‚ÄćPorque quiere que vivamos eternamente en el para√≠so.
Por ellos no nos deja caminar solos por la vida, porque nos torcemos, pecamos, vamos cuesta abajo.
Y √Čl quiere la vida eterna para nosotros, que nos salvemos, que entremos en el cielo.
Sabemos que nada impuro entra en el cielo, por lo tanto debemos estar purificados para entrar en él.
¬ŅY c√≥mo se involucra en nuestra historia?
A través de las pruebas de la vida.
¬ŅPero c√≥mo es que un Dios que ama nuestra libertad y nos dio el libre albedr√≠o osa meterse en nuestras vidas?
Cuando Dios nos prueba, meti√©ndose en nuestras vidas, no es para saber nuestro nivel de pureza, porque √Čl lo sabe todo.
Presente y futuro está delante de él como el hoy.
√Čl nos pone pruebas para que nosotros sepamos d√≥nde estamos en el camino, para ayudarnos a seguir purific√°ndonos, para hacernos comprender cosas, para fortalecer nuestra fe.

Y a veces nos pone pruebas m√°s all√° de nuestras capacidades humanas para ense√Īarnos a confiar solamente en √Čl.

DIOS HA HECHO UNA CUIDADOSA PREPARACI√ďN DE NUESTRAS VIDAS

En una homilía del 2014 en Santa Marta, el Papa Francisco habló precisamente de la cuidadosa preparación que Dios ha hecho de nuestras vidas.

Que es un misterio que no podemos comprender por ahora.

Con su amor, Dios ‚Äúnos ha estado preparando‚ÄĚ a nosotros por muchas generaciones.

Pero cuando las cosas no van bien, √Čl se involucra directamente en la historia, ordenando la situaci√≥n.

Corrige nuestros errores y nunca nos deja, incluso si no entendemos.

‚ÄćEsta idea del Papa se ha mencionado en varias apariciones marianas, donde el escenario f√≠sico de la aparici√≥n ha tenido otros hechos sobrenaturales, a veces centurias antes, creando un clima especial en la zona.

‚ÄćY llevado a nuestras vidas, es la extrapolaci√≥n de que nada sucede al azar, pero con la diferencia de que las cosas parecen no estar estrictamente prefijadas, sino que se producen intervenciones divinas correctoras cuando las cosas se salen de su cauce.

Para explicarlo el Papa sigui√≥ el ejemplo del Evangelio, cuando Jes√ļs llama a Pedro, Andr√©s, Santiago y Juan a seguirlo.

‚ÄćEllos son pescadores, pero dejan sus redes.

dios se comunica

Y como se√Īal√≥ Francisco, el Se√Īor quiere preparar a sus disc√≠pulos para su nueva misi√≥n.

‚ÄúEs t√≠pico de Dios, del amor de Dios, preparar [nuestros] caminos‚Ķ preparar nuestra vida a cada uno de nosotros‚ÄĚ cit√≥ Radio Vaticano.

‚Äú√Čl no nos hace cristianos por generaci√≥n espont√°nea: √Čl nos prepara.

√Čl ha preparado nuestro camino, nuestra vida, y lo ha hecho desde hace tiempo‚ÄĚ.

En este punto,

‚Äúparece que fueron elegidos Sim√≥n, Andr√©s, Santiago y Juan una vez y para siempre‚ÄĚ.

De hecho,

“fueron elegidos.

Sin embargo, en este momento [de la historia], a√ļn no eran completamente fieles.

Después de ser elegidos, ellos cometieron errores.

Propusieron cosas no-cristianas al Se√Īor.

Negaron el Se√Īor ‚Äď Pedro m√°s notoriamente; los otros tuvieron temor.

Ten√≠an miedo y huyeron y abandonaron al Se√Īor.

El Se√Īor prepara ‚Äď y luego, despu√©s de la resurrecci√≥n ‚Äď el Se√Īor tuvo que continuar con este camino de preparaci√≥n hasta el d√≠a de Pentecost√©s.

