En el siglo pasado hubo un sacerdote canadiense que se hizo carism谩tico.

Y a partir de all铆 se convirti贸 en uno de los m谩s grandes sanadores con el poder de Cristo de los 煤ltimos siglos.

Con la causa de beatificaci贸n iniciada, Emiliano Tardif (1928-1999) se consideraba

鈥渟贸lo como el burrito del Domingo de Ramos a quien le ha tocado la suerte de llevarlo por los cinco continentes鈥.

Su testimonio de fe y sanaci贸n se expresa en la contestaci贸n de una simple pregunta:.鈥溌縌u茅 de extra帽o tiene que nuestro Dios haga maravillas, si 脡l es un Dios maravillo颅so?鈥.

Ac谩 presentamos su testimonio contado en primera persona por el padre Emiliano.

TODO COMIENZA CON UNA SUPUESTA TUBERCULOSIS PULMONAR

En 1973, yo era provincial de mi Congregaci贸n, Misioneros del Sagrado Coraz贸n, en la Rep煤blica Dominicana.Hab铆a trabajado demasiado, abusando de mi salud en los 16 a帽os que ten铆a como misionero en el pa铆s.

Pas茅 mucho tiempo en actividades materiales, construyendo iglesias, edificando seminarios, centros de promoci贸n humana, de catequesis, etc.Siempre estaba buscando dinero para edificar casas y para dar alimento a nuestros seminaristas.El Se帽or me permiti贸 vivir todo ese activismo y, por el exceso de trabajo, ca铆 enfermo.El 14 de junio de ese a帽o en una asamblea del Movimiento Familiar Cristiano me sent铆 mal, muy mal.Tuvieron que llevarme inmediatamente al Centro M茅dico Nacional.Estaba tan grave que pensaba que no podr铆a pasar la noche.Cre铆 realmente que me iba a morir pronto.Los m茅dicos me hicieron an谩lisis muy detenidos, detect谩ndome tuberculosis pulmonar aguda.Al ver que estaba tan enfermo pens茅 volver a mi pa铆s, Quebec, Canad谩, donde nac铆 y vive mi familia.En Canad谩 me internaron en un centro m茅dico especializado donde los m茅dicos me volvieron a examinar, pues quer铆an estar bien seguros de cu谩l era mi enfermedad.El mes de julio se lo pasaron haciendo an谩lisis, biopsia, radiograf铆as, etc.

Despu茅s de todos estos estudios, confirmaron de manera cient铆fica que la tuberculosis pulmonar aguda hab铆a lesionado gravemente los dos pulmones.

Para animarme un poco me dijeron que tal vez despu茅s de un a帽o de tratamiento y reposo podr铆a volver a mi casa.

LLEGA LA SANACI脫N CARISM脕TICA

Un d铆a recib铆 dos visitas muy peculiares.Primero lleg贸 el sacerdote director de Revista 鈥淣otre Dame鈥, quien me pidi贸 permiso de tomarme una fotograf铆a para el art铆culo: 鈥淐贸mo Vivir con su Enfermedad鈥A煤n 茅l no se desped铆a cuando entraron cinco seglares de un grupo de oraci贸n de la Renovaci贸n Carism谩tica.

En Rep煤blica Dominicana me hab铆a burlado mucho de la Renovaci贸n Carism谩tica, afirmando que Am茅rica latina no necesitaba don de lenguas sino promoci贸n humana, y ahora ellos ven铆an a orar desinteresadamente por m铆.

Estas visitas ten铆an dos enfoques totalmente diferentes: el primero para aceptar la enfermedad; el segundo para recobrar la salud.Como sacerdote misionero pens茅 que no era edificante rechazar la oraci贸n.Pero, sinceramente, la acept茅 m谩s por educaci贸n que por convicci贸n.No cre铆a que una simple oraci贸n pudiera conseguirme la salud.Ellos me dijeron muy convencidos.

鈥 Vamos a hacer lo que dice el Evangelio 鈥淚mpondr谩n las manos sobre los enfermos y 茅stos quedaran sanos鈥

As铆 que oraremos y el Se帽or te va a sanar.Acto seguido se acercaron todos a la mecedora donde yo estaba sentado y me impusieron las manos.Yo nunca hab铆a visto algo semejante y no me gust贸.Me sent铆 rid铆culo debajo de sus manos y me daba pena con la gente que pasaba afuera y se asomaba por la puerta.Entonces cerraron la puerta, pero ya Jes煤s hab铆a entrado.Durante la oraci贸n yo sent铆 un fuerte calor en mis pulmones.Pens茅 que era otro ataque de tuberculosis y que me iba a morir.Pero era el calor del amor de Jes煤s que me estaba tocando y sanando mis pulmones enfermos.

Durante la oraci贸n hubo una profec铆a. El Se帽or me dec铆a. 鈥淵o har茅 de ti un testigo de mi amor鈥.

