Con lo que esta sucediendo en Irak y Siria con los cristianos quiz谩s comprendamos mejor el esp铆ritu de las Cruzadas.
Como ahora est谩n comenzando de nuevo, los musulmanes hab铆an tomado los territorios de Medio Oriente, y se apoderaron de Tierra Santa. Entonces, la cristiandad lanz贸 las Cruzadas, que fueron expediciones de car谩cter religioso y militar, sostenidas entre 1095 y 1291, emprendidas por los reinos cristianos del Occidente europeo hacia el Medio Oriente con el prop贸sito de liberar los Santos Lugares de la dominaci贸n mahometana.
rutas de las cruzadas

Quien siga s贸lo con mediana atenci贸n lo que est谩 sucediendo en Siria e Irak podr谩 comprender lo que sucedi贸 hace casi mil a帽os, porque la historia amenaza con repetirse, pero afortunadamente como dice Marx, la primera como tragedia y la segunda como comedia.Lamentablemente las Cruzadas han tenido mala prensa. Algunas veces la historia es la siguiente: la Iglesia Cat贸lica atac贸 la Tierra Santa en 1095 y las relaciones entre cristianos y musulmanes se envenenaron desde entonces.

Esta interpretaci贸n simplista no es s贸lo falsa, sino que no alcanza a percibir la significaci贸n real de las Cruzadas. Ellas reencontraron a Europa con su pasado, ayudaron a sacarla de la llamada Edad Oscura y marcaron el comienzo de una nueva era en la historia de Occidente, la Alta Edad Media, lo que sent贸 las bases para la transformaci贸n de la 茅poca como el Renacimiento y la revoluci贸n cient铆fica.

LOS JUICIOS PEYORATIVOS QUE SUBSISTEN

En su libro 鈥淓l Islam鈥, una de las m谩s consultadas historiadoras de la religi贸n, Karen Armstrong, calific贸 las Cruzadas como

鈥渦n acontecimiento vergonzoso, aunque importante para la historia Occidental鈥.

El peyorativo juicio de la escritora brit谩nica demuestra que las distorsiones sobre las Cruzadas aun persisten. Sin mayor fundamento, aquellas opiniones mediatizadas por los prejuicios sostienen que los cruzados fueron europeos codiciosos de poder y de riquezas, y que invadieron territorios pertenecientes a una cultura avanzada y sofisticada, la isl谩mica.Esta idea fue impuesta, en primer lugar, por el historiador del siglo XVIII, Edward Gibbon. Otro de los estudiosos que tempranamente estableci贸 una serie de errores conceptuales sobre las Cruzadas fue el franc茅s Joseph-Francois Michaud, quien entre los a帽os 1812 y 1822 public贸 su 鈥Histoire des croisades鈥. Seg煤n Michaud, las Cruzadas fueron 鈥渋nstrumentos gloriosos鈥 de proto-imperialismo. Empleando aquellos criterios m谩s bien ideol贸gicos, diversos autores dieron por sentado que las campa帽as de los ej茅rcitos cristianos en el Oriente constituyeron uno de los primeros intentos de colonialismo europeo. Tesis similares han sido continuadas por autores modernos como el tambi茅n ingl茅s Steven Runciman y la mencionada Armstrong.Enumeraremos los juicios err贸neos y prejuiciados m谩s frecuentes.

QUE DURANTE SUS EXPEDICIONES AL LEVANTE LOS CRUZADOS ENFRENTARON A OPOSITORES QUE ERAN CULTURALMENTE SUPERIORES

Esta visi贸n surgi贸 a partir de una imagen rom谩ntica, cultivada por cierta literatura legendaria pero escasamente respetuosa de la historia. Entre los autores que impulsaron dicha visi贸n estaba Walter Scott, quien escribi贸 sus novelas en la primera parte del siglo XIX. En la imaginer铆a del escritor ingl茅s, los cruzados fueron aventureros de escasa educaci贸n, infantiles en sus acciones y particularmente destructivos. Sus incursiones estaban destinadas a agredir a una civilizaci贸n m谩s avanzada que la suya, el Islam.La realidad hist贸rica es distinta. El soci贸logo Rodney Stark manifestaba que la cultura 谩rabe-isl谩mica se edific贸 en una importante medida sobre la base de los conocimientos adquiridos durante las conquistas de pueblos ilustrados como los griegos cristianos, los persas y los hind煤es.

