piedad cualquier forma de religión.

Dice el Monse√Īor Hnilica:

“A menudo hablamos de Rusia.

Ella estaba muy familiarizada con lo que la Virgen hab√≠a dicho durante las apariciones en F√°tima, que surgir√≠a una ideolog√≠a atea que difundir√≠a sus errores por el mundo, pero que al final Rusia se convertir√° y Su Coraz√≥n Inmaculado triunfar√≠a‚ÄĚ.

‚ÄúUn d√≠a, al volver de F√°tima, donde hab√≠a conocido a la hermana Luc√≠a, le cont√© a la Madre Teresa lo que esta famosa vidente me hab√≠a dicho‚ÄĚ

‚ÄúHice √©nfasis en un detalle que me hab√≠a llamado la atenci√≥n, que la Virgen de F√°tima, en diversas apariciones, las oficiales en 1917 y las privadas de la hermana Luc√≠a en los a√Īos que siguieron, hab√≠a expresado su inter√©s en Rusia.
Y esta insistencia, dije a la Madre Teresa, es una prueba de la bondad extraordinaria por parte de la Virgen Mar√≠a para con la poblaci√≥n rusa‚ÄĚ.

La Madre Teresa también fue conmovida por esto y en su corazón creció el gran deseo de trabajar por la conversión de Rusia.

A partir de entonces, se dedicó a este proyecto con todo su corazón.

LA INTERVENCI√ďN DE LA MEDALLA MILAGROSA

El Obispo Hnilica explicó que la Madre Teresa rezaba mucho por la conversión de Rusia.
Hizo a las monjas rezar, y enviaba rosarios, biblias y estampitas secretamente a Rusia.
Y sobre todo, trat√≥ de difundir la devoci√≥n a la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô en esta naci√≥n.

De hecho, monse√Īor Hnilica cont√≥ una historia particularmente incre√≠ble de esta ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô relacionada con la Consagraci√≥n de Rusia al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a.

Es una aventura del estilo 007, ideada y organizada por la Madre Teresa, para poner la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô en el coraz√≥n del Kremlin en el momento en que Juan Pablo II Consagraba el Mundo al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a.

‚ÄćLo que demuestra que la fe de los santos es simple, pero tambi√©n audaz y no se dejar intimidar por ning√ļn obst√°culo.

En palabras del obispo Hnilica, ésta es la historia de la aventura en la que él fue el protagonista siguiendo la voluntad de la Madre Teresa.

‚ÄúLa Madre Teresa estaba profundamente dedicada a la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚ÄĚ.

‚Äć‚ÄúSe trata de una peque√Īa medalla de forma ovalada, que fue acu√Īada siguiendo las indicaciones exactas de la misma Virgen Mar√≠a.

Ella apareci√≥ en Par√≠s, en 1830 a una joven monja, Sor Catalina Labour√©, que ahora es un santa‚ÄĚ.

‚ÄúNuestra Se√Īora le dijo que quer√≠a que la medalla se hiciera.

Es uno de los pocos casos que conocemos en la que la misma Virgen Mar√≠a dio instrucciones sobre la realizaci√≥n de una medalla en su nombre‚ÄĚ.

“Sor Catalina confió lo dicho a sus superiores, que descartaron la idea, ya que pensaban que era absurda.

Sin embargo, como siempre con los eventos destinados desde arriba, el proyecto sigui√≥ adelante, la medalla fue acu√Īada, distribuida.

Y unos a√Īos m√°s tarde ya era tan popular, que fue llamada la ‚ÄúMedalla Milagrosa‚ÄĚ porque hab√≠a introducido gracias extraordinarias a quienes la llevaban y oraban por la intercesi√≥n y la ayuda de Mar√≠a‚ÄĚ.

“La Madre Teresa era una de las mayores promotoras de esta medalla.
Ella siempre tenía copias en ella, que repartía a quien pedía oraciones.
Recomendaba que la llevaran alrededor del cuello o en un bolsillo como signo de protección.
Como ya he dicho, hizo llegar muchas de estas medallas a Rusia.
Ella me hizo comprar bolsas de de la Medalla, luego pedir que las bendijera Juan Pablo II, y las enviaba clandestinamente a pa√≠ses comunistas‚ÄĚ
Monse√Īor Pavel Hnilica

‚ÄćLA CONSAGRACI√ďN DE RUSIA

Contin√ļa el cuento del Obispo Hnilica:

“En 1984, la Madre Teresa tuvo una idea increíble.
Ella me dijo que unas de estas ‚ÄėMedallas Milagrosas‚Äô ten√≠an que ser introducidas en el Kremlin para consagrar la capital del ate√≠smo a la Virgen Mar√≠a con este simple gesto.
Ella me pregunt√≥ si me sent√≠a para la realizaci√≥n de su proyecto‚ÄĚ.

