¬ŅQu√© hacer con quien sufre la p√©rdida de un ser querido? ¬ŅC√≥mo podemos ayudarle?
Generalmente se escriben consejos sobre como una persona en duelo debe manejarlo y recuperarse, pero hay pocos consejos sobre c√≥mo los pr√≥jimos se deben comportar para acompa√Īar al doliente
duelo

El desaf√≠o que supone el duelo, implica nada m√°s y nada menos que, aprender a vivir con la ausencia del ser querido y encontrarle un nuevo sentido a la existencia. Este camino puede ser muy largo y doloroso para unas personas y no lo ser√° tanto para otras. La mejor manera de ayudarlas es acompa√Īarlas en su camino y respetar el tiempo que necesiten para recorrerlo.

SEGUIMIENTO

La personas en duelo tienen tendencia en muchos casos al aislamiento, por eso es conveniente saber ofrecerles ayuda y anticiparse a sus necesidades. Conviene mantener el contacto a lo largo del tiempo, y no limitarlos sólo a las primeras semanas. Son preferibles las visitas cortas y frecuentes, que las prolongadas y distantes.

ACOMPA√ĎAR

Cuando se acompa√Īa, no siempre es necesario hablar. La compa√Ī√≠a en silencioes es mejor que la soledad. Un abrazo a tiempo puede ser la mejor de las medicinas. Por ello lo mejor en esos momentos es simplemente estar. Sujetar una mano... acariciar una mejilla... oprimir un hombro y ofrecer todo el apoyo que creamos necesario tanto f√≠sica, emocional como espiritualmente. No nos mantengamos alejados por no saber qu√© decir o hacer. Nuestra sola presencia puede infundirles √°nimos.

SERENAR

Adoptar un aire reposado y calmarles con palabras cari√Īosas y gestos suaves. Admitir con tolerancia las posibles manifestaciones de rabia, ira, llanto o cualquier otro brote de sentimientos y emociones contradictorios.

NORMALIZAR

Recalcar las veces que sean necesarias que es normal que se sientan en ese estado de confusi√≥n, insistiendo en que no se est√°n volviendo "locos" y que todos esos sentimientos por extra√Īos y virulentos que sean, son totalmente normales ante la situaci√≥n que est√°n viviendo.

ESCUCHAR, PERMITIR Y FAVORECER SU DESAHOGO

Es muy importante para el doliente que sienta que comparten su dolor. Hay que favorecer que expresen libremente sus sentimientos y estar sol√≠citos para escuchar. La escucha es esencial y una buena forma de aliviar su pena. Puede que necesiten hablar mucho de su ser querido, de c√≥mo sucedi√≥ el accidente o la enfermedad, qu√© pas√≥ antes o qu√© siente por ello. Por el contrario hay personas a las que les cuesta hablar y expresar lo que sienten. Lo mejor es liberarles de que se sientan obligados a "comportarse" de un modo determinado. No presionarlos para que dejen de llorar, todo lo contrario, permitir su llanto. Ser pacientes y comprensivos. No pensar que la persona que acompa√Īa y escucha tiene que ocultar sus sentimientos para que no les afecte a ellos, ¬°es muy sanador, para ambos, llorar con los que lloran! ‚ÄúGozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran‚ÄĚ. (Ro.12:15).

NO HAY QUE CAMBIAR DE TEMA SI EL DOLIENTE NOMBRA AL FALLECIDO

Muchas personas agradecen much√≠simo o√≠r hablar a los amigos y familiares de las cualidades y formas de ser √ļnicas del fallecido y por las que sent√≠an gran cari√Īo.

COMPRENSI√ďN

No digamos: ‚ÄúSe c√≥mo te sientes‚ÄĚ... ¬ŅDe verdad lo sabemos?... ¬ŅC√≥mo comprender, por ejemplo, lo que sienten unos padres cuando muere un hijo si no se ha experimentado esa misma p√©rdida? o bien... ¬Ņc√≥mo entender a una mujer que acaba de perder a su esposo y con √©l su proyecto de vida? Y aun si lo hemos experimentado, debemos tener en cuenta que no todo el mundo reacciona exactamente igual.

EVITAR LAS FRASES HECHAS

Frases como: "La vida sigue"..."Dios lo ha querido as√≠"... ‚ÄúTienes otros hijos, marido, etc.‚Ä̂Ķ ‚ÄúEres joven, podr√°s tener otros hijos‚Ä̂Ķ ‚ÄúYa ha dejado de sufrir‚Ä̂Ķ ‚ÄúEst√° en un lugar mejor‚Ä̂Ķ ‚ÄúEs mejor que haya sido as√≠‚ÄĚ, suelen provocar m√°s dolor, desconcierto y hasta rabia e indignaci√≥n. Evitemos pronunciarlas. Si no sabemos qu√© decir, es mejor no decir nada. Que sientan que hay alguien preocupado y ocupado de ellos y de sus familias.

