padre fabian castro

La problem谩tica que gira en torno a las experiencias ligadas a los fen贸menos sobrenaturales en la vida y misi贸n de la Iglesiatiene vigencia en este comienzo del tercer milenio cristiano.En el a帽o 1978 la Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe dio a conocer las 鈥淣ormae de modo procedendi in diudicandis presumptis apparitionibus ac revelationibus.鈥 Este texto estaba dirigido a los Obispos y fueron enviadas y dadas a conocer a ellos sin que se realizase una publicaci贸n oficial, en consideraci贸n a que se dirigen principalmente a los Pastores de la Iglesia. El Cardenal Levada, actual Prefecto de dicha Congregaci贸n, decidi贸 que se publicaran oficialmente.En el Prefacio de las mismas explica (para leerlo completo hacer click aqu铆) que se han ido publicando traducciones en diversas lenguas sin autorizaci贸n de la Congregaci贸n. En vistas a ellos las publicaron en el original en lat铆n y traducidas a varios idiomas.

EL PORQUE DE LA INTERVENCI脫N DE LA CONGREGACI脫N PARA LA DOCTRINA DE LA FE

Si nos preguntamos porque dicho organismo vaticano se 鈥渕ete鈥 en este asunto, el Cardenal nos lo recuerda:鈥淟a Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe se ocupa de las materias vinculadas a la promoci贸n y tutela de la doctrina de la fe y la moral, y es competente, adem谩s, para elexamen de otros problemas conexos con la disciplina de la fe, como los casos de pseudo-misticismo, supuestas apariciones, visiones y mensajes atribuidos a un origen sobrenatural.鈥滳omo marco de referencia para estos fen贸menos el Cardenal cita un texto de Benedicto XVI en la 鈥淓xhortaci贸n Apost贸lica Post-sinodal Verbum Domini鈥:"De este modo, la Iglesia expresa su conciencia de que Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; 茅l es 鈥渆l primero y el 煤ltimo鈥 (Ap 1,17). 脡l ha dado su sentido definitivo a la creaci贸n y a la historia; por eso, estamos llamados a vivir el tiempo, a habitar la creaci贸n de Dios dentro de este ritmo escatol贸gico de la Palabra; 鈥la econom铆a cristiana, por ser la alianza nueva y definitiva, nunca pasar谩; ni hay que esperar otra revelaci贸n p煤blica antes de la gloriosa manifestaci贸n de Jesucristo nuestro Se帽or (cf. 1 Tm 6,14; Tt 2,13)鈥 (Dei Verbum, n. 4).En efecto, como han recordado los Padres durante el S铆nodo, la 鈥渆specificidad del cristianismo se manifiesta en el acontecimiento Jesucristo, culmen de la Revelaci贸n, cumplimiento de las promesas de Dios y mediador del encuentro entre el hombre y Dios. 脡l, 'que nos ha revelado a Dios' (cf. Jn 1,18), es la Palabra 煤nica y definitiva entregada a la humanidad鈥. (Propositio 4). San Juan de la Cruz ha expresado admirablemente esta verdad: 鈥淧orque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl贸 junto y de una vez en esta sola Palabra... Porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado a 脡l todo, d谩ndonos el todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visi贸n o revelaci贸n, no s贸lo har铆a una necedad, sino har铆a agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra cosa o novedad鈥 (Subida al Monte Carmelo, II, 22)."En base a esto contin煤a con la siguiente distinci贸n:"El S铆nodo ha recomendado 鈥ayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de las revelaciones privadas鈥 (Propositio 47), cuya funci贸n 鈥渘o es la de... 'completar' la Revelaci贸n definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla m谩s plenamente en una cierta 茅poca de la historia鈥 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 67).El valor de las revelaciones privadas es esencialmente diferente al de la 煤nica revelaci贸n p煤blica: 茅sta exige nuestra fe; en ella, en efecto, a trav茅s de palabras humanas y de la mediaci贸n de la comunidad viva de la Iglesia, Dios mismo nos habla.El criterio de verdad de una revelaci贸n privada es su orientaci贸n con respecto a Cristo. Cuando nos aleja de 脡l, entonces no procede ciertamente del Esp铆ritu Santo, que nos gu铆a hacia el Evangelio y no hacia fuera.La revelaci贸n privada es una ayuda para esta fe, y se manifiesta como cre铆ble precisamente cuando remite a la 煤nica revelaci贸n p煤blica. Por eso, la aprobaci贸n eclesi谩stica de una revelaci贸n privada indica esencialmente que su mensaje no contiene nada contrario a la fe y a las buenas costumbres; es l铆cito hacerlo p煤blico, y los fieles pueden dar su asentimiento de forma prudente.Una revelaci贸n privada puede introducir nuevos acentos, dar lugar a nuevas formas de piedad o profundizar las antiguas.Puede tener un cierto car谩cter prof茅tico (cf. 1 Ts 5,19-21) y prestar una ayuda v谩lida para comprender y vivir mejor el Evangelio en el presente; de ah铆 que no se pueda descartar. Es una ayuda que se ofrece pero que no es obligatorio usarla. En cualquier caso, ha de ser un alimento de la fe, esperanza y caridad, que son para todos la v铆a permanente de la salvaci贸n. (Cfr. Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, El mensaje de F谩tima, 26 de junio de 2000)"Luego de este prefacio actual, nos sumergimos en el texto de las 鈥渘ormas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones鈥 (pueden leerlas completas haciendo click aqu铆).Ellas est谩n precedidas de una Nota Previa en la cual se explican el origen y el car谩cter del documento. All铆 podemos leer que:"Hoy m谩s que en 茅pocas anteriores, debido a los medios de comunicaci贸n (mass media), las noticias de tales apariciones se difunden r谩pidamente entre los fieles y, adem谩s, la facilidad de viajar de un lugar a otro favorece que las peregrinaciones sean m谩s frecuentes, de modo que la Autoridad eclesi谩stica se ve obligada a discernir con prontitud sobre la materia.Por otra parte, la mentalidad actual y las exigencias de una investigaci贸n cient铆ficamente cr铆tica hacen m谩s dif铆cil o casi imposible emitir con la debida rapidez aquel juicio con el que en el pasado se conclu铆an las investigaciones sobre estas cuestiones (constat de supernaturalitate, non constat de supernaturalitate: consta el origen sobrenatural, no consta el origen sobrenatural) y que ofrec铆a a los ordinarios la posibilidad de permitir o de prohibir el culto p煤blico u otras formas de devoci贸n entre los fieles."