Jes煤s vivo estaba dando vida, no s贸lo a mis pulmones sino a mi sacerdocio y a todo mi ser.A los tres o cuatro d铆as me sent铆a perfectamente bien. Ten铆a apetito, dorm铆a bien y no hab铆a dolor alguno.Yo me sent铆a bien y quer铆a regresar a casa, pero ellos me obligaron a pasar el mes de agosto en el hospital buscando por todos lados la tuberculosis que se les hab铆a escapado y no pod铆an encontrar.Al final del mes, despu茅s de muchos experimentos el m茅dico responsable me dijo:鈥 Padre, vuelva a su casa. Usted est谩 perfectamente, pero esto va en contra de todas nuestras teor铆as m茅dicas. No sabemos lo que ha pasado.鈥 Padre, usted es un caso 煤nico en este hospital.鈥 En mi Congregaci贸n tambi茅n -le respond铆 riendo.Sal铆 del hospital sin recetas, medicinas ni cuidados especiales. Me fui a casa pesando s贸lo 50 kilos.Quince d铆as despu茅s apareci贸 el n煤mero 8 de la Revista 鈥淣otre Dame鈥.En la p谩gina cinco estaba mi fotograf铆a del hospital: sentado en la c茅lebre mecedora, con sondas, cara triste y mirada pensativa.Abajo de la fotograf铆a dec铆a:

鈥淓l enfermo debe aprender a vivir con su enfermedad, acostumbrarse a las alusiones veladas a las preguntas indiscretas., y a los amigos que ya no volver谩n a mirarlo de la misma manera鈥.

Pero mi salud ech贸 a perder su n煤mero.El Se帽or me hab铆a sanado. Mi fe era muy peque帽a, tal vez del tama帽o de un grano de mostaza, pero Dios era tan grande que no hab铆a dependido de mi peque帽ez.

De esa manera yo recib铆 en carne propia la primera y fundamental ense帽anza para el ministerio de curaci贸n: El Se帽or nos sana con la fe que tenemos No nos pide m谩s, s贸lo eso.

EL PADRE EMILIANO SE VINCULA CON LA RENOVACI脫N CARISM脕TICA

El 15 de septiembre asist铆 a la primera reuni贸n de oraci贸n carism谩tica de mi vida. Ni sab铆a lo que era eso, pero fui, puesto que me hab铆a curado y las personas que hab铆an orado por m铆 me pidieron que diera el testimonio de mi sanaci贸n.Comenc茅 a trabajar un poco ese mes de septiembre y le escrib铆 a mi superior para que el a帽o que yo deb铆a estar hospitalizado me permitiera pasarlo estudiando la Renovaci贸n Carism谩tica en Canad谩 y Estados Unidos. Me dio permiso y fui a los centros m谩s importantes de Quebec, Pittsburg, Notre Dame y Arizona.Recuerdo que estaba en los 脕ngeles celebrando misa con mi sobrina y un amigo.Despu茅s de leer el Evangelio en franc茅s quise comentarlo, pero pas贸 algo muy curioso: sent铆 como que la mejilla se me adormec铆a y comenc茅 a hablar algo que no entend铆a. No era ni franc茅s, ni ingl茅s, ni espa帽ol. Cuando termin茅 de hablar, exclam茅 sorprendido:鈥 No me digan que voy a recibir el don de lenguas鈥Eso es lo que t煤 ya recibiste, t铆o -respondi贸 mi sobrina-. T煤 estabas hablando en lenguas.

Tanto que yo me hab铆a burlado del don de lenguas y el Se帽or me lo regal贸 en el momento en que iba a predicar.

As铆 descubr铆 ese don tan hermoso del Se帽or.

DE REGRESO A REP脷BLICA DOMINICANA COMIENZAN LAS SANACIONES

Despu茅s del a帽o que supuestamente deb铆a pasar en el hospital regres茅 a la Rep煤blica Dominicana. Mi superior me destin贸 a una parroquia en la ciudad de Nagua.Al llegar convoqu茅 unas cuarenta personas para darles el testimonio de mi curaci贸n.Recuerdo que invit茅 a los enfermos a pasar el frente para orar por ellos.Para mi sorpresa, hab铆a m谩s gente en el grupo de enfermos que entre los sanos.Esa noche al Se帽or se le ocurri贸 sanar a dos de ellos. La asamblea estall贸 en gran alegr铆a y los sanados daban testimonio por todas partes. Cada semana el Se帽or sanaba enfermos.En agosto san贸 a do帽a Sara que ten铆a c谩ncer en la matriz. Ella estaba desahuciada y la hab铆an regresado del hospital para que muriera en su casa.La llevaron a la reuni贸n y durante la oraci贸n por los enfermos sinti贸 un profundo calor en el vientre y comenz贸 a llorar. Poco a poco se dio cuenta que la enfermedad desaparec铆a.

A los quince d铆as estaba completamente sana y volvi贸 al grupo de oraci贸n para dar su testimonio, llevando en sus manos su mortaja; los vestidos que sus hijos le hab铆an comprado para el d铆a de la sepultura.

La gente ven铆a en gran n煤mero. Todos cantaban con alegr铆a y alababan a Dios espont谩neamente. A ra铆z de estas reuniones tan festivas y hermosas algunos sacerdotes comenzaron a decir sarc谩sticamen颅te:鈥 El padre Emiliano se san贸 de tuberculosis pero se enferm贸 de la cabeza.Porque oraba en lenguas y cre铆a en el poder sanador de Cristo, afirmaban que me hab铆a vuelto loco.El Se帽or nos dijo mediante profec铆a:

鈥淵o trabajo en la paz. Les doy mi paz. Sean mensajeros de paz.

Comienzo a derramar mi Esp铆ritu en ustedes.

Es un fuego devorador que va a invadir a la ciudad entera.

