El objetivo es atacar al catolicismo, como veremos en este artículo.
descubrimiento de america
Detrás de estas leyendas se puede ver a protestantes europeos y a las fuerzas masónicas de la naciente burguesía americana.

Los católicos son atacados con notable regularidad por supuestos crímenes contra los pueblos nativos del Nuevo Mundo.

Se ha escrito mucho, por ejemplo, sobre la demolición de las culturas mesoamericanas, como los aztecas.

‚ÄćY sobre la de la civilizaci√≥n andina de los Incas por los conquistadores espa√Īoles.

‚ÄćAcusando a la Iglesia Cat√≥lica de la severa opresi√≥n de los pueblos ind√≠genas, y la devastaci√≥n de las tribus trav√©s a trav√©s del destierro, la enfermedad, la guerra y la esclavitud.

No se puede negar que haya habido excesos en los casos en los que intervino la Iglesia católica; sería tonto cerrarse a esa posibilidad.
Pero no hubo una política deliberada de excesos y de matanza de indígenas, como deja entrever el libro poco documentado y militante pro guerrillero Las Venas Abiertas de América Latina de Eduardo Galeano.

Tambi√©n hay que considerar que las estructuras de opresi√≥n y esclavitud estaban presentes en Am√©rica cuando llegaron los espa√Īoles a trav√©s de los Imperios Azteca, Inca y otros que subyugaban a otras naciones.

Tampoco se habla de la terrible pr√°ctica masiva de sacrificios humanos de los Aztecas.

‚ÄćPor otro lado se debe diferenciar entre la administraci√≥n espa√Īola y la Iglesia Cat√≥lica, lo que suele no hacerse cuando se trata de material para generar opini√≥n.

desambarco de colon

POR QU√Č ES INJUSTO CULPAR A LA IGLESIA CAT√ďLICA

Porque en verdad, la dif√≠cil situaci√≥n de los nativos americanos fue fuente de gran preocupaci√≥n para la Iglesia.‚Äć

Y los misioneros se distinguieron por su heroica defensa de los derechos indígenas.

Es injusto culpar a la Iglesia por las acciones de las potencias europeas que amonestaron regularmente a los jesuitas, franciscanos, agustinos, y un sinn√ļmero de sacerdotes, monjas y laicos por hablar en defensa de los ind√≠genas.
Especialmente los mayores amonestadores fueron las potencias protestantes, por razones teológicas como veremos.

John Tracy Ellis, uno de los padres de la historiografía católica estadounidense, escribió:

La voz indignada del fraile Bartolom√© de las Casas hizo a Europa consciente de que miles de los nativos hab√≠an ca√≠do en la esclavitud por los conquistadores espa√Īoles.

La agitación provocada por Fray Bartolomé impulsó el Papa Pablo III en 1537 para emitir la bula Sublimis Deus en la que declaró:

"Los dichos indios y todas las dem√°s personas que m√°s tarde pueden ser descubiertas por los cristianos, no pueden ser de ning√ļn modo privados de su libertad o de la posesi√≥n de su propiedad, aunque permanezcan fuera de la fe de Jesucristo".

Esto demuestra que no había una política deliberada de esclavización por parte de la Iglesia.

‚ÄćDurante la Era de la Exploraci√≥n, dos factores b√°sicos influenciaron a los europeos en sus esfuerzos.

‚ÄćSe dieron cuenta que la apertura en masa de la tierra delante de ellos era mucho m√°s grande de lo que esperaban.

‚ÄćY que este Nuevo Mundo no eran las tentadoras Indias.

La Espa√Īa cat√≥lica comenz√≥ a conquistar M√©xico y el Imperio Inca, y la cat√≥lica Francia ocup√≥ lo que hoy en d√≠a es Canad√° norte.

Cristóbal Colón, por ejemplo, fue firme en su creencia de que había un propósito más elevado para sus exploraciones.

Daba las gracias a Dios por el esp√≠ritu y la fuerza para llevar a cabo su haza√Īa.