PROTOCOLO DE ACCI脫N

En este contexto, y en bien de la plena comuni贸n con la Iglesia y los frutos que de esta se derivan, es que se estableci贸 el siguiente protocolo de acci贸n:"Cuando se tenga la certeza de los hechos relativos a una presunta aparici贸n o revelaci贸n, le corresponde por oficio a la Autoridad eclesi谩stica:a) En primer lugar juzgar sobre el hecho seg煤n los criterios positivos y negativos.b) Despu茅s, en caso de que este examen haya resultado favorable, permitir algunas manifestaciones p煤blicas de culto o devoci贸n y seguir vigil谩ndolas con toda prudencia (lo cual equivale a la formula 鈥減or el momento nada obsta鈥: pro nunc nihil obstare).c) Finalmente, a la luz del tiempo transcurrido y de la experiencia adquirida, si fuera el caso, emitir un juicio sobre la verdad y sobre el car谩cter sobrenatural del hecho (especialmente en consideraci贸n de la abundancia de los frutos espirituales provenientes de la nueva devoci贸n)."Para dar pistas objetivas al discernimiento previsto en el punto (a) se establecieron 鈥Criterios para juzgar, al menos con probabilidad, el car谩cter de presuntas apariciones o revelaciones鈥. Notemos que se pone una frase que deja la puerta abierta a un imprevisto: 鈥渁l menos con probabilidad鈥. Creo que es una aclaraci贸n muy prudente que nos ayuda a descubrir la verdadera naturaleza de estas revelaciones privadas en comparaci贸n con la Revelaci贸n 脷nica y Definitiva del Hijo de Dios (como se explicara m谩s arriba). Estos son las indicaciones:

CRITERIOS POSITIVOS

a) La certeza moral o, al menos, una gran probabilidad acerca de la existencia del hecho, adquirida gracias a una investigaci贸n rigurosa.b) Circunstancias particulares relacionadas con la existencia y la naturaleza del hecho, es decir:1. Cualidades personales del sujeto o de los sujetos (principalmente equilibrio ps铆quico, honestidad y rectitud de vida, sinceridad y docilidad habitual hacia la Autoridad eclesi谩stica, capacidad para retornar a un r茅gimen normal de vida de fe, etc.).2. Por lo que se refiere a la revelaci贸n, doctrina teol贸gica y espiritual verdadera y libre de error.3. Sana devoci贸n y frutos espirituales abundantes y constantes (por ejemplo: esp铆ritu de oraci贸n, conversiones, testimonios de caridad, etc.).

