Desde hace m√°s o menos un siglo el cristianismo est√° siendo bombardeado para quitarle sus bases sobrenaturales.
Los cristianos son bombardeados desde afuera y desde dentro de la Iglesia.
Intentando transformar su religión en una moral o una ideología o una filosofía.
reconstruccion del templo
Hoy buena parte de los católicos ponen dudas sobre los milagros de sanación, por ejemplo.
Y m√°s a√ļn de la posibilidad de milagros p√ļblicos.
Pero la historia est√° llena de milagros.
Y aqu√≠ traemos el relato del mayor milagro p√ļblico que haya ocurrido.

EL EMPERADOR JULIANO CONCIBE LA RECONSTRUCCI√ďN DEL TEMPLO DE JERUSAL√ČN

Después de Constantino el Grande, hubo emperadores que fueron herejes y emperadores que se adhirieron a la ortodoxia cristiana.

‚ÄćPero tambi√©n estuvo Juliano el Ap√≥stata.

Desde la √©poca de Constantino a la Revoluci√≥n Francesa, √©l fue el √ļnico monarca cristiano en rechazar abiertamente la fe, seg√ļn el historiador cat√≥lico Warren Carroll.

Por razones tanto personales como intelectuales, Juliano lanz√≥ el √ļltimo gran intento de revivir el antiguo paganismo romano.

‚ÄćEra un estudiante de filosof√≠a, as√≠ como un comandante militar y un administrador capaz cuando fue aclamado emperador en noviembre de 361 a la edad de 30 a√Īos.

Casi de inmediato, Juliano proclam√≥ p√ļblicamente lo que hab√≠a estado ocultando durante a√Īos:
a pesar de que hab√≠a sido criado como cristiano, en alg√ļn momento alrededor de su cumplea√Īos 20 se hab√≠a convertido al paganismo.

Adoptando una teolog√≠a basada en las ense√Īanzas del neoplat√≥nico J√°mblico, Juliano veneraba a los antiguos dioses y diosas de la tradici√≥n hom√©rica.

La religión de Juliano era sincrética, absorbiendo una gran variedad de creencias y prácticas.

‚ÄćFue un iniciado de al menos tres de las llamadas "religiones de misterio", incluido el Mitra√≠smo.

Poco después de asumir el cargo, proclamó la tolerancia religiosa universal y ordenó la reapertura de los templos paganos y la reanudación de la adoración de los dioses paganos.

‚ÄćEmiti√≥ una serie de edictos perjudiciales para el cristianismo.

‚ÄćLos sacrificios de animales se reanudaron en los templos paganos que se reabrieron.

Mientras que la Iglesia fue despojada de los fondos imperiales y de las tierras que habían sido concedidas en virtud de los emperadores anteriores.

‚ÄćUn edicto requiri√≥ que los cristianos devolvieran la propiedad confiscada en el proceso de construcci√≥n de iglesias.

Se refería al cristianismo como una "enfermedad", como a los cristianos, a quienes llamaba "dementes".

‚ÄćY despreciaba tanto la fe cristiana, que incluso trat√≥ de revertir su bautismo al ba√Īarse en la sangre de un toro.

Juliano el Apóstata

Un historiador eclesi√°stico lo describe como un hombre ‚Äúque hab√≠a hecho de su alma una casa de la destrucci√≥n por los demonios‚ÄĚ

Para Juliano, la persecución, la opresión y extorsión económica a los cristianos no eran suficientes.
En el segundo a√Īo de su reinado, en el a√Īo 362, concibi√≥ un plan extraordinario para socavar la credibilidad de Jesucristo anulando una de sus profec√≠as.

En Mateo 24:2, mientras que los disc√≠pulos estaban se√Īalando los edificios del templo, Cristo les dijo:

‚Äú¬ŅVen todas estas cosas?

En verdad os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada“

Como los estudiantes de historia recordar√°n, esto se cumpli√≥ con la destrucci√≥n del templo en el a√Īo 70 dC, durante la primera guerra jud√≠o-romana.

‚ÄćPara Juliano, la soluci√≥n era simple: todo lo que ten√≠a que hacer era reconstruir el Templo.

‚ÄćEl plan de Juliano para restaurar el Templo contradec√≠a un principio cristiano central de que la destrucci√≥n del Templo probaba la afirmaci√≥n cristiana de que ellos, no los jud√≠os, eran el Pueblo Escogido de Dios.

‚ÄćAdem√°s, el proyecto parec√≠a cuestionar el estatus de Jes√ļs como un verdadero profeta.

‚Äć¬ŅAcaso Jes√ļs, saliendo del Templo, no profetiz√≥ que pronto "no quedar√° aqu√≠ piedra sobre piedra que no sea derribada" (Mateo 24: 2, Marcos 13: 2, Lucas 21: 6, ver Marcos 14:58, 15:29, Juan 2:19).