Abran los ojos porque ver谩n se帽ales y prodigios que muchos desearon ver y no vieron.

Yo lo digo y yo lo hago鈥.

Est谩bamos delante de la obra del Se帽or. De eso est谩bamos seguros.

Los milagros continuaron tan numerosos que no los podr铆a contar: parejas que viv铆an en concubinato se casaron, j贸venes fueron liberados de las drogas y el alcoholismo.

Era la pesca milagrosa (Lc 5,7).Jes煤s estaba liberando a su pueblo de las cadenas de esclavitud.

LA MARAVILLOSA CONVERSI脫N DE LAS MAR脥AS MAGDALENAS

En un retiro parroquial la primera palabra de conocimiento que tuve fue:

鈥渁qu铆 hay una mujer que est谩 siendo curada de c谩ncer. Ella siente un fuerte calor en su vientre鈥.

Segu铆 orando y hubo otras palabras de conocimiento que fueron confirmadas por los testimonios.Sin embargo, nadie report贸 la primera.Al d铆a siguiente una se帽ora delante del micr贸fono dijo a todos:鈥 Tal vez se sorprendan por verme aqu铆. Soy pecadora p煤blica que he pasado muchos a帽os en la prostituci贸n. Ayer quise venir a misa de sanaci贸n, m谩s por la vida que he llevado, me dio verg眉enza entrar y me qued茅 un poco lejos, atr谩s de la empalizada.Estaba enferma de c谩ncer.Incluso llevo dos operaciones que no han detenido la enfermedad, pero cuando el sacerdote dijo que una persona estaba siendo curada de c谩ncer sent铆 que era yo.

El Se帽or la san贸 no s贸lo de c谩ncer de su cuerpo, sino tambi茅n del c谩ncer de su alma. Se arrepinti贸 y comulg贸 al d铆a siguiente.

Cuando la vi comulgar con tanta alegr铆a y l谩grimas de felicidad en su rostro, record茅 el regreso del hijo pr贸digo que come el becerro cebado que su padre le hab铆a hecho matar.Ella regres贸 al prost铆bulo para testificar a sus compa帽eras con l谩grimas en los ojos:鈥 No vengo a decirles que dejen esta vida. S贸lo quiero hablarles de mi amigo Jes煤s que me rescat贸 y cambi贸 mi vida.Les cont贸 su curaci贸n y conversi贸n.Luego pidi贸 permiso para hacer un grupo de oraci贸n en el mismo prost铆bulo.Y todos los lunes se cerraban las puertas al pecado y se abr铆a el coraz贸n a Jes煤s. Hab铆a oraci贸n, lectura de la Palabra y cantos.El Se帽or no termin贸 all铆 su obra.Despu茅s de un a帽o se organiz贸 un retiro para 47 prostitutas de la ciudad.Hubo arrepentimiento, conversi贸n y confesiones.27 dejaron su antigua vida, y seg煤n informes recientes, 21 han perseverado en el camino del Se帽or. Algunas hasta se han vuelto catequistas.Seg煤n estad铆sticas, en Nagua hab铆a unas 500 casas de prostituci贸n. M谩s de un 80% cerr贸 sus puertas.No todas se convirtieron pero s铆 todas fueron alcanzadas por el mensaje de Jes煤s vivo.

Incluso varias de estas casas que estaban al servicio del pecado y el ego铆smo, se convirtieron en casas para grupos de oraci贸n.

Fue tan notorio el cambio que llegaron a decir;

鈥淣agua era la ciudad de la prostituci贸n, pero ahora es la ciudad de la oraci贸n鈥

Hoy d铆a no hay calle en Nagua sin grupo de oraci贸n.Hay muchos que niegan los carismas, diciendo que no tienen importancia.Simplemente les recuerdo que Nagua fue sacudida por el Evangelio y cambi贸 su fama de 鈥渓a ciudad de la prostituci贸n鈥 gracias a un retiro de prostitutas.Este retiro se llev贸 a cabo por una mujer que, como Mar铆a Magdalena, sigui贸 a Jes煤s y luego lo testific贸. 驴Por qu茅? Porque fue sanada de c谩ncer.Una humilde curaci贸n f铆sica desencaden贸 una transformaci贸n social.As铆 se instaura el Reino de Dios, a trav茅s de acontecimientos tan peque帽os y sencillos que, como granos de mostaza, al germinar dan fruto abundante.

UN INESPERADO CAMBIO DE DESTINO: DE NAGUA A PIMENTEL

Yo estaba muy feliz en Nagua trabajando con los grupos de oraci贸n, m谩s el Esp铆ritu Santo me ten铆a preparada una gran sorpresa.El Padre provincial me pidi贸 suplir temporalmente a un p谩rroco que se iba de vacaciones.Sinceramente me costaba mucho trabajo dejar Nagua.Siempre queremos asegurarnos con lo que tenemos y 茅ste es el gran enemigo para abrirse a las sorpresas del Esp铆ritu.El 10 de junio de 1974 llegu茅 a mi nuevo destino: Pimentel, que es un pueblo simp谩tico, situado en el centro del pa铆s.El pueblo es apenas cruzado por una calle sin pavimentar donde transitan burros y uno que otro autom贸vil o tractor.La Bandera Nacional ondea en la municipalidad es y del otro lado se levanta la parroquia de San Juan Bautista.Cuyo nombre me hizo pensar que mi misi贸n, como la de todo evangelizador, es de ser un precursor que anuncia la venida del Salvador. Al llegar me entrevist茅 con el p谩rroco que ya ten铆a sus maletas hechas.