鈥淟a sofisticada civilizaci贸n generalmente atribuida a los musulmanes -nombrada frecuentemente c贸mo 鈥榗ultura 谩rabe鈥- adopt贸, en numerosas de sus facetas, los conocimientos acumulados por los pueblos conquistados, como la civilizaci贸n judeo-cristiana-bizantina, el bagaje adquirido de la astronom铆a persa y los conocimientos matem谩ticos de los hind煤es鈥.

Incluso, tras las invasiones, la cultura isl谩mica continu贸 recibiendo el influjo de los sabios vasallos 鈥渘o-isl谩micos鈥, los denominados 鈥渄himmi鈥.Runciman, reconocido por sus escasas simpat铆as con los ideales cruzados, manifest贸 el siguiente juicio sobre la relaci贸n entre la cultura cristiana bizantina y el naciente Islam:

鈥淟a importancia de Bizancio en la edificaci贸n de la civilizaci贸n isl谩mica fue enorme. Los 谩rabes que salieron del desierto eran personas simples; los educados eran escas铆simos. M谩s bien pose铆an la adustez del n贸mada del desierto (鈥) Aunque dominada por los musulmanes, esta civilizaci贸n, llamada 鈥榖izantina鈥, continu贸 repartiendo el influjo cultural de Bizancio鈥.

Ciertamente el imperio forjado por los mahometanos a partir del siglo VII alcanz贸 un esplendor sorprendente. En notable medida los sabios musulmanes se valieron para sus conocimientos del saber heredado de culturas m谩s antiguas, como la griega, o emplearon el c煤mulo cient铆fico de los 鈥渄himmi鈥, como fue el caso de la medicina, cuyos primeros tratados proced铆an de m茅dicos cristianos alejandrinos.Una de las etapas de mayor desarrollo cultural ocurri贸 bajo el Califato Ab谩sida. Afincados en la estrat茅gica urbe de Bagdad, los Ab谩sidas, cuyo se帽or铆o abarc贸 los siglos VIII al XII, lograron reunir a sabios de diversas culturas y religiones. Destaca en el siglo IX Muhammad al-Khwarizmi, quien estableci贸 los principios del 谩lgebra, un nombre derivado de su libro 鈥淜itab al-Jabr鈥; Al-Hasan Ibn al-Haytham, desarroll贸 la 贸ptica y las primeras nociones te贸ricas sobre la luz; el persa Abu Raihan al-Biruni calcul贸 la circunferencia de la Tierra con casi 1% de error; y en el siglo XI el cirujano Avicena public贸 su 鈥淐anon M茅dico鈥, que sirvi贸 de manual para los m茅dicos tanto de Oriente como de Europa. Fue la 茅poca en que el astr贸nomo Ibn Yunus, el historiador de las religiones Ibn Hazm, el fil贸sofo y poeta jud铆o Avicebr贸n, y el fil贸sofo y pensador de la antig眉edad isl谩mica, el espa帽ol Averroes (1126-1198), estudioso de Arist贸teles, ejercieron un poderoso impacto en Occidente.Sin embargo, aquel valioso intercambio cient铆fico y cultural fue mitig谩ndose con la decadencia de los Ab谩sidas, cuya dinast铆a fue presa de guerras din谩sticas. En el siglo XI el Califa abas铆 solicit贸 ayuda a unas tribus turcas, conocidas como los 鈥淪ely煤cidas鈥, procedentes de Asia Central, quienes conquistaron Bagdad en 1055. Su jefe, llamado Tugril Beg, se proclam贸 鈥淩ey de Oriente y Occidente鈥, finalizando con el clima de relativa tolerancia impuesto por los Ab谩sidas.Tremendamente desconfiados con aquello que no estaba escrito en el Cor谩n, los turcos descuidaron los centros de saber e interrumpieron el intercambio cient铆fico y acad茅mico con las otras culturas, concentr谩ndose en la expansi贸n militar, principalmente hacia Siria, puerta del Asia Menor, Palestina y Constantinopla, el 煤ltimo reducto cristiano. Fue precisamente Tugril Beg quien decret贸 la interrupci贸n del acceso de los peregrinos cristianos a los Santos Lugares, precipitando la acci贸n armada de Occidente.Se hacen coincidir las primeras Cruzadas con una etapa de particular oscurantismo cultural en Europa, una 鈥淓dad Oscura鈥 para la civilizaci贸n. Nada m谩s inexacto. La trayectoria de numerosos cient铆ficos y eruditos medievales parece situarse en las ant铆podas de la postergaci贸n civilizadora que una historia repetitiva y escasamente cr铆tica ha impuesto en nuestro saber cotidiano. Los lustros del primer milenio coinciden con una 茅poca de particular desarrollo cultural y cient铆fico europeo. Estos avances se concretan, entre otros logros, con la fundaci贸n de las universidades y con el notable desarrollo tecnol贸gico, especialmente en 谩reas como la agricultura, la arquitectura y la hidr谩ulica. La estructuraci贸n del comercio y las finanzas aportaron medios para sufragar investigaciones cient铆ficas. Universidades como Bolonia, Padua, Par铆s, Oxford y Praga se transformaron en lugares emblem谩ticos para la cultura. Aquellos centros acad茅micos impart铆an c谩tedras de matem谩ticas, geometr铆a, astronom铆a y teor铆a de la m煤sica, conjuntamente con la l贸gica, la ret贸rica, la gram谩tica, la filosof铆a y la teolog铆a. En el plano human铆stico la historia cultural europea incluye el estudio de antiguos sabios como Arist贸teles, Euclides y Ptolomeo.Gracias a una red de caminos el continente volvi贸 a interconectarse. Gobernantes industriosos y comerciantes emprendedores estimularon la apertura de nuevas rutas que complementaban la navegaci贸n por los r铆os, los canales artificiales y los oc茅anos. Precisamente estas v铆as de comunicaci贸n permitieron que los contingentes cruzados, procedentes de todos los rincones europeos, alcanzaran el Mediterr谩neo para trasladarse hacia el Medio Oriente.A pesar de la fragilidad ocasionada por las hambrunas, las plagas y las guerras, el nivel de vida del pueblo mejor贸 notablemente. El fil贸sofo y matem谩tico Alfred North Whitehead juzgaba que 鈥渓a fe en la posibilidad de los logros cient铆ficos, 铆mpetu que antecedi贸 el desarrollo de la teor铆a cient铆fica moderna, fue un derivativo de la teolog铆a medieval鈥.

