Seg煤n los testimonios de personas que han visto levitar a santos, el fen贸meno se produc铆a en momentos en que ca铆an en un fuerte 茅xtasis amoroso por Dios, Jesucristo o Mar铆a.

Y se levantaban del suelo perdiendo la noci贸n del tiempo y el espacio.
Ac谩 presentamos los casos de San Jos茅 de Cupertino, San Gerardo Majella y San Pablo de la Cruz.
La levitaci贸n es uno de los fen贸menos m谩s mencionados en las vidas de los santos.
Muchos m谩s santos han experimentado esta maravilla, adem谩s de los que se mencionan a continuaci贸n.
Algunos santos m谩s importantes son San Benito Jos茅 Labre, Santa 脕ngela de Brescia, Santa Antonieta de Florencia, Santa Arey, San Pedro Celestino, Santa Colette, Santa Margarita de Hungr铆a, San Esteban de Hungr铆a, Santa Mar铆a de Egipto, San Jos茅 Oriol, Venerable Bentivolio Buoni, San Francisco de Paula, San Juan de San Facond y San Mart铆n de Porres.

Tambi茅n se ha testimoniados que levitaba el Padre P铆o mientras celebraba misa y se afirmado que la m铆stica Mar铆a Esperanza de Bianchini tambi茅n lo hac铆a.

Sin embargo hay fen贸menos de levitaci贸n provocados por el demonio, por ejemplo en los exorcismos y en sesiones medi煤mnicas.

La levitaci贸n ha sido el tema de un notable trabajo de Olivier Leroy, profesor adjunto de la Universidad por 1930.

En este art铆culo hablaremos de la levitaci贸n y luego daremos el ejemplo de tres santos.

LEVITACI脫N EN LOS SANTOS Y PERSONAS PIADOSAS

Leroy recogi贸 doscientos quince casos; lo que constituye un fen贸meno bastante raro.

Ciertos hechos citados en el Antiguo Testamento tienen ciertas analog铆as con la levitaci贸n.
Enoch raptado vivo en la tierra, Elias y su carro de fuego y Habacuc transportado desde Judea a Babilonia.
El Nuevo Testamento nos habla del traslado de Nuestro Se帽or sobre el pin谩culo del templo de Jerusal茅n, luego sobre la cumbre de un monte, mas los comentaristas no concuerdan al respecto.
Finalmente, est谩 el paseo de Nuestro Se帽or y San Pedro sobre el agua, y la Ascensi贸n.

Desde esa 茅poca hasta nuestros d铆as, las levitaciones (conocidas) parecen distribuirse casi parejas a trav茅s de los siglos.

Tenemos unas veinte para el siglo XIX y el comienzo del siglo XX.

"El caso m谩s notable es el de San Jos茅 de Cupertino en el siglo XVII.

Las actas de su proceso de canonizaci贸n, en realidad, comprobaron m谩s de 70 casos de rapto personal en la sola ciudad de Cupertino o en las cercan铆as.

Se trata en 茅l, casi siempre, de vuelos ext谩ticos, es decir, de levitaciones con movimiento de traslaci贸n.

Seg煤n advierte la bula de canonizaci贸n, publicada el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII, ning煤n Santo puede compar谩rsele en este aspecto.

Se le vio volar del centro de la iglesia hasta el altar mayor, por un trecho de 25 metros aproximadamente; elevarse hasta el pulpito en la misma forma, volar sobre 谩rboles y quedarse posado sobre ramitas flexibles.

Le ocurri贸 que con 茅l se levantaran un confesor del convento de Cupcrtino, el Padre guardi谩n del convento de As铆s y un alienado que se le llevara para ser curado.

El papa Urbano VIII fue testigo de una levitaci贸n, lo mismo que en 1645 el Gran Almirante de Castilla, cuya esposa se desmay贸 por la emoci贸n.

"La m谩s c茅lebre, sin duda, de las levitaciones de Jos茅 de Cupcrtino fue la que presenci贸 Federico de Brunswick y que asombr贸 tanto a ese pr铆ncipe, que le determin贸 a abandonar la religi贸n luterana.
Juan Federico, de entonces de 25 a帽os, visit贸 en 1649 las principales cortes europeas.
Hall谩ndose en Roma, quiso llegar hasta As铆s, donde le impel铆a el renombre del Santo.

La ma帽ana siguiente a su llegada al convento, asisti贸 con dos chambelanes a la Misa celebrada por Jos茅.

