Por eso, a partir de ahora todo ser√° relativo, no existir√° m√°s un juicio moral para decir que una cosa est√° mal y otra bien.
Sin considerarlo expl√≠citamente y sin medir los alcances de esto, incluso quienes est√°n en contra del matrimonio homosexual no usan el juicio moral para defender al matrimonio tradicional.‚Äć

A partir de ahora, como la moral no interviene en lo que est√° bien o mal en t√©rminos de relaciones entre las personas ¬Ņqu√© impedimento de fondo existir√° para legitimar que un padre tenga hijos con su hija?

UNA PROFUNDA REVOLUCI√ďN MORAL PROPICIADA A TRAV√ČS DE LA HOMOSEXUALIDAD

Lo que hace que esta revolución moral tan vasta en consecuencias y en importancia es ésta: la dimensión moral ha desaparecido prácticamente de la conversación cultural.

Esto es cierto, debemos se√Īalar, incluso entre los defensores del matrimonio heterosexual.

Esto no quiere decir que los que ahora defienden la definición natural del matrimonio nieguen la existencia de un argumento moral, ni que den a entender que ellos están algo menos que totalmente de acuerdo con la valoración histórica y bíblica de la iglesia cristiana de que los actos y relaciones homosexuales son pecaminosos.

Debemos, sin embargo, tener en cuenta que el ambiente intelectual actual ha obligado a dejar la cuestión moral atrás... muy atrás.

LAS MEJORES DEFENSAS DEL MATRIMONIO TRADICIONAL

Eric Teetsel, director ejecutivo de la Declaraci√≥n de Manhattan, contribuy√≥ con una columna para la Corte Suprema respecto a los casos de "matrimonios" del mismo sexo que est√°n siendo tratados. ‚Äć

Teetsel escribió en defensa del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, con el argumento de que la sociedad tiene un interés en la defensa de la definición histórica de la unión matrimonial como

"la primera institución de la sociedad"  y "la sociedad que crea y nutre a la próxima generación".

Pero la columna de Teetsel, publicada en USA Today, también incluye la siguiente declaración:

"Este entendimiento no requiere de juicio sobre la moralidad de la homosexualidad"

Luego pasó a argumentar que muchas relaciones no matrimoniales, incluyendo parejas del mismo sexo románticas

"son dignas de derechos y relacionamiento", pero el inter√©s del Estado en el matrimonio es su capacidad de crear y criar a los ni√Īos.

Pero, insiste, en esta preocupación:

"no requiere ning√ļn juicio sobre la moralidad de la homosexualidad".

El mismo enfoque se refleja en el libro de mejor defensa del matrimonio natural desde la perspectiva del derecho natural.

‚Äć¬ŅQu√© es el matrimonio? por Sherif Girgis, Ryan T. Anderson y Robert P. George, que es una brillante defensa del matrimonio y un tour de force en t√©rminos de discusi√≥n intelectual.

El libro es en realidad una extensi√≥n de un art√≠culo importante de los tres autores que originalmente apareci√≥ en el Diario de Harvard de Derecho y Pol√≠tica P√ļblica .

En el libro, los autores comienzan con esta declaración:

"Lo que hemos venido a llamar al debate sobre el matrimonio gay no es directamente sobre la homosexualidad, sino sobre el matrimonio."

Más tarde, los autores hacen esta declaración acerca de su argumento en defensa del matrimonio.

"En primer lugar, no tenemos en cuenta la moralidad de los actos homosexuales o sus contrapartes heterosexuales.

Vamos a demostrar que se puede defender la visión conyugal del matrimonio, mientras que ponemos entre paréntesis la cuestión moral y que la visión conyugal puede ser abrazada de todo corazón sin denigrar a las personas atraídas por el mismo sexo, o haciendo caso omiso de sus necesidades, o asumiendo que sus deseos deben cambiar ".

La brillantez de este libro radica en su cuidadosa distinción entre dos visiones rivales del matrimonio:

la visi√≥n conyugal, que define el matrimonio como "un cuerpo, as√≠ como un v√≠nculo emocional y espiritual", que sostiene el mundo a trav√©s de la creaci√≥n y la crianza de los ni√Īos,

y la visión revisionista, que define el matrimonio como "una relación de amor emocional, que se destaca por su intensidad, sin referencia alguna a un derecho más allá de sus socios.

La visión conyugal, basada en la función de la familia y la crianza de los hijos, apunta a fidelidad de por vida.

Los puntos de vista revisionistas, a una relaci√≥n basada en la intensidad emocional en el que los socios permanecen ‚Äėtanto como ellos quieran‚Äô".

Este argumento es muy importante, incluso esencial, para cualquier conversación sobre el matrimonio en nuestro contexto moderno, pues apunta mucho más allá de la cuestión de los matrimonios del mismo sexo, a los asaltos anteriores sobre el matrimonio conyugal traídos por el divorcio sin culpa y la sustitución de la responsabilidad personal con la mera autonomía personal.

Lamentablemente, la visión revisionista del matrimonio es adoptada por millones de parejas heterosexuales, casados y solteros, pero es esencial para la idea misma del matrimonio del mismo sexo.

‚ÄćEl argumento ofrecido por Girgis, Anderson y George resistir√° la prueba del tiempo.

Es el mejor argumento p√ļblico presentado por los defensores del matrimonio.

Y sin embargo, pone entre paréntesis la cuestión de la moralidad de la homosexualidad.

Los autores no est√°n haciendo un argumento moral, presumiblemente dependiente de una autoridad religiosa, sino un argumento de la ley natural al alcance de todos por una raz√≥n com√ļn.