QUE LAS CRUZADAS, ANTES QUE A MOTIVACIONES RELIGIOSAS, RESPONDIERON A CAUSAS ECON脫MICAS E IDEOL脫GICAS

Los cruzados habr铆an acudido al Oriente impulsados principalmente por la codicia de tesoros y el hambre de conquistas.Esta visi贸n, sustentada en ideolog铆as antes que en la historia, desmerece las motivaciones religiosas de los cruzados. Un cruzado que respond铆a al llamado de las autoridades de la Iglesia para embarcarse en un peregrinaje epop茅yico hacia el Levante entend铆a plenamente que las posibilidades de perder la vida eran extremas. El peregrino deb铆a dejar sus asuntos en regla, en muchos casos despidi茅ndose para siempre de su familia. Se endeudaba enormemente para costear aquella aventura. Muy contados cruzados lograron retornar con alguna fortuna y con salud a Europa.El historiador ingl茅s Jonathan Riley-Smith presenta argumentos importantes para esclarecer el elevado costo y sacrificio en que incurr铆an los combatientes y sus familias:

鈥淗ay muy pocas evidencias que indiquen que las Cruzadas constituyeron una oportunidad para hallarle un porvenir a aquellos hijos que las propiedades no pod铆an sostener, o para que los caballeros sin tierra consiguiesen feudos en ultramar. Las evidencias m谩s bien destacan las pesadas cargas que tuvieron que afrontar los clanes con el fin de que uno de sus miembros cumplan con sus votos de cruzado (鈥) Se me hace tremendamente dif铆cil creer que la mayor铆a de los cruzados, o por lo menos un n煤mero elevado de caballeros, haya sustentado sus deseos de acudir a la Cruzada en el crudo materialismo. La cuantiosa inversi贸n con el fin de establecer un feudo en un lugar lejano, luego de marchar 2,000 millas hacia el Oriente, habr铆a sido, a todas vistas, una empresa est煤pida鈥.

La mirada del cruzado estaba puesta principalmente en el 鈥渇ruto espiritual鈥, sostiene Thomas F. Madden. Con el servicio de las armas para Dios se buscaba expiar pasadas faltas y pecados. Aquellos que se convert铆an en 鈥渃ruzados鈥 recib铆an la promesa de la indulgencia y del perd贸n para sus culpas. Estaba claro para los mismos cruzados, es importante se帽alarlo, que no bastaba el mero hecho de andar a la Cruzada, sino que era tambi茅n necesario un aut茅ntico esp铆ritu de penitencia y arrepentimiento.