‚ÄúPara ser honesto, yo era la persona menos adecuada para hacer tal cosa, ya que en los pa√≠ses detr√°s de la Cortina de Hierro era considerado el enemigo n√ļmero uno del comunismo, y en Checoslovaquia hab√≠a sido condenado a muerte por causa de mi actividad anticomunista.

‚ÄćEntrar en la Uni√≥n Sovi√©tica era imposible para m√≠, pero yo no pod√≠a decir que no a la Madre Teresa.

Al estar con ella era f√°cil infectarse por su entusiasmo y coraje‚ÄĚ.

‚Äć‚ÄúPor lo tanto acept√© tomar el riesgo y la madre Teresa organiz√≥ todo.

Ella tenía algunos contactos dentro del consulado ruso en Calcuta.

‚ÄćNo s√© lo que les dijo, pero ella me consigui√≥ una visa‚ÄĚ.

‚Äć‚ÄúDecidimos que la misi√≥n deb√≠a llevarse a cabo en marzo de 1984.

‚ÄćLa Madre Teresa eligi√≥ esta fecha ya que sab√≠a que el 25 de marzo (fiesta de la Anunciaci√≥n) de ese mismo a√Īo, el Papa iba a consagrar el Mundo al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a.

‚ÄćElla quer√≠a que alguien estuviera dentro del Kremlin en el momento preciso en que el Papa recitara la oraci√≥n de consagraci√≥n en Roma, con el fin de sumarse espiritualmente al Papa y depositar una ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô all√≠‚ÄĚ.

‚Äć‚ÄúA Mediados de febrero de 1984, part√≠ a Calcuta con el P. Leo Maasburg, mi fiel colaborador que ped√≠ me acompa√Īara en esta misi√≥n‚ÄĚ.

“La Madre Teresa dijo que era necesario prepararse para este viaje a través de la oración.
Durante todo un mes, oramos juntos para que nuestros planes funcionaran.
La Madre Teresa tambi√©n hizo a sus monjas rezaran por ‚Äėuna intenci√≥n particular‚Äô ya que, adem√°s de nosotros dos y P. Leo, nadie m√°s sab√≠a lo que est√°bamos a punto de hacer‚ÄĚ.

“Como ya he dicho, la Madre Teresa había hecho visar mis boletos a través del consulado ruso.

‚ÄćEl P. Leo y yo √≠bamos a ser dos turistas que viajaban desde Calcuta a Roma v√≠a Mosc√ļ, deteni√©ndonos en Mosc√ļ durante tres d√≠as para visitar los museos de la ciudad‚ÄĚ.

‚ÄúEl 23 de marzo la Madre Teresa nos acompa√Ī√≥ hasta el aeropuerto de Calcuta.
Cuando me desped√≠, ella agarr√≥ mi mano y me dio su rosario personal‚ÄĚ.
Catedral de la Dormicion de Moscu

‚ÄćLA MISI√ďN PELIGROSA DE CONSAGRAR A RUSIA DENTRO DEL KREMLIN

Sigue relatando Monse√Īor Hnilica:

‚ÄúNo hubo ning√ļn problema durante todo el viaje y llegamos a Mosc√ļ sanos y salvos a las 4 de la ma√Īana del 24 de marzo.

Entonces, hubo un momento de pánico extremo para mí cuando presenté mi pasaporte a un soldado en el mostrador de la aduana.

‚ÄćMe mir√≥ con desconfianza y luego comenz√≥ a hacerme un mont√≥n de preguntas, pero yo no quer√≠a hacerle saber que yo entend√≠a ruso, as√≠ que respond√≠ en italiano porque mi pasaporte era italiano‚ÄĚ.

“El soldado no me entendía, pero tenía serias dudas acerca sobre mí.

√Čl comenz√≥ a hacer una serie de llamadas telef√≥nicas desde la sala de guardia, pero eran las 5 de la ma√Īana y nadie respondi√≥.

Tuve que esperar fuera de la aduana a -5¬įC.

Estaba preocupado y por eso saqué el rosario de Madre Teresa de mi bolsillo y en secreto empecé a orar.

Yo ya me veía deportado a Siberia.

Pero también tenía mucha fe en las oraciones de la Madre Teresa.

La monja hab√≠a dicho que mi viaje estar√≠a acompa√Īado por sus constantes oraciones.

