Hay un eficaz trabajo del maligno y sus secuaces.
A nuestra cultura ya no le importa tanto que se descubra si 茅l existe y si existe Dios o no.
Por eso el maligno puede actuar con mayor libertad.
Hoy su mejor t谩ctica no parece ser pasar desapercibido, sino convencer a los seres humanos que no somos m谩s que animales.
risa macabra
Nuestra moral se basa en el reconocimiento natural del excepcionalismo humano.
Derribado esto, poco puede quedar de nuestra civilizaci贸n.
Y vamos en ese rumbo r谩pidamente.

C脫MO SE ESTA DERRIBANDO EL EXCEPCIONALISMO HUMANO

El excepcionalismo humano, la creencia de que los seres humanos tienen un estatus 煤nico en el orden de la creaci贸n, ha sido la piedra angular de la civilizaci贸n occidental.

Esta comprensi贸n de la vida humana es atestiguada en el G茅nesis, el primer libro de la Biblia.

Y algunos rabinos sostienen que despu茅s de esto, el resto de la Escritura no es m谩s que un atestiguamiento.

La ciencia divide a los seres en tres reinos, mineral, vegetal y animal.

En la parte superior de la lista, en la 煤ltima categor铆a, est谩 el hombre.

Se le describe como un animal racional.

Esto hace al ser humano 煤nico y diferente de los 鈥榖ichos鈥.

El estatus especial del hombre una vez estuvo fuertemente arraigado en nuestra cultura.

Nuestras leyes han sido cuidadosamente dise帽adas para reflejarlo.

La Ilustraci贸n ha consagrado este entendimiento en la Declaraci贸n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1793).

Y as铆 tambi茅n lo hizo la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos (1948).

Ambas se basan en la ley natural.

En nuestra 茅poca actual el tratamiento humanitario de los animales tambi茅n ha ganado un escrutinio m谩s riguroso porque nos damos cuenta de que su tratamiento 茅tico mejora nuestra humanidad.

La sensibilidad hacia formas inferiores de vida, sin embargo, nunca tuvo la intenci贸n de otorgar un estatus de igualdad con las personas.

Pero, una manipulaci贸n sutil y gradual del lenguaje ha conducido a una nivelaci贸n de nuestra percepci贸n del hombre y de la bestia.

LA ADOPCI脫N, CRIANZA Y EXEQUIAS DE PERROS

El lenguaje para explicar el estatus m谩s alto que ahora se concede a los perros, por ejemplo, nos sirve para entenderlo.

En el pasado el t茅rmino adopci贸n ten铆a un significado 煤nico.

Esto significaba claramente que un ser humano, no relacionado por sangre o por el matrimonio, estaba siendo llevado en una familia y se le daba el mismo estatus que a sus miembros.

Hoy en d铆a no es raro hablar de la adopci贸n de un perro.

Antes la gente hablaba de comprar un perro o tener un perro.

Cuando el animal era llevado a casa del propietario / maestro comenzaba el proceso de entrenamiento.

Hoy en d铆a el t茅rmino crianza de un perro se ha convertido en boga.

Esto equivale a la relaci贸n que se ha utilizado tradicionalmente para connotar los sagrados lazos de amor y responsabilidad reservada para un padre a un hijo.

Cuando empezamos a pensar en nuestra relaci贸n con un perro y un ni帽o de la misma manera, nuestro estatus sufre.

L贸gicamente entonces, a la luz de lo anterior, la muerte de un perro debe generar la misma sensaci贸n de p茅rdida que la de un ser humano amado.

Ahora se han creado rituales de luto para facilitar esto.

Recientemente, una funeraria anunci贸 que ha ampliado sus servicios para incluir a las mascotas.

En su Pet Passages Program, la familia y amigos ahora son capaces de pasar tiempo en una c谩mara de vigilia donde grandes velas encendidas est谩n dispuestas en torno a un ata煤d para perros.

驴LOS PERROS SON GENTE TAMBI脡N?

Esta igualaci贸n incremental del hombre y el perro hasta el presente ha sido irreflexiva por parte de la mayor铆a de la gente.

