Adem√°s, su cultura est√° occidentaliz√°ndose r√°pidamente.
Se enfrentan entonces al peligro de desaparición de su cultura y eso los vuelve más peligrosos.
La disminución de la población es el elefante en el living del mundo.
Las estadísticas muestran que la vida social de los países más desarrollados se quebrará en dos generaciones.
Dos de cada tres italianos y tres de cada cuatro japoneses ser√°n personas ancianas dependientes para el a√Īo 2050.
Si las tasas actuales de fertilidad siguen a este nivel, el n√ļmero de alemanes se reducir√° en un 98% durante los pr√≥ximos dos siglos.
Ning√ļn sistema de pensiones y de salud puede funcionar con este tipo de pir√°mide de poblaci√≥n invertida.

‚ÄćEl problema no se limita a las naciones industrializadas.

‚ÄćLa fertilidad est√° disminuyendo a un ritmo a√ļn m√°s r√°pido -de hecho, a un ritmo nunca antes registrado- en el mundo musulm√°n.

‚ÄćLa ¬†poblaci√≥n mundial va a caer hasta una quinta parte entre mediados y finales del siglo XXI, con mucho, la peor ca√≠da de la historia humana.

POBLACI√ďN MUNDIAL POR DEBAJO DEL UMBRAL DE REEMPLAZO

El mundo se enfrenta a un peligro m√°s terrible que el peor de los ‚Äúverdes‚ÄĚ se imagina.

El ambientalista europeo que quiere reducir la poblaci√≥n mundial para reducir las emisiones de carbono pasar√° sus √ļltimos a√Īos en la miseria, pues no habr√° suficientes europeos vivos dentro de una generaci√≥n para pagar por su pensi√≥n y atenci√≥n m√©dica.

Por primera vez en la historia mundial, la tasa de natalidad de todo el mundo desarrollado est√° por debajo del nivel de reemplazo, y una parte significativa de ella ha pasado el punto de no retorno demogr√°fico.

PERO LA SOCIEDAD ISL√ĀMICA ES A√öN M√ĀS FR√ĀGIL

La reducción de la fertilidad de los musulmanes a un ritmo que lo demógrafos nunca han visto antes, está convergiendo hacia la fertilidad catastroficamente baja de Europa, como si fuera un calco fotográfico.

‚ÄćEn promedio, una mujer iran√≠ de 30 a√Īos de edad, proviene de una familia de seis hijos, pero ella se har√° cargo s√≥lo de uno o dos hijos durante su vida.

Turquía y Argelia están sólo por detrás de Irán en el camino hacia abajo, y la mayoría de los países musulmanes están ganando terreno rápidamente.

A mediados de este siglo, el cinturón de los países musulmanes, desde Marruecos hasta Irán se convertirá en tan gris como la despoblada Europa.

‚ÄćEl mundo isl√°mico tiene la misma proporci√≥n de personas mayores dependientes que los pa√≠ses industrializados, pero una d√©cima parte de la productividad.

Una bomba de tiempo que no puede ser desactivada y que no se detiene en el mundo musulm√°n.

UN INMINENTE COLAPSO DE LA POBLACI√ďN HACE QUE AL ISLAM RADICAL M√ĀS PELIGROSO

En su desesperaci√≥n, los musulmanes radicales que ya pueden ver la ruina de su cultura, creen que no tienen nada que perder.‚Äć

En el umbral de la extinción, los modelos de la ciencia política se quiebran.

Nosotros ‚Äúno negociamos con terroristas‚ÄĚ.

Sin embargo, un ladrón de bancos que mantiene rehenes es un terrorista, y la policía negocia con los malhechores, como una cuestión de curso.

¬ŅY si el ladr√≥n del banco sabe que va a morir de una enfermedad incurable en cuesti√≥n de semanas?

Eso cambia la negociación.

En la simple verdad, lo expresa la Ley Universal de Spengler # 1 ‚Äď Un hombre o una naci√≥n, en el borde de la muerte no tiene un ‚Äúinter√©s propio racional‚ÄĚ.

La disminución de la población, la cuestión decisiva del siglo XXI, provocará disturbios violentos en el orden mundial.

Los países que enfrentan la escasez de fertilidad, como Irán, están respondiendo con agresión.

‚ÄćNaciones enfrentadas a su propia mortalidad pueden optar por tener un momento de gloria.

Los conflictos pueden prolongarse más allá del punto en el que haya alguna esperanza racional de alcanzar los objetivos estratégicos, hasta que todos los que desean luchar hasta la muerte han tenido la oportunidad de hacerlo.