Para los cristianos, Juliano estaba atacando la noción fundamental de que el cristianismo era el verdadero heredero de la antigua tradición de los israelitas.

Creían que la destrucción del Templo era una afirmación del favor de Dios hacia ellos y, como un correlativo inseparable de esto, del abandono de los judíos por parte de Dios.

Desde el siglo II en adelante, los apologistas cristianos enfatizaron particularmente que estos eventos habían sido profetizados en el Antiguo Testamento, demostrando así que eran parte del plan predeterminado de Dios.

‚ÄćLa destrucci√≥n de Jerusal√©n verific√≥ la condenaci√≥n de los jud√≠os por la crucifixi√≥n de Cristo.

‚ÄćY revel√≥ a Jes√ļs como un verdadero profeta, ya que hab√≠a predicho espec√≠ficamente la destrucci√≥n del Templo.

‚ÄćEn el a√Īo 363 Juliano se dirig√≠a a Persia para llevar a cabo una campa√Īa militar.

Pero en la Carta a la Comunidad de los Jud√≠os, prometi√≥ que a su regreso reconstruir√≠a "la ciudad sagrada de Jerusal√©n, que durante tantos a√Īos anhelaban verla habitada, ahora [ustedes] pueden traer colonos all√≠ y, junto con ellos, pueden glorificar al Dios Alt√≠simo en ella".

‚ÄćJuliano nunca regres√≥ de sus campa√Īas persas.

Murió en batalla el 26 de junio de 363.

No se sabe si la lanza que le hirió mortalmente fue lanzada por un persa o por uno de sus soldados cristianos,  como lo sugiere una tradición.

Pero antes de su muerte, Juliano designó a su amigo el  general Alypius para supervisar la construcción.

‚ÄćEl funcionario imperial especial designado para supervisar la tarea fue capaz de aprovechar el entusiasmo piadoso de los jud√≠os de todo el imperio.

Algunos de los cuales contribuyeron con dinero para el esfuerzo.

Y otros como trabajadores voluntarios, seg√ļn los relatos de los escritores de la Iglesia primitiva.

‚ÄćHerramientas especiales de plata fueron forjadas para la ocasi√≥n.

Seg√ļn el padre de la iglesia, Gregorio de Nacianceno, escribiendo en Asia Menor un a√Īo despu√©s del proyecto dijo, ‚Äúlos jud√≠os en gran n√ļmero y con gran celo se dedicaron a la obra‚ÄĚ; las mujeres aportaban adornos preciosos y llevaban tierra con sus vestidos.

‚ÄćOtro contempor√°neo, Efrem de Siria, un monje famoso por sus himnos po√©ticos, inform√≥ que los jud√≠os "rug√≠an, deliraban y tocaban las trompetas" y que "todos ellos rug√≠an locamente" y fueron sin restricci√≥n.

La tierra fue removida, y un peque√Īo ej√©rcito de trabajadores se puso directamente a la obra, trabajando hasta el anochecer.

templo de israel

APARECIERON SIGNOS DE PROBLEMAS DE INMEDIATO

Después del primer día, los trabajadores se despertaron encontrando que la tierra que habían retirado cambiaba misteriosamente de lugar.

‚ÄćSin desanimarse, reanudaron el trabajo cuando

"de repente una tempestad violenta estall√≥, y tormentas, tempestades y torbellinos se produjeron a todo lo largo y ancho", seg√ļn el relato del historiador eclesi√°stico Teodoreto.

Entonces golpeó una calamidad.
Un terremoto sacudió el sitio.
Seguido por bolas de fuego que estallaban fuera de las bases inconclusas del templo.
Quemando a algunos hombres, y haciendo saltar al resto por los aires.

Algunos se precipitaron a la iglesia que había sido construida por la madre de Constantino, Santa Elena.

‚ÄćPero al llegar sus puertas se cerraran delante de ellos por "un poder oculto e invisible", de acuerdo con un relato.

Algunos cuentos del desastre se leen tal como de la magnitud de la narración de las plagas que cayeron sobre Egipto.

‚ÄćLas fuentes del antiguo templo dejaron de funcionar.

Estalló una hambruna.

Y dos funcionarios imperiales que habían profanado algunos vasos sagrados tuvieron muertes espantosas.

‚ÄćUno de ellos fue comido vivo por gusanos.

El otro "reventó por el medio".

Todo esto culminó con la aparición de una cruz.
Apareció en el cielo o rociado como polvo de estrellas en las ropas de los trabajadores, de acuerdo con los cuentos de la iglesia primitiva.

