La Virgen que no abandona.
La catalana Teresa Munn√© ten√≠a una enfermedad incurable en sus √ļltimas etapas. No ped√≠a a la Virgen su curaci√≥n, sino la conversi√≥n de sus hijos. Transcurri√≥ a principios de 1990. Viv√≠a en una mas√≠a en Borges del Camp, en Tarragona, con su familia, y cont√≥ personalmente lo siguiente, que es transcrito textual.

LA ENFERMEDAD

¬ęRespecto a lo que os ha dicho el reverendo Dom√©nech os pod√©is preguntar: "Pero si esta se√Īora no tiene nada...si est√° tan bien de salud". Pero si me hubieseis visto, hace unos a√Īos, estaba hecha una calamidad. Hac√≠a siete a√Īos que estaba enferma. Me vino a ra√≠z del √ļltimo parto, de una hija que ahora tiene dieciocho a√Īos. Primero dec√≠an los m√©dicos que se trataba de una descalcificaci√≥n, despu√©s me enyesaron de la cabeza a los pies.Sufr√≠ mucho y viendo m√≠ marido que no mejoraba nada me llev√≥ a un especialista de Barcelona que era muy entendido. El doctor Lavilla Galindo me hizo varias radiograf√≠as y habl√≥ con el radi√≥logo porque apreciaba que aquello era un tumor en la m√©dula y que no ten√≠a cura. Me hizo veintis√©is sesiones de radioterapia y luego veintis√©is m√°s profundas, que me dejaron hecha una calamidad.Yo me dec√≠a: ‚ÄúSi la Virgen me ha escogido a m√≠, ¬Ņpor qu√© no lo he de aceptar?‚ÄĚ En los dos √ļltimos a√Īos se me abri√≥ una gran llaga. Un d√≠a dije a mi marido: ¬°siento la espalda toda mojada! Y me respondi√≥: ‚Äú¬°Ay, si tienes un agujero! ¬ŅC√≥mo puede ser?‚ÄĚ En el hospital Juan XXIII de Tarragona me dijeron que no se pod√≠a hacer nada, porque la √ļnica soluci√≥n era un injerto, pero, como la carne estaba tan quemada por la radioterapia, ni siquiera se pod√≠a intentar.Estaba siempre con fiebre y del agujero sal√≠a un hedor insoportable. No pod√≠a ni levantarme de la silla, y cuando estaba en casa, para moverme, me ten√≠a que echar al suelo y caminar como un gatito, agarr√°ndome a las patas de la mesa o de los muebles.Nosotros vivimos en una casa de campo (mas√≠a) en pleno campo, y una noche de diciembre, hace ahora tres a√Īos, estaba yo sentada en la cama, porque no pod√≠a estar tendida: pues los bultos y agujeros se me reventaban. Mi marido me despert√≥ y me dijo: ‚Äú¬°Qu√© haces sentada, rezando, con este fr√≠o que hace! ¬°Y a√ļn das gracias a la Virgen! ¬ŅNo ves que no existe ninguna Virgen? ¬°Venga mujer calla!‚ÄĚ Y despu√©s pronunci√≥ algunas palabrotas, porque mi marido es muy bueno, pero entonces no ten√≠a ni una pizca de fe.