‚ÄćY escribi√≥,

"Demos gracias a Jesucristo, que nos ha concedido tan gran victoria y tal prosperidad...

Permitamos que Cristo se regocije en la tierra, como se goza en el cielo, en la perspectiva de la salvación de las almas de tantas naciones hasta entonces perdidas."

El auténtico enfoque de la historia del encuentro entre los nativos americanos y la Iglesia se expresó de manera elocuente por el Papa Juan Pablo II en 1987, cuando se dirigió a una reunión de indios en Phoenix, Arizona.

El Papa se√Īal√≥:

El encuentro temprano entre sus culturas tradicionales y el modo de vida europeo fue un acontecimiento de tal importancia y el cambio influye profundamente en su vida colectiva a√ļn hoy en d√≠a.

Ese encuentro fue una realidad dura y dolorosa para sus pueblos.
Hay que reconocer la opresión cultural, las injusticias, la interrupción de su vida y de sus sociedades tradicionales.

Al mismo tiempo, con el fin de ser objetivo, la historia debe registrar los aspectos positivos del encuentro profundo de su gente con la cultura que vino de Europa.

Entre estos aspectos positivos, deseo recordar el trabajo de los muchos misioneros que vigorosamente defendieron los derechos de los habitantes originales de esta tierra.

Ellos trabajaron para mejorar las condiciones de vida y establecer sistemas educativos, y el aprendizaje de los idiomas con el fin de hacerlo.

Por encima de todo, proclamaron la Buena Nueva de la salvaci√≥n en nuestro Se√Īor Jesucristo, una parte esencial de la cual es que todos los hombres y las mujeres son igualmente hijos de Dios y deben ser respetados y queridos como tal. (14 de septiembre, 1987)

Pero además hay un material el excelente del libro de Vittorio Messori, Leyendas Negras de la Iglesia que queremos reproducir aquí.

conquista de america

MATANZA DE IND√ćGENAS

Desde el siglo XVI las potencias n√≥rdicas protestantizadas - Gran Breta√Īa y Holanda in primis - iniciaron en sus dominios de ultramar una guerra psicol√≥gica.
Al inventar la ‚Äúleyenda negra‚ÄĚ de la barbarie y la opresi√≥n practicadas por Espa√Īa, con la que estaban enzarzadas en la lucha por el predominio mar√≠timo.

Pierre Chaunu, historiador de hoy, fuera de toda discusión por ser calvinista, escribió:

‚ÄúLa pretendida matanza de los indios por parte de los espa√Īoles en el siglo XVI encubri√≥ la matanza norteamericana (‚Ķ).

La Am√©rica protestante logr√≥ librarse de este modo de su crimen lanz√°ndolo de nuevo sobre la Am√©rica cat√≥lica.‚ÄĚ

Con ello no se pretende afirmar que la ocupaci√≥n espa√Īola -y portuguesa- de Am√©rica del Sur fuera del todo pac√≠fica.

Para nada.

Sin embargo, hist√≥ricamente, ¬Ņqu√© ocupaci√≥n o conquista lo fue?

‚ÄćPor poner un ejemplo: si bien la llegada de los europeos a estas tierras acarre√≥ actos de violencia, dichos europeos se enfrentaron a su vez con usurpadores.

El imperio de los aztecas y de los incas se había creado con violencia, y se mantenía gracias a una fuerte opresión sobre los nativos.

En muchas ocasiones, los ibéricos fueron saludados como liberadores y recibieron el apoyo de los pobladores autóctonos americanos.

Ello explica que s√≥lo un pu√Īado de espa√Īoles (con escasos ca√Īones, armas que no funcionaban por la humedad, y caballos que no pod√≠an ser usados en grandes cargas) haya podido doblegar a miles de guerreros.

Para juzgar la conquista europea de América, es preciso liberarnos de utopías moralistas.

‚ÄćHay conquistas y conquistas, y a pesar de todo, la cat√≥lica fue preferible a la protestante.

