Este exorcismo y sus oraciones nacieron de una visi贸n terrible que tuvo Le贸n XIII el 13 de octubre de 1884.

C脫MO NACE SU CONOCIDA ORACI脫N EXORC脥STICA

El padre Domenico Pechenino escribe:

"No recuerdo el a帽o exacto.

Una ma帽ana el Sumo Pont铆fice Le贸n XIII hab铆a celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual.

De pronto, le vi levantar en茅rgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante.

Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado.

Algo extra帽o, grande, le ocurr铆a.

Finalmente, como volviendo en s铆, con un ligero pero en茅rgico adem谩n, se levanta.

Se le ve encaminarse hacia un despacho privado.

Los familiares le siguen con premura y ansiedad.

Le dicen en voz baja:

鈥楽anto Padre, 驴no se siente bien? 驴Necesita algo?鈥

Responde: 鈥楴ada, nada, .

Al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregaci贸n de Ritos y, d谩ndole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo.

驴Qu茅 conten铆a?

La oraci贸n que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la s煤plica a Mar铆a y la encendida invocaci贸n al pr铆ncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a satan谩s al infierno".

En aquel escrito se ordenaba tambi茅n rezar esas oraciones de rodillas.

Lo antes escrito, que tambi茅n hab铆a sido publicado en el peri贸dico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tom贸 la noticia.

Pero de ello resulta el modo ins贸lito en que se orden贸 rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886.

Como confirmaci贸n de la que escribi贸 el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:

"Le贸n XIII escribi贸 茅l mismo esa oraci贸n.

La frase [los demonios] 鈥榪ue vagan por el mundo para perdici贸n de las almas鈥 tiene una explicaci贸n hist贸rica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, monse帽or Rinaldo Angeli.

Le贸n XIII experiment贸 verdaderamente la visi贸n de los esp铆ritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgi贸 la oraci贸n que quiso hacer rezar en toda la Iglesia.

El la rezaba con voz vibrante y potente: la o铆mos muchas veces en la bas铆lica vaticana.

No s贸lo esto, sino que escribi贸 de su pu帽o y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edici贸n de 1954, t铆t. XII, c. III, pp. 863 y ss.).

El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus di贸cesis parroquiales.

El, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del d铆a".

EL EXORCISMO DE LE脫N XIII

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Esp铆ritu Santo

Salmo 67.

Lev谩ntese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.

Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, as铆 perecer谩n los imp铆os ante Dios.

Salmo 34.

Se帽or, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra m铆.

Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.

Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdici贸n.

Sean como polvo frente al viento cuando el 脕ngel del Se帽or los desbarate.

Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el 脕ngel del Se帽or los persiga.

Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin raz贸n me abrieron trampas mortales.

Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para m铆 escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron.

Mi alma se alegra con el Se帽or y gozar谩 de su salvaci贸n.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp铆ritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Am茅n.

S脷PLICA A SAN MIGUEL ARC脕NGEL

Glorios铆simo pr铆ncipe de la milicia celestial, Arc谩ngel San Miguel, defi茅ndenos en la lucha que mantenemos combatiendo 鈥渃ontra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los esp铆ritus malignos esparcidos por los aires鈥 (Ef. 6, 12).

Ven en auxilio de los hombres que Dios cre贸 incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan 鈥渁lto precio rescatados鈥 (I Cor. 6, 20) de la tiran铆a del demonio.

Con las huestes de los 谩ngeles buenos pelea hoy los combates del Se帽or, como anta帽o luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus 谩ngeles ap贸stalas.

Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo.

鈥淔ue precipitado el gran drag贸n, la antigua serpiente el denominado diablo y Satan谩s, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con 茅l fueron arrojados sus 谩ngeles鈥 (Apoc. 12,.8-9).

He aqu铆 que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia.

Disfrazado de 鈥溍gel de luz鈥 (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los esp铆ritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar all铆 el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre.

Como el m谩s inmundo torrente, el maligno drag贸n derram贸 sobre los hombres de mente depravada y corrompido coraz贸n, el veneno de su maldad: el esp铆ritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los m谩s taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos imp铆as sobre todo lo que para Ella es m谩s querido.

Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la C谩tedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominaci贸n de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey.

Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los esp铆ritus que le atacan y dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardi谩n y patrono, se glor铆a que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confi贸 las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad.

Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y da帽ar a tu Iglesia.

Ofrece nuestras oraciones al Alt铆simo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Se帽or (Salmo 78, 8), y sujeta al drag贸n, la antigua serpiente, que es el diablo y Satan谩s, y, una vez encadenado, precip铆talo en el abismo, para que nunca jam谩s pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).

Despu茅s de esto, confiados en tu protecci贸n y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diab贸licos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Se帽or.

He aqu铆 la Cruz del Se帽or, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el Le贸n de la tribu de Jud谩, la ra铆z de David.

Se帽or, que tu misericordia venga sobre nosotros.

R. Como lo esperamos de Ti.

Se帽or, escucha nuestra oraci贸n.

