Lo primero es ser conscientes de que no se obtienen todos los frutos de gracia si no oramos con devoci贸n.
Y lo segundo es que deber铆amos buscar formas para cortar tales distracciones.
ayuno y oracion
Las distracciones pueden ser de nuestros pensamientos agitados o producidas por el entorno f铆sico inmediato.
Pero siempre el enemigo tratar谩 de exacerbarlas.

Es natural que nos distraigamos durante la oraci贸n.

El manejo m谩s simple es reconocer el pensamiento de distracci贸n y dejarlo ir.

A veces, sin embargo, lo que en principio parece una distracci贸n ofrece una oportunidad para un encuentro de gracia con Dios.

Por lo tanto, si un pensamiento de distracci贸n contin煤a, entonces deberemos discernir cuidadosamente si es realmente una distracci贸n o algo por lo que se necesita orar.

No debemos dudar en rezar por una distracci贸n sistem谩tica si pensamos que Dios est谩 tratando de llamar nuestra atenci贸n, a trav茅s de lo que pensamos inicialmente era una distracci贸n.

Por el contrario, algunos pensamientos son realmente preocupaciones innecesarias.

Y en realidad 茅stos constituyen la mayor铆a de las distracciones.

Orando ante la reliquia de una Astilla de la vera Cruz

TODOS NOS DISTRAEMOS

San Bernardo tiene un hermoso cuento sobre ello.

San Bernardo estaba viajando con un pobre campesino sin educaci贸n, que se jactaba:

鈥淵o nunca estoy distra铆do cuando rezo.鈥

Bernardo objet贸:

鈥淵o no lo creo. Ahora voy a hacer un trato contigo.

Si puedes decir el Padrenuestro sin una distracci贸n, te voy a dar esta mula en la que estoy montando.

Pero si no tienes 茅xito, tienes que venir conmigo y ser un monje.鈥

El granjero acept贸 y comenz贸 a orar en voz alta con confianza:

鈥淧adre nuestro, que est谩s en los cielos, santificado sea tu nombre鈥︹

Entonces, despu茅s de una pausa por un momento, le pregunt贸 a San Bernardo,

鈥溌縀so incluye la silla y la brida, tambi茅n?鈥

San Francisco de As铆s, cuando estaba a punto de entrar en la iglesia para misa o rezar dir铆a,

鈥減ensamientos mundanos y fr铆volos, qu茅dense en la puerta hasta que yo vuelva.鈥

Entonces 茅l ir铆a dentro y rezar铆a con devoci贸n completa.

6 CAUSAS DE LAS DISTRACCIONES

He aqu铆 un repertorio de seis situaciones y agentes que nos hacen distraer.

1 - La naturaleza humana, herida por el pecado

La naturaleza humana, herida por el pecado, es la causa del desorden que tenemos en nuestras facultades.

Los sentidos exteriores (vista, o铆do, tacto, gusto, olfato), los sentidos interiores (memoria, imaginaci贸n) y las facultades superiores (inteligencia, voluntad) se dirigen cada uno a su objeto propio.

La voluntad puede recogerlos todos y centrarlos en la realidad sobrenatural que estamos contemplando, pero apenas la voluntad afloja, viene la dispersi贸n.

2 - La negligencia

Muchas veces las distracciones en la oraci贸n son voluntarias y cuando la conciencia pone una llamada de alerta, somos negligentes y nos dejamos llevar.

Lo que hay aqu铆 es falta de mortificaci贸n y de disciplina personal.

Podr铆amos preguntarnos en estas ocasiones si nos hemos acercado a la oraci贸n con un aut茅ntico deseo de encontrarnos con Dios m谩s que con nosotros mismos.

3 - Nuestro temperamento

Es importante conocerse bien para saber si hay alguna causa estructural en nosotros: d茅ficit de atenci贸n mental, nerviosismo, escr煤pulo, susceptibilidad...

4 - Vida acelerada y agitada

Rezamos como vivimos. Si vivimos agitados es dif铆cil aquietarse en la oraci贸n.

Si vivimos acelerados, nuestra oraci贸n estar谩 bombardeada por todo lo que nos acelera, preocupa y ocupa, por todos nuestros asuntos pendientes.

La vida puede ser intensa, llena de ocupaciones y responsabilidades, pero el alma puede estar en paz.

Si queremos ser personas de oraci贸n debemos aprender a ser contemplativos en la acci贸n.

5 - Los l铆mites de la inteligencia humana

Cuando estamos considerando verdades sobrenaturales, la inteligencia se siente atra铆da por su luminosidad y belleza.

Pero pronto nos topamos con sus l铆mites: nuestra inteligencia no puede ir m谩s all谩 o no encuentra nada nuevo y se ocupa en otra cosa.

6 - El demonio

Es el menos interesado en que oremos, que nos encontremos con Dios.