A√ļn m√°s all√° de Pentecost√©s, algunos de [los disc√≠pulos] ‚Äď Pedro, por ejemplo ‚Äď cometi√≥ errores, y Pablo tuvo que corregirlo.

Pero el Se√Īor prepara.

Cuando las cosas no van bien, √Čl se envuelve en la historia, ordena la situaci√≥n, y va hacia adelante con nosotros‚ÄĚ.

Otro ejemplo

“Piensa de la genealogía de Jesucristo, de la lista: éste engendra aquel, y uno engendra éste, y así sucesivamente…

En esa historia, hay hombres y mujeres que son pecadores.

¬ŅC√≥mo hizo el Se√Īor?

‚Äć√Čl entr√≥, enderez√≥ el camino, √Čl puso las cosas correctas.

Piensa en el gran David, un gran pecador, y luego un gran santo.

El Se√Īor conoce.

Cuando el Se√Īor nos dice: ‚ÄėCon amor eterno te he amado‚Äô, √©l se est√° refiriendo a esto.

El Se√Īor ha estado pensando en nosotros por muchas generaciones; sobre todos y cada uno de nosotros‚ÄĚ.

Y a√Īadi√≥:

‚ÄúMe gusta pensar que el Se√Īor se siente como una pareja que espera, a la espera de su hijo.

√Čl siempre nos est√° esperando en esta historia y luego nos lleva a trav√©s de la historia.

Tal es el amor eterno del Se√Īor, eterno y sin embargo, concreto.

Pero también con amor hecho a mano, porque él hace la historia, allanando el camino para cada uno de nosotros.

Este es el amor de Dios, que nos ama para siempre y nunca nos abandona‚ÄĚ.

Para el Papa, se trata de ‚Äúun acto de fe‚ÄĚ, algo que no es f√°cil de creer.

‚ÄúDebido a nuestro racionalismo pensamos, ‚Äė¬ŅC√≥mo es que el Se√Īor, que tiene tanta gente para pensar, debe pensar de m√≠?‚Äô

Sin embargo, él ha preparado realmente el camino para mí.

Con nuestras madres, nuestras abuelas, nuestros padres, nuestros abuelos y bisabuelos…

Eso es lo que el Se√Īor hace.

Esto lo hace su amor: verdadero, eterno, y tambi√©n [individualmente] dise√Īado‚ÄĚ.

De modo que Dios nos pone ante estímulos para que aprendamos a superarlos y a confiar en Su Amor.

Es un aprendizaje purificador que puede ser visto como subir una monta√Īa.

COMO UNA SUBIDA A UNA MONTA√ĎA

La subida a una monta√Īa es como nuestra vida.

A menudo hemos tenido que subir, para ser mejores, para comprobar nuestra fuerza.

‚ÄćTal vez una subida haya sido obtener un t√≠tulo universitario.

‚ÄćTal vez fue una subida la crianza de los hijos o la perseverancia en el trabajo o en la carrera.

La mayoría de nosotros sabemos que aunque la subida es difícil, hay gloria en la parte superior, pero solo si nos mantenemos firmes.

Por lo tanto, las dificultades de la vida son a menudo el preludio del éxito y de una mayor resistencia.

A pesar de que podr√≠amos desear que la vida no tenga luchas, parecer√≠a que el Se√Īor las quiere para nosotros.

‚ÄćPorque es la cruz la que lleva a la verdadera gloria.

¬ŅD√≥nde estar√≠amos sin algunas de los cruces en nuestra vida?

‚ÄćVeamos c√≥mo Dios nos prueba.

COMO DIOS NOS PRUEBA

Dios usa los problemas que dirigirnos

A veces Dios tiene que encender un fuego debajo de ti para que te muevas.

Los problemas a menudo nos apuntan en direcciones nuevas y nos motivan a cambiar.

Dios est√° tratando de llamar tu atenci√≥n.‚Äć

A veces se necesita una situación dolorosa para hacernos cambiar nuestras maneras de actuar.