Y le vio elevarse del altar en que oficiaba, cubrir de rodillas en el aire una distancia de cinco pasos y volver al altar.

Al d铆a siguiente, en el momento de la consagraci贸n, Jos茅 se levant贸 un palmo del suelo y se mantuvo as铆 m谩s de cinco minutos sobre la grada del altar, con el brazo levantado, sosteniendo la Hostia.

Al ver eso, narra Pastrovicchi, el pr铆ncipe se puso a llorar.

Uno de sus chambelanes, como 茅l luterano, declar贸 que lamentaba haber venido para asistir a un espect谩culo que trastornaba sus convicciones.

El pr铆ncipe, despu茅s de una conversaci贸n con Jos茅, no s贸lo se declar贸 cat贸lico, sino que despu茅s de haber asistido a las completas y seguido la procesi贸n, se enrol贸 como miembro de la Orden Franciscana.

Volvi贸 en seguida a Brunswick para arreglar algunos asuntos y, el a帽o siguiente, volvi贸 a As铆s para abjurar solemnemente a manos de Jos茅, en presencia de los cardenales Facchinetti y Rappacioli.

El chambel谩n luterano H. J. Blume se convirti贸 a su vez en 1653.

Una de las 煤ltimas levitaciones de San Jos茅, es la que ocurri贸 durante una operaci贸n.

He aqu铆 la exposici贸n del cirujano Francisco de Pierpolo, que observ贸 los hechos:

"Durante la 煤ltima enfermedad del Padre Jos茅, de acuerdo con las 贸rdenes del m茅dico Jacinto Carosi, tuve que aplicar una cauterizaci贸n en la pierna derecha.

El Padre Jos茅 estaba sentado sobre una silla, con la pierna apoyada sobre mi rodilla.

Ya estaba aplicando yo el hierro para la operaci贸n; not茅 entonces que el Padre Jos茅 estaba arrebatado fuera de s铆 y en una abstracci贸n completa; los brazos estaban extendidos, los ojos abiertos y vueltos hacia el cielo; la boca estaba entreabierta; la respiraci贸n parec铆a haber cesado.

Not茅 que estaba levantado de un palmo m谩s o menos sobre la silla citada, en la misma posici贸n en que se hallaba antes del 茅xtasis.

Trat茅 de bajar la pierna pero no lo logr茅: la misma qued贸 extendida.

Una mosca se hab铆a posado en su pupila; cuanto m谩s me esforzaba en echarla, tanto m谩s se obstinaba al parecer en volver al mismo sitio; al final tuve que dejarla.

Para observar mejor al Padre Jos茅 me puse de rodillas.

El m茅dico antes citado le observaba como yo.

Ambos reconocimos visiblemente que el Padre Jos茅 estaba arrobado, sin sentido f铆sico, y que adem谩s estaba bien suspendido en el aire, como dije.

Esta situaci贸n dur贸 un cuarto de hora, hasta que lleg贸 el Padre Silvestre Evangelista, que viv铆a en el convento de Osimo.

Despu茅s de haber observado el fen贸meno, este orden贸 al Padre Jos茅 de volver en s铆 por santa obediencia y lo llamo por su nombre.

El Padre Jos茅 sonri贸 y recobr贸 los sentidos".

Entre las levitaciones del siglo XIX, citaremos las del bienaventurado Andreas H. Furent, comprobadas por numerosos testigos, que declararon en el proceso informativo de beatificaci贸n.

脡l se elevaba y permanec铆a elevado a una altura de 20 cent铆metros, ya de pie, ya de rodillas, durante la Misa, haciendo el V铆a Crucis, orando.

La Madre de Bourg, t铆a de monse帽or d'Hulst, se elevaba a menudo delante de los miembros de su familia o delante de las religiosas de su comunidad.

A veces intent贸 resistir, pero in煤tilmente, como el d铆a en que habi茅ndose trabado en su reclinatorio, lo levant贸 con ella y al soltarlo, 茅ste cay贸 con ruido y se rompi贸.

Sor Mar铆a de Jes煤s Crucificado (1846-1879), carmelita 谩rabe, se levantaba muy alto sin alg煤n apoyo.
En sus 茅xtasis, se levantaba por sobre los 谩rboles en el Jard铆n del Carmelo de Bel茅n, pero se deslizaba sobre la superficie de las frondas libremente en el vac铆o.
O. Leroy obtuvo del R. Padre Buzy, capell谩n del convento, pormenores recogidos de testigos oculares.