S贸lo le ped铆 que me diera permiso de organizar un grupito de la Renovaci贸n, porque sin oraci贸n no pod铆a trabajar.

A 茅l no le gustaba, ten铆a miedo. No me lo neg贸 porque yo lo iba a suplir para que se fuera de vacaciones, pero me dijo:鈥 Est谩 bien, haz el grupo, pero sin carismas.鈥 Bueno -le contest茅-, los carismas no los doy yo. Eso viene del Esp铆ritu Santo. Si 茅l quiere dar carismas a tu gente 驴qu茅 puedo hacer yo?鈥 Haz lo que quieras -me contest贸 y se despidi贸.El que no crea que tenemos un Jes煤s vivo que hoy hace maravillas, no le conviene leer lo siguiente, pues le parecer铆a incre铆ble.

INCRE脥BLES CURACIONES EN GRUPOS DE ORACI脫N

Primera reuni贸n

Durante las misas del primer Domingo invit茅 a la gente para una conferencia sobre la Renovaci贸n Carism谩tica, prometi茅ndoles contar el testimonio de mi curaci贸n. Asistieron unas 200 personas.Pero esa gente ten铆a tanta fe que en la noche llevaron un tullido en una camilla. Se le hab铆a roto la columna vertebral y no hab铆a vuelto a caminar desde hac铆a cinco a帽os y medio.Cuando los vi llegar con 茅l en la camilla pens茅 que eran demasiado atrevidos, pero me recordaron a aquellos cuatro que llevaron a su amigo paral铆tico a Jes煤s (Mc 2,1-12).Oramos por 茅l y le pedimos al Se帽or que por el poder de sus santas llagas sanara a este tullido.El hombre comenz贸 a sudar abundantemente y a temblar.Entonces record茅 que cuando el Se帽or me san贸, yo tambi茅n sent铆 mucho calor.As铆 que le orden茅:

鈥 El Se帽or te est谩 sanando. 隆Lev谩ntate en el nombre de Jes煤s!

Le di la mano y 茅l me mir贸 muy sorprendido. Con mucho esfuerzo se levant贸 y comenz贸 a andar lentamente.鈥 隆Sigue caminando en el nombre de Jes煤s -le grit茅- 隆El Se帽or te est谩 sanando!El daba un paso y otro paso. Lleg贸 hasta el Sagrario y, llorando, daba gracias a Dios.Todo el mundo alababa al Se帽or mientras el curado sal铆a llevando su camilla debajo del brazo.Ese d铆a otras diez personas tambi茅n fueron curadas por el amor de Jesucristo.隆Qu茅 sed tiene la gente de oraci贸n!Se acercan a nosotros para pedirnos que les ense帽emos a orar. Como Jes煤s, debemos ense帽arles orando con ellos.

Segunda reuni贸n

El siguiente mi茅rcoles llegaron m谩s de 3,000 personas.Entonces realizamos la reuni贸n en la calle porque no cab铆amos en la iglesia.Como no se pod铆a hacer asamblea de oraci贸n con tanta gente, prediqu茅 media hora antes de celebrar la Eucarist铆a por los enfermos.Hab铆a all铆 una mujer llamada Mercedes Dom铆nguez. Ten铆a 10 a帽os completamente ciega y durante la oraci贸n por los enfermos sinti贸 un intenso fr铆o en los ojos.

Regres贸 a su casa muy emocionada, diciendo a todo mundo que pod铆a ver un poco. 隆Al d铆a siguiente amaneci贸 completamente sana!

El Se帽or le abri贸 los ojos y ella abri贸 la boca para testificar por todas partes su maravillosa curaci贸n.Esta sanaci贸n impresion贸 mucho a todo el pueblo.

Tercera reuni贸n

Nos fuimos al parque, al aire libre, para celebrar la gloria del Se帽or.Era como cuando Jes煤s llegaba a Cafarnaum o Betsaida.El mismo Jes煤s, vivo, llegaba a nuestro pueblo. El parque parec铆a la Piscina de Bezat谩: llena de enfermos, ciegos, cojos y paral铆ticos, esperando su curaci贸n. (Jn 5,1-3).Esa noche hab铆a m谩s de 7000 personas.Hicimos lo mismo: predicar el amor de Jes煤s; que 茅l est谩 vivo en su Iglesia y sigue actuando con signos y prodigios.Celebramos la misa y de nuevo el Se帽or comenz贸 a sanar enfermos.Era algo casi exagerado. Suced铆a como en las bodas de Cana, que el Se帽or se le pas贸 la mano con el vino: le sobr贸 tanto que se pod铆a organizar otra boda.

Cuando le pedimos algo, 茅l nos da todo porque 茅l no tiene l铆mite en su poder ni en su amor..El no sana s贸lo a dos ni a tres; son cantidades enormes.

