Quienes creemos en un Dios que se manifiesta sobrenaturalmente, en realidad consideramos que alrededor nuestro hay una realidad que no vemos y que suponemos est谩 poblada de distintas personas como 谩ngeles, demonios, santos, etc.
Incluso muchos ateos creen que existe esta realidad alrededor nuestra que nos permite comunicarnos de una manera no f铆sica entre los humanos.
Aunque para muchos otros, si las cosas no se ven, si no 鈥渉acen ruido cuando caen鈥, no existen.

Ahora hay una serie de cient铆ficos que est谩n demostrando que la comunicaci贸n a distancia entre nosotros, o sea telepat铆a existe, y que tambi茅n existe la comunicaci贸n con nuestros estados futuros, como las premoniciones y presentimientos.

Telepat铆a, presentimientos y 聽premoniciones son fen贸menos de los que nos da cuenta el antiguo testamento, pero comunic谩ndonos con Dios o 谩ngeles.

驴Pero c贸mo podemos, los que creemos en un Dios, concebir los fen贸menos telep谩ticos y premonitorios que suceden en la vida diaria, como por ejemplo el sentirse observado?

Es algo que siempre y necesariamente requiere de la intervenci贸n directa de Dios o de sus 谩ngeles o es una capacidad que tenemos pero que no hemos desarrollado completamente?

Esto es para su discernimiento.Una soluci贸n f谩cil es ignorarlo, pero 驴no ha tenido usted alguna vez la sensaci贸n de que alguien lo observa y ha resultado verdad?

CASOS DE PRESENTIMIENTOS

Mientras tanto veamos las experiencias cient铆ficas del Dr. Rupert Sheldrake.

Durante mucho tiempo he cre铆do que los presentimientos, premoniciones y otros fen贸menos ps铆quicos como la telepat铆a deben ser tomados m谩s en serio por mis colegas cient铆ficos

Al igual que muchas madres que tem铆an por la seguridad de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, Mona Miller fue evacuada de Londres a la tranquila localidad costera de Babbacombe en Devon.

Pareci贸 una sabia precauci贸n, pero, poco despu茅s de su llegada all铆 con sus hijos peque帽os, la se帽ora Miller se vino cada vez m谩s inquieta.

鈥淭uve la sensaci贸n de que deb铆a dejar Devon y volver a casa鈥, dijo.

鈥淎l principio rechac茅 la idea, 驴por qu茅 salir cuando yo estaba muy feliz y contenta a pesar de la guerra que pasaba a mi alrededor?鈥

鈥淧ero la sensaci贸n aument贸. Las paredes de mi habitaci贸n parec铆an hablarme: 鈥淰ete a tu casa a Londres.鈥 Me resist铆 al llamado por unos cuatro meses, y un d铆a, fue como un destello de luz, yo supe que deb铆amos irnos鈥.

鈥淓n un s谩bado a finales de 1942, viajamos a Londres y pocos d铆as despu茅s recib铆 una carta de un amigo en Devon鈥.

鈥淕racias a Dios que se llev贸 a los ni帽os el s谩bado鈥, escribi贸. 鈥漈emprano por la ma帽ana el domingo, Jerry dej贸 caer tres bombas y una cay贸 sobre la casa donde viv铆a, demoli茅ndola, y matando a todos los vecinos a ambos lados.鈥濃

La Sra. Miller estaba muy lejos de ser la 煤nica persona que experiment贸 estos presagios durante la guerra.

OTRO CASO

Tres a帽os m谩s tarde, en la primavera de 1945, el militar Charles Bernuth de EE.UU. tom贸 parte en la invasi贸n de Alemania y, poco despu茅s de cruzar el Rin, se encontr贸 conduciendo por la autopista una noche con dos oficiales.

脡l describi贸 c贸mo una 鈥渦na peque帽a voz鈥 en su interior le dec铆a que hab铆a algo malo en la carretera.

鈥淢e detuve en medio de los gemidos y burlas de los otros dos. Empec茅 a caminar a lo largo de la carretera.鈥

鈥淎 50 metros de donde yo hab铆a dejado el jeep, me enter茅 de lo que estaba mal鈥.