‚ÄćSeg√ļn Jean Dumont (historiador)

‚ÄúSi por desgracia, Espa√Īa (y Portugal) se hubiera pasado a la Reforma (‚Äúquienes dec√≠an que la Biblia dec√≠a que, el indio es un ser inferior, hijo de satan√°s‚ÄĚ ‚Äď principio postulado y aplicado en Am√©rica del Norte), un inmenso genocidio habr√≠a eliminado de Am√©rica del Sur a todos los pueblos ind√≠genas‚ÄĚ

EL EXTERMINIO

Comparemos el tratamiento de los indígenas en las distintas zonas de conquista.

Mientras en los Estados Unidos de hoy, donde est√°n registradas como ‚Äúmiembros de tribus indias‚ÄĚ aproximadamente un mill√≥n y medio de personas, en el sur la situaci√≥n es exactamente la contraria.
En la zona mexicana, en la andina y en muchos territorios brasile√Īos, casi el noventa por ciento de la poblaci√≥n o bien desciende directamente de los antiguos habitantes o es fruto de la mezcla entre los ind√≠genas y los nuevos pobladores (y africanos, en el caso de Brasil).

Las formas de conquista de las Américas se originan precisamente en las distintas teologías.

Los espa√Īoles no consideraron a los pobladores de sus territorios como una especie de basura que hab√≠a que eliminar para poder instalarse en ellos como due√Īos y se√Īores.

Los protestantes en cambio, influenciados por la teología de la predestinación, no dudaron en exterminar a los nativos de los territorios que fueron conquistando.

Pensaban que el indio es subdesarrolladoporque está predestinado a la condenación, mientras que el blanco es desarrollado como signo de elección divina.

Así ocurrió no sólo en américa y con los ingleses, sino en todas las demás zonas del mundo a las que llegaron los europeos de tradición protestante.

‚ÄćEl apartheid sudafricano, por citar el ejemplo m√°s clamoroso, es una creaci√≥n t√≠pica y teol√≥gicamente coherente del calvinismo holand√©s.

‚ÄćSorprende que la Conferencia de obispos cat√≥licos sudafricanos se sumaran sin mayores distinciones a la ‚ÄúDeclaraci√≥n de arrepentimiento‚ÄĚ de los cristianos blancos hacia los negros de aquel pa√≠s.

‚ÄćEl t√©rmino ‚Äúexterminio‚ÄĚ no es exagerado en para Am√©rica del Norte.

Muchos ignoran que la pr√°ctica de arrancar el cuero cabelludo era conocida tanto por los indios del norte cuanto por los del sur, pero entre estos √ļltimos, desapareci√≥ pronto, prohibida por los espa√Īoles.

‚ÄćLa enciclopedia Larousse dice:

‚ÄúLa pr√°ctica de arrancar el cuero cabelludo se difundi√≥ en el territorio de lo que hoy es Estados Unidos a partir del siglo XVII, cuando los colonos blancos comenzaron a ofrecer fuertes recompensas a quien presentara el cuero cabelludo de un indio fuera hombre, mujer o ni√Īo.‚ÄĚ

En 1703 el gobierno de Massachusetts pagaba doce libras esterlinas por cuero cabelludo, lo que motivó que la caza de indios -organizada con caballos y perros- no tardará en convertirse en una suerte de deporte muy rentable.

Nadie niega que también hubo innumerables muertes de indios en América Central y del Sur.

‚ÄćPero nunca como para estar al borde de la extinci√≥n.

‚ÄćY este exterminio no se debi√≥ exclusivamente a las espadas de acero y armas de fuego (que por la humedad no siempre funcionaban), sino a los invisibles y letales virus del Viejo Mundo.

El choque microbiano y viral que en pocos a√Īos caus√≥ la muerte de la mitad de la poblaci√≥n aut√≥ctona de Iberoam√©rica; fue estudiado por el grupo de Berkeley, formado por expertos de esa universidad.