QUE LOS ASENTAMIENTOS CRISTIANOS SURGIDOS EN JERUSAL脡N Y EN PROVINCIAS FUERON 鈥淧ROTO-EXPERIENCIAS COLONIALISTAS鈥, CONSIDER脕NDOSE INCLUSO COMO LA PRIMERA EXPANSI脫N EUROPEA

Considerar como 鈥渃olonias鈥 a los reinos cristianos en Oriente significa asumir una categor铆a hist贸rico-ideol贸gica propia a 茅pocas posteriores. Los dominios que establecieron los europeos en el Medio Oriente respond铆an m谩s que a la constituci贸n de una situaci贸n de dominio econ贸mico o cultural, al sostenimiento de territorios y plazas fuertes que garantizasen la defensa de la ruta a Tierra Santa. Los reinos cristianos del Levante nunca lograron sostenerse por s铆 mismos y tampoco fueron viables militarmente sin el auxilio europeo.Mientras tuvieron vigencia, aquellos reinos debieron ser apoyados desde Occidente por onerosas contribuciones, tanto de soldados como de bienes. Las aportaciones de los estados, de la Iglesia y de los individuos se entend铆an como donaciones para una causa fundamentalmente religiosa, sin esperar retribuci贸n alguna. En un r茅gimen 鈥渃olonialista鈥 la potencia imperialista asume que extraer谩 la mayor renta posible del territorio anexado. Aquello nunca ocurri贸 con las posesiones cristianas del Levante. M谩s bien surgi贸 una peculiar cultura, la del ciudadano y del caballero franco-germ谩nico-oriental, que se desempe帽贸 como un 鈥減uente鈥 entre Oriente y Occidente.

驴CONSTITUYERON LAS CRUZADAS UN EMPE脩O DEFENSIVO?

Podemos entender las Cruzadas como acciones defensivas emprendidas por las naciones cristianas contra el expansionismo isl谩mico. Fueron un empe帽o colectivo, dirigido a recobrar la propiedad cristiana y a defender a la Iglesia y a las naciones occidentales.Los cruzados vieron a los musulmanes asentados en el Oriente como usurpadores de un territorio que pertenec铆a a los cristianos; les parec铆a tambi茅n injusto que impidan las peregrinaciones pac铆ficas a los Santos Lugares. Durante varios siglos las potencias isl谩micas hab铆an intentado conquistar el territorio europeo, consiguiendo su objetivo en regiones como Espa帽a, las provincias Balc谩nicas y Sicilia.Los monarcas y los l铆deres cristianos emprendieron diversas campa帽as con el fin de liberar al Continente del creciente cerco musulm谩n, y reabrir la ruta a Tierra Santa. En esa iniciativa no se debe desmerecer el elemento religioso, que logr贸 generar la unidad de los reinos cat贸licos, aun谩ndolos en un mismo esfuerzo.El derecho a la defensa era una potestad que pose铆a un estado soberano para librar una contienda armada contra el otro, implicando el empleo de la fuerza f铆sica para conservar sus inviolables derechos. Para entender esta realidad se hace necesario acudir a la perspectiva hist贸rica.Desde fines del siglo VII, cuando los musulmanes se apoderaron de Jerusal茅n, no hab铆a ocurrido ninguna ruptura significativa en las comunicaciones entre Oriente y Occidente. Aunque las condiciones de los cristianos orientales en lugares como Siria y Palestina eran paup茅rrimas, nunca se interrumpi贸 el acceso de los peregrinos a los Santos Lugares. Correspondi贸 a Carlomagno, monarca de Occidente, lograr un acuerdo con los embajadores de Haroun al-Raschid, Califa de Bagdad, para que se garantice la condici贸n de vida de los cristianos en Oriente y el paso seguro de los peregrinos a Palestina.En el a帽o 800 Haroun al-Raschid reconoci贸 al Rey franco como 鈥淧rotector del Santo Sepulcro鈥. Bajo aquel t铆tulo, Carlomagno procedi贸 a edificar iglesias y monasterios. Asimismo se enviaban peri贸dicamente limosnas de Occidente a Tierra Santa.En el siglo X, a pesar de las perturbaciones del orden pol铆tico y social en Europa, caballeros, obispos, y abades, actuando por devoci贸n y gusto por la aventura, acostumbraban visitar Jerusal茅n y orar en el Santo Sepulcro sin ser importunados por los mahometanos. En el a帽o 1027, el protectorado fue asumido por los Bizantinos, a cuya diplomacia se debi贸 la edificaci贸n de hospicios para peregrinos. En aquella 茅poca surge el Hospital de San Juan, cuna de la Orden de los Hospitalarios. Esta tregua suscit贸 un nuevo impulso para los peregrinajes, pero el ascenso de los turcos Sely煤cidas, sin embargo, comprometi贸 la seguridad de los peregrinos, e incluso amenaz贸 la independencia del imperio Bizantino y de toda la Cristiandad.En el a帽o 1070 Jerusal茅n pas贸 al dominio turco; en 1091, tras derrotar a los bizantinos y capturar al emperador Di贸genes en la sangrienta batalla de Mantzikert, tanto Siria como casi la totalidad de Asia Menor cayeron bajo el poder turco, interrumpi茅ndose la ruta de los peregrinos a Palestina. Incluso algunas avanzadillas mahometanas lograron cruzar el B贸sforo, azolando los territorios europeos. Tras aquel desenlace los emperadores bizantinos solicitaron ayuda a los Papas. Primeramente Gregorio VII consider贸 una expedici贸n militar, pero correspondi贸 a su sucesor, el Papa Urbano II, convocar a una 鈥渃ruzada鈥 a Oriente con el fin de resistir a los turcos y rescatar el Santo Sepulcro.En el a帽o 1095 Urbano II convoc贸 a un concilio en Clermont-Ferrand, en el reino de Francia, donde proclam贸 la Cruzada. El Papa invoc贸 el derecho a la defensa propia, por el cual una naci贸n injustamente atacada pod铆a protegerse leg铆timamente.De acuerdo a la declaraci贸n de Clermont-Ferrand, los turcos y los 谩rabes hab铆an atacado y conquistado territorios cristianos, principalmente el antiguo imperio Bizantino en Asia Menor y los Balcanes europeos. 鈥淗an matado y capturado a muchos cristianos y han destruido las iglesias. Si permitimos que siga as铆 esta injusticia, los fieles de Dios seguir谩n siendo agredidos鈥.La invocaci贸n de Urbano dej贸 en claro que se trataba de una guerra defensiva, una campa帽a religiosa y a la vez militar, encaminada a combatir contra aquellos que eran percibidos como enemigos de la Cristiandad.