鈥淓st谩bamos a punto de pasar por un puente, s贸lo que el puente no estaba all铆. Hab铆a volado y hab铆a un precipicio de unos 25 metros鈥.

PREMONICIONES

Tanto la Sra. Miller como Charles Bernuth hab铆an experimentado presentimientos, sentimientos de que algo iba a suceder sin saber lo que iba a ser.

Estos difieren de premoniciones, donde las personas involucradas tienen una idea de lo que est谩 por venir, como cuando Carole Davies de 16 a帽os de edad, visit贸 un sal贸n de juegos de Londres durante los a帽os setenta.

鈥淓stando de pie mirando hacia la noche, tuve una sensaci贸n de peligro鈥, record贸.

鈥淓ntonces vi lo que parec铆a una foto delante de m铆 mostr谩ndome a la gente en el suelo con baldosas y vigas de metal en ellas.

Me di cuenta de que esto iba a suceder aqu铆. Empec茅 a gritarle a la gente que saliera. Nadie escuch贸.鈥

Junto con sus amigos, Carole sali贸 corriendo y se fue a un caf茅 cercano.Mientras estaban sentados dentro, oyeron las sirenas en la calle fuera.

Una debilidad en la estructura de la arcada del edificio hab铆a derrumbado el techo y las paredes sobre los que estaban dentro.

鈥淭odos corrimos por la calle para ver qu茅 hab铆a pasado鈥, record贸 Carole.

鈥淓ra tal como lo hab铆a visto. Un hombre que hab铆a visto gritar estaba siendo sacado de debajo de los escombros鈥.

Al igual que Mona Miller y Charles Bernuth antes que ella, Carole estaba convencida de que deb铆a la vida a su misterioso sexto sentido, un concepto que se puede esperar que un cient铆fico descarte de plano.

LA POSICI脫N DEL DR. RUPERT SHELDRAKE

Yo soy un bi贸logo que ha estudiado, investigado y ense帽ado en Cambridge y Harvard, y ocup茅 altos puestos acad茅micos en ambos lados del Atl谩ntico.

Sin embargo, he cre铆do durante mucho tiempo que los presentimientos, premoniciones y otros fen贸menos ps铆quicos como la telepat铆a deben ser tomados m谩s en serio por mis colegas cient铆ficos.

Mi fascinaci贸n por este tema se inici贸 en los a帽os sesenta, cuando yo era un estudiante graduado en el departamento de bioqu铆mica en la Universidad de Cambridge.

No pas贸 mucho tiempo despu茅s de que el escritor sudafricano Laurens van der Post public贸 sus relatos de la vida de los bosquimanos del desierto de Kalahari.

Al igual que la mayor铆a de las sociedades tradicionales, la suya fue una en la que la telepat铆a no s贸lo era dada por sentado, sino puesta en pr谩ctica, cuando van der Post vio cuando a sus anfitriones persiguieron y mataron a un ant铆lope a muchos kil贸metros del campamento.

Mientras ellos volv铆an en un Land Rover cargado de carne, le pregunt贸 a uno de los bosquimanos de vuelta al campamento c贸mo reaccionar铆an cuando se enteraran de este 茅xito.

鈥淓llos ya saben 鈥 nosotros los bosquimanos tenemos un cable de aqu铆 -respondi贸 茅l, golpeando su pecho. Nos trae noticias鈥.

脡l estaba comparando su m茅todo de comunicaci贸n con el telegrama del hombre blanco o 鈥渃able鈥.

Efectivamente, cuando se acercaban al campamento, la gente estaba cantando el 鈥楨land Song鈥 y se prepara para dar a los cazadores la m谩s grande de las bienvenidas.

Muchos otros viajeros en 脕frica han informado de que la gente parec铆a saber cuando sus seres queridos regresaban a casa.

Lo mismo ocurrir铆a en las zonas rurales de Noruega, donde los habitantes desarrollaron una palabra especial 鈥 vardoger 鈥 para la anticipaci贸n de las llegadas.

Del mismo modo, las historias que leo de la 鈥渃larividencia鈥 de algunos habitantes de las tierras altas escocesas incluyen visiones de llegadas antes de que la persona en cuesti贸n apareciera.

