Y cuanto antes comprendamos que hay que hacer para llegar allí, mejor será.  
escalera al cielo
Pero en estos tiempos de confusión estamos amputando el mensaje que Cristo trajo al mundo al ese respecto.
Presentamos su atractivo mensaje de salvación, pero no las consecuencias de no corresponderle.
Y así dejamos la puerta abierta para el crecimiento de herejías, que se oyen en la Iglesia regularmente:
-que Dios es tan misericordioso que no condenar√° a nadie al infierno,
-o que si bien el infierno existe, está vacío porque Dios es todo amor.

¬ŅQU√Č ES EL INFIERNO?

Sobre la base de una interpretación literal de las Escrituras, el infierno es sin duda un lugar de tormento eterno por el fuego.

Hay llanto constante, l√°grimas y crujir de dientes.

Es un lugar de absoluta y extrema tortura.

Pero hay otra vía de interpretación.

Que dice que estas son palabras figurativas para describir lo que ser√° estar mentalmente torturado por toda la eternidad, separado de Dios, Jes√ļs, y tus seres queridos, sin pensar en llegar un d√≠a a ser rescatado.

Es el infierno de las personas que reviven una y otra y otra vez todas las oportunidades que tuvieron de llegar a Cristo en esta vida, pero ellos se rieron, lo negaron o lo aplazaron para otro día hasta que fue demasiado tarde.

Cualquiera que sea el infierno tendr√° estas cosas con certeza:

Va a ser una auténtica tortura.
Va a ser un lugar o estado de angustia mental sin fin.
Ser√° un lugar lleno de gente.

Y la mejor cosa que debemos saber sobre el infierno es esta:

El Infierno existe, pero en la medida que ponemos nuestra fe y confianza en Jesucristo y confiamos plenamente en su misericordia, su gracia y su perdón, y nos rectificamos de nuestros pecados, no tenemos que ir al infierno.
Iremos a nuestra recompensa celestial, a esa mansi√≥n que ha sido construida para que moremos con nuestro Se√Īor y todos los santos por siempre jam√°s.
jesucristo descendio a los infiernos

MIEDO A QUE LA GENTE SE ASUSTE

Vivimos en una época donde el infierno no es predicado a menudo.

La gente de hoy quiere sentirse bien con el cristianismo.

Incluso hay cristianos que no quieren que se predique sobre el pecado, a fin de sentirse bien, y no culpable.

La gente hoy en día tiene el síndrome de que "es todo sobre mí".

‚ÄćYo adoro a Dios y le doy a Dios las gracias por lo que puedo conseguir y hacer.

Pero no me diga sobre el infierno, dígame que Dios es muy bueno, dígame lo maravilloso de una persona que está en los ojos de Dios, no hiera mis sentimientos.

En definitiva es querer ver sólo la promesa positiva sin ver los requisitos para que se cumpla, porque esos requisitos no estamos muy dispuestos a cumplirlos.

As√≠, el anuncio positivo de la Buena Nueva de que Cristo, por su sacrificio, gan√≥ la redenci√≥n para el mundo entero, tiene una parte regular en la predicaci√≥n contempor√°nea.‚Äć

Pero hay terribles consecuencias al no transmitir completo el ofrecimiento de Jes√ļs.

Y sin embargo, rara vez la parte 'dolorosa' del mensaje del Nuevo Testamento es escuchado en la Iglesia contempor√°nea.

‚ÄćAlgunas reacciones comunes son:

‚ÄúNuestra religi√≥n es una religi√≥n de amor, no de miedo.‚ÄĚ

‚ÄúLa gente ya tiene una imagen mala, y esto podr√≠a hacer que se sientan peor‚ÄĚ

‚ÄúEl miedo del infierno es un motivo indigno para ser cristiano‚ÄĚ

‚ÄúNo deber√≠amos estar tratando de asustar a la gente para ser buena‚ÄĚ

miedo

EL RIESGO QUE EL OFRECIMIENTO DE JES√öS SEA UNO M√ĀS

Cuando se ense√Īa s√≥lo la oferta positiva de la salvaci√≥n y la predicaci√≥n, y no se dice nada acerca de las consecuencias de no responder a esta incre√≠ble oferta de misericordia se est√° comunicando mal.

Porque es muy f√°cil ver la llamada a la nueva evangelizaci√≥n como un ‚Äúaccesorio‚ÄĚ, bueno, pero no realmente necesario, si no hay consecuencias negativas para no responder positivamente.