R. Y llegue a Ti nuestro clamor.

(El Se帽or est茅 con vosotros. (S贸lo si es un sacerdote)

R. Y con tu esp铆ritu.

OREMOS

Dios y Padre de Nuestro Se帽or Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesi贸n de la Inmaculada siempre Virgen Mar铆a Madre de Dios, del Arc谩ngel San Miguel, de San Jos茅 Esposo de la Sant铆sima Virgen, de los santos Ap贸stoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satan谩s y todos los dem谩s esp铆ritus inmundos que vagan por el mundo para da帽ar al g茅nero humano y para la perdici贸n de las almas.

Am茅n.

EXORCISMO

Te exorcizamos todo esp铆ritu maligno, poder sat谩nico, ataque del infernal adversario, legi贸n, concentraci贸n y secta diab贸lica, en el nombre y virtud de Nuestro Se帽or Jesucristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero.

En adelante no oses, perfid铆sima serpiente, enga帽ar al g茅nero humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo.

Te lo manda Dios Alt铆simo, a quien en tu insolente soberbia a煤n pretendes asemejarte, 鈥渆l cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad鈥 (II Tim. 2).

Te lo manda Dios Padre, 聽te lo manda Dios Hijo; te lo manda Dios Esp铆ritu Santo.

Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, 鈥渟e humill贸 a s铆 mismo hecho obediente hasta la muerte鈥 (Fil. 2); el cual edific贸 su Iglesia sobre roca firme, y revel贸 que los 鈥減oderes del infierno nunca prevalecer铆an contra ella, 脡l mismo hab铆a de permanecer con ella todos los d铆as hasta el fin de los tiempos鈥 (Mat. 28, 20).

Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana.

Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen Mar铆a, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepci贸n aplast贸 tu orgullosa cabeza.

Te lo manda la fe de los santos Ap贸stoles Pedro y Pablo y de los dem谩s Ap贸stoles.

Te lo manda la sangre de los m谩rtires y la piadosa intercesi贸n de todos los Santos y Santas.

Por tanto, maldito drag贸n y toda legi贸n diab贸lica, te conjuramos por Dios vivo, por Dios verdadero, por Dios 聽santo, que 鈥渄e tal modo am贸 al mundo que entreg贸 a su unig茅nito Hijo, para que todo el que crea en 脡l no perezca, sino que viva la vida eterna鈥 (Juan 3); cesa de enga帽ar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdici贸n; deja de da帽ar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad.

Huye Satan谩s, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvaci贸n de los hombres.

Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras.

Retrocede ante la Iglesia una, santa, cat贸lica y apost贸lica, la que el mismo Cristo adquiri贸 con su Sangre.

Hum铆llate bajo la poderosa mano de Dios.

Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jes煤s, ante el que se estremecen los infiernos, a quien est谩n sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Se帽or, Dios de los Ej茅rcitos.

Se帽or, escucha mi oraci贸n.

R. Y llegue a Ti mi clamor.

El Se帽or est茅 con vosotros. (S贸lo si es un sacerdote)]

R. Y con tu esp铆ritu.

OREMOS

Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los 脕ngeles, Dios de los Arc谩ngeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Ap贸stoles, Dios de los M谩rtires, Dios de los Confesores, Dios de las V铆rgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida despu茅s de la muerte, el descanso despu茅s del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino T煤 mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendr谩 fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los esp铆ritus infernales.

Por Cristo Nuestro Se帽or.

Am茅n.

De las asechanzas del demonio.

R. L铆branos, Se帽or.

Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.

R. Te rogamos, 贸yenos.

D铆gnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.

R. Te rogamos, 贸yenos.(Se roc铆a con agua bendita el lugar y a los presentes).

Se帽or, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tob铆as 3, 3).

Padre nuestro鈥.

Y ahora rezar la siguiente oraci贸n:

PODEROSA INVOCACI脫N PARA PEDIR PROTECCI脫N

隆Adoraci贸n! 隆Adoraci贸n! 隆Adoraci贸n!

隆A Ti oh arma poderosa!

隆Adoraci贸n! 隆Adoraci贸n! 隆Adoraci贸n!

隆A Tu Sangre Preciosa!

Misericordioso Jesucristo Agonizante, derrama Tu Sangre Preciosa sobre las almas.

Satisface nuestra sed, y vence al enemigo.

Am茅n.

Poderosa Sangre de Salvaci贸n, combate al enemigo (3 veces).

Y finalmente:

ORACI脫N DE COMBATE A SAN MIGUEL

Se llama primero a San Miguel, pidi茅ndole permiso al Padre celestial con el rezo de un Padrenuestro.

Luego se dice la oraci贸n que se ense帽贸 para estos tiempos:

San Miguel Arc谩ngel,

defi茅ndenos en la batalla.

S茅 nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.

Repr铆male Dios, pedimos suplicantes,

y t煤, Oh Pr铆ncipe de la milicia celestial,

arroja al infierno con el divino poder a satan谩s,

y a todos los esp铆ritus malignos

que andan dispersos por el mundo

para la perdici贸n de las almas.

Amen.

Fuentes: Statveritas, Oraciones y Devociones Cat贸licas

S煤mate a nuestra Newsletter y recibe las 煤ltimas publicaciones
en tu bandeja de entrada

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.

Demonio y Mal y Pecados

Ver todo