La polic铆a estaba muy molesta porque ten铆a que trabajar horas extras tratando de controlar el excesivo tr谩fico en un pueblo tan peque帽o.Entonces los oficiales fueron ante el jefe de polic铆a a pedirle que prohibiera esas reuniones.El jefe abri贸 las manos y les respondi贸 con una sonrisa:

鈥 Yo tambi茅n hubiera querido suspenderlas, pero mi esposa se cur贸 en una reuni贸n de 茅stas鈥

Ella ten铆a doce a帽os enferma y fue tocada por el amor de Dios.Despu茅s de algunos d铆as ambos recibieron el sacramento del matrimonio. 隆Qu茅 maravilloso es el Se帽or!El Se帽or hab铆a previsto todo; en vez de suspender la reuni贸n tuvimos 18 polic铆as extras para dirigir el tr谩fico durante el siguiente mi茅rcoles.

Cuarta reuni贸n

Era el 9 de julio, aniversario de mi regreso a la Rep煤blica Dominicana.Desde las 9 de la ma帽ana llegaban autobuses y camionetas con gente de todo el pa铆s.Hasta los taxistas nos hac铆an propaganda, pues les conven铆a tambi茅n a ellos.Esa tarde hab铆a unas 20,000 personas en oraci贸n. Por tanta gente, nos tuvimos que subir al techo, donde colocamos el altar y las bocinas.驴Saben ustedes c贸mo 鈥渟olucion贸鈥 Dios que la polic铆a quer铆a acabar con las reuniones?

Esa noche cur贸 a un polic铆a que sufr铆a un derrame cerebral que lo ten铆a semiparalizado.

A partir de esto ten铆amos a todos los polic铆as completamente de nuestra parte.En verdad que la forma de terminar Dios con los problemas es mejor que la nuestra.Una se帽ora, conocida por todo el pueblo, que ten铆a 16 a帽os sorda, se cur贸 completamente.Sinti贸 primero un zumbido y luego se dio cuenta que o铆a perfectamente la predicaci贸n.Al d铆a siguiente fue al mercado y un empleado le dijo a otro compa帽ero:鈥 All铆 viene la sorda, vamos a hacerle una broma moviendo nuestra boca, pero sin pronunciar ninguna palabra.Pero ella alcanz贸 a o铆r lo que dec铆an y les contest贸 muy contenta:鈥 No, se帽ores, ya no estoy sorda porque Cristo me san贸 anoche.Aparte de estar curada daba testimonio del poder de Dios.Un hombre que no pod铆a caminar sino que gateaba, tambi茅n se cur贸 en esa ocasi贸n.Hubo derroche de milagros y prodigios. Vimos de todo.Era vivir a todo color, en vivo y directo, lo que cuenta el Evangelio; era Jes煤s resucitado caminando entre nosotros y salvando a su pueblo.

Esa noche hubo m谩s de cien curaciones, seg煤n los testimonios recibidos.

Quinta reuni贸n

La polic铆a calcul贸 en base a los metros cuadrados aquella multitud 隆eran 42,000 personas!Vino gente desde Puerto Rico, Hait铆 y de todas las parroquias del pa铆s.La gente aument贸 tanto, por la simple raz贸n de que el Se帽or Jes煤s no ha cambiado todav铆a su manera de trabajo.

Mientras nosotros buscamos m茅todos pastorales m谩s eficaces y acordes con nuestro tiempo, el Se帽or contin煤a con el suyo: 茅l recorr铆a la Galilea sanando a los enfermos; entonces las multitudes le segu铆an, y 茅l les predicaba la Palabra de salvaci贸n (Lc 6, 1 7-23).

Hoy sigue haciendo lo mismo: sana a los enfermos, la gente se re煤ne por miles y nosotros proclamamos el Reino de Dios. Es sencillamente el Evangelio que se repite.Comenc茅 a asustarme un poco, pues esa pobre gente quer铆a tocarme y que orara por cada uno de ellos. Esa noche me arrancaron todos los botones de mi saco y por poco me aplastan.Otro problema era que las personas que hab铆an viajado todo el d铆a no encontraban alimento en el pueblo y regresaban hambrientos, pero llenos del amor de Dios.Entonces oramos y le pedimos al Se帽or su luz para saber qu茅 deb铆amos hacer con tanta gente.脡l nos hab铆a metido en aquellos problemas, 茅l ten铆a que sacarnos.Durante la oraci贸n nos dio un mensaje en lenguas a trav茅s de Evaristo Guzm谩n. Para que no me quedara duda, a m铆 mismo me dio la interpretaci贸n.

鈥淓vangelicen a mi pueblo, yo quiero un pueblo de alabanza鈥.

No debemos temer las grandes multitudes.El Se帽or nos las manda para que les proclamemos su Palabra de salvaci贸n.Los que temen a los prodigios del Se帽or le est谩n teniendo miedo al Se帽or de los prodigios.

Algunos se admiran de que el Se帽or responda tan pronto a las oraciones. Yo les digo que lo asombroso ser铆a que El, siendo tan bueno, no respondiera.

Un cambio en la estrategia

驴Qu茅 pensaba Mons. Antonio Flores, Obispo de la Vega, de todo esto?脡l estaba abierto, pero inquieto ante tanta publicidad de la prensa, la radio y la televisi贸n.Fui a visitarlo y lo encontr茅 en la capilla. Oramos juntos y estuvimos de acuerdo en dividir la inmensa asamblea en peque帽os grupos como lo hab铆amos hecho antes en Nagua.Yo regres茅 feliz porque el Esp铆ritu Santo, el Obispo y yo est谩bamos en completo acuerdo para dividir aquel grupo.

Comenzaba entonces otro tipo de trabajo; m谩s a fondo y m谩s delicado: formar a los responsables de los peque帽os grupos de oraci贸n.