El fenómeno es comparable a la peste negra, que procedente de India y China, asoló Europa en el siglo XIV.

‚ÄćEnfermedades como la tuberculosis, la pulmon√≠a, la gripe, el sarampi√≥n o la viruela eran desconocidas en el nicho ecol√≥gico aislado de los indios.

‚ÄćComo tambi√©n lo fueron para los espa√Īoles las enfermedades tropicales de aqu√©llos, frente a las cuales carec√≠an de las defensas inmunol√≥gicas necesarias.

Faltaba a√ļn mucho para Pasteur.

monumento a fray bartolome de las casas
Monumento a Fray Bartolomé de las Casas

‚ÄćLAS DENUNCIAS DE FRAY BARTOLOM√Č DE LAS CASAS

La Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias, obra de Fray Bartolomé de las Casas, fue clave para la leyenda negra de la colonización de América.

¬ŅSe trata de una calificaci√≥n cerrada y definitiva?

Veamos.

‚ÄćBartolom√© de las Casas naci√≥ en Sevilla, en 1474, hijo del rico Francisco Casaus (apellido que delata or√≠genes jud√≠os).

‚ÄćEl padre de Bartolom√© acompa√Ī√≥ a Col√≥n en su segundo viaje al otro lado del atl√°ntico, qued√°ndose en Antillas.

Donde creó una gran plantación y donde se dedicó a esclavizar a los indios.

Práctica que caracterizó el primer período de la conquista, suprimida por Isabel la Católica.

‚ÄćDespu√©s de estudiar en la Universidad de Salamanca, Bartolom√© parti√≥ a Am√©rica para hacerse cargo de la herencia paterna.

Y hasta los 35 a√Īos emple√≥ los mismos m√©todos que m√°s tarde denunciar√≠a.

‚ÄćLuego de su conversi√≥n, de las Casas se orden√≥ cura primero y luego dominico.

‚ÄćY dedic√≥ el resto de su larga vida a defender la causa de los ind√≠genas ante las autoridades de Espa√Īa.

Con demasiada frecuencia se escribe la historia dando por sentado que sus protagonistas se comportan pura y exclusivamente de forma racional.

‚ÄćAlgunos estudiosos, al realizar un an√°lisis psicol√≥gico de la ‚Äúvociferante‚ÄĚ personalidad de Las Casas han llegado incluso a hablar de un ‚Äúestado paranoico de alucinaci√≥n‚ÄĚ.

‚ÄćJuicios severos que han sido defendidos por historiadores como el espa√Īol Ram√≥n Men√©ndez Pidal.

Asimismo, el norteamericano William S. Maltby, profesor de Historia de Sudamérica en una universidad de EEUU, y quien en 1971 publicó un estudio del tema en cuestión, escribió que

‚ÄúNing√ļn historiador que se precie puede hoy tomar en serio las denuncias injustas y desatinadas de Las Casas‚ÄĚ.

Concluyendo que:

‚ÄúEn resumidas cuentas, debemos decir que el amor de este religioso por la caridad fue al menos mayor que su respeto por la verdad.‚ÄĚ

Sea como fuere, tras su insistencia, las autoridades de la madre patria atendieron sus consejos.

Y aprobaron severas leyes de tutela de los indígenas, lo que más tarde iba a tener un perverso efecto.

Los propietarios espa√Īoles, necesitados de abundante mano de obra, dejaron de considerar conveniente el uso de las poblaciones aut√≥ctonas que alg√ļn autor define hoy como ‚Äúdemasiado protegidas‚ÄĚ.
‚ÄćY comenzaron a prestar atenci√≥n a los holandeses, ingleses y franceses que ofrecieron esclavos importados de √Āfrica y capturados por los √°rabes musulmanes.

Esclavos a quienes posteriormente tambi√©n llegar√≠a una ley espa√Īola de tutela.

Es preciso rescatar que de las Casas haya podido atacar impunemente y con expresiones terribles no sólo el comportamiento de los particulares sino el de las autoridades.

