Normativa de la Iglesia Cat贸lica.
La Iglesia Cat贸lica sigue considerando, que la sepultura del cuerpo de los difuntos es la forma m谩s adecuada para expresar la fe en la resurrecci贸n de la carne, pero a consecuencia del Concilio Vaticano II acept贸 conceder las exequias cristianas a quien es cremado.
cementerio

Con el tiempo muchos adoptaron la costumbre pante铆sta de esparcir las cenizas cremadas. Ahora en la reciente publicaci贸n del Rito de Exequias, manifiesta queno se deben esparcir las cenizas de un difunto luego de ser cremado y quelas cenizas deben ser enterradas.

HISTORIA DE LA CREMACI脫N Y LA INHUMACI脫N

Seg煤n los antrop贸logos, la cremaci贸n del cuerpo de los muertos se practicaba ya al final del per铆odo neol铆tico y tambi茅n encontramos algunas se帽ales arqueol贸gicas de este ritual en la zona habitada por los cananeos alrededor del 3000 a.C. Los poemas de Homero hablan de ella como un rito de homenaje a los h茅roes griegos durante la guerra de Troya y sabemos que en Roma se extendi贸 en los 煤ltimos tiempos de la Rep煤blica. Pero es en las tradiciones del hinduismo donde se da mayoritariamente esta pr谩ctica que incluye la quema de la peque帽a nave que transporta los restos de quien ha fallecido. Tambi茅n cremaban a sus muertos los vikingos hasta su desaparici贸n hacia el final del primer milenio.Los pueblos semitas prefer铆an la 鈥渋nhumaci贸n鈥 y la costumbre fue continuada por los israelitas y por las primeras comunidades cristianas hasta nuestros d铆as. Al 鈥渆ntierro鈥, esto es, depositar en la tierra, se agreg贸 el conservar el cad谩ver en un f茅retro colocado en nichos o b贸vedas.

LA CREMACI脫N COMO EXPRESI脫N ATEA

En la modernidad, algunos grupos del Occidente ilustrado solicitaban la quema de sus cuerpos para negar 鈥渓a resurrecci贸n de la carne鈥, ya que imaginaban que la dispersi贸n de los restos impedir铆a lo proclamado por la fe; por tal motivo la Iglesia Cat贸lica prohibi贸 la cremaci贸n (salvo casos de peste o situaciones de fuerza mayor) privando de sepultura eclesi谩stica a quienes la hubieren solicitado.Para comprender la intensidad de esta 鈥渄isputa鈥 en su contexto hist贸rico, basta saber que en 1891, Annie Bessant, suprema directora de la Secci贸n Europea de la Asociaci贸n Teos贸fica se consideraba una entusiasta defensora del 鈥渁te铆smo, la Rep煤blica y el entierro civil鈥.En ese mismo clima, el comentario al canon 1203 del antiguo C贸digo de Derecho Can贸nico de 1917 realizado por los responsables de la edici贸n de la Bac de Espa帽a dice, con el estilo apolog茅tico propio de la 茅poca, que la pr谩ctica de la cremaci贸n est谩 reprobada, entre otros motivos:

鈥減or las perversas ideas de que est谩n imbuidos y los fines depravados que persiguen sus m谩s entusiastas defensores entre los cuales se cuentan los afiliados a la masoner铆a, como puede verse en la Instrucci贸n del Santo Oficio del 19 de mayo de 1886鈥︹.

EL CONCILIO VATICANO II APRUEBA LA CREMACI脫N

Pero esa prohibici贸n fue radicalmente modificada por el Santo Oficio (que luego se convertir谩 en la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe) durante la celebraci贸n del Concilio Vaticano II en 1964 y, consecuentemente, en el canon 1176 del C贸digo de Derecho Can贸nico de 1983. En el Ritual de las Exequias, promulgado el 15 de agosto de 1969, se puede leer:

鈥淪e puede conceder las exequias cristianas a quienes han elegido la cremaci贸n de su propio cad谩ver, a no ser que conste que fue elegida por motivos contrarios al sentido cristiano de la vida鈥.

La supresi贸n de la antigua prohibici贸n, la concentraci贸n urbana, la exhumaci贸n de los cad谩veres en los cementerios en raz贸n del breve tiempo de permanencia en la tierra, y ciertas modificaciones culturales en torno al tema de la muerte han hecho que en muchos lugares, sobre todo en las grandes ciudades, muchas personas creyentes pidan la cremaci贸n.El Ritual de las Exequias prev茅 que:

鈥渆n este caso, los ritos que se hacen en la capilla del cementerio o junto al sepulcro pueden tener lugar en el edificio del crematorio, evitando todo peligro de esc谩ndalo o indiferentismo鈥 (Notas preliminares, 15).

LA DISPOSICI脫N DE LAS CENIZAS

Pero despu茅s de haber pasado el primer impacto del duelo, se presenta ante los familiares un problema delicado, sobre todo si el difunto no dej贸 ninguna disposici贸n especial sobre el destino final de las cenizas.Algunos guardan la peque帽a urna en sus casas, otros la entierran en el jard铆n o arrojan las cenizas al mar. En algunos casos aparecen discretamente depositadas en alg煤n rinc贸n oscuro de un templo o capilla. En casos m谩s conflictivos, suele ser ocasi贸n de dolorosas discusiones en la que afloran sentimientos contrapuestos entre quienes se encontraban unidos por distintos v铆nculos.El tema es retomado en el Directorio sobre Liturgia y Pastoral Popular del 2001, se帽alando que

鈥渆n nuestros d铆as, por el cambio en la condiciones del entorno y de la vida, est谩 en vigor la praxis de quemar el cuerpo del difunto鈥Respecto a esta opci贸n, se debe exhortar a los fieles a no conservar en su casa las cenizas de los familiares, sino darles la sepultura acostumbrada, hasta que Dios haga resurgir de la tierra a aquellos que reposan all铆 y el mar restituya a los muertos (ver Apoc 20, 13)鈥 (254).