No deja de hacer lo posible por entrometerse y pon茅rnoslo dif铆cil.

distracciones

A VECES LAS DISTRACCIONES SON CAUSADAS POR UNA DEDICACI脫N INSUFICIENTE A LA ORACI脫N

La beata Clara de Rimini llevaba una vida despreocupada en que la religi贸n no era algo para tomarse demasiado en serio

A los treinta y cuatro a帽os, entr贸 en la iglesia un d铆a, s贸lo para escuchar un mensaje bastante contundente desde el cielo:

"Clara, trata de decir un Padre Nuestro y un Ave Mar铆a a la gloria de Dios, sin pensar en otras cosas"

Castigada por este reproche, ella tom贸 m谩s en serio sus deberes religiosos.

"Este pueblo se acerca a m铆 con su boca y me honra con los labios, pero su coraz贸n est谩 lejos de m铆." (Isa铆as 29:13)

Por esta raz贸n, el sacerdote franciscano beato Tom谩s de Cori insisti贸 en que el Oficio Divino se recite lentamente y con reverencia, pues, como 茅l dijo,

"Si el coraz贸n no reza, la lengua trabaja en vano."

ORAR CON FERVOR

Jes煤s ense帽贸 a sus disc铆pulos la importancia de orar sinceramente y, de hecho, ofreci贸 el Padrenuestro como modelo de tal oraci贸n (Mateo 6:9-13).

Cuando alguien le pregunt贸 al beato Jord谩n de Sajonia la mejor forma de oraci贸n, dijo:

"La forma en que usted pueda orar con m谩s fervor."

San Edmundo nos dice:

"Es mejor decir un Padre Nuestro con fervor y devoci贸n que un millar sin devoci贸n y lleno de distracci贸n."

De hecho, Santo Tom谩s de Aquino nos advierte,

"permitir que la mente divague en la oraci贸n es pecaminoso y obstaculiza que la oraci贸n tenga frutos"

Si hacemos todo lo posible para permanecer enfocados en nuestra oraci贸n, no s贸lo vamos a agradar a Dios, sino tambi茅n a hacer un gran progreso espiritual.

De acuerdo con San Luis de Montfort,

"El que lucha incluso con las distracciones m谩s peque帽os cuando dice fielmente incluso la oraci贸n muy peque帽a, tambi茅n ser谩 fiel en las cosas grandes"
angeles distraidos

COMO EVITAR LAS DISTRACCIONES

Para lograr esto, debemos empezar siguiendo los sencillos consejos de Santa Teresa de 脕vila:

"Nunca dirija sus palabras a Dios, mientras que usted est谩 pensando en otra cosa."

Dios es digno de nuestra atenci贸n.

Es admirable orar mientras trabajamos o mientras conducimos o hacemos otras cosas - siempre y cuando hagamos la presencia del Se帽or central.

Hay momentos en que la fuente de nuestra distracci贸n es otra persona - alguien en la iglesia cuya inquietud o actividad nos hace que sea dif铆cil para nosotros.

Santa Teresa de Lisieux escribi贸 de tal experiencia en su autobiograf铆a, La Historia de un alma:

"Durante mucho tiempo he tenido que arrodillarme durante la meditaci贸n cerca de una hermana que no pod铆a dejar de estar inquieta.

Me manten铆a en silencio, ba帽ada en sudor con frecuencia, mientras que mi oraci贸n no era m谩s que la oraci贸n de sufrimiento.

Al final trat茅 de encontrar alguna manera de llevarla pac铆ficamente y con alegr铆a, al menos en los mas hondo de mi coraz贸n".

Como Santa Teresa de Lisieux declar贸:

"Tengo muchas distracciones, pero tan pronto como me doy cuenta de ellas, rezo por esas personas o los pensamientos que est谩n desviando mi atenci贸n.
De esta manera, obtengo el beneficio de mis distracciones."

Hablarle a 脡l de una manera muy cari帽osa y c贸moda, tal como lo har铆amos con cualquier otro amigo o ser querido, puede ser un medio 煤til para superar las distracciones.

ALGUNOS TEXTOS PARA MAYOR REFLEXI脫N

"La dificultad habitual de la oraci贸n es la distracci贸n.

En la oraci贸n vocal, la distracci贸n puede referirse a las palabras y al sentido de estas.

La distracci贸n, de un modo m谩s profundo, puede referirse a Aqu茅l al que oramos, tanto en la oraci贸n vocal (lit煤rgica o personal), como en la meditaci贸n y en la oraci贸n contemplativa.

Dedicarse a perseguir las distracciones es caer en sus redes; basta con volver a nuestro coraz贸n: la distracci贸n descubre al que ora aquello a lo que su coraz贸n est谩 apegado.

Esta humilde toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al Se帽or para ser purificado.

