M谩s de 3 mil religiosos y monjas dejan la vida consagrada cada a帽o.
El arzobispo Rodr铆guez Corballo, secretario del dicasterio vaticano responsable de los religiosos inform贸 durante un congreso que m谩s de 3.000 religiosos y religiosas han abandonan cada a帽o la vida consagrada.
Francesco Joao Braz de Aviz  y Jose Rodriguez Carballo con Francisco

En un art铆culo en L鈥橭sservatore Romano, el prelado hace una interesante reflexi贸n e interpretaci贸n de las cifras, sus motivos y las cosecuencias. Muy 煤til para quienes quieran comprender lo que sucede con las vocaciones religiosas. Publicamos el texto 铆ntegro.El dicasterio, dijo el franciscano en un texto publicado esta semana por 鈥淟鈥橭sservatore Romano鈥 (titulado 鈥溌緾risis de las vocaciones religiosas? Es culpa del 芦zapping禄鈥), ha dado 11.805 dispensas en 5 a帽os: indultos para dejar el instituto, decretos de renuncia, secularizaciones 鈥渁d experimentum鈥...Se trata de un promedio anual de 2.361 dispensas. La Congregaci贸n para el Clero, en el mismo periodo, ha dado 1.188 dispensas de las obligaciones sacerdotales y 130 de las obligaciones del diaconato. Todos son religiosos, por lo que, al a帽o, representan un promedio de 376,6. Sumando estos datos con los antes citados, surge que en 5 a帽os han abandonado la vida religiosa 13.123 religiosos o religiosas, es decir 2.624,6 cada a帽o.Adem谩s hay que considerar todos los casos de los que se ocupa la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe. Seg煤n un c谩lculo aproximado, pero bastante seguro, se habla de m谩s de 3.000 religiosos y religiosas que abandonan cada a帽o la vida consagrada.

鈥淟os n煤meros, evidentemente no son todo 鈥揹ijo el secretario del dicasterio para el Clero鈥, pero ser铆a ingenuo no tenerlos en cuenta鈥.

Rodr铆guez Carballo inaugur贸 en compa帽铆a de su superior, el cardenal brasile帽o Joao Braz de Aviz, el encuentro titulado 鈥淔idelidad y perseverancia vocacional en una cultura de lo provisional鈥 en el Antonianum de Roma.

鈥淐uando se trata de identificar la causa o de proponer orientaciones, creo que es necesario hacer una radiograf铆a, aunque breve y limitada, de la sociedad de la que provienen nuestros j贸venes, los j贸venes que se dirigen a nosotros, as铆 como de las fraternidades que los acogen鈥, afirm贸 Rodr铆guez Carballo.

鈥淰ivimos en un tiempo que podemos definir como el tiempo del 鈥渮apping鈥. 鈥淶apping鈥, literalmente, quiere decir pasar de un canal a otro, gracias al control, sin detenerse en ninguno de ellos. Simb贸licamente, 鈥渮apping鈥 significa no asumir compromisos a largo plazo, pasar de un experimento a otro, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. En un mundo en el que todo es f谩cil, no hay lugar para el sacrificio ni para la renuncia u otros valores semejantes. En cambio, estos est谩n presentes en la elecci贸n vocacional que exige, por lo tanto, ir en contra de la corriente, como la vocaci贸n a la vida consagrada鈥.