La cita que remite al Apocalipsis dice:

鈥淓l mar devolvi贸 a los muertos que guardaba; la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo y cada uno fue juzgado seg煤n sus obras鈥.

Seg煤n los comentaristas, 鈥渆l mar鈥 era antiguamente considerado como el s铆mbolo del caos y del mal, por eso el vidente anuncia:

鈥淒espu茅s vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe m谩s鈥 (Apoc 21, 1).

LA SEPULTURA ACOSTUMBRADA

驴Qu茅 es la 鈥渟epultura acostumbrada鈥 donde colocar las cenizas, seg煤n la sugerencia del Directorio?Responder a la pregunta supone un extenso recorrido hist贸rico por diversos pueblos y 茅pocas que muestra la abundante variedad de 鈥渟epulturas acostumbradas鈥.Sin pretender ser exhaustivo, menciono la veneraci贸n de las reliquias de los primeros m谩rtires, la colocaci贸n del difunto en los nichos de las catacumbas romanas, los mausoleos de los papas en la Bas铆lica de San Pedro o del General San Mart铆n en la Catedral de Buenos Aires, las tumbas diseminadas al frente de las iglesias de Alemania, o en los 鈥渃ampos santos鈥 de los cerros de la Quebrada de Humahuaca, la conservaci贸n del caj贸n herm茅ticamente cerrado en las b贸vedas de la Recoleta, el osario com煤n de los cementerios municipales o la fosa conjunta bajo los altares que, como en N谩poles, guarda los restos de san Cayetano y otros sacerdotes de la familia de los Teatinos.

NUEVA NORMA, NO SE PUEDE ESPARCIR LA CENIZA DE LOS DIFUNTOS

La Librer铆a Editora Vaticana present贸 recientemente la segunda edici贸n del Rito de exequias, en la que se subraya que los cat贸licos no deben esparcir las cenizas de un difunto luego de ser cremado, ya que esa pr谩ctica, muy de moda actualmente, es contraria a la fe cristiana. Las cenizas deben ser enterradas.En este documento en italiano, que fue presentado en la sede de Radio Vaticana, se ha revisado todos los textos b铆blicos y de oraci贸n, y se ha incluido un ap茅ndice dedicado enteramente a las exequias en el caso de la cremaci贸n.Mons. Angelo Lameri, de la Oficina Lit煤rgica Nacional de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), explic贸 que se ha colocado la cremaci贸n en un ap茅ndice aparte para subrayar el hecho de que la Iglesia:

鈥渁unque no se opone a la cremaci贸n de los cuerpos cuando no se hace 鈥榠n odium fidei鈥 (por odio a la fe), sigue considerando que la sepultura del cuerpo de los difuntos es la forma m谩s adecuada para expresar la fe en la resurrecci贸n de la carne, as铆 como para favorecer el recuerdo y la oraci贸n de sufragio por parte de familiares y amigos.

SE PUEDEN CELEBRAR LOS RITOS EN EL LUGAR DE LA CREMACI脫N

El texto tambi茅n se帽ala que excepcionalmente, los ritos previstos en la capilla del cementerio o ante la tumba se pueden celebrar en el lugar mismo de la cremaci贸n.Se recomienda adem谩s el acompa帽amiento del f茅retro a dicho lugar. De especial importancia es la afirmaci贸n de que:

鈥渓a cremaci贸n se considera concluida cuando se deposita la urna en el cementerio.

Todo esto porque aunque algunas legislaciones permiten esparcir las cenizas en la naturaleza o conservarlas en lugares diversos del cementerio:

鈥渆stas pr谩cticas producen no pocas perplejidades sobre su plena coherencia con la fe cristiana, sobre todo cuando remiten a concepciones pante铆stas o naturalistas鈥.

VISITA A LOS DEUDOS

Otra de las novedades del rito de las exequias se refiere al momento de la visita de la familia, que no se contemplaba en la edici贸n anterior. Mons. Lameri afirma al respecto que

para un sacerdote, es un momento para compartir el dolor, escuchar a los familiares afectados por el luto, y conocer algunos aspectos de la vida de la persona difunta con el fin de ofrecer un recuerdo correcto y personalizado durante la celebraci贸n de las exequias.

LAS DESPEDIDAS

Otra novedad es la secuencia ritual, revisada y enriquecida, en el momento de cerrar el ata煤d. Se proponen textos adecuados a diversas situaciones: para una persona anciana, para una persona joven, para quien ha muerto inesperadamente.Una nueva adaptaci贸n permite ahora pronunciar palabras de cristiano recuerdo del difunto en el momento de la despedida. Asimismo, se ha a帽adido una amplia propuesta de formularios para la oraci贸n de los fieles.El nuevo Rito de las exequias quiere ser tambi茅n un instrumento para profundizar en la b煤squeda del sentido de la muerte.El Obispo Alceste Catella, Presidente de la Comisi贸n Episcopal para la liturgia de la CEI, se帽al贸 para concluir que:

鈥渆ste libro atestigua la fe de los creyentes y el valor del respeto y de la 鈥榩ieta鈥 hacia los difuntos, el respeto por el cuerpo humano incluso cuando ya no tiene vida鈥.

鈥淭estimonia la fuerte exigencia de cultivar la memoria, de tener un lugar cierto en el que deponer el cad谩ver o las cenizas, en la certeza profunda de que Esto es aut茅ntica fe y humanismo aut茅ntico鈥, concluy贸.

Fuentes: P. Eduardo Gonz谩lez, ACI Prensa, Signos de estos Tiempos

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