Tuvimos un retiro el fin de semana con los m谩s comprometidos.Les explicamos lo que es la reuni贸n de oraci贸n, la Renovaci贸n Carism谩tica, el Bautismo en el Esp铆ritu Santo y los carismas鈥 y los encomendamos a la gracia de Dios (Hech 20,32).Tres d铆as despu茅s ellos estaban coordinando m谩s de 45 grupos en distintos lugares de la parroquia.

Hab铆a grupos abajo de los 谩rboles, en la iglesia, en las casas y por todos lados. Toda la ciudad se hab铆a convertido en Casa de oraci贸n.

Para que la gente tuviera fija la vista en Jes煤s y no en hombre alguno, esa noche yo me iba lejos de la parroquia. Sin embargo, el Se帽or se quedaba y segu铆a curando a los enfermos.En una visita que hicimos en 1984 nos regalaron un cuaderno donde est谩n anotados 224 testimonios de curaciones, realizadas en el grupo que se reun铆a en la casa de Guara Rosario en la calle Col贸n.Simplemente en la reuni贸n del 13 de noviembre de 1975 dan 22 testimonios de curaciones.Poco despu茅s dejaron de consignarlos por escrito porque 鈥測a eran demasiados鈥.

EL DOMINGO DE RAMOS DEL MINISTERIO DEL PADRE EMILIANO

El Se帽or entr贸 triunfalmente no s贸lo en el peque帽o pueblo de Pimentel, sino en el pa铆s entero y m谩s all谩 de sus fronteras.El Se帽or entr贸 en los medios de comunicaci贸n curando a la madre de un locutor de televisi贸n. Este locutor se encarg贸 de testificar el milagro delante de las c谩maras.Tambi茅n el Se帽or lleg贸 hasta la C谩mara de Diputados curando del cuello a una diputada en la Asamblea Nacional.M谩s tarde me di cuenta de que los editores de la revista francesa 鈥淚I est vivant鈥 le escribieron al Obispo pregunt谩ndole sobre la autenticidad de lo acaecido en Pimentel:El Se帽or Obispo respondi贸 a su carta el 1 5 de octubre de 1975 diciendo textualmente:鈥淓l testimonio del Padre Emiliano Tardif M.S.C. es aut茅ntico鈥.Esta carta fue publicada en dicha revista en el n煤mero 6-7.

Esos d铆as era como estar en la cumbre del Tabor contemplando la gloria del Se帽or. Era compartir con Jes煤s aquello que le dijo su Padre:tu eres mi hijo muy amado en quien yo tengo mis complacencias.

El 16 de julio el Se帽or nos previno en profec铆a, anunci谩ndonos que ser铆amos atacados, y ridiculizados, pero que no deber铆amos temer, pues 茅l ya hab铆a vencido al mundo.

Pasaron tres meses y el p谩rroco que estaba de vacaciones regres贸. Se sorprendi贸 con todo lo que encontr贸 y lo que la gente contaba. Todo era tan extraordinario que no pod铆a creerlo.El Se帽or hab铆a visitado su pueblo suscitando una fuerza salvadora en su parroquia, haciendo misericordia con los suyos, encendiendo una luz en medio de las tinieblas.Era el Domingo de Ramos en el que el Se帽or entraba triunfal a su pueblo.

LA SEMANA SANTA DEL MINISTERIO DEL PADRE EMILIANO

Todav铆a no despert谩bamos del vino embriagador de su amor cuando unas negras nubes surcaron los cielos. De pronto todo se oscureci贸 y se ocult贸 el sol.Aunque yo sab铆a que el Se帽or estaba conmigo, los vientos de tempestad comenzaron a soplar furibundos.

El secretario de Salud me acus贸 por la televisi贸n de abusar de la ignorancia del pueblo, haci茅ndolo creer que sanaba.

Dijo que yo era un charlat谩n y que enga帽aba al pueblo; que por qu茅 no me iba a hacer lo mismo a un pa铆s desarrollado, como Canad谩.Otros me atacaron diciendo que, como extranjero, yo no conoc铆a al pueblo y que todas esas curaciones y milagros llevar铆an al pueblo a la brujer铆a y al espiritismo.Yo les contest茅 que en verdad yo no conoc铆a tanto al pueblo pero s铆 conoc铆a bien a Jes煤s y 茅l jam谩s nos lleva al espiritismo o a la brujer铆a.Por radio, prensa y televisi贸n hubo muchos ataques. En pocos d铆as yo era un brujo y un mentiroso. Porque cre铆a y proclamaba que Jes煤s estaba vivo, salvaba y curaba a su pueblo, dec铆an que estaba loco, que era un fan谩tico y otras cosas m谩s.En menos de 24 horas la prensa que antes me admiraba ahora luchaba en contra m铆a.Entonces comprend铆 que fr谩gil es la fama que el mundo ofrece y qu茅 locura es buscar la opini贸n de los dem谩s.En unas cuantas horas se viene abajo la espuma de la gloria.Pero mi confianza estaba en Jes煤s, que es el mismo, ayer, hoy y siempre.

Unos que se dec铆an psic贸logos vinieron a decirme que era natural y que no hab铆a nada de milagroso en que sucedieran tales curaciones.