Sin embargo, ahora hay intentos por parte de un grupo de neurocient铆ficos para demostrar que 鈥los perros son gente, tambi茅n鈥.

Esta creencia, seg煤n el New York Times, se basa en la resonancia magn茅tica por la cual estos cient铆ficos afirman haber detectado similitudes entre los perros y los seres humanos, en la estructura y funci贸n de una regi贸n clave del cerebro, el n煤cleo caudado.

Sostienen que esto demuestra que 鈥渓os perros tienen un nivel de sensibilidad comparable a la de un ni帽o humano鈥.

Esta agenda cient铆fica est谩 siendo utilizada que en la pr谩ctica se niegue la excepcionalidad humana.

Pensar en un perro como equivalente a un ser humano se presta para asumir la inversa, pensar a los seres humanos como perros.

Este tipo de pensamiento tiene consecuencias devastadoras.

Da permiso para el tratamiento de seres humanos de la misma manera que lo hacemos con los animales.

Esta equiparaci贸n entre las personas y los animales tambi茅n le da licencia a los seres humanos en la reproducci贸n de rasgos espec铆ficos, como los perros de pedigr铆.

Esto en algunos casos ya se est谩 llevando a cabo en las cl铆nicas de fertilidad.

Ni que decir tambi茅n de los abortos selectivos para los espec铆menes menos perfectos de seres humanos.

Por otra parte, en un nivel subconsciente tambi茅n plantea la pregunta sobre el genocidio.

Despu茅s de todo, los nazis basaron la eliminaci贸n de los no arios en la premisa de que eran menos que humanos.

Si todos los seres humanos no son especiales, 驴no se podr铆a eliminar ciertos tipos de personas?

LAS T脕CTICAS CAMBIANTES DEL DEMONIO

Es corriente decir que la t谩ctica favorita del demonio es 鈥減asar desapercibido鈥 o hacerle creer a la gente que no existe.
Y que todo esto es un mito inventado por la Iglesia o en el mejor de los casos, por el mismo hombre ante el misterio del mal, de la enfermedad, etc.

De ah铆 que hoy se busque hacer creer a la gente que, dado que el demonio no existe, tampoco existe la tentaci贸n, ni la perturbaci贸n y posesi贸n diab贸lica.

Y como complemento, la humanidad ha hecho del progreso un 铆dolo en el que resuena la voz burlona del Demonio diciendo:

鈥淵a eres un adulto.

Eres el rector y se帽or del mundo.

T煤 posees la ciencia.

T煤 no tienes necesidad de Dios y de la providencia.

Con la ciencia t煤 podr谩s vencer la pobreza, la enfermedad, la guerra e incluso hasta la misma muerte.

Dios te ten铆a como esclavo, pero m铆rate ahora hecho ya un adulto listo para la libertad.

Date pues cuenta que Dios no existe, t煤 puedes ahora decretar, lo que quieras (incluida la muerte de Dios), pues t煤 eres ahora el Dios del futuro鈥.

驴Pero sigue siendo hoy la t谩ctica favorita del demonio hacer creer que no existe?

La respuesta es que el demonio ha desarrollado otras t谩cticas que hoy le dan tanto o mayor resultado.

Una es la t谩ctica de aparecer como el librepensador que permite a la gente escapar de la esclavitud de Dios, de los molestos mandamientos y las restricciones sexuales.
Y la otra, que parece est谩 modelando la cultura occidental de hoy, es hacer creer que el hombre no es m谩s que un animal.
Y con eso se elimina toda pretensi贸n de trascendencia y ancla nuestra conducta a nivel de los instintos.
Haciendo irrelevante la pregunta si Dios o el diablo existen; es m谩s, pueden existir, pero son irrelevantes.
demonio encapuchado fondo

驴ES EL MEJOR TRUCO DEL DIABLO HACER CREER QUE NO EXISTE?

Charles Baudelaire acu帽贸 la m谩xima de que 鈥渆l mejor truco del diablo es persuadirte que no existe鈥.

El aforismo aparece en un cuento corto titulado "El Jugador Generoso", escrito en primera persona, en el que el narrador reflexiona sobre una agradable velada que pas贸 con el padre de la mentira en un juego de azar en el que perdi贸 su alma.