El combate se decide cuando se elige a qui茅n se desea servir", Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 聽2729

"De hecho, es esencial para un hombre emprender la lucha en contra de sus pensamientos.

Si los velos se tejen desde sus pensamientos y encubren su intelecto, han de ser eliminados.

Lo cual le permitir谩 a su vez su contemplaci贸n sin dificultad hacia Dios y evitar seguir la voluntad de sus pensamientos errantes", San Ammonas el Ermita帽o

"El diablo nunca est谩 m谩s ocupado tratando de distraernos que cuando nos ve orar y pedir a Dios por gracias.驴Y por qu茅?.
Debido a que el enemigo ve que en ning煤n otro momento ganamos tantos tesoros de los bienes celestiales como cuando oramos", San Alfonso Mar铆a Liguori.
prendiendo velas frente a una pintura

ALGO QUE PODR脥AS INTENTAR

Santa Teresa de Avila sugiere que, al principio de la oraci贸n, cerremos los ojos "con el fin de abrirnos m谩s a los ojos del alma", lo cual reduce la posibilidad de distracciones.

Algunos consejos valiosos sobre la oraci贸n provienen de San Pablo de la Cruz:

"Cuando quiera orar, no importa si usted no puede meditar.

Haga peque帽os actos de amor a Dios, pero con suavidad, sin forzarse a usted mismo".

San Pablo tambi茅n dice:

"En cuanto a las distracciones y tentaciones que se presentan durante la santa oraci贸n, usted no necesita estar perturbado.

Ret铆rese por completo a la parte superior de su esp铆ritu para relacionarse con Dios en esp铆ritu y verdad"

7 COSAS M脕S QUE PODR脥AS INTENTAR

1 - Formaci贸n de la voluntad y disciplina personal

La mortificaci贸n de los sentidos y una voluntad reciamente formada puede poner las cosas en su sitio.

Eso requiere ejercicio y disciplina, hasta formar el h谩bito de recogimiento.

No un esfuerzo voluntarista que nos inquiete m谩s y que descentre nuestra atenci贸n de Dios.

Encauzar suavemente pero tenazmente la mirada y la atenci贸n hacia el Amor de nuestra alma, Aquel que est谩 all铆 y nos llama, aquel que nos ama.

2 - Realismo y sentido pr谩ctico

Hacer la meditaci贸n a la hora y en el lugar que m谩s te ayude.

Si tienes tendencia a quedarte dormido cuando oras, ajusta tu postura o la hora de la oraci贸n.

Es importante escoger un sitio silencioso, donde nadie te interrumpa y donde todo favorezca el recogimiento.

3 - Integrar toda la persona y las expectativas

Es preciso integrar toda la persona en la oraci贸n, incluyendo el cuerpo con sus sentidos.

Y tambi茅n las expectativas.A veces puede parecer que no pasa nada, pero en el fondo, Dios movi贸 algo.

Y simplemente no hemos dado cuenta todav铆a.

A medida que crecemos en el h谩bito de la oraci贸n, evitar la tentaci贸n de juzgar o evaluar tu oraci贸n: 鈥淗oy ha sido buena oraci贸n; ayer no estuvo tan bien鈥.

Si todo lo que hacemos es volver a la presencia de Dios despu茅s de la distracci贸n, entonces este es muy buena oraci贸n.

4 - Integrar las distracciones

Las distracciones que no afectan a la oraci贸n, no son motivo de preocupaci贸n.

Por ejemplo, mientras meditas puedes estar escuchando el canto de los p谩jaros o el murmullo de una fuente.Incluso pueden ayudar.

Las distracciones que s铆 te afectan, puedes tratar de integrarlas y hacerlas materia de tu di谩logo con Dios para a trav茅s de ellas volver a lo que estabas considerando.

5 - Desear la oraci贸n

Si no lo logras controlar las distracciones, al menos des茅alo; cultiva el deseo de estar con 脡l.

Rep铆tele: "quiero estar contigo, Se帽or"; ten la certeza de que esto a 脡l le agrada mucho.

6 - Insistir en el di谩logo afectuoso con Dios

Con frecuencia nos distraemos porque hacemos que la meditaci贸n consista m谩s bien en consideraciones cerebrales.

Cuando oramos sobre todo con la cabeza, en un esfuerzo puramente mental, las distracciones dan mucho problema.

Pero si la oraci贸n es m谩s afectiva y brota m谩s del coraz贸n, las distracciones har谩n menos mella.

7 - La perseverancia

No esperemos resultados inmediatos. No esperemos siquiera resultados. A Dios le agrada que le busquemos.

Perseverar, pues, en la oraci贸n hasta formar el h谩bito del silencio interior, suplicando con insistencia la ayuda del Esp铆ritu Santo.La oraci贸n es don de Dios.

Fuentes:

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