‚ÄćLo que se debi√≥, en palabras de Maltby

‚ÄúAdem√°s de a las cuestiones de fe, al hecho de que la libertad de expresi√≥n era una prerrogativa de los espa√Īoles durante el Siglo de Oro.

Tal como se puede corroborar estudiando los archivos, que registran toda una gama de acusaciones lanzadas en p√ļblico -y no reprimidas- contra las autoridades‚ÄĚ.

M√°s a√ļn, este furibundo contestatario no s√≥lo no fue neutralizado, sino que se hizo amigo √≠ntimo del emperador Carlos V.

Y éste le otorgó el título de protector general de todos los indios.

‚ÄćFue invitado a presentar proyectos que, una vez discutidos y aprobados, se convirtieron en ley en las Am√©ricas espa√Īolas.

‚ÄćNunca antes un ‚Äúprofeta‚ÄĚ hab√≠a sido tomado tan en serio por un sistema pol√≠tico al que se nos presenta entre los m√°s oscuros y terribles.

conquista de colorado

LA DESTRUCCI√ďN POR LA FUERZA DE LAS RELIGIONES AUT√ďCTONAS

Jean Dumont se√Īal√≥ respecto de Bartolom√© de las Casas:

‚ÄúEl fen√≥meno de Las Casas es ejemplar puesto que supone la confirmaci√≥n del car√°cter fundamental y sistem√°tico de la pol√≠tica espa√Īola de protecci√≥n de los indios.

Desde 1516, cuando Jiménez de Cisneros fue nombrado regente, el gobierno ibérico no se muestra en absoluto ofendido por las denuncias, a veces injustas y casi siempre desatinadas del dominico.

El padre Bartolomé no sólo no fue objeto de censura alguna, sino que los monarcas y sus ministros lo recibían con extraordinaria paciencia.

Lo escuchaban, mandaban que se formaran juntas para estudiar sus cr√≠ticas y sus propuestas, y tambi√©n para lanzar, por indicaci√≥n y recomendaci√≥n suya, la importante formulaci√≥n de las ‚ÄúLeyes Nuevas‚ÄĚ (‚Ķ)‚ÄĚ

Es m√°s, Carlos V mand√≥ nombrar obispo a de las Casas.‚Äć

Y por efecto de sus denuncias y las de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborar√° el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la ‚Äúigualdad natural de todos los pueblos‚ÄĚ.

¬ŅNecesitaba la gente del nuevo mundo esta protecci√≥n?

‚ÄćJane Fonda, actriz norteamericana que desde la √©poca de Vietnam intenta presentarse como ‚Äúpol√≠ticamente comprometida‚ÄĚ se sum√≥ al conformismo denigratorio que hizo presa de no pocos cat√≥licos frente a lo que llaman la ‚Äúdestrucci√≥n de las grandes religiones precolombinas‚ÄĚ.

‚ÄćAfirmando que √©stas

‚ÄúTen√≠an una religi√≥n y un sistema social mejores que el impuesto por los cristianos mediante la violencia‚ÄĚ.

Un estudioso, también norteamericano, le contestó en uno de los principales diarios recordándole cómo era el ritual de las continuas matanzas de las pirámides mexicanas.

‚ÄĚCuatro sacerdotes aferraban a la v√≠ctima y la arrojaban sobre la piedra de sacrificios.

El Gran Sacerdote le clavaba entonces el cuchillo debajo del pez√≥n izquierdo, le abr√≠a la caja tor√°cica y despu√©s hurgaba con las manos hasta que consegu√≠a arrancarle el coraz√≥n a√ļn palpitante para depositarlo en una copa y ofrec√©rselo a los dioses.

Después, los cuerpos eran lanzados por las escaleras de la pirámide.

Al pie, los esperaban otros sacerdotes para practicar en cada cuerpo una incisión desde la nuca a los talones y arrancarles la piel en una sola pieza. (…)

Una vez curtidas, las pieles serv√≠an de vestimentas a la casta de los sacerdotes.‚ÄĚ

Menos sanguinarios eran los Incas.

