Lo que se llama "bilocación" es un don místico que verdaderamente es insondable.
¬ŅC√≥mo puede un objeto f√≠sico - el cuerpo - estar en dos lugares distintos en el mismo momento?
padre pio de pietrelcina sentado
¬ŅEs el esp√≠ritu de la persona que ellos ven, la "prolongaci√≥n" de la personalidad?
¬ŅO es simplemente un √°ngel que se manifiesta con el rostro de la persona que lo ha enviado?

Estas son preguntas que, al menos por ahora, deben quedar sin respuesta.

Lo que podemos decir es que es un fenómeno que se ha informado en santos como San Antonio de Padua, San Alfonso María de Ligorio y varios más.

‚ÄćM√°s recientemente, testigos han declarado las bilocaciones de Mar√≠a Esperanza, la gran m√≠stica venezolana.

4 imagenes del padre pio

CON EL PADRE P√ćO LOS EJEMPLOS FUERON EXTRAORDINARIOS

√Čl fue visto por un hombre perdido en el desierto del Sahara, que luego fue llevado a un lugar seguro por el misterioso desconocido (la madre de este hombre hab√≠a buscado la ayuda del Padre P√≠o).‚Äć

Fue testificado, o eso dicen, en los EE.UU., en Hawai, y seg√ļn se inform√≥, en Siberia.

‚ÄćHay quienes, como obispos, que dicen que fue descubierto en el propio Vaticano (que aparece al Papa P√≠o XI en un momento de crisis, cuando un arzobispo estaba tratando de destituirlo).

Y tambi√©n en la canonizaci√≥n de Santa Teresita, la Peque√Īa Flor en 1925.

"Es bueno tener en cuenta que a partir de 1918 en adelante, el Padre Pío nunca salió de San Giovanni Rotondo.
De modo que estos misteriosos sucesos no pueden ser explicados por la hip√≥tesis de que el Padre P√≠o en realidad estaba all√≠ en persona", se√Īala el bi√≥grafo Bernard Ruffin.
padre pio con crucifijo

LA VISITA AL PADRE PLACIDO BUX

Hubo pruebas incluso f√≠sicas de sus manifestaciones.‚Äć

Tal ocurrió en 1957, cuando Pío apareció en la cabecera de otro sacerdote, el padre Placido Bux, quien fue hospitalizado con cirrosis hepática grave.

"Una noche, el padre Placido vio al Padre Pío al lado de su cama y se dirigió a él, exhortándolo a que tenga paciencia, consolándolo y tranquilizándolo de su recuperación", escribió otro biógrafo, el padre Alberto D'Apolito, que conoció al Padre Pio.

"Entonces vio a Padre Pio acercarse a la ventana de cuarto [en el hospital], colocó una mano sobre el cristal, y desapareció.
Al despertar por la ma√Īana, se sinti√≥ mejor y record√≥ la bienvenida visita y mir√≥ hacia la ventana.
Para su sorpresa, vio la huella de una mano en la ventana.
Se levantó de la cama y se acercó a la ventana para examinar de cerca e identificar la impresión:
reconoció la huella de la mano del Padre Pío".
M√°s incre√≠blemente, cuando el personal trat√≥ de limpiar la ventana con un pa√Īo h√ļmedo empapado en detergente,
‚Äć"la huella siempre volvi√≥ a aparecer".
padre pio llorando

LA VISITA A UN ENFERMO EN UN HOSPITAL

Durante sus bilocaciones, Pio fue visto a menudo en un estado casi comatoso.‚Äć

Tal fue el caso en 1953, cuando el sacerdote, uniéndose a otros monjes para un concierto en una sala contigua

"Puso sus brazos sobre el respaldo de la silla frente a √©l y apoy√≥ la cabeza en ellos, permaneciendo en silencio e inm√≥vil", seg√ļn otro testigo, el padre Carmelo de Sessano.

Esto ocurrió durante un período de unos cinco minutos, y luego el Padre Pío se reincorporó al grupo.

"Al día siguiente, el padre Carmelo fue a visitar a un enfermo y se sorprendió cuando [el enfermo] expresó su agradecimiento por permitir que el Padre Pío lo llamara la noche anterior", escribe Ruffin.

"Carmelo, por supuesto, sabía muy bien que el Padre Pío estuvo en el concierto toda la noche y había ido directamente al convento cuando todo terminó."
padre pio bendiciendo

EL EXTRA√ĎO CASO DE BILOCACI√ďN EN URUGUAY

En otro caso, monse√Īor Fernando Damiani, Obispo de Salto, Uruguay, pidi√≥ ayuda del Padre P√≠o por una enfermedad coronaria grave y hab√≠a ido a Italia para morir cerca del famoso monje.‚Äć

Pio le dijo que a√ļn no estaba preparado para morir y que, cuando fuera su tiempo, ser√≠a en su tierra natal, Uruguay.