Despu√©s de d√©cadas de silencio sobre las consecuencias de no responder a la misericordia de Dios para una vida de fe, una visi√≥n del mundo ajena ha colonizado las mentes de un gran n√ļmero de nuestros hermanos cat√≥licos.
Supone que casi todo el mundo va a ser salvado, excepto tal vez unos pocos asesinos de masas muy notorios.

Pero, por supuesto, el asesinato es sólo uno de toda una serie de graves pecados que, sin arrepentimiento, excluirá a la gente del Reino de Dios:

‚Äú¬ŅNo sab√©is que los injustos no heredar√°n el Reino de Dios?

No os dej√©is enga√Īar: ni los inmorales, ni los id√≥latras, ni los ad√ļlteros, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredar√°n el reino de Dios‚ÄĚ (1 Corintios 6:9-10).

Esto no es un texto aislado, listas similares de pecados que excluyen a la gente del cielo se encuentran en G√°latas 5:13, 19-21, Efesios 5:5-6, Apocalipsis 22:14-15 ‚Äď y en otros lugares tambi√©n.

‚ÄćJes√ļs es particularmente enf√°tico en la necesidad absoluta de apartarse del pecado grave si queremos entrar en el Reino:

“Y si tu ojo te fuere ocasión de pecado, sácalo y échalo fuera ti.

Porque es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos seas echado en el infierno de fuego‚ÄĚ (Mateo 18:09).

√Čl nos dice claramente que no hay que temer a los que matan el cuerpo, sino temer al castigo eterno en el infierno por el pecado sin arrepentimiento (Lucas 12:4-5).

infierno

LUCHANDO CONTRA LA INCREDULIDAD

No se trata sólo de una amplia gama de inmoralidad impenitente que excluye a las personas del Reino, sino tal vez del pecado más grave de todos, la incredulidad.

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

El que cree en √©l no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha cre√≠do en el nombre del unig√©nito Hijo de Dios‚ÄĚ (Juan 3:16-18).

El padre Francis Martin, en uno de sus ensayos b√≠blicos / teol√≥gicos, llama al no creer en la revelaci√≥n de Jes√ļs ‚Äúla ra√≠z del pecado del mundo‚ÄĚ.

‚ÄúEl que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que desobedece al Hijo no ver√° la vida, sino que debe soportar la ira de Dios‚ÄĚ (Juan 3:36).

la tumba del infierno rojo

JES√öS PENSABA QUE ERA IMPORTANTE COMUNICAR LAS CONSECUENCIAS DE NO ACEPTAR SU LLAMADO

Hay literalmente docenas de pasajes del Nuevo Testamento que hablan de las consecuencias eternas de no arrepentirse, de no creer, de no vivir una vida de obediencia como un disc√≠pulo de Jes√ļs.

Es evidente que Jes√ļs y los ap√≥stoles pensaron que era importante que las consecuencias negativas de la falta de respuesta al pensamiento, palabra y obra del mensaje de salvaci√≥n se comunicaran claramente a sus oyentes.

Jes√ļs sab√≠a lo que hab√≠a en los corazones de los seres humanos.
Y sabía que el miedo al infierno, aunque no es el punto final de la vida cristiana, es un muy buen comienzo si motiva el arrepentimiento.
jesus baja al infierno

EL TEMOR AL INFIERNO ES UNA ETAPA EN NUESTRA PURIFICACI√ďN

Y mientras ‚Äúel perfecto amor echa fuera el temor‚ÄĚ de la pena y del D√≠a del Juicio (1 Juan 4:17-18), la sabidur√≠a espiritual de la Iglesia deja claro que no podemos ir al final del viaje sin un buen comienzo y trabajar pacientemente en cada etapa de purificaci√≥n y limpieza.

Santa Catalina de Siena se√Īala como la forma en la etapa inicial del viaje se caracteriza por un miedo muy √ļtil del infierno, un ‚Äútemor servil‚ÄĚ, como ella dice.
Que m√°s tarde se traslada a lo que ella llama ‚Äúamor mercenario‚ÄĚ y, por √ļltimo, a ‚Äúel amor perfecto.‚ÄĚ
Usted no salta al amor perfecto, sin un buen comienzo.
San Juan de la Cruz supone que antes que la gente esté realmente lista para emprender el viaje espiritual, ha sido profundamente impresionada por:
-la brevedad de la vida,
-la estrechez de la carretera que conduce a la vida (Mateo 7:14),
-el rigor de la sentencia,.c√≥mo ‚Äúel justo con dificultad se salva‚ÄĚ(1 Pedro 4:18),
-c√≥mo ‚Äúla perdici√≥n es muy f√°cil y muy dif√≠cil la salvaci√≥n‚ÄĚ y
-la necesidad de un profundo arrepentimiento del pecado y la entrega incondicional a Dios (El C√°ntico Espiritual, estrofa 1, 1).
San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales, reconoce que la motivación más importante para servir a Dios es puro amor.
Pero tambi√©n cita la √ļtil funci√≥n de ‚Äútemor servil‚ÄĚ en el camino espiritual.
También lo hace San Francisco de Sales:
‚Äć‚ÄúTambi√©n debemos alabar fuertemente el temor a su majestad divina.
Porque no s√≥lo es el temor filial algo muy piadoso y santo, sino tambi√©n lo es el temor servil.‚ÄĚ (370).
fuego del infierno