LOS SUICIDIOS EXPLICADOS POR LA DESINTEGRACI√ďN

Si sabemos que pronto moriremos de rabia, ¬Ņque nos impide morder a todos los que no nos gustan? ¬†

Los países sufren a veces el equivalente de una enfermedad terminal.

‚ÄćLo que parece suicida para los estadounidenses puede parecer racional para un pueblo que se enfrenta a su desaf√≠o existencial de muerte inminente.

‚ÄćLa auto-inmolaci√≥n de los pueblos en peligro de extinci√≥n es tristemente com√ļn.

‚ÄćCulturas de la edad de piedra a menudo se desintegran al entrar en contacto con el mundo exterior.

Su cultura se rompe, y se disparan los suicidios.

‚ÄćUn investigador australiano escribe sobre el ‚Äúcontagio de suicidios o muertes en racimo, el fen√≥meno de los pueblos ind√≠genas, en que en particular los hombres de la misma comunidad toman sus propias vidas a un ritmo alarmante‚ÄĚ.

La Fundación para la Salud de los Aborígenes de Canadá, informa que

‚Äúla tasa general de suicidios entre las comunidades de las Primeras Naciones es casi el doble de la poblaci√≥n canadiense total, la tasa entre los Inuit es a√ļn mayor ‚Äď de 6 a 11 veces mayor que la poblaci√≥n en general.‚ÄĚ

El suicidio es una epidemia entre las tribus del Amazonas, el Telegraph de Londres informó el 19 de noviembre de 2000.

EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS

En el pasado, las naciones que previeron su propia muerte sintieron a los cuatro jinetes del Apocalipsis: guerra, peste, hambre y muerte.

Pero el punto de partida para el viejo cuarteto en el mundo más civilizado de hoy es un Quinto Jinete: la pérdida de la fe.

Las culturas de hoy se están muriendo de apatía, no por la espada de sus enemigos.

El atacante suicida árabe es el primo espiritual de los aborígenes abatidos en la selva tropical del Amazonas.

Y la apatía europea es el lado opuesto de la moneda del extremismo islámico.

Tanto los europeos apáticos y como los musulmanes radicales han perdido su conexión con el pasado y su confianza en el futuro.

No hay una gran diferencia entre la resignaci√≥n a la extinci√≥n cultural de Europa en el horizonte de cien a√Īos, y el orgullo isl√°mico, ‚ÄúVosotros am√°is la vida, y nosotros amamos la muerte‚ÄĚ.

LA DESESPERACI√ďN

Lo que nos lleva a la Ley Universal de Spengler # 2: Cuando las naciones del mundo no ven su muerte como una posibilidad lejana en el horizonte, sino como un resultado previsible, mueren de desesperación.

Al igual que el enfermo terminal tomando el dinero efectivo de su seguro, una cultura que se anticipa a su propia extinción tiene un standard diferente de racionalidad.

Pueblos enteros se encuentran a veces enfrentados con la extinción probable, por lo que no hay solución pacífica que parezca ser una solución para ellos.

Situaciones de este tipo se han presentado con frecuencia en la historia, pero nunca con tanta frecuencia como hoy, cuando muchas de las culturas del mundo no se espera que sobrevivan en los próximos dos siglos.

‚ÄćLas personas que enfrentan la extinci√≥n cultural tambi√©n pueden optar por la guerra, si la guerra ofrece incluso una peque√Īa posibilidad de sobrevivir.

Eso es justo cómo los islamistas radicales ven la situación de la sociedad musulmana tradicional confrontada con la modernidad.

Los islamistas temen que, si ellos fallan, su religión y cultura va a desaparecer en la vorágine del mundo moderno.

Muchos de ellos prefieren morir luchando.

Si uno o m√°s de las partes saben que la paz implica el fin de su existencia, no tiene ning√ļn motivo para volver a la paz.

Así es como los islamistas radicales de Hamas ve el futuro de la sociedad musulmana.

Un estado judío rico y con éxito al lado de un Estado palestino pobre y disfuncional puede implicar el final de la autoridad moral del Islam, y algunos palestinos prefieren luchar hasta la muerte que abrazar ese resultado.

En lugar de entregar a sus hijos al criterio occidental de la libertad personal y el libertinaje sexual, los musulmanes radicales luchar√°n hasta la muerte.

Fuentes: David P Goldman para Asia Times

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