En el curso de la conversaci贸n, el diablo le conf铆a a su hu茅sped que s贸lo hab铆a tenido miedo de su poder una vez: cuando un predicador proclam贸,

鈥樎unca olvidar... que el mejor truco del diablo es persuadirle a usted que no existe鈥.

Tras un examen m谩s en detalle, se ve que la historia desmiente la m谩xima, porque parece que hay un truco m谩s inteligente en el juego.
Porque el narrador se帽ala que perdi贸 su alma con la mayor indiferencia casi aburrido, consider谩ndola como una 鈥渃osa in煤til y a veces molesta鈥.

Y concluye la historia diciendo que el diablo mantendr铆a su promesa de darle todos los placeres mundanos de todos modos porque 茅l hab铆a buscado en apostar su alma en el primer lugar.

Es evidente que el diablo no hab铆a convencido al narrador Baudelaire que no existe.

El narrador no es seducido por la idea de que no existe el diablo, sino por el embriagador aburrimiento de su vida, y el relieve que 茅l experimenta en compa帽铆a del diablo, y su promesa de que le dar谩 autonom铆a absoluta en los placeres terrenales.
amigos con el demonio

ESTO YA HA CAMBIADO Y SE RECONOCE AL DIABLO

En nuestro mundo postmoderno, en algunos sectores, se ha puesto de moda no s贸lo creer en la existencia del diablo, sino disfrutarlo, como el narrador del cuento, como 鈥渧iejos y perfectos amigos鈥, con un diablo que es admirado como un campe贸n de la iluminaci贸n, el progreso, y la destrucci贸n de la superstici贸n.

De hecho, el diablo se celebra como un campe贸n de la libertad, especialmente de la 鈥渙presi贸n鈥 de la moral sexual.

El icono del activismo comunitario de izquierda, Saul Alinsky, reconoci贸 al diablo en su c茅lebre obra, Tratado para Radicales.

Este es un gran truco, tambi茅n.

Pero, con el tiempo, muchos de los que se dejan seducir por esta imagen del diablo como libertador ven el enga帽o, porque el libertinaje trae la propia esclavitud y el castigo.

La vida de libertinaje, promiscuidad y adicci贸n a las drogas de Baudelaire termin贸 con un derrame cerebral y su muerte a los 46 a帽os.

Muchas grandes conversiones han venido de esos despertares para dar testimonio inestimable del poder transformador de la misericordia de Dios.

Una argumentaci贸n complementaria es convencer a la gente que la existencia del diablo no importa, porque Dios es tan misericordioso que no enviar谩 a nadie al infierno.

Esta confianza presuntuosa en la misericordia de Dios en un principio parece una inversi贸n del primer enga帽o del diablo en el Ed茅n, cuando tent贸 a Eva a desconfiar de Dios.

Sin embargo, tambi茅n es un nuevo envoltorio del misma enga帽o: no se debe creer en Dios cuando dice que desobedecer su voluntad conduce a la muerte (G茅nesis 3: 4).

monos rugiendo en un puente

EL MAYOR ENGA脩O DEL DIABLO: NO HAY NADA ESPECIAL EN EL SER HUMANO, S脫LO SOMOS ANIMALES

Sin embargo, se est谩 desarrollando un mayor enga帽o del diablo que es convencer a los seres humanos que no son seres humanos.

Este enga帽o les excluye de reconocer su verdadera libertad y dignidad inherente como imagen de Dios, y como sus hijos adoptivos.

Es el enga帽o fundamental de nuestros primeros padres: el diablo tienta a Eva dici茅ndole que su desobediencia abrir谩 sus ojos, haciendo que sea 鈥渃omo Dios...鈥 (G茅nesis 3: 5).

Ad谩n y Eva ignoraron el hecho de que ya eran a imagen y semejanza de Dios (G茅nesis 1:27), al rechazar el regalo que ya hab铆an recibido y optando por un poder independiente a Dios, cayeron.

El diablo repite este enga帽o, sobre todo hoy.

Sabemos que Jesucristo ha restaurado, e incluso elevado, la dignidad de la humanidad, que nos da cada uno el poder de ser hijos e hijas de Dios.