Proverbios 20:30 dice, ‚ÄúLa herida que sangra evita la infecci√≥n; los golpes curan el mal interior‚ÄĚ

‚ÄćUna canci√≥n religiosa antigua habla de la necesidad de sufrir para mantenernos enfocados en Dios:

“Ahora el camino puede no ser demasiado fácil, pero nunca se dijo que lo sería.

‚ÄćPorque cuando nuestro camino se pone un poco demasiado f√°cil, ya sabes que tienden a alejarse de Ti‚ÄĚ.

S√≠, Dios usa a veces problemas para dirigir nuestros pasos a √Čl.

Dios usa los problemas para inspeccionarnos

Las personas son como bolsas de té: si quieres saber lo que hay dentro de ellas, sólo debes dejar caer agua caliente en ellas.

Nuestros problemas son una forma de ayudarnos para ver de qué realmente estamos hechos.

Y así hemos descubierto muchos puntos fuertes que nunca supimos que los teníamos, a través de pruebas.

Hay una prueba detr√°s de todos los testimonios.

Las pruebas son una manera de purificar y fortalecer nuestra fe, así como de inspeccionarla para ver si es efectiva.

1 Pedro 1: 6-7 dice: ‚ÄúPor lo cual rebos√°is de alegr√≠a, aunque sea preciso que todav√≠a por alg√ļn tiempo se√°is afligidos con diversas pruebas.

A fin de que la calidad probada de vuestra fe, m√°s preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelaci√≥n de Jesucristo‚ÄĚ

Dios usa los problemas para corregirnos

Hay algunas lecciones que hemos aprendido sólo a través del dolor y el fracaso.

Cuando eras un ni√Īo, lo m√°s probable es que tus padres te dijeron de no tocar una estufa caliente, pero es probable que realmente hayas aprendido al ser quemado.

A veces sólo aprendemos el valor de algo (por ejemplo, la salud, el dinero, una relación) al perderla.

La Escritura dice: Fue bueno para mí haber sido humillado, para que aprenda tus mandamientos (Salmo 119: 71-72).

‚ÄćAntes de sufrir, me apart√©.

Pero ahora te tengo palabra (Salmo 119: 67).

Dios usa los problemas para protegernos
Un problema puede ser una bendici√≥n disfrazada si impide un da√Īo severo.

Un hombre fue despedido por negarse a hacer algo poco ético que su jefe le había pedido que hiciera.

‚ÄćAunque su desempleo fue un problema, le salv√≥ de ser enviado a la c√°rcel cuando la estafa fue finalmente descubierta.

‚ÄćEn G√©nesis 50:20, Jos√© habla a sus hermanos: ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios los encamin√≥ al bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a un pueblo numeroso.

Dios utiliza los problemas para perfeccionarnos

Cuando respondemos correctamente, los problemas son los constructores del car√°cter.

Dios est√° mucho m√°s interesado en tu car√°cter que tu comodidad.

Romanos 5: 3 dice que nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia.

Y la paciencia desarrolla la fuerza de car√°cter en nosotros y nos ayuda a confiar en Dios cada vez que lo usamos.

Hasta que finalmente nuestra esperanza y la fe son fuertes y constantes.

1 Pedro 1: 7 dice que  los problemas suceden a fin de que la calidad probada de nuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Jesucristo.

Así que de hecho, la cruz simboliza el ascenso,pero después de la cruz viene la gloria.

DEBEMOS CRECER EN SANTIDAD PARA LLEGAR AL CIELO

Toda la escalada da sus frutos.‚Äć

Luego viene la gloria, la vida, la recompensa por la resistencia y la lucha.

Si hemos atravesado nuestras cruces con fe, nos han hecho m√°s seguros, m√°s fuertes.

Algunos de nosotros hemos descubierto dones, habilidades y resistencias que no sabíamos que teníamos.

‚ÄćNuestras cruces nos han tra√≠do la vida.

San Pablo dijo que esta aflicción momentánea y pasajera nos produce una gloria que sobrepasa toda comparación (2 Co. 4:14).