APARECE LA VIRGEN

A la noche siguiente me volvi√≥ a hablar: ‚ÄúTeresa te has dejado una luz encendida‚ÄĚ Y yo le respond√≠ ‚ÄúNo, las he apagado todas‚ÄĚ. Y vi que de encima del tocador donde ten√≠a una imagen de la Virgen de Lourdes sal√≠a una luz. Y le dije: ‚Äú¬°Oh, es la Virgen!‚ÄĚ y √©l contest√≥: ‚Äú¬°S√≠, ser√° la Virgen que habr√° venido a verte a ti! Calla, no digas tonter√≠as‚ÄĚ. Pero la luz continuaba iluminando la habitaci√≥n. √Čl, primero dijo que era la luna, despu√©s que las ventanas que estaban mal cerradas. Se asegur√≥ de que todo estaba bien cerrado y, viendo que la luz continuaba brillando y que no la pod√≠a tapar de ning√ļn modo, al final me habl√≥: ‚ÄúTeresa, no te has equivocado, es la Virgen que ha venido‚ÄĚ.Yo le dije: ‚ÄúArrod√≠llate y recemos las tres avemar√≠as‚ÄĚ. Pero como no sab√≠a rezarlas, yo iba pronunci√°ndolas y √©l iba repitiendo las palabras. Y √©ste es el mayor milagro, m√°s que el del d√≠a en que me cur√© en Lourdes: Ver rezar a aquel hombre que no cre√≠a, a aquel hombre que blasfemaba...Durante m√°s de quince d√≠as se nos apareci√≥ la luz, y nosotros rez√°bamos a la Virgen...Se lo cont√© al sacerdote y me respondi√≥: ‚ÄúEsperar√© a que venga tu marido, porque t√ļ tienes tanta fe que quiz√°s te parece que la ves‚ÄĚ. Y habiendo hablado con mi marido, al final le dijo mi esposo: ‚Äú¬ŅY usted no se cree lo que le ha contado mi mujer y eso que es sacerdote?‚ÄĚ y le contest√≥ el sacerdote: ‚ÄúAhora s√≠ que me lo creo, porque t√ļ no cre√≠as y ahora te veo alabando a la Virgen‚ÄĚ. Sin embargo mis hijos eran reacios y dec√≠an: ‚ÄúNo ten√≠amos bastante con ver trastornada a mam√° que ahora lo est√° tambi√©n pap√°‚ÄĚ. Y estaban muy desmoralizados.

‚ÄúVEN A LOURDES, QUE AL SEGUNDO D√ćA SER√ĀS MUY FELIZ‚ÄĚ

Al llegar el mes de Mayo, una noche en que yo rezaba el mes de Mar√≠a tuve un sue√Īo maravilloso en que ve√≠a a la Virgen que me dec√≠a. ‚ÄúVen a Lourdes, que al segundo d√≠a ser√°s muy feliz‚ÄĚ. El sue√Īo se repiti√≥ varias noches y siempre la Virgen me dec√≠a lo mismo. As√≠ que se decidieron a dejarme ir a Lourdes con la peregrinaci√≥n que se hace cada a√Īo.El sacerdote encomend√≥ a los encargados. ‚ÄúVigiladme a Teresa, que me parece que este a√Īo pasar√° algo al segundo d√≠a‚ÄĚ. Mi hijo que est√° casado y que vive en Riudecanyes me vino a buscar con el coche para llevarme a Tarragona y una vez en la mas√≠a pudo ver a trav√©s de un espejo la llaga tan terrible que ten√≠a y que mi marido me estaba curando. Fue cosa de Dios, para que aquel hijo que era muy incr√©dulo pudiera ver la gran llaga que yo ten√≠a. Se espant√≥ y dijo a su padre: ‚Äú¬ŅY as√≠ quieres dejar ir a mam√° a Lourdes? ¬ŅNo ves que se morir√° all√≠? ¬°Ya tiene raz√≥n ella, que no volver√°!‚ÄĚYo cog√≠ la caja de las gasas y se la di a mi hijo al tiempo que le dec√≠a: ‚ÄúHijo m√≠o ten esta caja de gasas; porque si mam√° vuelve de Lourdes ya no la necesitar√° m√°s, porque estar√° curada. Y si no vuelvo, desde el Cielo rogar√© por vosotros para que cre√°is en Dios y en la Virgen. Mi felicidad ser√≠a que creyeseis y que no os burlaseis de las cosas santas‚ÄĚ.Y al llegar el d√≠a de la partida, me subieron al tren de los enfermos en una camilla y fui hacia Lourdes sola sin ning√ļn familiar. Mi marido me despidi√≥ llorando, pero con una clase de llanto como si fuese de alegr√≠a. Yo s√≥lo dec√≠a: ‚Äú¬°Esperadme Virgen santa que ya voy!... ¬°Que se haga Vuestra Voluntad!‚ÄĚ.