Por otra parte, dijo Pio,

"Me comprometo a velar por que esté bien asistido espiritualmente".
Sucedió en 1941, durante un congreso sobre vocaciones que había traído varios obispos de Salto.
Uno de ellos, el Arzobispo Cardenal Antonio Maria Barbieri de Montevideo, se retiraba a su habitaci√≥n cuando oy√≥ un extra√Īo golpe en la puerta.
La sala estaba a oscuras, pero ve√≠a la forma de un monje capuchino, que le dijo que fuera a ver a Monse√Īor Damiani porque se estaba muriendo.
Nunca se supo quien fue esa extra√Īa figura.

El Arzobispo Barbieri fue lo que hizo y encontró a Damiani retorciéndose de dolor y muriendo.

‚ÄćBarbieri le administr√≥ los √ļltimos sacramentos, mientras que otros tres obispos y seis sacerdotes se apresuraron a llegar a la escena.

‚ÄćDe tal manera que Damiani fue rodeado por un total de cuatro obispos y otros seis sacerdotes cuando expir√≥; ¬°la "ayuda" que Pio hab√≠a prometido!

EL PADRE P√ćO VISTO DIARIAMENTE EN EL SANTO OFICIO

Tal vez el más notable fue el testimonio de una mujer llamada Madre Esperanza que trabajaba en el Vaticano y afirmó haber visto a Pio en Roma en varias ocasiones.

"Lo vi en el Santo Oficio todos los d√≠as durante todo un a√Īo", testific√≥. ‚Äć
Llevaba medios guantes para ocultar sus heridas.
Me gustaba saludarlo, besarle la mano y, a veces, me gustaba hablar con él, y él respondía".

Al mismo tiempo (1937-1939), la madre Esperanza afirmó haber encontrado

"Un personaje misterioso con una barba blanca que llegaría a Milán en avión, era feo y me hizo temblar de miedo.

Sólo la visión de él me llenaría con gran temor, y yo quería escapar.

‚ÄćMe pareci√≥ ser el diablo".

¬ŅQu√© estaba haciendo en el Santo Oficio?

"√Čl fue a testificar en contra de Padre Pio", dijo la santa mujer - esto fue en un momento en que el Padre P√≠o se encontraba bajo mucha persecuci√≥n.

foto del padre pio

M√ĀS SITUACIONES

Varios testigos afirmaron que vieron al Padre Pío en la tumba de San Pío X.
De hecho, él fue visto en la cripta en al menos cinco ocasiones.
Durante la beatificaci√≥n de Santa Teresita, la Peque√Īa Flor, un prelado fue a acercarse a √©l cuando "vio" al monje en la Bas√≠lica de San Pedro, pero a medida que se acercaba, el padre P√≠o se desvaneci√≥.
Hay un caso, una joven piadosa de 14 a√Īos llamada Emma Meneghello, que sufr√≠a epilepsia.
Declaró que mientras estaba en oración el Padre Pío se le apareció, puso su mano en su sábana, sonrió y desapareció.
La ni√Īa curada luego se levant√≥ para besar el lugar donde P√≠o hab√≠a colocado su mano y vio una cruz de sangre en la s√°bana (esta mancha se ha conservado).
pintura padre pio fondo

La Se√Īora Mar√≠a, hija espiritual del Padre P√≠o, cont√≥ que su hermano, una tarde, mientras oraba, se durmi√≥.‚Äć

De repente fue golpeado con una bofetada sobre la mejilla derecha y él tuvo la sensación de sentir que la mano que lo golpeó fuera cubierta por un medio guante.

Pensó enseguida en el  Padre Pío y al  otro día después de la misa se fue a saludarlo:
‚Äć"¬ŅEs ¬†l√≠cito dormirse cu√°ndo se ruega"?, le contest√≥ el ¬†Padre P√≠o.
Fue  el Padre Pío quien lo  "despertó".

Un ex oficial del ejército, un día entró a la  Sacristía y mirando al Padre Pío le dijo "Es justo él, no se equivoca".

Se acercó, cayó de rodillas y llorando repitió - Padre, gracias  por salvarme  la vida en el campo de batalla.

‚ÄćSucesivamente el hombre cont√≥ a los presentes:

"Fui un Capitán de infantería y un día, sobre el campo de batalla, en una hora terrible de fuego, algo lejos de mí vi a un fraile, pálido y de  ojos expresivos.