LA PERSONA QUE HABL√ď M√ĀS SOBRE EL INFIERNO FUE JES√öS

De hecho, en el Serm√≥n de la Monta√Īa, lo menciona cinco veces.
Tal vez lo hizo para no sólo decir a sus seguidores como vivir, trabajar y orar, sino también para asustarlos y dirigirlos fuera, por así decirlo.

En las Escrituras el lugar de los muertos es conocido como el Seol en el Antiguo Testamento y el Hades en el Nuevo Testamento.

Seol es la palabra hebrea y el Hades era la palabra griega que se refieren simplemente al lugar de todos los muertos, tanto justos como injustos.

‚ÄćM√°s tarde, el Seol o Hades lleg√≥ a ser conocido como el lugar donde los imp√≠os van a residir despu√©s de la muerte.

El Paraíso, o el Seno de Abraham, llegó a ser conocido como el lugar donde los justos van a residir después de la muerte.

(Dejemos la discusión del Purgatorio para otro momento.)

‚ÄćHay otro t√©rmino en el Nuevo Testamento que tenemos que entender.

Es la palabra "Gehenna".

Gehena literalmente significa "Valle de Hinnon."

¬ŅPor qu√© se traduce a Gehena como el infierno?

En el Antiguo Testamento, en el Valle de Hinnon, la gente adoraba al dios falso, Moloc, y sacrificaba a sus hijos a Moloc, quemándolos en un altar (2 Crónicas 28:3 y 33:6).

El Valle de Hinnon fue también el lugar donde se depositaban los desechos de Jerusalén, el lugar donde se quemaba la basura.

Fue asociado no sólo con el fuego, sino también contaminación extrema.

‚ÄćPor lo tanto, la Gehena se convirti√≥ en el t√©rmino para el infierno, el lugar de tormento eterno de los imp√≠os que no conocieron a Dios o a Su Hijo, Jesucristo.

boca_del_infierno

LEVANTANDO OBJECIONES SOBRE EL INFIERNO

Vamos a enumerar las objeciones acerca de que no existe el infierno y a levantarlas.

1. Dios es un Dios moral.
Por lo tanto castigar a alguien por la eternidad es vengativo e inmoral.
Dios simplemente no puede ser así.
El cielo y el infierno no tienen nada que ver con la moralidad de Dios.
Tiene que ver con que Dios es un Dios justo y santo que ha mandado hombres y mujeres de todas partes que se arrepientan y crean en el Evangelio o de lo contrario sufran las consecuencias.
2. Simplemente no hay manera de que cometiendo un pecado finito se pueda merecer un castigo infinito.
Las personas caen del borde del acantilado algunas veces en su vida y hacen algo malo.
Pero no hay forma en que un Dios de amor y perdón nos castigue por la eternidad a causa de unas pocas veces.
No es las pocas veces el problema.
Es la vida de continua falta de arrepentimiento y la vida de incredulidad en Jesucristo que merece el castigo eterno.
3. Las penas del infierno que la Escritura describe son b√°rbaras, crudas, primitivas, y simplemente horribles.
No hay manera en que Dios vaya a hacer esas cosas.
Eso no es realmente una objeción, es simplemente un deseo.
En la Infanter√≠a de Marina hay un cartel en el √°rea de formaci√≥n de los cadetes que dice "Nunca te promet√≠ un jard√≠n de rosas".‚Äć
Se puede imaginar el mismo letrero en la entrada del infierno.
4. ¬ŅNo har√° que la gente en el cielo est√© triste si sabe que sus seres queridos est√°n sufriendo en el infierno?
No puede ser un infierno.
Sería destruir la felicidad y la alegría del cielo.
No habr√° pena en el cielo, ni tristeza, ni llanto ni remordimiento.
El pensamiento del infierno no cruzar√° nuestras mentes.
5. Dios es amor.
Simplemente no puede haber un infierno.
Muchos lugares de la Escritura nos dicen que Dios nos ama.
Somos sus hijos y él es nuestro Padre celestial.
√Čl nos perdona cuando confesamos nuestros pecados.
√Čl nos recibe con los brazos abiertos cuando llegamos a √©l despu√©s de que nos hemos desviado.
Pero la misma Biblia que nos dice que Dios nos ama, también nos dice que hay un infierno que le espera a los injustos.
No podemos aceptar una verdad e ignorar la otra.
infierno