CRITERIOS NEGATIVOS

a) Error manifiesto acerca del hecho.b) Errores doctrinales que se atribuyen al mismo Dios o a la Sant铆sima Virgen Mar铆a o a alg煤n santo, teniendo en cuenta, sin embargo, laposibilidad de que el sujeto haya a帽adido 鈥攁un de modo inconsciente鈥 elementos meramente humanos e incluso alg煤n error de orden natural a una verdadera revelaci贸n sobrenatural. (cfr. San Ignacio, Ejercicios. n. 336).c) Af谩n evidente de lucro vinculado estrechamente al mismo hecho.d) Actos gravemente inmorales cometidos por el sujeto o sus seguidoresdurante el hecho o con ocasi贸n del mismo.e) Enfermedades ps铆quicas o tendencias psicop谩ticas presentes en el sujeto que hayan influido ciertamente en el presunto hecho sobrenatural,psicosis o histeria colectiva, u otras cosas de este g茅nero."

COMO PROCEDER

Fijados los criterios la pregunta ser铆a: 驴c贸mo se debe proceder?"Con ocasi贸n de un presunto hecho sobrenatural que espont谩neamente alg煤n tipo de culto o devoci贸n entre los fieles, incumbe a la Autoridad eclesi谩stica competente el grave deber de informarse sin dilaci贸n y de vigilar con diligencia.La Autoridad eclesi谩stica competente, si nada lo impide teniendo en cuenta los criterios mencionados anteriormente, puede intervenir para permitir o promover algunas formas de culto o devoci贸n cuando los fieles lo soliciten leg铆timamente (encontr谩ndose, por tanto, en comuni贸n con los Pastores y no movidos por un esp铆ritu sectario). Sin embargo hay que velar para que esta forma de proceder no se interprete como aprobaci贸n del car谩cter sobrenatural del los hecho por parte de la Iglesia. (cf. Nota previa, c).En raz贸n de su oficio doctrinal y pastoral, la Autoridad competente puedeintervenir motu proprio e incluso debe hacerlo en circunstancias graves, por ejemplo: para corregir o prevenir abusos en el ejercicio del culto y de la devoci贸n, para condenar doctrinas err贸neas, para evitar el peligro de misticismo falso o inconveniente, etc.En los casos dudosos que no amenacen en modo alguno el bien de la Iglesia, la Autoridad eclesi谩stica competente debe abstenerse de todo juicio y actuaci贸n directa (porque puede suceder que, pasado un tiempo, se olvide el hecho presuntamente sobrenatural); sin embargo no deje de vigilar para que, si fuera necesario, se pueda intervenir pronto y prudentemente."

LA AUTORIDAD

Y qui茅n es la 鈥渁utoridad eclesi谩stica competente"? Se las enumera de acuerdo a las instancias primeras a 煤ltimas de intervenci贸n."1. El deber de vigilar o intervenir compete en primer lugar al Ordinario del lugar.2. La Conferencia Episcopal regional o nacional puede intervenir en los siguientes casos:a) Cuando el Ordinario del lugar, despu茅s de haber realizado lo que le compete, recurre a ella para discernir con mayor seguridad sobre la cuesti贸n.b) Cuando la cuesti贸n ha trascendido ya al 谩mbito nacional o regional, contando siempre con el consenso del Ordinario del lugar.3. La Sede Apost贸lica puede intervenir a petici贸n del mismo Ordinario o de un grupo cualificado de fieles, o tambi茅n directamente, en raz贸n de la jurisdicci贸n universal del Sumo Pont铆fice."Con la expresi贸n 鈥淥rdinario del lugar鈥 los c谩nones eclesiales se refieren al Obispo del lugar donde se producen determinados hechos. Es muy importante tener en cuenta qui茅n es el que da la 煤ltima palabra sobre el tema porque, frente a estos acontecimientos, hay quienes que afirman la veracidad de los mismos solamente porque el Padre Fulano o la Monja Sultana dijeron que 鈥渓a cosa es de Dios鈥. No hay problema que lo digan como personas particulares pero no les corresponde afirmarlo en nombre de la Iglesia.De la misma manera, la Nota deja abierta la posibilidad de que ocurran hechos que pueden ser dudosos pero no amenazan con el mal a la Iglesia: el obispo del lugar debe dejar que 鈥渃orra el agua鈥 (por decirlo con una expresi贸n corriente) para que el tiempo sea el que aclare si lo que ocurre es de Dios o no. Y el "tiempo" (l茅ase Dios actuando en nuestra historia) se encarga siempre de aclararlo.Eso s铆, cuando el Obispo del lugar se pronuncie en contra de alg煤n fen贸meno de este tipo鈥 por lo menos dudemos de la veracidad de lo que est谩 all铆 ocurriendo. No necesitamos ir detr谩s de tantas revelaciones privadas porque para ayudarnos a vivir tenemos un camino claro: el del la Gran Revelaci贸n que nos hizo el Hijo de Dios hecho carne, Jes煤s: 脡l es la Palabra 煤ltima y definitiva del Padre hacia toda la humanidad.Fuentes: Padre Fabi谩n CastroEntre su email para recibir nuestra Newsletter Semanal en modo seguro, es un servicio gratis:

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