ART脥CULO COMPLETO PUBLICADO EN L鈥橭SSERVATORE ROMANO

El Arzobispo Jos茅 Rodr铆guez Carballo, Secretario de la Congregaci贸n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost贸lica, hace referencia a la actual crisis de la vida religiosa y consagrada, y sus verdaderas causas.Desde hace tiempo se habla de 鈥渃risis鈥 en la y de la vida religiosa y consagrada. Y para justificar este diagn贸stico frecuentemente se recurre al n煤mero de los abandonos, que agudiza la ya de por s铆 alarmante disminuci贸n de vocaciones que golpea a un gran n煤mero de institutos y que, si contin煤a as铆, pone en serio peligro la supervivencia de algunos de ellos. No entro aqu铆 en el debate acerca del car谩cter positivo o no de la 鈥渃risis鈥 de la que se habla. Es cierto, sin embargo, que, teniendo en cuenta el n煤mero de los abandonos y que la mayor铆a de ellos tiene lugar en edad relativamente joven, dicho fen贸meno es preocupante. Por otra parte, considerando el hecho de que la hemorragia contin煤a y no parece detenerse, los abandonos son ciertamente s铆ntoma de una crisis m谩s amplia en la vida religiosa y consagrada, y la cuestionan, por lo menos en la forma concreta en que es vivida.Por todo esto, si bien es cierto que no podemos dejarnos obsesionar por el tema 鈥 toda obsesi贸n es negativa-, es tambi茅n cierto que frente al problema no podemos 鈥渕irar para otro lado鈥 o 鈥渆sconder la cabeza鈥. Por otra parte, si bien es cierto, tambi茅n, que son muchos los factores socioculturales que influyen en el fen贸meno de los abandonos, es tambi茅n cierto que no son la 煤nica causa y que no podemos referirnos s贸lo a ellos para tranquilizarnos y para explicar este fen贸meno, hasta ver como 鈥渘ormal鈥 lo que no lo es.No es f谩cil conocer con precisi贸n el n煤mero de los que abandonan cada a帽o la vida religiosa y consagrada, tambi茅n porque hay pr谩cticas que van a la Congregaci贸n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost贸lica, otras que son llevadas por la Congregaci贸n para el Clero, y otras que terminan en la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe. En todo caso, las cifras de las que disponemos son consistentes, como se puede ver por los datos que nos son ofrecidos por las primeras dos Congregaciones.Nuestro dicasterio, en cinco a帽os (2008-2012), ha dado 11.805 dispensas: indultos para dejar el instituto, decretos de dimisi贸n, secularizaciones ad experimentum y secularizaciones para incardinarse en una di贸cesis. Se trata de una media anual de 2361 dispensas.La Congregaci贸n para el Clero, en los mismos a帽os, ha dado 1188 dispensas de las obligaciones sacerdotes y 130 dispensas de las obligaciones del diaconado. Son todos religiosos: esto da una media anual de 367,7. Sumando estos datos con los otros, tenemos lo que sigue: han dejado la vida religiosa 13.123 religiosos o religiosas, en 5 a帽os, con una media anual de 2624,6. Esto quiere decir 2,54 cada 1000 religiosos. A estos habr铆a que agregar todos los casos tratados por la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe.Seg煤n un c谩lculo aproximado pero bastante seguro, esto quiere decir que m谩s de 3000 religiosos o religiosas han dejado cada a帽o la vida consagrada. En el c贸mputo no han sido insertados los miembros de las sociedades de vida apost贸lica que han abandonado su congregaci贸n, ni los de votos temporales.Ciertamente los n煤meros no son todo, pero ser铆a de ingenuos no tenerlos en cuenta.Antes de indicar algunas de las causas de los abandonos, creo que es oportuno decir que es casi imposible relevar con exactitud tales causas. 驴El motivo? Es muy sencillo: no tenemos datos totalmente confiables. A veces, una cosa es lo que se escribe, otra cosa es lo que se vive. Adem谩s, en muchos casos lo que dicen los documentos, de los que se dispone al final de un procedimiento, no necesariamente coincide con la causa real de los abandonos. Sin embargo, de la documentaci贸n que posee nuestro dicasterio se pueden identificar las siguientes causas.Ausencia de la vida espiritual 鈥 oraci贸n personal, oraci贸n comunitaria, vida sacramental 颅 -, que conduce, muchas veces, a apuntar exclusivamente a las actividades de apostolado, para as铆 poder seguir adelante o para encontrar subterfugios. Muy a menudo esta falta de vida espiritual desemboca en una profunda crisis de fe, para muchos la m谩s profunda crisis de la vida