Por tanto dije ‚Äė¬°Se√Īor, que se haga tu voluntad!

Pero recuerda que es la Madre Teresa que me ha enviado aqu√≠‚Äô‚ÄĚ.

“Después de casi una hora el soldado me llamó y pude ver que estaba molesto porque no había sido capaz de ponerse en contacto con ninguno de sus superiores.

Lo intentó una vez más preguntándome si mi pasaporte era mío y yo asentí.

‚ÄćAl final, estamp√≥ mi pasaporte y me dej√≥ ir‚ÄĚ.

“Me uní al P. Leo que había estado esperando en una esquina del aeropuerto y que también había estado muy preocupado.

Fuimos al hotel y luego comenzamos a visitar la ciudad, pero muy discretamente y por separado.

‚ÄćEncontramos la manera de entrar en el Kremlin, y por casualidad el Kremlin estaba abierto a los turistas durante estos pocos d√≠as‚ÄĚ.

‚ÄúEl Kremlin es una ciudadela rodeada por un muro dentro de la ciudad de Mosc√ļ.

Es un tipo de fortaleza que se extiende sobre una superficie de 28 hect√°reas.

En la antig√ľedad era el centro civil y religioso de la ciudad.

Hab√≠a, de hecho, palacios reales y algunas de las iglesias m√°s importantes de Mosc√ļ, entre las cuales la Catedral de los Patriarcas ortodoxos, llamada la Iglesia de la Dormici√≥n o Catedral de la Asunci√≥n.

Despu√©s de la revoluci√≥n bolchevique en 1918, estas iglesias fueron cerradas y se transformaron en museos‚ÄĚ.

‚ÄúDe acuerdo con el proyecto acordado con la Madre Teresa: en la ma√Īana del 25 de marzo, cuando el Papa comenzara la ceremonia de la Consagraci√≥n de Rusia al Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a, ten√≠a que visitar el Kremlin, como turista, y hacer una pausa en la Catedral de la Asunci√≥n.
Mientras pretend√≠a estar interesado en las obras de arte valiosas contenidas en el mismo, iba a comenzar a orar y buscar un lugar oculto donde podr√≠a colocar la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô que la ¬†Madre Teresa me hab√≠a dado‚ÄĚ.

‚ÄúTodo hab√≠a ido bien del mismo modo que me fue sugerido hacer, incluso cuando estuve muy asustado.‚Äć

Afortunadamente hab√≠a un mont√≥n de turistas en el Kremlin ese d√≠a, y en medio de un mont√≥n de gente me sent√≠ m√°s protegido‚ÄĚ.

“Visité varios edificios y me detuve en la Catedral del Arcángel, la segunda más grande en el Kremlin, y luego entré en la Catedral de la Asunción.

Mir√© a mi alrededor con atenci√≥n para encontrar un lugar en el que pod√≠a depositar la medalla‚ÄĚ.

‚ÄúSe trata de una iglesia hermosa, llena de obras de arte que se han conservado durante mucho tiempo, aunque por desgracia ya no era una iglesia, sino un museo‚ÄĚ.

‚ÄúMe di cuenta, leyendo mi gu√≠a, que estaban los tronos donde el zar, la zarina y el Patriarca de Mosc√ļ y de toda Rusia utilizaban para sentarse durante las ceremonias religiosas con el Patriarca sentado en el medio.

‚ÄćDecid√≠ que la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô deb√≠a ser puesta bajo el trono del patriarca, mientras oraba para que el patriarca Alejo II pronto fuera capaz de volver a celebrar ritos religiosos en ese lugar‚ÄĚ.

“En un momento dado, me encontré solo y empecé a concentrarme en la celebración de la misa en secreto.
Llev√© a cabo la Consagraci√≥n de memoria utilizando un trozo de pan y un poco de vino que hab√≠a tra√≠do conmigo‚ÄĚ.
“Este fue un momento de intensa emoción y religiosidad.
La misa no se hab√≠a celebrado en este lugar durante 76 a√Īos.
Luego, muy lentamente, me acerque al trono del Patriarca y me di cuenta de una peque√Īa grieta en el piso de madera, donde r√°pidamente puse la ‚ÄėMedalla Milagrosa‚Äô.
Permanecí allí por un tiempo más largo orando y luego volví al hotel donde el P. Leo me estaba esperando.
Volamos para Italia en la misma tarde‚ÄĚ.

UN MISTERIOSO FINAL CON LA MADRE TERESA

¬ŅEl Obispo Hnilica cont√≥ esta historia a la Madre Teresa?.