TODOS JUGANDO A RELATIVIZAR LA MORAL

Durante los argumentos orales ante la Corte Suprema de Justicia, los abogados de la defensa de la Proposición 8 y la Ley de Defensa del Matrimonio [DOMA] han seguido la misma línea de argumentación, estrictamente evitar cualquier referencia a un juicio moral contra la homosexualidad o las uniones homosexuales.

‚Äć¬ŅPor qu√© estos autores y abogados han cuidado tanto entrar en el argumento moral?

Ellos creen que es necesario ante la Corte Suprema de Justicia y ante el tribunal de la opini√≥n p√ļblica.

Los argumentos orales del Tribunal sobre el caso DOMA trataron los riesgos del argumento moral.

La Juez Elena Kagan, presionando al Fiscal Paul Clement, el abogado que defiende a DOMA, le preguntó si el Congreso ha hecho un juicio moral en la adopción de la Ley de Defensa del Matrimonio.

A continuación leyó un informe de la Cámara de Representantes, emitido con anterioridad a la votación de la DOMA, en la que se hizo un argumento moral claro. Ese informe incluía las siguientes oraciones:

"Las leyes civiles que permiten sólo el matrimonio heterosexual reflexionan y honran un juicio colectivo moral sobre la sexualidad humana. Este criterio implica a la vez la desaprobación moral de la homosexualidad, [y] la convicción moral de que la heterosexualidad concuerda mejor con la moral tradicional (especialmente judeo-cristiana)".

Tenga en cuenta que las dos c√°maras del Congreso luego aprobaron la ley por votos masivos, y que la Ley fue firmada por el presidente Bill Clinton.

Todas las partes la conoc√≠an, y afirmaba p√ļblicamente, que estaban haciendo un juicio moral.

‚ÄćPero todo ahora es parte del problema, en t√©rminos legales. En su decisi√≥n de derribar la Proposici√≥n 8 de California, el juez de distrito Vaughn Walker sostuvo:

"La evidencia muestra de manera concluyente que la Proposición 8 promulga, sin razón, una visión particular moral que parejas del mismo sexo son inferiores a las parejas de distinto sexo".

El juez Walker desestimó todo juicio moral contra la conducta homosexual como una cuestión de opinión moral meramente privada, presumiblemente proveniente de fuentes religiosas.

SE ABREN LAS PUERTAS A TODO TIPO DE CAMBIOS

En 2003, el juez Anthony Kennedy escribió la opinión mayoritaria en el caso histórico, Lawrence contra Texas, que derogó todas las leyes que penalizan los actos homosexuales.

‚ÄćKennedy argumentaba que la oposici√≥n moral a la homosexualidad no era una base racional para el establecimiento de una ley.

En respuesta, el juez Antonin Scalia argumentó que Kennedy había eliminado cualquier obstáculo legal para el matrimonio homosexual:

"Si desaprobaci√≥n moral de la conducta homosexual ‚Äėno es un inter√©s leg√≠timo del Estado‚Äô a los efectos de proscribir la conducta... ¬Ņqu√© justificaci√≥n puede haber para negar los beneficios del matrimonio a las parejas homosexuales que ejercen ‚Äėla libertad protegida por la Constituci√≥n‚Äô?"

Esas palabras son ahora vistas como profundamente proféticas.

La eliminaci√≥n de la desaprobaci√≥n moral de este contexto legal sienta las bases para la inevitable pol√©mica que estamos experimentando ahora - y para la eliminaci√≥n de la moralidad de la conversaci√≥n p√ļblica.

En todo caso, el tribunal de la opini√≥n p√ļblica, impulsado por aquellos que controlan los medios de comunicaci√≥n, el entretenimiento y la conversaci√≥n p√ļblica, est√° muy por delante de los tribunales a este respecto.

LAS REPERCUCIONES DE ESTE ENORME CAMBIO

Pero tenga en cuenta las implicaciones de esta puesta entre paréntesis de argumento moral.

‚Äć¬ŅQu√© cosa, aparte de la moral, sostiene las leyes que restringen el comportamiento sexual humano?

‚ÄćEl debate legislativo sobre la prohibici√≥n de la poligamia despu√©s de la Guerra Civil fue expl√≠citamente moral.

El análisis sociológico no conducía a ese movimiento, la moral lo hizo.

¬ŅQu√© pasa con todas las otras leyes que restringen actos sexuales?

¬ŅTambi√©n ser√°n echadas para abajo por esta l√≥gica?

‚ÄćEl juicio moral ci√Īe toda la estructura de las leyes y es necesario para la estructura racional de cualquier estatuto significativo.

La idea de que nuestras leyes se sostienen independiente de fundamento moral no tiene sentido.

No creemos que la poligamia sea peligrosa, en términos de estadísticas.

Creemos que es mala en términos del juicio moral explícito.

El punto aqu√≠ no es criticar a los que, trabajando dentro de los l√≠mites de la raz√≥n p√ļblica y constricciones actuales, hacen lo mejor - y, a menudo brillantemente - en defender el matrimonio sin juicio moral.

Pero debemos tener en cuenta este cambio en las reglas del debate p√ļblico con m√°s que un inter√©s pasajero, porque las implicaciones de esta revoluci√≥n moral es m√°s vasta de lo que nadie todav√≠a puede prever.

‚ÄćEst√° en juego no s√≥lo la capacidad de expresar un juicio moral sobre la homosexualidad, sino sobre cualquier comportamiento sexual.

Adem√°s, esta l√≥gica no se puede restringir a los debates p√ļblicos sobre la sexualidad.

‚ÄćEsta revoluci√≥n va mucho m√°s all√° del matrimonio y el sexo.

‚ÄćSin juicio moral no existe la verdad, y sin verdad no hay juicio moral.

Y no hay lado equivocado de la historia, aparte de lo que es la verdad.

‚ÄćFuentes: Albert Mohler

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