Huelga decir que el templo nunca fue reconstruido.

Esto es seguro.

muro de los lamentos

LA CREDIBILIDAD DE LOS RELATOS

Pero ¬Ņqu√© tan cre√≠bles son los cuentos de los acontecimientos milagrosos que detuvieron la construcci√≥n?

La sinopsis de arriba est√° tomada de cinco escritores de la Iglesia, todos los cuales vivieron durante los acontecimientos que describieron o inmediatamente despu√©s, cuando el testimonio de testigos a√ļn estaba disponible.

‚ÄćA pesar de que var√≠an en algunos detalles, los cinco est√°n de acuerdo en tres elementos esenciales de la narraci√≥n:

-el terremoto,

-el fuego que salía de alguna parte debajo del templo,

-y algunas apariciones milagrosas del símbolo de la cruz.

Tres son los historiadores eclesiásticos: Teodoreto, Sozomen y Sócrates Escolástico.

‚ÄćTal vez no has o√≠do hablar de estos historiadores y no est√°s demasiado inclinado a confiar en ellos.

Pero ¬Ņqu√© hay de santos como San Juan Cris√≥stomo y San Gregorio Nacianceno, quien tambi√©n escribieron sobre la reconstrucci√≥n frustrada del templo?

Lee sus cuentos aquí y aquí en inglés.

Los cinco autores nos presentan la reconstrucción calamitosa como un hecho histórico.
Algunos van a demostrar largamente que ellos personalmente han hecho su debida investigación para la evaluación de la veracidad de la historia.

Gregorio Nacianceno se√Īala que puede haber algunas diferencias de hechos en los cuentos, pero luego agrega:

"Pero lo que todas las personas hoy en día reportan y creen es que cuando ellos estaban forzando su camino y luchando por entrar, un fuego brotó desde el lugar sagrado y los detuvo".

Del mismo modo, Sozomeno escribe lo siguiente en relación con el fuego:

"Este hecho se afirma sin temor, y es creído por todos.
La √ļnica discrepancia en la narrativa es que algunos sostienen que las llamas estallaron desde el interior del templo.
Ya que los trabajadores se esforzaban por forzar la entrada.
Mientras que otros dicen que el fuego procedía directamente de la tierra.
De cualquier forma que el fenómeno pudiera haber ocurrido, es igualmente maravilloso".

Estas no son las palabras que uno esperaría encontrar en escritores que son embellecedores de leyendas piadosas.

Lo que hace a la historia tan convincente es que también lo informa de una manera casual el historiador romano pagano Amiano Marcelino.

Quien confirma la narrativa central acerca de un extra√Īo incendio, en su obra Res Gestae:

“Terribles bolas de fuego seguían estallando cerca de los cimientos del templo.
E hizo al lugar inaccesible para los trabajadores.
Algunos de los cuales fueron quemados hasta la muerte.
Y puesto que esto fue persistente y ellos eran repelidos, la empresa se detuvo‚ÄĚ.

Marcelino, por supuesto, no llama a esto un milagro.

Y la importancia del evento en la historia del judaísmo y el cristianismo parece perdérsele.

Pero su relato se coloca como una extraordinaria corroboración de los cinco relatos de los autores cristianos.

Sin embargo, el evento no parece haber mejorado mucho la atención de los historiadores contemporáneos.

‚ÄćQuienes no parecen compartir el compromiso de Marcelino con la informaci√≥n imparcial.

Como Warren Carroll ha escrito en El Edificio de la Cristiandad,

“Es uno de los acontecimientos más notables de la historia cristiana.
Para el cual no hay una explicación natural posible.
Y demasiados historiadores no han tenido a bien hacerle caso, a pesar de la gran reputaci√≥n de Amiano Marcelino como historiador‚ÄĚ.

Como cristianos creemos que los milagros siguen sucediendo en el aquí y ahora.

‚ÄćPero por lo general, los que implican alg√ļn tipo de sanaci√≥n personal de una persona con una enfermedad o lesi√≥n, parecen ser el tipo m√°s com√ļn de milagro utilizado hoy en d√≠a como criterio para la canonizaci√≥n de los santos.

‚ÄćSin embargo, los milagros p√ļblicos que implican a un mont√≥n de testigos oculares y alg√ļn tipo de ocurrencia dram√°tica parece una cosa del Antiguo Testamento.

Como la separación del Mar Rojo, las paredes que caen de Jericó, el fuego y el azufre que consumió a Sodoma y Gomorra vienen a mente.

‚ÄćLa reconstrucci√≥n frustrada del templo bajo el emperador Juliano el Ap√≥stata se erige como un testimonio extraordinario para soportar la intervenci√≥n de Dios en el orden creado.

Fuentes:

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