EL APORTE DEL INFIERNO A LA MORALIDAD DE LAS SOCIEDADES

Ahora, investigaciones científicas encontraron que la actividad delictiva es menor en las sociedades donde las creencias religiosas de las personas contienen un fuerte componente punitivo.
Que en los lugares donde las creencias religiosas son m√°s benevolentes.
En los lugares en los que se cree en el infierno hay menores tasas de delincuencia, que en países en los que sólo se cree en el cielo y se es más benevolente al pensar en los castigos.
Lo cual implica que la promesa de castigo sobrenatural es m√°s eficaz para conseguir que la gente act√ļe de manera m√°s √©tica entre s√≠.

Las religiones se han considerado como baluartes contra las conductas contrarias a la √©tica.‚Äć

Y también, cuando se trata de predecir el comportamiento criminal, las creencias religiosas son un factor, dice un psicólogo de la Universidad de Oregon.

El estudio, publicado en Public Library of Science (Divergent Effects of Beliefs in Heaven and Hell on National Crime Rates), indica que la actividad delictiva es menor en las sociedades donde las creencias religiosas de la gente sirven como un elemento punitivo fuerte.

‚ÄćSobre todo si se compara con lugares en los que las creencias religiosas son m√°s indulgentes.

‚ÄćUn pa√≠s donde mucha gente cree m√°s en el cielo que en el infierno, por ejemplo, probablemente tenga una tasa de criminalidad mucha m√°s alta que los pa√≠ses en que tales creencias son pr√°cticamente id√©nticas.

El hallazgo surgi√≥ de un an√°lisis que abarc√≥ datos recogidos por m√°s de 26 a√Īos, sobre un total de 143.197 personas en 67 pa√≠ses.

‚ÄúLa principal conclusi√≥n es que en lugares en los que se cree en el infierno hay menores tasas de delincuencia, pero en pa√≠ses en los que s√≥lo cree en el cielo hay mayores √≠ndices de criminalidad, y estos son efectos a largo plazo‚ÄĚ, dijo Azim F. Shariff, un profesor de psicolog√≠a y director del Laboratorio para la Cultura y la moral en la Universidad de Oregon.

Y a√Īade:

“Creo que es una clave importante entender qué efectos causan el castigo sobrenatural o la bondad sobrenatural.

Los datos confirman en investigaciones anteriores realizadas con grupos restringidos, que en el ‚Äúmundo real‚ÄĚ realmente se demuestra c√≥mo la creencia afecta a las personas sobre el hecho de cometer alg√ļn crimen‚ÄĚ.

En un artículo para la Revista Internacional de Psicología de la Religión, Shariff, dijo que los estudiantes universitarios que creen en un Dios que perdona son más propensos a ser infieles, no así a los que creen en un Dios que castiga.

Los nuevos hallazgos, a√Īadi√≥, caben en un creciente cuerpo de evidencia de que el castigo sobrenatural, habr√≠a surgido como una innovaci√≥n cultural muy eficaz para conseguir que la gente actuara de manera m√°s √©tica entre s√≠.

Estos descubrimientos científicos recientes siguen mostrando que la idea de un castigo divino influye en la forma de ver la vida.

En el 2003, por ejemplo, Robert J. Barro y Rachel M. McCleary, ambos investigadores de la Universidad de Harvard, demostraron que el producto interno bruto fue mayor en los países desarrollados, donde la gente cree en el infierno que en los que creen solamente en el cielo.

En cuanto a los datos de su investigación, Shariff cree que

‚Äús√≥lo podemos especular acerca de los mecanismos, pero es posible que las personas que no creen en la posibilidad de un castigo despu√©s de la muerte, tienden a tener un comportamiento poco √©tico, porque sienten que no hay un impedimento divino‚ÄĚ.

Los datos utilizados por el estudio fueron tomados de World Values, una encuesta de valores realizada en varios países europeos durante períodos diferentes entre 1981 y el 2007.

‚ÄćLos datos sobre la delincuencia fueron tomados de los registros recopilados por las Naciones Unidas sobre los homicidios, robos, violaciones, secuestros, asaltos, cr√≠menes de drogas, robo y el tr√°fico de seres humanos.

Fuentes:

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