Pero nada de esto me convenci贸, estaba convertido por dogma del 鈥渕aterialismo鈥 que ha dominado el pensamiento cient铆fico desde finales del siglo XIX, y todav铆a lo hace hoy.De acuerdo con los materialistas, la ciencia eventualmente explica todo en t茅rminos de la f铆sica y la qu铆mica.

Y cualquier cosa que no puede explicarse as铆 se puede descartar como una ilusi贸n.

UN CASO M脕S

Educado en la tradici贸n, adopt茅 la actitud de desprecio est谩ndar cuando el tema de la telepat铆a se plante贸 en el sal贸n de t茅 del laboratorio un d铆a.Fui tomado con delicadeza a responder a Sir Rudolph Peters, uno de los decanos brit谩nicos de bioqu铆mica.

Era un hombre amable con los ojos centelleantes y m谩s curiosidad que la mayor铆a de la gente de la mitad de su edad.脡l me cont贸 de un amigo oftalm贸logo que ten铆a un hijo con discapacidad grave y a un joven con retraso mental como paciente.

A pesar de que estaba casi ciego, parec铆a capaz de leer las letras en la tabla de la 贸ptica muy bien, pero s贸lo cuando su madre las estaba mirando.

La 煤nica explicaci贸n parec铆a ser alg煤n tipo de comunicaci贸n telep谩tica entre los dos, y en 1968 Sir Rudolph llev贸 a cabo un experimento en el que el muchacho adivin贸 correctamente muchos de los n煤meros escritos o palabras que se le mostraron a su madre, a pesar de que estaban sentados a ambos lados de una pantalla que le imped铆a comunicarse por se帽ales visuales o auditivas.

Sir Rudolph lleg贸 a la conclusi贸n de que esta telepat铆a se hab铆a desarrollado en un grado inusual debido a las necesidades extremas del ni帽o y el deseo de su madre a ayudarlo.

EVIDENCIAS DE INVESTIGACIONES

Como he descubierto, incluso experimentos de laboratorio con desconocidos produjeron resultados que, aunque menos marcados, todav铆a eran convincentes.

Por ejemplo, entre los a帽os 1880 y 1939 se vio un auge en la investigaci贸n ps铆quica temprana, con la publicaci贸n de m谩s de 186 estudios que incluyeron ensayos en los cuales los sujetos adivinaban las cartas seleccionadas al azar por un 鈥渆misor鈥.

Cuando los cuatro millones de resultados individuales se combinaron en un procedimiento estad铆stico llamado meta-an谩lisis, los resultados generales fueron muy significativos porque fueron mucho m谩s precisos que los que se pod铆a esperar de azar.

Experimentos posteriores en los a帽os setenta involucraron a sujetos que dorm铆an en un laboratorio insonorizado mientras que un 鈥渆misor鈥 en otra habitaci贸n, y en algunos casos en otro edificio, abr铆a un paquete sellado que conten铆a una imagen seleccionada al azar y se concentraba en ella, tratando de influir en el sue帽o del sujeto.

A veces, la transferencia de pensamiento era muy clara: un sujeto describi贸 haber so帽ado con comprar entradas para un combate de boxeo, mientras que el remitente estaba mirando una foto de un combate de boxeo.

De vez en cuando, era m谩s simb贸lico, como cuando el sujeto so帽贸 con una rata muerta en una caja de cigarros, mientras que el remitente estaba mirando una foto de un g谩ngster muerto en un ata煤d.

Pero en 450 de tales pruebas los resultados generales estaban muy significativamente por encima del nivel de azar.

Mi investigaci贸n ha incluido m谩s de 4.000 casos de fen贸menos ps铆quicos. Muchos, como el de Mona Miller que se salv贸 de bombardeos, involucran a madres.

EL AMAMANTAMIENTO DE MADRES

Cientos me dijeron que durante los meses que estaban amamantando, sab铆an cuando su beb茅 las necesitaba, incluso a kil贸metros de distancia, ya que comenzaba a secretar leche materna.