Que todo era debido al contagio de masas y a histeria colectiva. Simplemente les contest茅 que entonces me parec铆a una gran injusticia que, sabiendo tanto de esto, ellos no organizaran reuniones cada tarde para curar a todos los enfermos del pa铆s.Otros nos acusaban de emocionalistas. Yo les respond铆a que el emocionalismo es buscar la emoci贸n por la emoci贸n, y nosotros busc谩bamos al Se帽or, lo cual era siempre emocionante.Otros atacaban la inmadurez de la gente diciendo toda esa multitud s贸lo viene por curiosidad y por los milagros de curaci贸n.Yo les contestaba.驴Qu茅 importa la raz贸n por la que ellos vienen? Lo importante es que est茅n aqu铆 para que los evangelicemos.Tanto me preguntaron si no me estaba volviendo loco que un d铆a les contest茅.鈥 Yo tambi茅n estoy pregunt谩ndomelo, pues ahora ya no s茅 hablar sino de mi Se帽or Jesucristo.

Los p谩rrocos vecinos tambi茅n se pusieron celosos..Un grupo del clero pidi贸 que mi Provincial me sacara del pa铆s porque con esas tonter铆as yo iba a destruir la estructura de la Pastoral.

Yo les contest茅 que Jes煤s no hab铆a sido enviado a salvar las estructuras pastorales sino a salvar a su pueblo y que eso era lo 煤nico que 茅l estaba haciendo en medio de nosotros.Me acusaban que yo estaba vaciando las parroquias, pero yo no invitaba a nadie. Yo solamente proclamaba el Evangelio.Un sacerdote me dec铆a que est谩bamos exagerando y que era necesario ir m谩s despacio.Su argumento era as铆:鈥 Si t煤 me hablaras de dos o tres curaciones tal vez yo podr铆a comenzar a creer. Pero ustedes los carism谩ticos est谩n locos, hablan de tantos milagros鈥s que t煤 no conoces realmente a Jes煤s - le dije.鈥 S铆 -me contest贸- pero en el santuario de Lourdes tienen un Centro M茅dico donde estudian las curaciones y dicen que hay muy pocas curaciones milagrosas.En cambio, ustedes鈥︹ Pero - yo le contest茅- el criterio de nuestra fe no es el Centro M茅dico de Lourdes, sino el evangelio y 茅ste habla de tantos milagros鈥San Marcos, que es el m谩s antiguo de los cuatro evangelistas, nos relata 18 milagros y curaciones de Jes煤s en 16 cap铆tulos. Si quit谩ramos los signos de poder del Evangelio de Marcos nos quedar铆a una o dos p谩ginas.Hay muchos que por haber eliminado este aspecto tienen un Evangelio mutilado, pobre, reducido a doctrina y teor铆as.Me atacaron tanto de todos los frentes, hasta de los que se supon铆a estaban del lado de Jes煤s, que tuve que sacar un art铆culo en la revista 鈥淎migo del Hogar鈥 en agosto de 1975.Se titulaba: 鈥淟A CULPA ES DE CRISTO鈥. Entre otras cosas, dec铆a lo siguiente.

Ante los riesgos reales de caer en el fanatismo por lo milagro颅so, incurrimos en el extremo contrario, a veces m谩s grave que el primero: olvidar que Dios es el maestro de lo imposible.

La curaci贸n es realmente la respuesta a una oraci贸n de fe, como lo vemos tantas veces en el Evangelio.

Esta oraci贸n puede ser del enfermo o de los que lo acompa帽an, de la comunidad o de una persona鈥.

Jes煤s es el mismo ayer, hoy y siempre.脡l es el Se帽or de la historia y act煤a como bien le place sin preguntarnos ni pedirnos nuestro parecer o permiso para realizar sus prodigios驴Qui茅nes somos entonces para oponernos o tratar de limitar la obra de nuestro Dios?Estamos convencidos de que 脡l no se opone a la medicina.Lo que sucede muchas veces es que existen miles de personas que no tienen dinero para pagar al m茅dico, la cl铆nica ni los medicamentos.驴Qu茅 de extra帽o tiene que nuestro Dios se ocupe de los pobres y que El personalmente los atienda?Al poco tiempo me di cuenta de un doble error que hab铆a cometido en ese art铆culo.Comet铆 la torpeza de demostrar las sanaciones, d谩ndoles nombres y direcciones de las personas que hab铆an sido curadas, pensando que era la evidencia de los hechos y no la gracia de la fe la que trasformar铆a sus corazones.Les di la se帽al del cielo que ped铆an y no se convirtieron porque las se帽ales son s贸lo se帽ales.La fe es lo que nos hace reconocer lo que ellas significan, que Dios ama a los hombres, que Cristo est谩 vivo y que la Iglesia tiene el poder del Esp铆ritu Santo para resucitar a los muertos.El Se帽or me hizo recapacitar y darme cuenta que no deb铆a de颅fenderme de los ataques como 茅l tampoco se defendi贸 de quienes lo acusaban.

Si yo me defend铆a con mis medios y argumentos no le permit铆a que El fuera mi defensor con sus medios y argumentos.

