Sin embargo no tiene la legitimidad del estado.
Cuando hay un vacío de poder alguien lo ocupa, y las pandillas criminales obtienen sus ganancias ofreciendo a las regiones donde operan ciertos beneficios que un estado débil no ofrece, como empleos, seguridad callejera, servicios sociales básicos. La ventaja de las pandillas es su monopolio de la violencia, que les ha llevado a suplir a ONG’s y a las iglesias en esa tarea. Sin embargo no pueden representar al estado porque subvierten el orden establecido con maniobras ilícitas, por lo cual se enfrentan globalmente con él. Y así hemos visto que la Iglesia Católica está operando en países como Honduras y El Salvador a un nivel político para mediar entre el estado y las pandillas, y entre ellas.
pandillas

En los pa√≠ses del Caribe, como Rep√ļblica Dominicana y Puerto Rico, los grupos criminales han establecido alianzas claras con los partidos pol√≠ticos y otros sectores del Estado. Al hacer esto, posiblemente est√°n beneficiando a ciertas comunidades marginadas que el Estado ha demostrado ser incapaz de servir adecuadamente.Pero en la medida que el estado (la legalidad) quiera recuperar las periferias que ha perdido, necesariamente se tendr√° que enfrentar violentamente con las pandillas, y de ah√≠ los conflictos que invariablemente vemos.En este art√≠culo pretendemos entender como es que que se relacionan las pandillas en las sociedades y con los pol√≠ticos y que funciones cumplen.

UN PODER PARALELO QUE SE SOLAPA CON EL DE LOS POL√ćTICOS

¬ŅBueno o malo? Cuando los legisladores y el p√ļblico general realmente prestan atenci√≥n al debate sobre los efectos sociales del crimen, las realidades complejas tienden a reducirse a esta dicotom√≠a.Esta dicotom√≠a es la raz√≥n por la cual las pol√≠ticas gubernamentales a menudo conllevan medidas simplistas de represi√≥n en comunidades plagadas de drogas. Esa estrategia choca con la realidad vivida por las personas m√°s afectadas por la violencia criminal: las poblaciones pobres y desprovistas de derechos, que viven en barrios marginales.El problema con esta dicotom√≠a es que oculta cualquier comprensi√≥n significativa de un fen√≥meno complicado.El crimen organizado se ha integrado en algunas sociedades latinoamericanas y caribe√Īas hasta el punto de convertirse en un poder paralelo, con intereses que se solapan con los de los pol√≠ticos, los bur√≥cratas y la fuerza p√ļblica. La confluencia de todos estos factores desaf√≠a cualquier respuesta simple y convencional.

ACTIVIDADES CRIMINALES CON ACENTO POL√ćTICO Y SOCIAL

Esa es la realidad perversa que muchos puertorrique√Īos y dominicanos est√°n experimentando hoy en d√≠a. Los grupos criminales organizados han ido transformando ambas sociedades, creando √≥rdenes violentos, aunque fuertemente pol√≠ticos y sociales, sobre la base de un equilibrio precario de actividades il√≠citas como el narcotr√°fico.¬ŅEl triunfo del mal? S√≠ y no. En ambos pa√≠ses, las tasas de homicidios se han duplicado en los √ļltimos siete a√Īos. No obstante, pese al impacto negativo de este aumento en la inseguridad, estos mismos grupos criminales proveen oportunidades y recursos, empleo ocasional y protecci√≥n a aquellas personas que viven en los barrios m√°s afectados. Eso es algo que el Estado no ha sido capaz de hacer y que los funcionarios electos no pueden, o no quieren, lograr durante su mandato de cuatro a√Īos en el cargo.

SE CONVIERTEN EN UN ORDEN POL√ćTICO Y SOCIAL ALTERNATIVO

El tipo de crimen que ha penetrado estas -y otras- sociedades del Caribe se comporta de manera muy diferente a la delincuencia com√ļn. Al igual que las plantas que son "heliotropos" y siempre buscan la luz del sol, vamos a llamar a este comportamiento criminal "estadotropo". Con esto nos referimos a las organizaciones criminales que se mueven hacia el estado. Los estadotropos con poder e influencia ofrecen beneficios a los funcionarios p√ļblicos con el fin de ganar su lealtad y protecci√≥n.Los criminales estadotropos prefieren un escenario en el cual se beneficien tanto los funcionarios de alto como de bajo nivel de las actividades criminales. A su vez, esto pone al Estado en la posici√≥n insostenible de hacer cumplir la ley, al tiempo que sirve como un instrumento de explotaci√≥n por parte de las fuerzas criminales.Estadotropismo es un t√©rmino √ļtil para describir las condiciones en las democracias latinoamericanas y caribe√Īas, pero se manifiesta de diferentes maneras. A veces, el propio Estado se convierte en patrocinador de √≥rdenes pol√≠ticos y sociales alternativos, mediante la transferencia expl√≠cita de poder a los actores no estatales. Este es el caso de Jamaica y Hait√≠, donde los grupos criminales (pandillas, "yardies" -pandillero jamaiquino- y fuerzas paramilitares) han pasado a formar parte del sistema pol√≠tico. Estas organizaciones criminales han establecido alianzas claras con miembros de los partidos pol√≠ticos y sectores estatales, que a su vez transfieren prestaciones sociales a las personas con poder e influencia local, ayudando al gobierno a establecer un control pol√≠tico en las zonas espec√≠ficas.