"Sor Mar铆a 鈥攅scribe el Padre Buzy鈥 se levantaba hasta la cumbre de los 谩rboles en la punta de las ramas.

Pon铆a su escapulario en una mano, tomaba con la otra una ramita del lado de las hojas, y en un parpadear del ojo se deslizaba por el exterior del 谩rbol hasta su cima.

Los testigos insisten en el hecho de que sub铆a instant谩neamente.

Pasaba tambi茅n de un tilo a otro por las puntas de las ramas.

Una vez subida, se manten铆a sobre ramas demasiado d茅biles como para sostener normalmente una persona de su peso".

El Padre Buzy cita como ejemplos, dos o tres declaraciones hechas en el proceso.

Pero tambi茅n la levitaci贸n se produce en casos de influencia demon铆aca.

LA LEVITACI脫N DEMON脥ACA

Sulpicio Severo escribe a prop贸sito de San Mart铆n:

"He visto, al acercarse Mart铆n, a un demon铆aco levantarse y permanecer en el aire, con los brazos extendidos, en forma que sus pies no se posaban en el suelo.
Hubierais visto a esos desdichados agitarse en diversa forma:
unos estaban levantados y suspendidos en el aire con los pies en alto, sin que, sin embargo, los vestidos vinieran a caer sobre sus rostros y a descubrir sus cuerpos en forma inconveniente".
Sin embargo, tambi茅n se hallan ejemplos an谩logos en San Hilario, en San Paulino, en la vida de Santa Genoveva, de San Vicente Ferrer, etc.

O. Loroy cita las levitaciones de una pose铆da de Louviers, Francisca Fontaine, exorcizada en 1591, sesiones que fueron registradas en un acta cuyo original se halla en la Biblioteca Nacional (H. S. N.掳 24.122 del fondo franc茅s).

Se lee all铆 que Francisca, en presencia del preboste Morel, de su notario y de otras personas, fue "levantada en el aire cerca de dos pies sobre el suelo, toda derecha", luego, habiendo ca铆do cuan larga era, fu茅 arrastrada as铆 a trav茅s de la sala, con gran asombro de todos.

En otro momento, cuando el preboste le le铆a a modo de exorcismo el Evangelio seg煤n San Juan, la posesa, que estaba extendida sobre el piso de espaldas, se levant贸 tres o cuatro pies.

Y fu茅 trasladada as铆 horizontalmente en la direcci贸n del exorcizador improvisado, quien tuvo tanto "miedo" que huy贸 hasta el recinto reservado a los jueces, y all铆 se atrincher贸.

Calmeil, en su Traite sur la folie, cita una carta de un misionero:

"Pens茅 durante un exorcismo 鈥攄ice el misionero鈥 de comandar al demonio, en latin, de transportarlo (al ind铆gena poseso) al techo de la iglesia, con los pies en alto y la cabeza hacia abajo.

En seguida su cuerpo se torn贸 r铆gido, y como si hubiera estado imposibilitado en todos sus miembros, fue arrastrado del centro de la iglesia hasta una columna.

Y all铆 con los pies juntos, el dorso pegado a la columna, sin ayudarse con las manos, fu茅 trasladado en un segundo hasta el cielo raso, como un peso que hubiera sido atra铆do en alto velozmente sin que pareciera hacer nada de su parte.

Suspendido del techo los pies pegados, la cabeza hacia abajo, indiqu茅 al demonio, como me lo hab铆a propuesto, la falsedad de la religi贸n pagana.

Lo tuve m谩s de media hora en el aire, y no teniendo m谩s paciencia para mantenerlo all铆 m谩s tiempo, por lo asombrado que yo mismo estaba, orden茅 al demonio que lo colocara a mis pies sin hacerle da帽o...

El demonio me lo tir贸 en seguida como un atado de ropa sucia, sin da帽arlo".

LEVITACI脫N DE M脡DIUMS

La levitaci贸n 鈥攄ice Carlos Richet鈥 es "un fen贸meno excepcional, aun para los grandes m茅diums".

"El c茅lebre m茅dium Daniel Douglas Home, seg煤n W. Crookes, tuvo un centenar de levitaciones comprobadas por varios testigos.