Como recuerda un historiador:

“Los incas practicaban sacrificios humanos para alejar un peligro, una carestía, una epidemia.

Las v√≠ctimas, a veces ni√Īos, hombres o v√≠rgenes, eran estranguladas o degolladas, en ocasiones se les arrancaba el coraz√≥n a la manera azteca.‚ÄĚ

Volviendo a Las Casas y la conquista.

A diferencia de los anglosajones, que se limitar√≠an a exterminar a aquellos ‚Äúextra√Īos‚ÄĚ que encontraron en el Nuevo Mundo, los ib√©ricos aceptaron el desaf√≠o cultural y religioso con una seriedad que constituye una de sus glorias.

No pretendiendo con ello ocultar los errores que efectivamente se cometieron.

‚ÄćPor primera vez en la historia, los europeos se enfrentaban a culturas muy distintas y muy lejanas.

encuentro del papa francisco con indigenas

DESPREOCUPACI√ďN POR EL ALMA DE LOS IND√ćGENAS

Resulta significativo cuanto escribe el protestante Pierre Chaunu sobre la colonizaci√≥n espa√Īola de las Am√©ricas y las denuncias como las de las Casas:

‚ÄúLo que debe sorprendernos no son los abusos iniciales, sino el hecho de que esos abusos se encontraron con una resistencia que proven√≠a de todos los niveles de una profunda conciencia cristiana.‚ÄĚ

Resulta lamentable que obras como Brev√≠sima relaci√≥n de la destrucci√≥n de las Indias de fray Bartolom√© fueran utilizadas sin escr√ļpulos por la propaganda protestante.
Y después, por la iluminista.

Cuando en realidad constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado.

‚ÄćSobre el triste panorama que pinta la obra de de las Casas sobre la conquista, Luciano Perena, de la Universidad de Salamanca se√Īala que:

“De las Casas se pierde siempre en vaguedades e imprecisiones.

No dice nunca cuándo ni dónde se consumaron los horrores que denuncia.

Tampoco se ocupa de establecer si sus denuncias constituyen una excepción.

Al contrario, en contra de toda verdad, da a entender que las atrocidades eran el √ļnico modo habitual de la Conquista.‚ÄĚ

Una empresa como la conquista de América jamás se habría podido realizar con buenas maneras.

‚ÄćHern√°n Cort√©s, quien puso fin al imperio de los aztecas y a quien de las Casas presenta de modo pesimista, fue quien vio bajar de las pir√°mides el r√≠o de sangre humana de las v√≠ctimas sacrificadas.

‚ÄćSea como fuere, como buen converso, de las Casas estaba m√°s preocupado por la salvaci√≥n de las almas de los nativos.

‚ÄćS√≥lo si se los trataba de forma adecuada iban a aceptar el bautismo.

De ah√≠ que no sea posible presentarlo como una suerte de precursor de la ‚Äúteolog√≠a de la liberaci√≥n‚ÄĚ al estilo marxista.

La preocupaci√≥n de Espa√Īa por la salvaci√≥n de las almas de los nativos no tuvo precedente.

Y hasta que la corte de Madrid no sufri√≥ la contaminaci√≥n de masones e ‚Äúiluminados‚ÄĚ, no repar√≥ en gastos ni en dificultades para cumplir con los acuerdos con el Papa, que hab√≠a concedido los derechos de patronato a cambio del deber de evangelizaci√≥n.

Los resultados hablan: gracias al sacrificio y al martirio de generaciones de religiosos mantenidos con holgura por la Corona, en las Américas se creó una cristiandad que es hoy la más numerosa de la Iglesia católica.

Y que ha dado vida a una fe ‚Äúmestiza‚ÄĚ encarnada por el encuentro vital de distintas culturas.

A pesar de los errores y los horrores, se trató de una de las más grandes aventuras religiosas y culturales que tuvo una feliz evolución.