鈥淟os europeos escucharon la voz de Urbano II porque sus propias inclinaciones y tradiciones hist贸ricas los impulsaban hacia el Santo Sepulcro鈥, afirma Louis Brehier.

Las Cruzadas son, en este sentido, fruto de una mentalidad propia de la 茅poca, es decir, de una civilizaci贸n que integraba profundamente los valores temporales y espirituales.Las Cruzadas significaron un cambio fundamental para la civilizaci贸n europea. Riley-Smith destaca el liderazgo de los Papas entre los europeos, un fen贸meno que trascendi贸 los alcances pol铆ticos:

鈥淓n su convocatoria en Clermont (1095) a los caballeros, Urbano II revivi贸 la alianza entre los Francos y la Santa Sede para la causa com煤n de defender la Cristiandad鈥.

El ideal que condujo a los europeos de todas las clases y nacionalidades a arriesgar sus vidas, realizando una penosa traves铆a hacia el Oriente fue una motivaci贸n que superaba el s煤bito entusiasmo, la gloria, o la fortuna. La raz贸n principal fue la creencia real en un Dios vivo, y el propio deseo de complacerle a trav茅s de la recuperaci贸n y la veneraci贸n de los Santos Lugares. Ciertamente en una 鈥渃olectividad guerrera鈥 como los cruzados, sometidos a las condiciones m谩s rudas de vida, y procedentes de todos los estamentos culturales y nacionales, se confundieron personas honorables, dispuestas a cumplir con su voto, as铆 como h茅roes caballerescos, como tambi茅n aventureros inmisericordes. Pero, en general aquello que rigi贸 la vida de los cruzados fueron las convicciones religiosas.La Cruzada tom贸 aut茅ntico aliento cuando la Iglesia inflam贸 el esp铆ritu religioso de miles de europeos. Nadie podr谩 dudar de las muchas injusticias y errores que se cometieron en nombre de Dios por personas que no representaron el aut茅ntico ideal cruzado, pero tampoco debe ser ello ocasi贸n para desmerecer o tergiversar esta 茅poca de la historia.Fuentes: Aleteia, Signos de estos Tiempos

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