"En tres ocasiones distintas, vi que Home se elevaba completamente hasta el techo de la habitaci贸n.
La primera vez, estaba sentado sobre un sof谩; la segunda estaba de rodillas sobre su silla y la tercera de pie.
En cada ocasi贸n, tuve toda la comodidad posible para observar el fen贸meno en el momento en que ocurr铆a".

Lord Lindsay, Lord Adare y el capit谩n Charles Winne asistieron a fen贸menos parecidos.

Estas levitaciones ocurr铆an generalmente en una oscuridad m谩s o menos acentuada.

Pero Lord Linsay declar贸 al comit茅 de la "Dialectical Society", que hab铆a visto a Home, en plena luz, levantado diecisiete pulgadas del suelo.

Este m茅dium, se dice, pod铆a provocar la levitaci贸n hasta en otras personas.

Habr铆a hecho subir a un amigo del Dr. Hawksley sobre una tosca mesita que con su carga se levant贸 unas ocho pulgadas del suelo.

El Dr. Hawksley pudo examinar a su gusto el fen贸meno pasando la mano entre los pies de la mesita y el piso.

La escena tuvo lugar a las tres de la tarde.

W. Stainton Moses profesor del University College School, alrededor de los treinta a帽os de edad, fu茅 objeto de fen贸menos extraordinarios descritos por su amigo Fr. Myers.

Su primera levitaci贸n ocurri贸 el 30 de junio de 1870.

Estaba sentado con las espaldas vueltas hacia el c铆rculo de los experimentadores.

Y se sinti贸 levantado con su silla a una altura de 30 贸 40 cent铆metros.

Luego el movimiento ascendente continu贸, sin silla, hasta que su cabeza se hall贸 a poca distancia del techo.

Descendi贸 dulcemente y se encontr贸 sobre su silla que hab铆a retomado su lugar.

Parec铆a hallarse perfectamente consciente de todo lo que pasaba y no prob贸 m谩s que una ligera sensaci贸n de fatiga al respirar.

Esta experiencia fue repetida nueve veces con mayor o menor 茅xito.

M谩s recientemente, experiencias an谩logas fueron realizadas por el Dr. Schwab con Mar铆a Vollhart, y por el Dr. H. Schrenck-Notzing con el m茅dium Willy.

El Dr. Geley vio a 茅ste en Vicna, en casa del Dr. Holub y fu茅 testigo de una levitaci贸n, cuyo contralor le pareci贸 impecable".

Pero tambi茅n est谩 la ilusi贸n de levitaci贸n.

LAS SEUDO-LEVITACIONES FISIOL脫GICAS O PATOL脫GICAS

Es com煤n, en ciertos sue帽os, el hecho de experimentar la sensaci贸n de ser levantado, de flotar en el vac铆o y de moverse en 茅l.

El psic贸logo Leuba escribe:

"Durante experiencias que yo mismo establec铆, mediante 茅ter y prot贸xido de nitr贸geno, dos sujetos experimentados tuvieron la sensaci贸n de la levitaci贸n".

Finalmente, algunos neur贸patas o locos tienen la ilusi贸n de elevarse en el aire, como el falso 茅xtasis de P. Janet, que escribi贸:

"En ciertos momentos no toco ya el suelo; mis sandalias no se mojan cuando el piso est谩 h煤medo...

Ya no camino, vuelo...

Yo estoy cada vez m谩s levantado; el milagro se torna indiscutible.

Yo parto...

隆Adi贸s! 隆Adi贸s!"

Pero sus pies no abandonaron nunca el pavimento.

Por otra parte, se han comparado a menudo a la levitaci贸n, los accesos de somnambulismo o de histeria acrob谩tica, que hacen tomar a los pacientes las actitudes m谩s extraordinarias, los hacen saltar en el aire, trepar a los 谩rboles o por las paredes, etc.

Pero en estos dos 贸rdenes de hechos no se trata m谩s que de fantas铆as del sujeto, o de actos de acrobacia sin relaci贸n con la levitaci贸n.

Pero no hay s贸lo levitaci贸n de personas sino tambi茅n de objetos.

LEVITACI脫N DE OBJETOS

Cabe comparar a las levitaciones corporales con las levitaciones de objetos.