LA ESPERANZA RUMBO A LOURDES

Las enfermeras me iban curando durante el viaje y se asustaron al ver que la fiebre me sub√≠a y que la llaga ol√≠a muy mal. Incluso el se√Īor obispo que iba con la peregrinaci√≥n me vio, se acerc√≥ y percibi√≥ aquel terrible mal olor. Con el traqueteo del tren la llaga a√ļn supuraba m√°s.Una vez llegada a Lourdes, en sue√Īos, la Virgen me dijo: ‚Äú¬°Hija m√≠a, el segundo d√≠a de estar en Lourdes ser√°s tan feliz...!‚ÄĚ Yo no me atrev√≠a a decir nada a nadie pues pensaba: ‚Äú¬°Ay Se√Īor si soy tan poca cosa!‚ÄĚ. La hermana Primitiva del seminario de Tarragona, que me cuidaba me llev√≥ al altar de santa Bernardita y all√≠ me sobrevino un sue√Īo muy pesado y vi a la Virgen, que es muy preciosa, y que me dijo por tres veces: ‚ÄúYa ha llegado el d√≠a, baja a las piscinas que all√≠ te espero‚ÄĚ. Yo permanec√≠a con los ojos abiertos, pero estaba inconsciente.Las enfermeras se alarmaron y dec√≠an: ‚Äú¬°Teresa se muere, ya no tiene pulso!‚ÄĚ. Poco a poco volv√≠ en m√≠ y dec√≠a que me hab√≠a mareado porque no me atrev√≠a a decir que hab√≠a visto a la Virgen ¬ŅQui√©n soy yo pobre de m√≠? Dije a una de las enfermeras: ‚ÄúLlevadme a las piscinas‚ÄĚ, a lo que me respondi√≥: ‚Äú¬°Bien est√°s t√ļ para ir a las piscinas! ¬ŅNo ves que no puede ser? Hace s√≥lo un momento que te mor√≠as y ahora ¬Ņquieres ir a las piscinas con la lluvia que cae? Mira, ma√Īana nos toca a nuestra peregrinaci√≥n. Ma√Īana ir√°s‚ÄĚ.Y yo pensaba: ¬ŅSi es hoy cuando me espera la Virgen c√≥mo podr√© esperar a ma√Īana? Entonces me encomend√© a la Virgen dici√©ndole: Ay Virgen Mar√≠a, ya que quer√©is que vaya a las piscinas, ¬°no me desampar√©is!¬°Haced que pueda llegar de un modo u otro! Y con ayuda de dos camilleros pude ir a los lavabos caminando de aquella manera desastrosa que daba pena. Nadie se dio cuenta de que faltaba, porque √©ramos unos cincuenta enfermos y sola como estaba fui hasta las piscinas y llegu√© all√≠ a las cuatro, sin ayuda de nadie, s√≥lo llevaba la Virgen con el Rosario que me sosten√≠a.