religiosa y consagrada y de la misma vida de la Iglesia. Esto hace que los votos ya no tengan sentido 鈥 en general, antes del abandono hay graves y continuas culpas contra ellos 鈥 y ni siquiera la misma vida consagrada. En estos casos, obviamente, el abandono y la salida 鈥渘ormal鈥 es m谩s l贸gica.P茅rdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y, en algunos casos, a la misma Iglesia. En el origen de muchos abandonos hay una desafecci贸n a la vida comunitaria que se manifiesta: en la cr铆tica sistem谩tica a los miembros de la propia comunidad o del instituto, particularmente a la autoridad, que produce una gran insatisfacci贸n; en la escasa participaci贸n en los momentos comunitarios o en las iniciativas de la comunidad, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida comunitaria y las exigencias del individuo y del apostolado que lleva a cabo; en buscar fuera lo que no se encuentra en casa鈥os problemas m谩s comunes en la vida fraterna en comunidad, seg煤n la documentaci贸n a nuestra disposici贸n, son: problemas de relaci贸n interpersonal, incomprensiones, falta de di谩logo y de aut茅ntica comunicaci贸n, incapacidad ps铆quica de vivir las exigencias de vida fraterna en comunidad, incapacidad de resolver los conflictos鈥n lo que respecta a la p茅rdida de sentido de pertenencia a la Iglesia, a veces es dada por la falta de verdadera comuni贸n con ella y se manifiesta, entre otras cosas, en el no compartir la ense帽anza de la Iglesia sobre temas espec铆ficos como el sacerdocio a las mujeres y la moral sexual.Todo esto termina con la p茅rdida del sentido de pertenencia a la instituci贸n, ll谩mese comunidad local, instituto religiosa o Iglesia, que es considerada s贸lo en cuanto puede servir los propios intereses: por ejemplo, la casa religiosa, muchas veces, es considerada como 鈥渉otel鈥 o una simple 鈥渞esidencia鈥. La falta de sentido de pertenencia lleva, a menudo, tambi茅n a abandonar f铆sicamente la comunidad, sin ning煤n permiso.Siempre me ha impresionado ver religiosos que abandonan la vida religiosa o consagrada con toda naturalidad, incluso despu茅s de muchos a帽os, sin que esto suponga ning煤n drama. Es claro que no dejan nada, porque su coraz贸n estaba en otra parte.Problemas afectivos. Aqu铆 la problem谩tica es muy amplia: va desde el enamoramiento, que se concluye con el matrimonio, a la violaci贸n del voto de castidad, sea con repetidos actos de homosexualidad 鈥 m谩s en los hombres, pero igualmente presente, m谩s de lo que se piensa, entre las mujeres -, sea con relaciones heterosexuales, m谩s o menos frecuentes. Otras veces los problemas afectivos tienen una clara repercusi贸n en la vida fraterna en comunidad, porque conciernen al mundo de las relaciones, provocando continuos conflictos que terminan por hacer invivible la comunidad. Finalmente, los problemas afectivos pueden ser tales que se llegue a la convicci贸n de no poder vivir la castidad y se decide, tambi茅n por motivos de coherencia, abandonar la vida consagrada.Cuando se trata de identificar las causas o de proponer orientaciones, pienso que es necesario hacer una radiograf铆a, aunque breve y limitada, de la sociedad de la que provienen nuestros j贸venes, los j贸venes que se dirigen a nosotros, as铆 como las fraternidades que los acogen.Lo primero evidente a todos es que estamos en un mundo en profunda transformaci贸n. Se trata de un cambio que trae consigo el paso de la modernidad a la post-modernidad. Vivimos en un tiempo caracterizado por cambios culturales imprevisibles: nuevas culturas y sub-culturas, nuevos s铆mbolos, nuevos estilos de vida y nuevos valores. Todo ocurre a una velocidad vertiginosa.Las certezas y los esquemas interpretativos globales y totalizantes que caracterizaban la era moderna han dejado lugar a la complejidad, a la pluralidad, a la contraposici贸n de modelos de vida y a comportamientos 茅ticos que se han mezclado entre ellos de modo desordenado y contradictorio: son todas caracter铆sticas de la era moderna.Mientras en la modernidad exist铆a la plausibilidad de un proyecto global, de una idea matriz, de un 鈥渘orte鈥 como faro de comportamiento, el momento actual est谩 caracterizado por la incerteza, por la duda, por el replegarse en lo cotidiano y en lo emocional. As铆 se vuelve dif铆cil distinguir aquello que es esencial de lo que es secundario y accidental.Esto produce