Porque en ambos casos son las mismas leyes f铆sicas las que parecen ser violadas y las dos clases de fen贸menos pueden aclararse mutuamente.

a) Levitaci贸n de objetos religiosos.
La historia religiosa refiere a menudo desplazamientos de objetos sin contacto:
estatuas, crucifijos, im谩genes, etc.
El m谩s c茅lebre de estos fen贸menos, pero tambi茅n el m谩s discutido, es la Traslaci贸n de la Casa de la Virgen, la Santa Casa de Nazaret, a Loreto, hacia fines del siglo XIII.

Nos atendremos a un solo ejemplo indiscutible: el milagro del Ostensorio de Favemey, acaecido el 26 y 27 de mayo de 1608,ante la presencia de miles de testigos.

Comprobado por una investigaci贸n oficial, cuyas declaraciones han llegado hasta nosotros, y relatado finalmente por un protestante, Federico Vuillard, que se convirti贸 despu茅s del examen directo de tal prodigio.

"En oportunidad de la fiesta de Pentecost茅s, se hab铆a construido un altar ante las rejas del Coro.

El Sant铆simo hab铆a sido depositado all铆 el s谩bado, antes de las v铆speras.

Esa noche y el domingo, numerosas personas hicieron acto de adoraci贸n delante de 脡l.

El lunes por la ma帽ana, cuando el sacrist谩n fu茅 a abrir la iglesia, 茅sta estaba llena de humo y el altar estaba reducido a escombros incandescentes.

Pero el ostensorio se manten铆a sin alg煤n apoyo seis pulgadas m谩s alto y cuatro dedos m谩s atr谩s, por lo menos, que el lugar en que hab铆a sido depositado.

Estaba inclinado hacia atr谩s, de modo que su pie se hallaba a un dedo m谩s o menos de las rejas del coro y la peque帽a cruz que lo coronaba, la tocaba con la punta de uno de los brazos.

Un trozo de tela quemada hab铆a ca铆do entre el intervalo m铆nimo, del espesor de un grueso cuchillo, que hab铆a entre esa punta y las rejas.

Un religioso sopl贸 sobre la ceniza y el intervalo apareci贸 completamente libre.

El ostensorio qued贸 en ese estado de levitaci贸n durante treinta y seis horas aproximadamente.

La muchedumbre acudi贸 de todas partes, para contemplar el prodigio.

Finalmente, el martes por la ma帽ana, poco despu茅s de las nueve, mientras el abate Aubry, p谩rroco de Menoux, celebraba la Misa ante gran concurrencia de gente, uno de los cirios encendidos que se hallaban sobre la mesa que se hab铆a improvisado debajo del ostensorio, a un palmo del mismo, se apag贸 tres veces.

Y en el momento de la Elevaci贸n, "el Sagrado Relicario se movi贸, dando un leve sonido argentino.

Luego se dobl贸, se enderez贸 de nuevo, y en el mismo momento en que el abate Aubry recog铆a el sacrat铆simo, Cuerpo de Dios sobre el altar, el ostensorio milagroso descendi贸 derecho, con la cara vuelta a los fieles.

Baj贸 dulcemente por s铆 solo, y sin ayuda de nadie, avanzando por el medio del corporal colocado sobre el peque帽o misal.

Y se coloc贸 exactamente a una distancia de tres dedos de las rejas, en su verdadera y digna posici贸n".

b) Levitaci贸n de objetos no religiosos.

Se encuentra en las sesiones medi谩nicas, generalmente en la oscuridad o a la luz d茅bil y a poca distancia del m茅dium.

El Dr. Carlos Richet cita numerosos ejemplos en su Traite de M茅tapsychique, sobre todo las levitaciones de objetos peque帽os mediante Stanislawa Tomezky, en presencia de J. Ochorowitz y del mismo.

Nosotros hemos sido testigos personales de levitaciones de objetos, mandolina, pantalla fosforescente, peque帽o vestido, etc., obtenida en 1927 en Varsovia por la se帽ora Popiclska, en condiciones de contralor que nos parecieron absolutamente exactas.

Veamos ahora testimonios sobre la levitaci贸n de tres santos.

M脕S SOBRE SAN JOS脡 DE CUPERTINO (1603-1663)

Sin duda uno de los santos mejor conocido por levitar durante la oraci贸n es San Jos茅 de Cupertino, que experiment贸 tantas levitaciones que fueron presenciadas por sus hermanos de la Orden Franciscana y otros, que es considerado como el santo patr贸n de avi贸n de pasajeros.

Estos testimonios que mencionamos aqu铆 deben completarse con el que dimos mas arriba.