EL CASO DE PUERTO RICO

El fen√≥meno se est√° produciendo ahora tambi√©n en Puerto Rico, en los bloques de viviendas p√ļblicas llamadas "caser√≠os". Dos de los m√°s grandes en el municipio de San Juan, Nemesio Canales (1.500 unidades) y Llorens Torrens (2.000 unidades), tienen la concentraci√≥n m√°s alta de pandillas. Estas bandas criminales juegan un papel cr√≠tico en permitir que el ex partido gobernante Nuevo Partido Progresista (PNP) ganara m√ļltiples victorias en las tres √ļltimas elecciones municipales.Aqu√≠ hay dos tipos importantes de agentes de poder. Por un lado, est√°n las castas pol√≠ticas, basadas en lazos familiares, que heredan los puestos pol√≠ticos disponibles en la mayor√≠a de los municipios. Por otro lado, hay pandillas que ellas mismas se han abierto camino en estas comunidades cerradas. Esta repartici√≥n de poder entre los pol√≠ticos y las pandillas politizadas en estos barrios compensa la debilidad del Estado, lo que garantiza una tenue estabilidad pol√≠tica que atraviesa varias clicas pol√≠ticas.

NO NECESARIAMENTE SE TRATA DE PANDILLAS

En otros casos, el Estado es tan d√©bil que se basa fundamentalmente en las relaciones clientelistas con las personas, en lugar de las pandillas. En cualquiera de los casos, estos individuos y grupos criminales terminan asumiendo las funciones del Estado en estas comunidades relegadas socialmente. Aprenden r√°pidamente c√≥mo sacar provecho de las oportunidades como las elecciones locales, protestas sociales y tomas de tierras. Son una presencia diaria para las necesidades de las personas en los barrios pobres, y a veces abordan estas necesidades de una manera m√°s coherente y eficiente que lo hacen los pol√≠ticos.No necesariamente tienen que ser actores violentos los que asumen las funciones b√°sicas del Estado en los barrios pobres, cuando este se muestra incapaz de hacerlo. En Rep√ļblica Dominicana, por ejemplo, la incapacidad del Estado para proveer servicios sociales b√°sicos y empleo ‚Äďpese a haberlo prometido en repetidas ocasiones durante las elecciones‚Äď llev√≥ a que los actores no violentos, como las organizaciones no gubernamentales (ONG), iglesias, y organizaciones comunitarias asumieran esas funciones. M√°s recientemente, sin embargo, estas funciones han sido asumidas por grupos criminales.

¬ŅHAY ALGO QUE APRENDER DE LA FORMA EN QUE LOS CRIMINALES HACEN NEGOCIOS?

Hay algunas conclusiones que podemos sacar. En primer lugar, est√° la capacidad bien desarrollada de los grupos criminales para adaptarse a los nuevos entornos y cambiar las reglas de acuerdo a estas √°reas. Esto les permite crear nuevas formas de control social e identificar posibles alianzas en las comunidades que ya est√°n socialmente aisladas.En segundo lugar, es evidente que, en cierto modo, estos grupos criminales se convierten en los ojos y o√≠dos de estas comunidades. Ellos saben lo que quiere y necesita la gente, y se aprovechar√°n de esto como una manera de fomentar la lealtad y la confianza.En tercer lugar, mediante el ejercicio del poder duro y blando, se convierten en un tipo de poder regulatorio, previniendo que la delincuencia callejera desorganizada se expanda dentro de estas comunidades. Al mismo tiempo, los grupos criminales organizados se convierten en guardianes del control social: mediando conflictos, estableciendo colectivamente formas aceptables de comportamiento entre los residentes y en ocasiones protegi√©ndolos de los agresores externos (incluyendo las acciones abusivas de la polic√≠a). Por as√≠ decirlo, los grupos criminales organizados garantizan protecci√≥n a cambio de ser protegidos por la comunidad.En cuarto lugar, estos criminales estadotropos saben c√≥mo organizarse en estructuras flu√≠das, en contraste con las estructuras verticales y jer√°rquicas adaptadas por, por ejemplo, las fuerzas estatales tales como los escuadrones de polic√≠a. Cuando las pandillas garantizan protecci√≥n a los residentes a cambio de ser protegidos por la comunidad, est√°n rompiendo el monopolio del poder, y la violencia que la polic√≠a y los encargados de hacer cumplir las leyes tratan de establecer en esas comunidades.Por √ļltimo, al funcionar como una organizaci√≥n m√°s fluida y el√°stica, son capaces de expandirse a diferentes grupos sociales y fomentar nuevas asociaciones. Tambi√©n son capaces de otorgar incentivos a los reclutas para realizar bien su trabajo, y por lo tanto mantienen una adscripci√≥n leal a su organizaci√≥n.Estas son todas las funciones que las organizaciones criminales realizan en las comunidades pobres, como se ve en varios pa√≠ses del Caribe. La misma complejidad y variedad de estas funciones es precisamente lo que hace que sea tan simplista reducir el debate p√ļblico acerca del crimen organizado a un asunto de "los malos de las pandillas" contra "los buenos del gobierno". A pesar de que los grupos criminales hacen mucho para desestabilizar a las sociedades en las que operan, tambi√©n es importante tener en cuenta que en algunas zonas pueden intervenir y realizar las funciones que el Estado ha descuidado durante mucho tiempo.Fuentes: Lili√°n Bobea (*) para Insight Crime, Signos de estos Tiempos*Lilian Bobea tiene un doctorado de la Universidad de Utrecht en los Pa√≠ses Bajos y una maestr√≠a de la SUNY Binghamton, Nueva York. Es una especialista en Seguridad del Caribe y profesora de la Universidad de Bentley, Massachusetts y FLACSO, Rep√ļblica Dominicana.

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