‚ÄúUnos meses m√°s tarde la Madre Teresa lleg√≥ a Roma y le hice el cuento detallado‚ÄĚ dijo el obispo eslovaco.

‚ÄúElla estaba muy encantada y continu√≥ en su trabajo misionero en nombre de Rusia‚ÄĚ.

‚ÄúUn d√≠a, en 1988, recib√≠ una llamada telef√≥nica a las 6 en punto de la ma√Īana de la Madre Teresa que me dijo:‚ÄėObispo (sol√≠a llamarme as√≠) me voy a Mosc√ļ.

Usted sabe lo importante que es para mí trabajar en Rusia, por lo que quería informarle de mi viaje.

Me voy para el aeropuerto en este momento‚ÄĚ.

La Madre Teresa hab√≠a sido invitada a Mosc√ļ para una reuni√≥n internacional.
En esa ocasión se encontró con Raissa Gorbachova, la esposa del Secretario General de la Unión Soviética y se hicieron amigas.
Ella confi√≥ a la Sra. Gorbachov su deseo de abrir un par de conventos de monjas en Rusia y la se√Īora Gorbachov prometi√≥ ayudarla.
Un a√Īo m√°s tarde, se abri√≥ el primer convento.
Juan Pablo II y hermana Lucia dos Santos vidente de F√°tima

MONSE√ĎOR HNILICA VISITA A JUAN PABLO II

Al salir de Mosc√ļ, Monse√Īor Hnilica fue donde su amigo Juan Pablo II.‚Äć

‚ÄúCuando en 1984 visit√© al Papa en Castel Gandolfo y almorc√© con √©l, le cont√© acerca de la consagraci√≥n de Rusia al Coraz√≥n Inmaculado de Mar√≠a que hab√≠a podido cumplir el 25 de marzo de aquel mismo a√Īo, de manera totalmente inesperada, en la Catedral de la Asunci√≥n en el Kremlin de Mosc√ļ, as√≠ como la Virgen lo hab√≠a pedido en F√°tima.

√Čl qued√≥ muy conmovido y dijo:

‚ÄúLa Virgen te ha guiado hacia all√≠ con su mano‚ÄĚ
y yo respondí:
‚Äú¬°No, Santo Padre, me ha llevado en brazos!‚ÄĚ.

ORACI√ďN DE CONSAGRACI√ďN, DEL PAPA JUAN PABLO II, 25 DE MARZO DE 1984

¬°Oh Madre de los hombres y de los pueblos, T√ļ que conoces todos sus sufrimientos y esperanzas, t√ļ que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas que invaden el mundo contempor√°neo, acoge nuestro grito que, movidos por el Esp√≠ritu Santo, elevamos directamente a tu coraz√≥n: abraza con amor de Madre y de Sierva del Se√Īor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos, llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos.

De modo especial confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.

¬° Nos acogemos a tu protecci√≥n, Santa Madre de Dios‚ÄĚ!

¬°No deseches las s√ļplicas que te dirigimos en nuestras necesidades!

He aqu√≠ que, encontr√°ndonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Coraz√≥n Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia, unirnos a la consagraci√≥n que, por amor nuestro, tu Hijo hizo de s√≠ mismo al Padre cuando dijo: ‚ÄúYo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad‚ÄĚ.

Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y de procurar la reparación.

El poder de esta consagración dura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones, y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que, de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo.

¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo!

En efecto, la obra redentora de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia.

Bendita seas por encima de todas las creaturas, t√ļ, Sierva del Se√Īor, que de la manera m√°s plena obedeciste a la llamada divina.

Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo.

Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad.

Ilumina especialmente a los pueblos de los que t√ļ esperas nuestra consagraci√≥n y nuestro ofrecimiento.

Ay√ļdanos a vivir en la verdad de la consagraci√≥n de Cristo por toda la familia humana del mundo actual.

Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.

¡Corazón Inmaculado!

Ay√ļdanos a vencer la amenaza del mal, que tan f√°cilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la impresi√≥n de cerrar el camino hacia el futuro.

¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!

¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos!

¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!

¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional, líbranos!

¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!

¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos!

¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!

¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!, ¡líbranos!

Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres.

Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.

Ay√ļdanos con el poder del Esp√≠ritu Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el ¬ę pecado del mundo ¬Ľ, el pecado en todas sus manifestaciones.

Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso.

Que éste detenga el mal.

Que transforme las conciencias.

Que en tu Coraz√≥n Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza¬Ľ.

Papa Juan Pablo II, 25 de marzo de 1984

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