En la Biograf铆a oficial de Fr. Angelo Pastrovicchi, que fue publicada por primera vez en 1767, el autor afirma que:

"No s贸lo durante los diecis茅is a帽os de estancia del santo en Grottella, sino durante toda su vida, estos 茅xtasis y vuelos eran tan frecuentes, como se lo demuestra en las actas del proceso de beatificaci贸n.

Que desde hace m谩s de treinta y cinco a帽os, sus superiores no le permit铆an participar en los ejercicios en el coro y el refectorio o en las procesiones, para que no molestara a la comunidad".

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San Jos茅 estaba a menudo embelesado en levitaciones notables, a menudo se dejaba llevar por Dios a distancias.

En los registros de su proceso de beatificaci贸n oficial [Acta Sanctorum], se registran setenta de sus levitaciones y vuelos ext谩ticos.

Una noche de Navidad del Santo invit贸 a algunos pastores a unirse en la celebraci贸n del nacimiento del Salvador.
Cuando empezaron a tocar la gaita y las flautas, el Santo dej贸 escapar un grito de alegr铆a y vol贸 de una distancia considerable por el aire hasta el altar mayor.
Permaneci贸 en su 茅xtasis alrededor de un cuarto de hora.
A pesar de que estaba en el aire inclinado sobre varias velas encendidas, sus vestimentas no se vieron afectadas.
Como de costumbre, todos los presentes estaban asombrados por el milagro.

Durante una ceremonia de profesi贸n en Cupertino, el santo de pronto se elev贸 a la altura del p煤lpito y se mantuvo durante alg煤n tiempo con los brazos extendidos y las rodillas dobladas.

隆Imag铆nese el asombro de los religiosos y de la congregaci贸n!

Un Jueves Santo, mientras rezaba ante una representaci贸n del santo sepulcro que estaba situado sobre el altar mayor y encendido con muchas velas y l谩mparas, el santo se levant贸 en el aire y vol贸 hacia el altar.

Sin tocar ninguna de las decoraciones, se mantuvo por un tiempo hasta que el superior le orden贸 su regreso.

Otra vez al escuchar a un sacerdote decir: "Padre Jos茅, que hermoso Dios ha hecho el Cielo",

el santo sali贸 volando y se qued贸 en las ramas superiores de un olivo.

All铆 permaneci贸 en una posici贸n de rodillas durante media hora, mientras que la rama en que se apoyaba lo balance贸 tan ligeramente como si se hubiera posado un p谩jaro peque帽o en ella.

Una vez al pasar por Monopoli en su camino a N谩poles, fue dirigido por su compatriota religioso a la iglesia del monasterio para ver una nueva imagen de San Antonio de Padua.

Tras contemplar desde la distancia, de repente vol贸 a la estatua y luego volvi贸 a su antiguo lugar.

Despu茅s que la Inquisici贸n oy贸 hablar de estas maravillas, sintieron la necesidad de investigar y ordenaron que el santo diera misa en su presencia en la Iglesia de San Gregorio de Armenia, que perteneci贸 a las monjas de San Ligorio.

De repente, el santo se levant贸 con un fuerte grito desde una esquina y mientras oraba, vol贸 hacia el altar.

Se qued贸 de pie en el aire, inclin谩ndose sobre las flores y las velas encendidas con sus brazos extendidos en forma de cruz.

Las monjas lloraban alarmadas de que se iba a prender fuego, pero 茅l regres贸 al piso ileso.

Sin duda uno de los testigos m谩s importantes de las levitaciones del santo fue el papa Urbano VIII.

Durante la primera estancia del santo en Roma fue con el Padre General a visitar al Papa.

Mientras estaban agachados a los pies del Pont铆fice el santo qued贸 cautivado y se elev贸 en el aire hasta que el Padre General le orden贸 que regresara.

El Papa se maravill贸 ante el fen贸meno y le dijo al Padre General que 茅l mismo testificar铆a sobre el acontecimiento si el santo muriera durante su pontificado.

Para satisfacer la curiosidad del embajador espa帽ol ante la Corte Papal y su esposa que fueron a As铆s con el prop贸sito de ver a San Jos茅, al santo le dijo Fr Custos de ir a la iglesia y visitar la estatua de Nuestra Se帽ora.

Al entrar en la iglesia 茅l mir贸 hacia la estatua de la Inmaculada Concepci贸n en un altar, y vol贸 sobre las cabezas de los presentes, y se mantuvo en el aire a los pies de la estatua.