Por otro lado, defenderme inclu铆a renunciar a la purificaci贸n que el Se帽or quer铆a hacer en mi vida.A trav茅s de tanto ataque e incomprensi贸n, el Se帽or quer铆a moldearnos a la imagen de su Hijo, pasando por la noche del Calvario para llegar a la gloria de la resurrecci贸n.El tiempo me ha convencido de que son m谩s peligrosas las adulaciones que las cr铆ticas.Inconscientemente nos podemos olvidar que somos simples vasos de barro, pero el Se帽or se encarga de record谩rnoslo mediante la cruz de la incomprensi贸n.Los ataques fueron tan violentos y continuos que a veces yo pensaba que ya no resist铆a.Por todas partes me acorralaban. Yo mismo me sent铆a solo en un camino nuevo.Entonces ped铆 a una hermana muy llena de Dios que rezara por m铆. Ella lo hizo y me dio una profec铆a que me reconfort贸.El Se帽or me dijo a trav茅s de ella:

鈥淒espu茅s de haber saboreado la alegr铆a del Domingo de Ramos 驴no te parece normal probar algo de Semana Santa?鈥

Esta palabra me san贸 interiormente.Desde entonces veo los problemas de manera distinta y en completa paz. Cuando las cosas van bien, digo: 鈥渆stamos en Domingo de Ramos鈥.Si hay dificultades, simplemente afirmo, 鈥渆stamos en la Semana Santa鈥.De todos modos, la Pascua no est谩 lejos. Gloria a Dios.Nuestro pueblo estaba dormido en un letargo de pasividad. Vino el Se帽or y sacudi贸 todo.La gente iba a consultar a los sacerdotes para preguntarles por estas cosas. Entonces ellos ten铆an que leer e informarse para dar respuestas adecuadas.Hasta la Comisi贸n Episcopal se reuni贸 para dar una declaraci贸n. Esto era muy importante para m铆.Yo estaba cierto que la obra era de Dios, pero necesitaba el discernimiento de los Obispos. Para m铆 ellos eran la voz de Dios. Publicaron una declaraci贸n titulada:

鈥淓l Papa aprueba y estimula las reuniones de oraci贸n carism谩ticas鈥.

Luego, como subt铆tulo, dec铆a: Monse帽or Pep茅n (Secretario Nacional del Episcopado) aprueba la obra del padre Tardif.Cuando yo lo le铆 me dio gusto, pero tambi茅n me dio risa, y dije: 鈥渓a obra no es m铆a鈥︹Como san Jos茅, yo estaba seguro que esa vida que hab铆a germinado en el seno de la Iglesia no era m铆a.

SE INTERNACIONALIZA EL MINISTERIO DEL PADRE EMILIANO

Sin saber c贸mo ni por qu茅, recib铆 una invitaci贸n de Mons. Carlos Talavera para predicar un retiro sacerdotal en Guadalajara, M茅xico. De all铆 han venido surgiendo otras invitaciones para proclamar las maravillas del Se帽or en otros pa铆ses de Am茅rica Latina.Comienzo a vislumbrar que se avecina una era gloriosa para la Iglesia. Creo que ha llegado el tiempo de predicar en los terrados, es decir, fuera de los recintos sagrados, porque la gente ya no cabe en nuestros templos.

El Se帽or nos lleva hasta los confines de la tierra para dar testimonio de que 茅l est谩 vivo.

Despu茅s de un viaje a Panam谩 volv铆 a mis tareas parroquiales.Al d铆a siguiente me prepar茅 para visitar una comunidad perdida en la monta帽a. El viaje lo ten铆a que hacer en burro.Mientras caminaba lentamente mi asno, iba pensando. 隆Qu茅 maravillosos son los caminos de Dios! En avi贸n o en borrico siempre somos sus mensajeros.El Se帽or prendi贸 la mecha y ahora es un fuego que nadie puede extinguir.Es tambi茅n un r铆o de Agua Viva que est谩 inundando la Iglesia, purific谩ndola, renov谩ndola y santific谩ndola.Numerosas parejas que viv铆an en concubinato tomaron conciencia de que no pod铆an seguir viviendo as铆.Descubriendo la importancia del sacramento se han preparado seriamente para recibirlo y vivirlo.En un a帽o celebramos 306 matrimonios, cifra inusitada en otros tiempos.El mayor milagro de todos los que he podido presenciar en estos a帽os es que el Se帽or ha provisto de obreros en su vi帽a.En Pentecost茅s de 1976 茅ramos 120 catequistas pidiendo una nueva efusi贸n del Esp铆ritu sobre todos nosotros.El Esp铆ritu ya no era s贸lo un don para gozarlo en lo profundo del coraz贸n sino especialmente una fuerza para anunciar al mundo que Cristo vive y da vida a los que creen en su nombre.He comenzado a recibir cartas de Francia, Sudam茅rica y Filipinas. Otros me escriben desde pa铆ses que desconozco d贸nde quedan en el mapa; a veces recibo correspondencia en idiomas y signos que no entiendo. Como no comprendo lo que dicen, simplemente pongo en manos del Se帽or estas cartas y le pido que como El s铆 las entiende, las conteste por favor.No recuerdo haber tenido nunca tan buena salud como ahora. Como de todo, duermo bien, trabajo mucho y me siento perfectamente.El Se帽or me ha devuelto la salud completa y yo se la entrego al servicio de la evangelizaci贸n de su pueblo.

Sin embargo, creo que el don m谩s grande que El me ha dado es el de la alegr铆a.

Soy feliz tiempo completo. Nunca hab铆a vivido mi sacerdocio tan plenamente como ahora.Fuentes: Jes煤s est谩 vivo, escrito por el Padre Emiliano Tardif en 1986

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