Con la ayuda de una partera, estudi茅 nueve madres de una nursery en el norte de Londres durante un per铆odo de dos meses, y encontr茅 que sus inesperadas 鈥渂ajadas鈥 de leche cuando estaban separadas de sus beb茅s a menudo coincid铆an con que sus beb茅s experimentaban angustia.

Las probabilidades de que esto ocurra por casualidad con la frecuencia que lo hicieron fueron de mil millones a uno, y esta conexi贸n telep谩tica tiene buen sentido evolutivo.

Las madres que pod铆an decir a una distancia cuando sus hijos eran infelices tendieron a tener beb茅s que sobrevivieron mejor que los de madres insensibles.

Tales conexiones a menudo parecen continuar incluso cuando los hijos han crecido, con muchas historias en mi base de datos relativas a madres que ten铆an ganas de estar en contacto con sus hijos cuando ellas no pod铆an saber, por cualquier medio convencional, que estaban en problemas.

Muchos suceden por tel茅fono, el m茅todo de comunicaci贸n m谩s com煤nmente mencionado en los informes de las experiencias telep谩ticas en general.

Mucha gente me dijo que hab铆a pensado en alguna persona sin ning煤n motivo aparente, y entonces esa persona tocaba de una manera que parec铆a extra帽a.

O ellos sab铆an qui茅n estaba llamando cuando el tel茅fono sonaba, incluso antes de que se levantara el auricular.

UN EXPERIMENTO

He dise帽ado un experimento para probar esto, una versi贸n simplificada de lo que usted puede intentar a trav茅s de mi p谩gina web (Dr. Rupert Sheldrake).

Esto implicaba pedir a los sujetos los nombres y n煤meros de tel茅fono de cuatro amigos o familiares antes de ponerlos solos en un cuarto con un tel茅fono fijo sin ID de llamadas.

Entonces seleccionaba uno de los cuatro al azar y les ped铆a que llamaran a la persona, quienes ten铆an que decir quien estaba en la l铆nea antes de contestar.

Por adivinaci贸n al azar, los sujetos habr铆an estado en lo cierto una vez cada cuatro veces, o sea el 25 por ciento de las veces.

De hecho, la tasa de 茅xito promedio fue de 45 por ciento, muy significativamente por encima del nivel del azar, y estos resultados se han replicado de manera independiente en las universidades de Alemania y Holanda.

Al tratar de explicar estos fen贸menos, tenemos que mirar m谩s all谩 de la visi贸n tradicional de que todo lo cient铆fico es esencialmente material o f铆sico, incluyendo la mente humana.

EL ENFOQUE MATERIALISTA IGNORA CASOS INEXPLICABLES

Este enfoque materialista fue resumido por Francis Crick, quien en 1962 comparti贸 el Premio Nobel por el descubrimiento de la estructura del ADN.

鈥淯stedes, sus alegr铆as y sus penas, sus recuerdos y sus ambiciones, su sentido de la identidad personal y el libre albedr铆o, son de hecho no m谩s que el comportamiento de una gran asamblea de c茅lulas nerviosas y sus mol茅culas asociadas鈥, escribi贸.

Crick habl贸 en nombre de la corriente cient铆fica predominante, como lo hizo la influyente neurocient铆fica Susan Greenfield cuando describi贸 haber visto un cerebro expuesto en una sala de operaciones.

鈥淓sto es todo lo que hab铆a de (el paciente) Sarah, o de hecho de cualquiera de nosotros鈥, reflexion贸 en un art铆culo publicado en 2000?.

鈥淣o somos m谩s que sedimento de cerebro y de alguna manera un personaje y la mente se generan en este l铆o caldoso鈥.

Sin embargo, esta idea de que nuestras mentes se fijan f铆sicamente dentro de nuestras cabezas, y que la conciencia no es m谩s que un subproducto de la actividad del cerebro, es contrario a nuestra experiencia cotidiana.

Cuando miramos a nuestro alrededor, las im谩genes de las cosas que vemos est谩n fuera de nosotros, no en nuestras cabezas.

Los sentimientos en mis dedos est谩n en mis dedos, no en mi cabeza.Las intuiciones humanas que he descrito se ajustan mejor a la 鈥渢eor铆a del campo鈥 de las mentes.