También dijo que considera que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que ha de ser revelada (Ro 8:18).

Así que aquí está la gloria que viene después de la subida.

‚ÄćEsta es la vida que viene de la cruz.

PERO ¬ŅHASTA D√ďNDE DIOS NOS PRUEBA?

No hay una tentaci√≥n o prueba m√°s all√° del poder del Se√Īor.

San Pablo explica que cuando se sintió abrumado por lo que llamó una espina en la carne, necesitaba consuelo de Dios:

‚Äú‚Ķ tres veces he rogado al Se√Īor para que lo quitara de m√≠.

Y √Čl me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.

Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.

Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy d√©bil, entonces soy fuerte‚ÄĚ (2 Corintios 12).

Somos d√©biles en la cara de las dificultades, pero nuestra fuerza viene del Se√Īor.

Por m√°s que nos fortalezcamos humanamente, nunca vamos a llegar a la fortaleza total que es la gracia de Dios.

En el Padre Nuestro, cuando oramos, ‚Äúno nos dejes caer en tentaci√≥n‚ÄĚ Jes√ļs nos ense√Ī√≥ a orar para ser librados de la tentaci√≥n.

Entonces ¬Ņpor qu√© Dios permite que las dificultades nos lleguen?

‚ÄćVemos una respuesta en Hechos de los Ap√≥stoles: ‚ÄúA trav√©s de muchas tribulaciones entramos en el reino de Dios"

‚ÄćDios nos permite ser probados, y frente a nuestra propia incapacidad para tratar con las pruebas, tenemos que confiar en Dios a√ļn m√°s.

Al final, con el fin de entrar en el Reino, nos enfrentaremos a un juicio final y la muerte, la cual va a superar nuestra fuerza terrenal.

Sin embargo, a través de ello, Dios nos lleva a nuestra verdadera patria.

DIOS NOS PRUEBA HASTA M√ĀS ALL√Ā DE NUESTRAS FUERZAS HUMANAS

Cuando estamos abrumados por el sufrimiento, ¬Ņqu√© debemos hacer?

En lugar de probar a Dios para ver lo que har√° por nosotros (insistiendo en lo que queremos), tenemos que aumentar nuestra confianza en Dios.

Sabiendo que √Čl estar√° con nosotros, no importa lo que pase.

‚ÄćEs bueno recordar las bellas palabras de Jes√ļs a la m√≠stica inglesa Juliana de Norwich: ‚ÄúTodo ir√° bien.

Y toda clase de cosas estar√°n bien‚ÄĚ.

‚ÄćTenemos que recordar, por supuesto, que este mensaje no significa que las cosas van a ser f√°ciles, sino que Dios est√° con nosotros, incluso en medio del sufrimiento.

‚ÄćComo dijo Mar√≠a a Santa Bernadette: ‚ÄúNo te prometo la felicidad en este mundo, sino en el otro‚ÄĚ.

Dios no nos promete que todo ser√° f√°cil, sino en que √Čl nos dar√° la gracia para soportar, con esperanza y alegr√≠a, y las pruebas que √Čl nos env√≠a para perfeccionarnos.

Estas pruebas definitivamente van a ser demasiado grandes para nosotros para manejarlas sin √Čl.

‚ÄćPero no podemos restar importancia a las pruebas.

Por el contrario, nuestras pruebas son oportunidades para crecer en nuestra fe, en la esperanza y el amor de Dios, poniendo el foco en √Čl y fuera de nosotros mismos.

‚ÄćDios quiere hacernos santos y en la forma en que esto se logra es por el sufrimiento, que nos mantiene humildes y dependientes de la ayuda de Dios.

‚ÄćEsto es por qu√© Dios permite que seamos probados m√°s all√° de nuestra propia fuerza humana.

√Čl nos permite saber que no somos lo suficientemente fuertes por nuestra cuenta, y que la fuerza que necesitamos viene de √Čl.

Pero nunca nos probar√° m√°s all√° de la fuerza que √Čl quiere darnos.

‚ÄćFuentes:

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