Me dijo: "Sr. Capitán,  aléjese de  ese sitio".
Inmediatamente corrí y antes de que llegara estalló una granada enorme que abrió un remolino.

Me volví hacia el monje para agradecerle pero ya había desaparecido".

El Padre Pío en bilocación le salvó la vida.

‚ÄćEl Padre Alberto, a quien el Padre P√≠o conoci√≥ en 1917, cont√≥:

"Vi hablar al Padre P√≠o mientras se encontraba de pi√© cerca de la ventana con la mirada fija sobre la monta√Īa.

‚ÄćMe acerqu√© a √©l para besarle la mano pero √©l no se dio cuenta de mi presencia y tuve la sensaci√≥n de ¬†que su mano estaba entumecida.

En aquel entonces lo escuché que con voz muy clara, en el momento en que dio la absolución a alguien.

‚ÄćDespu√©s de un instante el padre se sacudi√≥ como si se se despertara.

Volteándose hacia mí, me dijo:

- ¬ŅEst√°is aqu√≠?, no me enter√© de ello.

Alg√ļn d√≠a despu√©s lleg√≥ de Tur√≠n un telegrama de agradecimiento al Padre Superior por haber mandado al Padre P√≠o a asistir a un moribundo.

Del telegrama se pudo intuir que el moribundo estaba muriendo en el momento en que el Padre P√≠o en San Giovanni Rotondo, pronunci√≥ las palabras de absoluci√≥n. ‚Äć

Obviamente el Superior no envió al Padre Pío al moribundo, sino que el Padre Pío lo visitó en bilocación.

padre pio y arcangel san miguel

Una familia americana vino de Filadelfia a San Giovanni Rotondo, en el 1946, para agradecer al Padre Pío.

El hijo piloto de un avión de bombardeo, en la II Guerra Mundial, fue salvado por el Padre Pío en el cielo en el Océano Pacífico.

‚ÄćEl avi√≥n cerca de aterrizar en el ¬†aeropuerto, despu√©s de haber efectuado un bombardeo, fue golpeado por los cazatorpederos japoneses.

‚Äć"El avi√≥n" - cont√≥ el hijo, "Se precipit√≥ y estall√≥ apenas que la tripulaci√≥n pudiera tirarse en paraca√≠das.

Solamente yo, no sé cómo, logré salir a tiempo del avión.

Traté de abrir el paracaídas pero no se abrió; me habría estrellado, por tanto, al suelo.

Si de repente no hubiera comparecido un fraile con barba que tomándome entre los brazos, que me depuso dulcemente delante de la entrada del mando de la base.  

Imagináis el estupor que provocó mi cuento.

Fue increíble pero mi presencia "obligó" a  todos a creerme.

Reconoc√≠ al fraile que me salv√≥ la vida cuando, un d√≠a, mandado con permiso, llegu√© a casa y ¬†mi madre me ense√Ī√≥ la fotograf√≠a del Padre P√≠o.

‚ÄćEra el fraile a cuya protecci√≥n en sus oraciones y l√°grimas de madre me hab√≠a encomendado.

¡Qué grande e importante es la oración de una madre!

‚ÄćUna se√Īora, mujer de un empresario naval, era hu√©sped de su hija en Bolonia.

‚ÄćTen√≠a un tumor maligno ¬†en un brazo y la se√Īora con la ayuda de su hija decidi√≥ hacerse operar.

‚ÄćEl cirujano aconsej√≥ tener paciencia y esperar, por lo tanto ¬†posteriormente fijar√≠a la fecha para la intervenci√≥n quir√ļrgica.

En la espera el marido de la hija mandó un telegrama al Padre Pío; suplicando por la salud de su suegra.

A la hora en que el telegrama lleg√≥ a manos del Padre P√≠o, la se√Īora, que estuvo sola en el cuarto de estar de la casa de la hija, vio abrir la puerta y entrar a ¬†un fraile capuchino.

‚Äć"Soy ¬†el Padre P√≠o de Pietrelcina" le dijo.

Después de  preguntarle  algunas cosas del cirujano, le exhortó a tener confianza en la Virgen.
El Padre P√≠o le hizo una se√Īal de la cruz en el brazo, por lo tanto, salud√°ndola, sali√≥.

La se√Īora llam√≥ a la camarera, la hija y al yerno.

Preguntó porque hicieron entrar al Padre Pío sin anunciarlo, pero le contestaron que no  lo vieron y que, en todo caso, no abrieron la puerta a nadie.

Al d√≠a siguiente el cirujano visit√≥ a la se√Īora para prepararla para la operaci√≥n, pero no encontr√≥ ning√ļn tumor.

El tumor se desapareció apenas el Padre Pío le dio la bendición.