BRINDARNOS EN TODO LO QUE PODAMOS

Los primeros d√≠as: ¬ŅHay que realizar ciertas gestiones? ¬ŅSe precisa que alguien cuide de los ni√Īos? ¬ŅSe tienen que hacer las tareas de la casa? ¬ŅLas compras? ¬ŅNecesitan alojamiento los amigos y parientes que han llegado de fuera? ¬ŅHay que ir a recogerles al Aeropuerto? Las personas que acaban de perder a un ser querido suelen estar tan aturdidas que ni siquiera saben lo que ellas han de hacer, por lo que dif√≠cilmente podr√°n decir a los dem√°s en qu√© les pueden ayudar. Por lo tanto no esperemos a que nos lo pidan; ¬°Tomemos la iniciativa!Semanas, meses y tiempo despu√©s. En meses y a√Īos siguientes, las personas que han experimentado la p√©rdida pueden sentir mucha angustia cuando llegan aniversarios como bodas, cumplea√Īos, el del fallecimiento, etc. Se puede marcar en la agenda estas fechas para ponernos en contacto y as√≠ darles apoyo moral, si lo necesitan.

EVITAR DAR CONSEJOS F√ĀCILES O SOLUCIONES INMEDIATAS

No hay que atosigarles con consejos o exigirles que tomen decisiones inmediatas ante asuntos tan importantes como el cambio de domicilio, la venta de la vivienda, el reparto de bienes y objetos personales, cambiar de ocupación, ciudad o trabajo, etc., etc. Todo esto debe de irse solucionando poco a poco, ¡habrá tiempo para ello! Se les puede ayudar diciéndoles que no tengan prisa en tomar decisiones.

SER HOSPITALARIO

Es preferible en vez de decir: "ven a casa cuando quieras", concretar el día y la hora de la invitación. No rendirse enseguida si rechazan la invitación.

ESCRIBIR UNA CARTA, UN EMAIL O HACER UNA LLAMADA

Con frecuencia se pasa por alto el valor de una carta de pésame. Personas que han pasado por una pérdida importante, han comentado que les ayudó mucho recibir alguna tarjeta o carta/email de amigos y familiares, ya que podían leerla y releerla.

DISPONIBILIDAD Y ESCUCHA, LAS CLAVES PARA ACOMPA√ĎAR

Muchas personas est√°n √°vidas de hablar, de relacionarse, de contar sus problemas, de comunicarse, pero no siempre encuentran a un interlocutor que les preste la debida atenci√≥n. Si escuchas pacientemente tarde o temprano te mostrar√°n lo que les aflige de verdad. Para escuchar hay que saber respetar los silencios, no tener prisa, permanecer tranquilos y permitir que la persona siga expresando sus sentimientos y emociones sin interrumpirla. De vez en cuando conviene hacer alguna pregunta para que pueda percibir que estamos entendiendo su situaci√≥n.Si vislumbran por tu parte un inter√©s excesivo se pueden asustar de lo que est√°n contando. Probablemente era algo personal, quiz√°s no se lo hab√≠an contado a nadie anteriormente y sin saber por qu√©, te lo est√°n contando a ti. Te est√°n abriendo su coraz√≥n, est√°n exponiendo sus problemas m√°s √≠ntimos por que han hallado el ambiente id√≥neo para hacerlo. Crear ese ambiente, esa intimidad, es vital para obtener la informaci√≥n necesaria que nos permitir√° ayudar de forma eficaz.Algo fundamental a la hora de escuchar mientras alguien nos abre su coraz√≥n, es compartir nosotros tambi√©n, algo que le muestre a la otra persona que confiamos en ella, es decir, que la intimidad no sea solo unidireccional, sino que ella pueda percibir que es digna de confianza y que nosotros comprendemos su lucha, crisis de fe, sufrimiento, temores, inquietudes, inseguridades, etc., ya que nosotros mismos tambi√©n estuvimos en alg√ļn momento ah√≠, en el mismo lugar en el que ella se encuentra.

NUESTRO DEBER COMO IGLESIA

A nuestro alrededor, dentro y fuera de la Iglesia, hay muchas personas que est√°n clamando en silencio para que alguien se detenga y se d√© cuenta de su dolor, para que alguien se interese por la dif√≠cil situaci√≥n que est√°n atravesando y a la que no ven una salida, para que alguien las abrace y les diga: ‚Äútranquilo, no est√°s solo, estar√© a tu lado mientras dure tu sufrimiento, puedes llorar sobre mi hombro‚ÄĚ, y si estuvi√©ramos atentos y fu√©ramos sensibles las reconocer√≠amos, pero en general, todos estamos tan ocupados en nuestros asuntos que no tenemos tiempo para nada m√°s.Quiz√°s es el momento de volver a escuchar estas palabras: Despu√©s o√≠ la voz del Se√Īor, que dec√≠a: ¬ŅA qui√©n enviar√©, y qui√©n ir√° por nosotros? Entonces respond√≠ yo: Heme aqu√≠, env√≠ame a m√≠. (Isa√≠as 6:8)Fuentes: Gina Campalans, Signos de estos Tiempos

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