A diferencia de lo ocurrido en Norteamérica, en Sudamérica el cristianismo y las culturas precolombinas dieron vida a un hombre y a una sociedad realmente nuevos respecto a la situación precolombina.

Fue sin duda un abuso instrumentalizar a de las Casas como arma de guerra contra el ‚Äúpapismo‚ÄĚ, fingiendo ignorar que contra Espa√Īa se utilizaba la voz de un espa√Īol escuchado y protegido por el gobierno y la Corona de esa misma Espa√Īa.
Colon descubre America

GUERRA PSICOL√ďGICA DE LOS MASONES

‚ÄúArma c√≠nica de una guerra psicol√≥gica‚ÄĚ es como define Pierre Chaunu el uso que las potencias protestantes hicieron de la obra de las Casas.

Los motivos fueron pol√≠ticos, pero tambi√©n religiosos.‚Äć

La separación de Roma efectuada por Enrique VIII había dado lugar a una iglesia de Estado bastante poderosa.

Y estructurada como para ponerse al frente de las dem√°s comunidades reformadas de Europa.

Holanda y Flandes desempe√Īaron un papel importante en esta ‚Äúguerra psicol√≥gica‚ÄĚ.

Precisamente fue Theodor De Bry -flamenco- quien dise√Ī√≥ los grabados que acompa√Īar√≠an muchas ediciones de la Brev√≠sima Relaci√≥n.

‚ÄćDibujos en los que los ib√©ricos aparecen entregados a todo tipo de s√°dicas crueldades contra los pobres ind√≠genas.

‚ÄćY que no s√≥lo tienen su origen en la imaginaci√≥n del autor, sino que son pr√°cticamente las √ļnicas im√°genes antiguas de la Conquista, al punto de seguir siendo reproducidas hasta hoy.

Para ahondar a√ļn m√°s en el tema, es preciso indagar acerca de qu√© ocurri√≥ con las colonias luego del dominio espa√Īol.

‚ÄćLuego de ser invadida por Napole√≥n, Espa√Īa tuvo que desatender los extensos territorios americanos.

‚ÄćY despu√©s de reconquistar su gobierno, ya era demasiado tarde para restablecer el statu quo de las tierras de ultramar.

La Burguesía criolla siempre había mantenido relaciones tensas con la corona.
Por abocarse esta √ļltima a ‚Äúdefender demasiado‚ÄĚ a los ind√≠genas e impedir su explotaci√≥n.

Sentimiento que se hizo extensivo a la Iglesia debido a los esfuerzos de las órdenes religiosas para velar por el respeto y la mejora de las normas que protegían a los indios.

Debido a esta oposición a la Iglesia, vista como aliada de los indígenas, la élite criolla que condujo la revolución contra la madre patria estaba profundamente contaminada por el credo masónico.

El que dio a los movimientos de independencia un carácter de duro anticristianismo que se mantuvo hasta nuestros días.

Los jefes de la insurrecci√≥n contra Espa√Īa fueron todos altos exponentes de las logias.

Un an√°lisis de las banderas y los s√≠mbolos estatales de Am√©rica Latina permite comprobar la abundancia de elementos de la simbolog√≠a de los ‚Äúhermanos‚ÄĚ.

‚ÄćResulta innegable el hecho de que en cuanto se liberaron de las autoridades espa√Īolas y de la Iglesia, los criollos invocaron los principios de hermandad universal mas√≥nica y de los ‚Äúderechos del hombre‚ÄĚ de jacobina memoria, para liberarse de las leyes de tutela de los indios.

Casi nadie dice la amarga verdad.

Pasado el primer per√≠odo de la colonizaci√≥n ib√©rica, fatalmente duro por el encuentro-desencuentro de culturas tan distintas, no hubo ning√ļn otro per√≠odo tan desastroso para los aut√≥ctonos sudamericanos como el que se inicia en los albores del siglo XIX, cuando sube al poder la burgues√≠a supuestamente ‚Äúiluminada‚ÄĚ.

Fuentes:

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