Despu茅s de unos momentos vol贸 hacia atr谩s y luego se retir贸 a su celda.

Ocasionalmente los 茅xtasis del Santo duraban seis o siete horas.

Un aspecto curioso es que, cuando le sobreven铆a un 茅xtasis en la Santa Misa, siempre la reanudaba donde la hab铆a dejado.

Otro aspecto inusual es que sus vestidos no eran perturbados durante sus muchos vuelos tanto si viajaba hacia adelante o hacia atr谩s, hacia arriba o hacia abajo.

Era tal el fuego del amor por Dios de San de Jos茅 de Cupertino que se pod铆a casi siempre llevarle a una levitaci贸n con s贸lo decir el amor adorable de Dios o la Virgen Mar铆a, o d谩ndole a contemplar una imagen de Jes煤s o Mar铆a.

SAN GERARDO MAJELLA (1726-1755)

Al igual que San Jos茅 de Cupertino, San Gerardo Majella era a menudo embelesado en levitaciones notables, y a menudo era atra铆do por Dios hacia algunas distancias.

Era suficiente para San Gerardo Majella pensar en las perfecciones de Dios, contemplar el misterio de la Sant铆sima Trinidad o el de la Encarnaci贸n, posar sus ojos en un crucifijo o una imagen de la Sant铆sima Virgen, estar en la presencia del Sant铆simo Sacramento o incluso alg煤n el milagro de la creaci贸n.
san gerardo majella

Los siguientes son algunos ejemplos:

Gerardo, con la intenci贸n de pasar unos d铆as en Oliveto, recibi贸 hospitalidad en la casa del arcipreste Don Salvadore.

Una ma帽ana, la Santa Misa estaba a punto de comenzar, y Gerardo, a quien deseaba comunic谩rselo, no apareci贸.

Lo llamaron a su puerta, pero no hubo respuesta.

Por fin entraron y encontraron al hermano ser谩fico de rodillas en 茅xtasis, un crucifijo en la mano derecha, la mano izquierda en el pecho, la cara p谩lida, con los ojos medio cerrados.

Durante m谩s de media hora, el arcipreste mir贸 con admiraci贸n ante el espect谩culo deslumbrante de levitaci贸n.

Esta casa hospitalaria ya hab铆a sido testigo de un 茅xtasis a煤n m谩s notable, en el que el siervo de Dios estuvo suspendido sin apoyo en el aire.

Hab铆a tenido lugar en la misma ma帽ana de su llegada a Oliveto.

Gerardo se hab铆a retirado a su cuarto para orar.

A la hora de la cena, el arcipreste fue para invitarlo a cenar.

Pero para su sorpresa se encontr贸 con el hermano arrebatado en 茅xtasis y cerca de tres pies sobre el suelo.

Lleno de asombro, se retir贸, pero volviendo poco despu茅s, lo encontr贸 en el mismo estado.

Todos los testigos del acontecimiento extraordinario no pudieron sentarse a la mesa, esperando al hu茅sped con l谩grimas de emoci贸n.
Por fin apareci贸, su rostro todo inflamado.
"Por favor, no esperen por m铆", dijo al arcipreste.
"No quiero incomodarlos".
Para preservar la memoria de este rapto, el arcipreste marc贸 en la pared la sala la altura a la que hab铆a visto al Santo elevarse.

Un prodigio similar fue visto por toda la gente de Corato.

El Viernes Santo de 1753, un cuadro que representa a Jesucristo Crucificado fue llevado en procesi贸n.

Cuando la procesi贸n entr贸 en la iglesia de los benedictinos, Gerardo estaba ya en el interior dedicado a la oraci贸n.

Tan pronto como percibe la imagen sagrada del Salvador, un 茅xtasis se apoder贸 de 茅l, y ante los ojos de todos, fue elevado a una altura considerable del suelo, con los ojos fijos en la imagen.

Otra ocasi贸n fue cuando un mendigo ciego que viv铆a en Caposele tocaba con encanto la flauta.

Al verlo un d铆a a la puerta del convento, Gerardo le rog贸 que tocara una conocida canci贸n italiana: "En todas las cosas, oh Dios m铆o, quiero tu voluntad, no la m铆a."