Pero, de nuevo, el diablo est谩 tratando de convencer a la gente de que no son qui茅nes son.

En lugar de la tentaci贸n de rechazar a Dios directamente, el diablo est谩 satisfecho con convencernos de que no somos nada especial a los ojos de Dios.

Los seres humanos no son m谩s que organismos altamente evolucionados, diferentes en grado, pero no en la clase, de otros animales.

Al igual que todos los dem谩s organismos, el comportamiento humano es una cuesti贸n de biolog铆a y medio ambiente.
No hay dimensi贸n espiritual sino s贸lo la qu铆mica del cerebro.
No hay libre albedr铆o sino s贸lo las caminos evolutivos.
No somos personas sino miembros de una clase, una etnia, una raza, una orientaci贸n sexual y as铆 sucesivamente.

La obsesi贸n progresiva secular con la "igualdad" refleja esta negaci贸n de la personalidad, de la misma forma en que justifica el exterminio de millones de beb茅s por nacer en el nombre del control de la poblaci贸n y 鈥渞esponsabilidad social鈥.

Los seres humanos son tratados como ganado para ser manejado, en lugar de personas para ser apreciadas.

El esp铆ritu de la 茅poca habla de un esp铆ritu humano, pero, en la pr谩ctica, el 鈥渆sp铆ritu鈥 se reduce a la autoafirmaci贸n del consumo, la emoci贸n ego铆sta, y el sentimentalismo vac铆o.

Las expresiones permitidas de 鈥渓ibertad鈥 son en realidad esclavitudes al cuerpo y placeres psicotr贸picos.

Y en realidad esta 鈥渓ibertad鈥, no la religi贸n, es el 鈥渙pio de las masas鈥.

La crisis de nuestro tiempo no es tanto una crisis de la teolog铆a, sino una crisis de la antropolog铆a.

La mentalidad moderna reduce al hombre a una mera especie animal que no tiene importancia especial para Dios o para el hombre mismo.

Es por esto que vemos en nuestra sociedad todas las formas de explotaci贸n y degradaci贸n.
Desde la trata de personas, la violaci贸n, el abuso f铆sico y sexual, la convivencia, la ilegitimidad, y el divorcio, nuestro ethos de autonom铆a y auto-gratificaci贸n nos convierte en consumidores de otros seres humanos en lo que Francisco llama la 鈥渃ultura del descarte鈥.

Sin embargo, la cultura hace un encogimiento de hombros colectivo: 驴Qu茅 se debe esperar?

Despu茅s de todo, somos solamente animales dirigidos por impulsos y apetitos.

Y as铆 nos quedamos con una pseudo-moral de la 鈥渢olerancia鈥, la 鈥渃onvivencia鈥, de 鈥渟er agradable鈥.

Del mismo modo que las fieles mascotas encontrar谩n una eternidad c贸moda.

La maldici贸n, si es que existe, est谩 reservada para aquellos que interrumpen esta c贸moda convivencia con 鈥渙dio鈥 e 鈥渋ntolerancia鈥 maliciosa, o, peor a煤n, por insistir en la existencia de la verdad objetiva.

Incluso en este caso, uno tiene la sensaci贸n de que el infierno ser铆a s贸lo una larga estancia en un campo de reeducaci贸n.

驴Por qu茅 es esto una situaci贸n satisfactoria para el diablo?

Porque en esta visi贸n del ser humano no hay lugar para el amor.

De hecho es el anti-amor, precisamente porque es la anti-libertad.

Sin libertad no hay amor, no hay elecci贸n de Dios.

Dios respeta nuestra libertad.

El don del libre albedr铆o de Dios nos da el poder de amar, y es este poder que nos hace m谩s semejantes a Dios.

A menos que elijamos libremente a Dios en el amor, entonces no vamos a llegar a nuestra realizaci贸n como personas humanas que han sido creadas para la comuni贸n con Dios que es amor.

Para nosotros eso es el infierno.

Si rechazamos lo que somos como seres humanos perdemos a Dios por nuestra propia elecci贸n, y Dios nos pierde.

驴Qu茅 podr铆a satisfacer el diablo m谩s?

Fuentes:

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Demonio y Mal y Pecados

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