La Fraternidad sigue firme en la condena del Concilio Vaticano II.
Con la √ļltima carta enviada a la Fraternidad, mons. Fellay confirma que las negociaciones con la Santa Sede siguen en el ¬ępunto de partida¬Ľ
lefebvristas

El superior de la Fraternidad Sacerdotal San P√≠o X, monse√Īor Bernard Fellay, confirm√≥ oficialmente que, a pesar de los intentos para llegar a una reconciliaci√≥n que promovi√≥ Benedicto XVI y despu√©s de a√Īos de di√°logos doctrinales, las relaciones con el Vaticano siguen en el mismo ¬ępunto de partida¬Ľ en el que se encontraban en la d√©cada de los a√Īos 70.La historia del ‚Äújaque‚ÄĚ al di√°logo con los tradicionalistas es bastante conocida y fue descritapor monse√Īor Agustine Di Noia, vicepresidente de la Comisi√≥n ‚ÄúEcclesia Dei‚ÄĚ (que se ocupa de la relaci√≥n con las comunidades tradicionalistas), a principios de este a√Īo. Pero es la primera vez que el superior de los lefebvrianos lo admite por escrito en la carta circular enviada peri√≥dicamente a los ¬ęamigos y benefactores¬Ľ de la Fraternidad.Fellay escribi√≥ que la Fraternidad se encontr√≥ en una posici√≥n muy delicada durante gran parte de 2012. En el verano, ante la propuesta definitiva de reconciliaci√≥n con Roma (que implicaba la suscripci√≥n de un ‚ÄúPre√°mbulo doctrinal‚ÄĚ, a cambio del reconocimiento can√≥nico con la creaci√≥n de una prelatura personal), los lefebvrianos se encontraban en el umbral de una fuerte ruptura, con una clara divisi√≥n entre los que quer√≠an aceptar las condiciones del Vaticano y los que consideraban inaceptable cualquier compromiso que incluyera la aceptaci√≥n del Concilio Vaticano II.En la larga carta de Fellay, difundida este 15 de abril, se indica que las ¬ędificultades¬Ľ derivan, por una parte, de las condiciones propuestas por Roma, ¬ęque no pod√≠amos ni podremos suscribir nunca¬Ľ, y, por otra, de una presunta ¬ęfalta de claridad por parte de la Santa Sede, que no permit√≠a entender cu√°l era exactamente la voluntad del Santo Padre, ni qu√© era lo que estaba dispuesto a conceder¬Ľ. Incertidumbre que termin√≥ el 30 de junio, cuando Benedicto XVI escribi√≥ ¬ęclaramente y sin ambig√ľedades las condiciones que se nos impon√≠an para una normalizaci√≥n can√≥nica¬Ľ, es decir ¬ęla aceptaci√≥n del total del Concilio Vaticano II y de la misa de Pablo VI¬Ľ.Una clausura total al respecto por parte de Fellay, que vuelve a proponer como vigente, a 50 a√Īos del Concilio, el an√°lisis del fundador de la Fraternidad, mons. Marcel Lefebvre. ¬ęIncluso reconociendo que la crisis que sacude a la Iglesia tambi√©n tiene causas exteriores, el Concilio es el agente principal de su autodestrucci√≥n¬Ľ. Por ello, Fellay resumi√≥ y volvi√≥ a proponer la condena lefebvriana del ecumenismo, de la colegialidad en la Iglesia y de la nueva concepci√≥n conciliar del poder del Papa, de la libertad religiosa, de la misa reformada y del di√°logo entre las religiones.Fuentes: Vatican Insider, Signos de estos Tiempos

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