Inmediatamente, un rapto de amor divino se apoder贸 de 茅l y comenz贸 a saltar, repitiendo las palabras: "Tu voluntad, oh Dios m铆o, y no la m铆a".

Entonces, de repente levantando los ojos al cielo, fue elevado en el aire con la rapidez de una flecha, y qued贸 por alg煤n tiempo arrebatado en 茅xtasis.

Esta inversi贸n de las leyes de la gravedad, esta agilidad sobrenatural, tomaba la forma incluso de un vuelo ext谩tico.

Gerardo volv铆a un d铆a para Iliceto con dos compa帽eros j贸venes.

Al pasar por delante de una capilla dedicada a la Virgen Sant铆sima, se puso en conversaci贸n sobre la Madre tierna y compasiva.

Luego tom贸 un l谩piz y escribi贸 algo en un trozo de papel, que arroj贸 en el aire como si fuera una carta.

En ese mismo momento, sus dos compa帽eros lo vieron a levantarse en el aire y volar con la rapidez y la ligereza de un ave a una distancia de m谩s de tres cuartas partes de una milla.

Despu茅s, nunca dejaron de contar este hecho prodigioso de que hab铆an sido testigos.

Hubo otras ocasiones en que el siervo de Dios fue favorecido con el vuelo ext谩tico.

A una persona piadosa llamada Rosaria le gustaba contar que ella lo hab铆a visto un d铆a llevado como una pluma en el aire, con los brazos extendidos.

Vol贸 as铆 durante m谩s de tres cuartos de milla, apresur谩ndose al convento al que era llamado, sin duda, para algunos ejercicios de la Regla o alg煤n deseo del Superior.

Se trataba de un intenso amor a Dios que llama a los santos cada vez m谩s hacia 茅l.

En los 煤ltimos meses de su vida, Gerardo lanzaba suspiros que atra铆an sobre s铆 miradas de asombro.

El Padre Cajone le reprendi贸 por llamar as铆 la atenci贸n sobre s铆 mismo, y Gerardo tom贸 la buena mano del padre y la puso sobre su coraz贸n, que lat铆a con furia terrible.

En una ocasi贸n similar, Gerardo dijo a Dr. Santorelli: "Si yo estuviera en una monta帽a, me parecer铆a que iba a incendiar el mundo con esta llama de amor".

Y luego tom贸 la mano del m茅dico y la coloc贸 sobre su coraz贸n, que lat铆a con furia inaudita, como si estuviera a punto de saltar de su pecho.

SAN PABLO DE LA CRUZ (1694-1775)

San Pablo de la Cruz, el santo fundador de los Pasionistas se encontraba en la ciudad de Latera, en la di贸cesis de Montefiascone, y estaba en la sacrist铆a de una iglesia hablando con otros sacerdotes, cuando lleg贸 a estar tan inflamado por el amor de Dios se levant贸 en el aire, ante el asombro completo de sus testigos.
san pablo de la cruz

Otra vez estaba en un pueblo en la isla de Elba en una misi贸n, en la parte m谩s ferviente de su serm贸n, camin贸 fuera de la plataforma, a trav茅s del aire y sobre las cabezas de la gente y luego regres贸 como si nada inusual hubiera tenido lugar.

Uno s贸lo puede imaginar las emociones sentidas por los que hab铆an sido testigo de un despliegue inesperado de lo sobrenatural.

Durante los 煤ltimos a帽os de su vida el santo estaba sentado en la sacrist铆a Iglesia en Roma de los Santos Juan y Pablo y absorto en una conversaci贸n santa con un n煤mero de personas cuando:

"脡l comenz贸, seg煤n su costumbre, a que su rostro se iluminara, rayos brillantes destellaban en su cara, y luego todo su cuerpo comenz贸 a temblar.
Y luego, como yo creo, 茅l percibi贸 que estaba perdiendo el control de sus sentidos, se aferr贸 con ambas manos a los brazos de la silla, apoy贸 los hombros en la parte posterior de la misma y tan pronto como 茅l lo hab铆a hecho, empez贸 a subir, junto a la silla.
Ya tal altura, que creo que 茅l debe haber subido al menos a la altura de cinco o seis pies...
en este estado, continu贸 mucho tiempo en contemplaci贸n sublime.
Finalmente regres贸 a s铆 mismo, un ligero temblor tuvo lugar en todo el cuerpo, y poco a poco el siervo de Dios, con la silla, descendi贸 y se apoy贸 en el suelo".

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