en muchos: desorientaci贸n frente a una realidad que se presenta de tal modo compleja que no se puede percibir; incerteza a causa de la falta de certezas sobre las cuales anclar la propia vida; inseguridad por la falta de referencias seguras. Todo se une a una gran desilusi贸n frente a las preguntas existenciales, consideradas in煤tiles, ya que todo es posible y lo que hoy es, ma帽ana deja de ser.Nuestro tiempo es tambi茅n un tiempo de mercado. Todo es medido y valorado seg煤n la utilidad y la rentabilidad, tambi茅n las personas. Estas, en t茅rminos de mercado, valen lo que producen y valen en cuanto son 煤tiles. Su valor oscila, por lo tanto, en base a la demanda. Tal concepci贸n mercantilista de la persona llega a privilegiar el hacer, la utilidad, e incluso la apariencia sobre el ser.Vivimos, tambi茅n, en un tiempo que podemos definir el tiempo del zapping. Zapping, literalmente, quiere decir: pasar de un canal a otro, sirvi茅ndose del control remoto, sin detenerse en ninguno. Simb贸licamente, zapping significa no asumir compromisos a largo plazo, pasar de un experimento a otro, sin hacer ninguna experiencia que marque la vida. En un mundo donde todo est谩 facilitado, no hay lugar para el sacrificio, ni para la renuncia, ni para otros valores similares. En cambios, estos est谩n presentes en la opci贸n vocacional que exige, por lo tanto, ir contracorriente, como es la vocaci贸n a la vida consagrada.Finalmente, es necesario se帽alar tambi茅n que en el mundo en que vivimos, y en estrecha conexi贸n con lo que hemos llamado 鈥渕entalidad de mercado鈥, est谩 el dominio del neo-individualismo y la cultura del subjetivismo. El individuo es la medida de todo y todo es visto, medido y valorado en funci贸n de s铆 mismo y de la autorrealizaci贸n. En un mundo as铆, en el que cada uno se siente 煤nico por excelencia, frecuentemente no existe una comunicaci贸n profunda. El hombre actual habla mucho, aparentemente es un gran comunicador, pero en realidad no logra comunicar en profundidad y, en consecuencia, no lograr encontrarse con el otro.Como conclusi贸n de nuestra reflexi贸n nos planteamos la pregunta: en una sociedad como la nuestra, 驴es posible permanecer fieles a una opci贸n de vida que est谩 llamada a ser definitiva e irrevocable?La respuesta me parece sencilla si tenemos en cuenta a muchos consagrados que viven alegremente la fidelidad a los compromisos asumidos en su profesi贸n. De todos modos, para prevenir los abandonos, sin la ilusi贸n de poder evitarlos totalmente, creo necesario lo que sigue.Que la vida consagrada y religiosa ponga en el centro una renovada experiencia del Dios uno y trino y considere esta experiencia como su estructura fundamental. Lo esencial de la vida consagrada y religiosa es quaerere Deum, buscar a Dios, vivir en Dios.Que la opci贸n por el Dios viviente (cfr. Juan 20, 17) no se viva en el encerrarse en un misticismo separado de todo y de todos, sino que lleve a los consagrados a participar en el dinamismo trinitario ad intra y ad extra. La participaci贸n en el dinamismo trinitario ad intra supone relaci贸n de comuni贸n con los otros y lleva consigo el don de s铆 mismo a los dem谩s. Por otra parte, vivir el dinamismo trinitario ad extra implica vivir cr铆ticamente y prof茅ticamente en el seno de la sociedad.Que haya una decisi贸n clara de anteponer la calidad evang茅lica de vida al n煤mero de miembros o al mantenimiento de las obras.Que en la cura pastoral de las vocaciones se presente la vida consagrada y religiosa en toda su radicalidad evang茅lica y se haga un discernimiento en consonancia con dichas exigencias.Que durante la formaci贸n inicial se asegure un acompa帽amiento personalizado y no se hagan 鈥渄escuentos鈥 en las exigencias de una vida consagrada que sea evang茅licamente significativa.Que entre la pastoral vocacional, formaci贸n inicial y permanente, haya continuidad y coherencia.Que durante los primeros a帽os de profesi贸n solemne se asegure un adecuado acompa帽amiento personalizado.Un bello proverbio oriental dice: 鈥淓l ojo ve s贸lo la arena, pero el coraz贸n iluminado puede entrever el fin del desierto y la tierra f茅rtil鈥. Miremos con el coraz贸n. Tal vez podremos ver aquello que otros no ven.Fuentes: L鈥橭sservatore Romano, La Buhardilla de Jer贸nimo, Vatican Insider, Signos de estos Tiempos

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