Dura interna eclesial.
Roberto González Nieves, arzobispo de San Juan en Puerto Rico, no está sólo. Mientras en El Vaticano le han sugerido que renuncie, un nutrido grupos de fieles se ha movilizado para mostrarle solidaridad y defenderle. No están dispuestos a perderle como pastor. Mientras tanto el delegado apostólico para la isla insiste en pedir a Roma su remoción sin saber, quizás, de la amistad que le une al Papa Francisco.
Roberto Gonzalez Nieves

El 8 de mayo Gonz√°lez Nieves cumpli√≥ 14 a√Īos al frente de su arquidi√≥cesis, mientras mantiene una dura pulseada con dos dicasterios de la Curia Romana: las congregaciones para el Clero y para los Obispos. Sus responsables, los cardenales Mauro Piacenza y Marc Ouellet, han intentado destituirle sin √©xito.Por lo pronto casi un centenar de organizaciones formaron la llamada Coalici√≥n en Defensa y Solidaridad con el Arzobispo de San Juan, un organismo que pretende limpiar el nombre del prelado porque lo consideran ‚Äúun elemento de uni√≥n‚ÄĚ. Mientras tanto su vicario general, Leonardo Rodr√≠guez Jimenes, denunci√≥ en una larga carta la existencia de una ‚Äúcadena de ofensas‚ÄĚ, ‚Äúintrigas‚ÄĚ y ‚Äúataques‚ÄĚ contra el cl√©rigo.En resumen: un cierre de filas en torno al arzobispo que ya se hab√≠a manifestado en diciembre de 2012 cuando todos los miembros de la Conferencia Episcopal lo eligieron como su presidente, un cargo que ya hab√≠a ocupado entre 2001 y 2007. Esto no fue bien visto en Roma. Por eso en una reuni√≥n, el 15 de diciembre, el cardenal Ouellet y su secretario, Lorenzo Baldisseri, le reclamaron a Gonz√°lez Nieves que ‚Äúlos obispos est√°n de su lado‚ÄĚ.Detalles aparte, todos los defensores coinciden en una cosa: las acusaciones contra √©l no tienen fundamento. Y resulta dif√≠cil no dar cr√©dito a sus afirmaciones. Sobre todo despu√©s que la congregaci√≥n de Piacenza ordenase al arzobispo ecuatoriano de Guayaquil, Antonio Arregui Yarza, una exhaustiva auditor√≠a a la gesti√≥n episcopal de su par puertorrique√Īo. Una visita apost√≥lica iniciada en el lejano 25 de octubre de 2011 pero a√ļn no concluida.Si realmente existiesen problemas graves, 19 meses son m√°s que suficientes para identificar las pruebas. Y si se tuviesen las evidencias, ni el prefecto Ouellet ni el Papa hubiesen dudado en intervenir como ocurri√≥ en el caso de los 81 obispos obligados a removidos durante el pontificado de Benedicto XVI por diversos motivos.A√ļn as√≠ las ‚Äúimputaciones‚ÄĚ contra Gonz√°lez Nieves permanecen. Primero lo acusan de proteger a pederastas, pero existe un reporte de la Congregaci√≥n para Doctrina de la Fe que ratifica su actuaci√≥n como apegada a las normas y lo exonera de cualquier irregularidad. Luego le reclaman haber conducido un proceso eclesi√°stico contra el presb√≠tero Edward Santana sin jurisdicci√≥n, lo cual es verdadero. De hecho esa persona ya fue separada del sacerdocio. S√≥lo que existe un detalle: el arzobispo condujo esa investigaci√≥n por solicitud expresa de los tribunales vaticanos.La tercera cuesti√≥n que le achacan corresponde a la propuesta de las llamadas ‚Äúresidencias compartidas‚ÄĚ, una ley que buscaba permitir cierta tutela legal a las personas que vivan bajo un mismo techo. Y aunque sus detractores se empe√Īan en sostener que esa f√≥rmula legislativa pretend√≠a favorecer las uniones homosexuales, en realidad se trataba de una soluci√≥n amplia para cuestiones patrimoniales en n√ļcleos gen√©ricos de personas. A√ļn m√°s, esa propuesta fue aprobada a la unanimidad por la Conferencia Episcopal y cont√≥ con el aval del cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Doctrina de la Fe.As√≠ las cosas, todo parece reducirse a una disputa pol√≠tica. ¬ŅPor qu√©? Lo explica la cuarta acusaci√≥n: el arzobispo es un ‚Äúindependentista‚ÄĚ. Eso lo sostienen varios pol√≠ticos puertorrique√Īos, entre ellos la ex representante (diputada), Albita Rivera, quien pocos d√≠as atr√°s llam√≥ a sus seguidores a no dar su limosna dominical para ‚Äúpegarle donde le duele‚ÄĚ al cl√©rigo, al cual calific√≥ de ‚Äúpolitiquero que usa a la Iglesia para adelantar su agenda separatista y por eso el Vaticano le tiene el ojo puesto‚ÄĚ.En un territorio libre pero asociado a los Estados Unidos, como Puerto Rico, la identidad nacional es un asunto delicado. Por eso algunos l√≠deres no digieren que en la catedral de San Juan exista un ‚Äúaltar de la patria‚ÄĚ donde se rece por el pa√≠s. M√°s bien lo consideran la prueba concreta del involucramiento pol√≠tico ‚Äúindependentista‚ÄĚ del pastor.Esto mismo parece ser la convicci√≥n del nuncio en Rep√ļblica Dominicana y delegado apost√≥lico en territorio puertorrique√Īo, Josef Wesolowski. Diplom√°tico polaco, el primer interesado en la destituci√≥n de Gonz√°lez Nieves y el responsable de la carta firmada en diciembre por el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, en la cual se exige al arzobispo quitar el ‚Äúaltar de la patria‚ÄĚ. Una misiva despachada en el anterior pontificado pero que, quiz√°s, no surta efecto. Porque Jorge Mario Bergoglio conoce desde hace tiempo al arzobispo de San Juan. Mantiene con √©l una amistad que puede ser definitiva para dirimir de una vez por todas esta controversia.Fuentes: Sacro y Profano, Signos de estos Tiempos

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