LA CURACI√ďN

Entonces ya cerraban las piscinas porque m√°s arriba ya hac√≠an la procesi√≥n con el Sant√≠simo. Me encontr√© con un se√Īor de Tarragona que era camillero y que me dijo: ‚Äú¬ŅC√≥mo te has atrevido? Ya tratar√© de ayudarte. Se lo preguntar√© a aquel se√Īor franc√©s‚ÄĚ. Y aquel se√Īor, inexplicablemente, al decirle que hab√≠a una se√Īora que ten√≠a necesidad de ba√Īarse le dijo que pasase. Las enfermeras de las piscinas se hab√≠an vestido para irse. Y con la ropa que llevaban puesta me sumergieron en la piscina. Cuando vi que me pon√≠an la t√ļnica y me ayudaban a meterme en el agua, ¬°qu√© feliz me sent√≠! Yo s√≥lo dec√≠a: ‚Äú¬°Virgen Mar√≠a haced de m√≠ lo que quer√°is, soy toda vuestra, lo acepto todo, lo sufrir√© todo, solo pido que haya Fe en mi casa; porque cuando yo me muera ¬°que quedar√° en aquella casa tan fr√≠a! ¬°No se rezar√° ni un Rosario! ¬°Dales la fe a los de mi casa...!‚ÄĚLas enfermeras se dieron cuenta de lo que me pasaba y rezaron unas oraciones que yo no entend√≠a, porque las dec√≠an en franc√©s. Yo no sab√≠a ni qu√© hac√≠a ni qu√© dec√≠a, s√≥lo sab√≠a que se hab√≠a podido cumplir lo que la Virgen me hab√≠a mandado: ir a las piscinas. Me pusieron en una silla de ruedas y me llevaron hacia la explanada. All√≠ todos se asustaron cuando me vieron. Al cabo de un momento veo que las piernas se me mueven y que si me las pellizco las siento. Y digo a una enferma que ten√≠a al lado, que era de Mora: ‚Äú¬°Paquita, la Virgen me ha curado!‚ÄĚ y ella me contest√≥: ‚Äú¬°Calla, no digas tonter√≠as!‚ÄĚ. ‚ÄúY ahora no te levantes que te romper√≠as la cabeza contra uno de estos carritos‚ÄĚ. Grit√©: ‚Äú¬°Que venga un m√©dico, que venga una hermana, que venga el que sea, porque la Virgen me ha curado! Vino la hermana Primitiva que es muy disciplinada y me dijo: ‚Äú¬°Tan obediente que eras siempre y este a√Īo este desespero! ¬°Vamos hacia el hospital!‚ÄĚ.Fuimos all√≠ y cuando est√°bamos en el segundo piso la hermana me dijo. ‚ÄúBueno, ¬°basta!, ahora te dar√© un calmante, que todo lo que tienes es un ataque de nervios; hoy a dormir sin cenar, que est√°s muy inquieta‚ÄĚ. Yo le dije: ‚ÄúHermana, ¬°s√°queme las gasas, que estoy curada! Ella me levant√≥ la ropa y vio las gasas empapadas de pus y porquer√≠a y no se crey√≥ que estuviera curada. Me dijo: ‚ÄúVoy a buscar el malet√≠n y te curar√© ahora y ¬°ya basta de hacer comedia! Mientras tanto subi√≥ el se√Īor arzobispo. La hermana arranc√≥ las gasas, e incluso manch√≥ la colcha de pus y s√≥lo dijo: ‚Äú¬°Virgen Mar√≠a, qu√© milagro¬°!Est√°s curada hija m√≠a! El se√Īor arzobispo estaba blanco, emocionado, y me dec√≠a: ‚Äú¬°Teresa t√ļ has sido la flor escogida‚ÄĚ ¬ŅQu√© habr√° visto la Virgen en ti?‚ÄĚ Yo le dije que yo no le ped√≠a mi curaci√≥n, sino la de la mi familia, ¬°que tuviesen fe!El tren que nos llevaba lleg√≥ a Tarragona antes de la hora. Cuando vi que llegaba el coche de mi hijo con √©l mismo y mi marido, la hermana ya no me pudo sujetar. Baj√© corriendo las escaleras del vag√≥n que cinco d√≠as antes hab√≠a subido en camilla y me ech√© encima de √©l dici√©ndole. ‚Äú¬°Hijo m√≠o, aqu√≠ tienes a tu madre, la Virgen te la devuelve curada!Mi marido ya se lo esperaba, pero mi hijo no, y me tocaba arriba en la espalda y me dec√≠a: ‚Äú¬ŅD√≥nde est√° aquel agujero que te vi el d√≠a que te fuiste?‚ÄĚ.No s√© c√≥mo pudimos llegar a la mas√≠a con mi hijo conduciendo con aquella emoci√≥n tan grande que ten√≠a. Al d√≠a siguiente hizo tres o cuatro viajes m√°s a nuestra mas√≠a y me dec√≠a: ‚ÄúMam√°, si√©ntate, mam√° lev√°ntate‚ÄĚ. Y cuando me ve√≠a curada del todo no sab√≠a lo que le pasaba...Y cuando veo que mi familia ha recuperado la Fe perdida doy gracias a Dios tanto y m√°s a√ļn que por mi propia curaci√≥n¬Ľ.Fuentes: Forum Libertas, Signos de estos Tiempos

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