Mandamientos para las parejas.
Parece claro que el 茅xito de un matrimonio aumenta en la medida que se consagran a Dios. O sea que Dios est谩 entre ellos en su relaci贸n de pareja y en la familia, y ellos se donan mutuamente concibiendo que su relaci贸n tiene un contenido sobrenatural. Pero 驴c贸mo se hace?. Vea estos mandamientos.

Vivien Hoch, profesor y fil贸sofo, redactor jefe de Itinerarium, ha recogido, a modo de Tablas de la Ley, diez mandamientos (algunos b铆blicos, pero no todos) que sugiere que deben tener presenteslos matrimonios cristianos para no perder nunca de vista los fines y los frutos del sacramento que recibieron. El principio b谩sico es el siguiente:

"Para mayor gloria de Dios, Cristo, Verbo del Padre, escogi贸 desde siempre por el Esp铆ritu Santo a los hombres para conducirlos por el mundo y, mediante su gracia, para que fundasen una familia unida por el Amor en la perfecci贸n sobrenatural, a imagen de la Sant铆sima Trinidad, y en la perfecci贸n natural, a imagen de la Sagrada Familia".

Estos son los mandamientos.

Amar谩s al Se帽or tu Dios con todo tu coraz贸n, con toda tu alma, con toda tu mente (Mt 22, 37)

脡sta es la raz贸n 煤ltima por la que est谩 el hombre sobre la faz de la tierra. Por tanto, Dios, su Amor y la Redenci贸n que nos concedi贸 graciosamente mediante la muerte de su Hijo 煤nico debe ser el objeto, principio y fin de todas nuestras actividades, puesto que de ello dependen nuestra felicidad o nuestra desdicha, nuestra vida o nuestra muerte.

Por encima de todo est谩 el amor (Col 3, 14-15)

Poner el Amor por encima de todo consiste en adaptar el primer mandamiento a nuestra vida de pareja. La vida de pareja es una larga y dif铆cil muerte de uno mismo, d谩ndose todo al otro. Cuanto m谩s se sacrifica uno por el otro, m谩s muere a s铆 mismo y m谩s vive Dios en 茅l. En la vida de pareja hay que poner el Amor por encima de todas las cosas, y sobre todo por encima de uno mismo.

Ese Amor no puede desaparecer, porque viene de Dios (cfr. I Jn 4, 7)

Mediante su Hijo Unig茅nito, Dios nos ha salvado de nosotros mismos para abrirnos al Amor, que es 脡l mismo. Justo porque ha elegido para nosotros el destino del Amor, este destino es eterno, y por tanto indestructible. Si el Amor parece faltar, o perderse, o cambiar, somos nosotros quienes lo percibimos as铆, pero no es 脡l en realidad. 脡l es incorruptible, mientras que nosotros somos corruptibles y cambiantes. Cualquier cosa que emprendamos, hay que hacerlo con la convicci贸n inquebrantable de que el Amor existir谩 siempre en la pareja. Por tanto no se debe formular ni como hip贸tesis que todo pueda terminar alg煤n d铆a. Todo pensamiento de ese tipo viene del demonio, quien intenta siempre dividir y confundir los corazones.

En y por ese Amor, formaremos una sola carne (Gn 2, 24)

Como el Amor es el principio de la cohesi贸n de la pareja, dos partes que fuera del Amor son distintas, en 脡l forman un 煤nico principio, un 煤nico ser, con todo lo que eso implica: esencialmente, una 煤nica voluntad, y por consiguiente la supresi贸n de toda voluntad propia. Lo que uno quiere por su propia cuenta, sin el aval del otro o sin d谩rselo a conocer, no vale nada.El principio de vid de nuestro matrimonio ser谩 el de la vida trinitaria de DiosHay que vivir uno del otro, y el otro del uno, siendo cada uno la imagen m谩s brillante posible de lo que hay de m谩s brillante en el otro: una procesi贸n 煤nica, ininterrumpida y eterna de Amor. Uno solo ser en tres personas: el marido, la mujer y su vida divina.

Seremos como dioses el uno para el otro (cfr. Jn 10, 34)

No consiste en idolatrar al otro, sino en respetarlo en cuanto hemos elegido llegar a Cristo a trav茅s suyo. Considerar al otro como un dios es considerarse a s铆 mismo como inferior, m谩s d茅bil, esclavo. En cada incomprensi贸n, considerarse causa de la incomprensi贸n, considerar que los errores vienen de uno mismo y ver al otro como puro e inmaculado. En ese sentido, cada aparici贸n del otro ser谩 un momento sagrado, y por eso en la familia la relaci贸n entre ambos seres ser谩 tambi茅n sagrada.

Ninguna palabra, pensamiento o acci贸n quedar谩 oculta (cfr. Mt 6, 6)

Vivir en una 煤nica voluntad significa ya no vivir nunca solo. Es imposible ocultarse algo a s铆 mismo. Tampoco en la pareja. Desde el momento en el que pensamos no abrir nuestro coraz贸n al otro sobre algo, viene el demonio y es un anuncio de grandes males. Los sentimientos y las pasiones sugieren constantemente miles de cosas que uno teme confiar a la otra parte. Pero no hay que confundir el Amor con la vida sentimental y pasional, y el mejor modo de no perderse en estas 煤ltimas es sacrificarlas por completo, con sufrimiento pero sin verg眉enza, ofreci茅ndolas por Amor al otro. A Dios no se le puede ocultar nada, y si hacemos del otro nuestro camino para llegar a Dios, ser铆a contradictorio ocultarle algo.

La desgracia de uno lo ser谩 de los dos, la alegr铆a de uno lo ser谩 de los dos (Suma Teol贸gica I-II, 28, 2)

Dos seres, cada uno con su personalidad, pero viviendo en una sola carne y una sola voluntad, viven el doble de cosas y con intensidad doble. Vivir el doble de alegr铆as es vivir el doble de Dios, compartir un hecho o una pasi贸n lo hace m谩s intenso. Muertos a s铆 mismos, los dos seres de una pareja viven la misma viva divina bajo la misma modalidad, no pueden por tanto vivir una misma cosa de forma diferente.

El alejamiento s贸lo puede ser temporal y material (cfr. Ps 138)

Una misma carne, una misma vida divina y una misma voluntad en dos seres no puede separarse, aunque ambos seres puedan estar alejados temporal y materialmente. Viven una misma vida divina, pero esa vida divina es fr谩gil y el demonio de este mundo es fuerte. No conviene alejarse demasiado tiempo ni demasiado a menudo, y es bueno que, estando separados, s贸lo piensen el uno en el otro.

S贸lo Dios juzga nuestros esfuerzos comunes y unidos hacia 脡l (cfr. Ps 138)

San Pablo nos dice que los sufrimientos del tiempo presente no son nada comparados con la gloria prometida. Pero a veces, durante ese largo y dif铆cil camino, Dios, en su infinita bondad, se permite visitarnos, y una sola de esas visitas convierte toda desdicha en un capricho infantil. As铆 que en el camino que quienes se aman han escogido, tanto para su misi贸n familiar como para su apostolado en el mundo, tendr谩n que ser santos, pero no a los ojos del mundo, sino a los ojos de Dios.Para ver un desarrollo m谩s extenso de cada mandamiento mire aqu铆 en franc茅s.Fuentes: Itinerarium, Religi贸n Digital, Signos de estos Tiempos

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