Estamos acostumbrados al hecho de que los campos existen tanto dentro como fuera de los objetos materiales tales como imanes y los tel茅fonos m贸viles, y no hay raz贸n para no creer que nuestras mentes no tienen campos similares, que tienen sus ra铆ces en nuestro cerebro, pero tambi茅n se extienden m谩s all谩 de 茅l.

LA SENSACI脫N DE SER OBSERVADO

Por m谩s extraordinario que esto suene, es apoyado por estudios de otro fen贸meno notable ps铆quico 鈥 la sensaci贸n de ser observado.

La mayor铆a de la gente ha sentido que alguien los mira desde atr谩s, se dan la vuelta y se encuentran con los ojos de la persona.Y la mayor铆a de las personas han experimentado lo contrario: cuando una mira a alguien, 茅ste alguien se da vuelta para mirarlo.

En amplios estudios en Europa y Am茅rica del Norte, entre el 70 y el 97 por ciento de los adultos y los ni帽os reportaron tales experiencias.

En una serie de entrevistas con agentes de polic铆a, personal de vigilancia y soldados, descubr铆 que la mayor铆a consideraba que algunas personas parec铆an saber que estaban siendo observados, a pesar de que los vigilantes estaban bien escondidos.

Una gran cantidad de veces que el ladr贸n s贸lo ten铆a una sensaci贸n de que las cosas no estaban bien, me dijo un oficial de narc贸ticos.

A menudo tenemos a alguien mir谩ndonos en nuestra direcci贸n a pesar de que no puede vernos.

Muchas veces estamos dentro de un veh铆culo.Sorprendentemente, las pruebas de laboratorio han demostrado la sensaci贸n de estar siendo mirado nuestro trabajo, incluso cuando las personas est谩n mirando en las pantallas, en lugar de hacerlo directamente.

Nuestra respuesta emocional puede ser medida por la actividad de nuestras gl谩ndulas sudor铆paras y esta aumenta en muchos sujetos siendo mirados en circuito cerrado de televisi贸n, a pesar de que no son conscientes de su respuesta.

Todo esto sugiere que, ya sea a trav茅s de mirar directamente o de CCTV, somos capaces de 鈥渢ocarnos鈥 el uno al otro con la mirada 鈥 una prueba m谩s de que nuestras mentes no est谩n confinados en el interior de nuestro cerebro.

Con la comunicaci贸n telep谩tica, parece que estos campos de alguna manera interact煤an a distancia, recogiendo los sentimientos, necesidades y pensamientos a trav茅s del espacio.

En cuanto a los presentimientos y premoniciones, 茅stos implican v铆nculos a trav茅s del tiempo, como nos sintonizamos con nuestros estados mentales futuros.

EXPERIMENTOS REALES

Que esos v铆nculos son reales fue sugerido por una serie de experimentos en los EE.UU. y Holanda en los 煤ltimos 20 a帽os.

Las respuestas medidas a una serie de olores nocivos, leves descargas el茅ctricas, palabras emotivas y fotograf铆as provocativas, intercaladas con est铆mulos calmantes que no ten铆an efecto fisiol贸gico sobre los sujetos en absoluto.

Nadie, ni siquiera los experimentadores, sab铆a qu茅 clase de siguiente est铆mulo el ordenador en cuesti贸n producir铆a, pero en un n煤mero significativo de casos, los sujetos reaccionaron a los est铆mulos desagradables con unos tres o cuatro segundos de antelaci贸n, de alguna manera conectando con su yo futuro que estar铆a experimentando los est铆mulos de verdad.

Estos resultados son fascinantes en s铆 mismos, pero los fen贸menos ps铆quicos no se limitan a los seres humanos.

Hay historias incre铆bles de telepat铆a y premonici贸n de un desastre en muchas otras especies, inclu铆dos los perros.

En cuanto a exactamente c贸mo funcionan estos fen贸menos, pueden pasar a帽os antes de que los entendamos, pero un primer paso importante es que los cient铆ficos reconozcan que existen, y que la mente de los animales y los seres humanos interact煤an de formas hasta ahora inexplicable.

Fuentes: Daily Mail

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