El obispo que el 10 de agosto de 1910, en la catedral de Benevento, fue preparado para la muerte por el Padre Pío que, en bilocación, fue a hacerle una visita.
dibujo padre pio ovejas

El Padre Pío en bilocación celebró una Misa en la Capilla de un monasterio de monjas en Checoslovaquia, en 1951.

Después de la celebración de la Misa las monjas fueron a la Sacristía para ofrecerle al Padre una tacita de café y darle las gracias por la Misa y la inesperada visita, pero en la Sacristía no había nadie.

Las monjas pudieron constatar así que;  el Padre Pío fue a efectuar  la Santa Misa en bilocación.

El Padre Pío, en bilocación, dio la Misa al primado de Hungría, en la  cárcel, en Budapest, en 1956.

Alguien, que conocía del episodio preguntó:

"¬ŅPadre P√≠o, ¬†Ud le ha dado la Misa y le ha hablado, pero entonces, si ¬†UD ha estado en c√°rcel, y lo ha visto?"

"Cierto, si le he hablado también lo he visto"...
contestó el Padre Pío.

El General Cadorna, después de la derrota de Caporetto cayó en un estado de depresión severa  y decidió  suicidarse.

Una tarde se  encerró en su habitación  y dìo  orden a su ordenanza de no dejar pasar a nadie.

‚ÄćEntrado en su habitaci√≥n, extrajo de un caj√≥n una pistola.

Y mientras se estaba apuntando a la sien oyó una voz que le dijo:
"General, ¬Ņno querr√©is cumplir en absoluto esta tonter√≠a"?

Aquella voz y la presencia de un Fraile apartaron el General de su propósito, dejándolo petrificado.

¬ŅPero, como fue que pudo entrar este personaje en su habitaci√≥n?

‚ÄćPidi√≥ explicaciones al ordenanza pero ¬†le contest√≥ ¬†no haber visto pasar a nadie.

A√Īos despu√©s, el general, se enter√≥ por la prensa, que un Fraile que viv√≠a sobre el Gargano hacia milagros.

‚ÄćSe fue de inc√≥gnito a San Giovanni Rotondo.

‚ÄćY con gran asombro al fraile capuchino ¬†aquella tarde reconoci√≥.

‚Äć‚ÄúHa corrido un riesgo enorme aquella tarde, ¬Ņeh general?‚ÄĚ, le dijo el ¬†Padre P√≠o.

El Padre Agostino escribió:
puesto que una monja de Florencia me dijo que, después de la comunión, el Padre Pío se le apareció para confortarla y bendecirla, yo quise preguntarle al Padre Pío.

¬ī¬ŅA menudo haces tambi√©n viajes hasta Florencia? una monja ha dicho esto¬ī.

El padre me contest√≥ humildemente que fue a Florencia en bilocaci√≥n‚ÄĚ.

estatua padre pio fondo

Una de las √ļltimas bilocaciones conocida del Padre P√≠o fue la tarde anterior al d√≠a de su muerte.

El Padre Pío fue a saludar a Génova al cofrade Padre Humilde que se accidentó por una caída ocurrida el 29 de agosto de 1968.

Hacia las 16.30 del 22 de septiembre 1968 sor Ludovica va a ver al padre Humilde para llevarle una taza de té.

La religiosa siente un fuerte perfume de flores que inunda todo el entorno.

‚ÄćComo ella no conoce el origen del perfume, mira al fraile por una explicaci√≥n.

El Padre Humilde con espontaneidad le dice:
"el Padre P√≠o ha venido a saludarme y me ha dado su √ļltimo adi√≥s."
Al día siguiente se difunde la noticia de la muerte de Padre Pío.

Es conocido el caso de una muchacha que insistía en confesar el mismo pecado una y otra vez.El Padre Pío, luego de advertirle en repetidas ocasiones que Dios ya había perdonado esa falta, y que no debía confesarlo más.Y ante la desobediencia de la joven, le dijo claramente que si volvía a confesar el mismo pecado iba a recibir un cachetazo.

La muchacha, conociendo el temperamento del Santo del Gargano, pero no pudiendo resistir la tentación, confesó su pecado a otro sacerdote en Roma.
De inmediato, y ante su sorpresa, recibió un cachetazo en pleno rostro.

Un día, el Ingeniero Todini, de Roma, se quedó hasta muy tarde en San Giovanni Rotondo.

En el momento de partir, se dio cuenta de que llovía a torrentes.

Pidió entonces al Padre Pío permiso para pasar la noche en el monasterio, pero este se negó.

Padre, dijo entonces el Ingeniero, ¬Ņc√≥mo voy a hacer para volver al pueblo sin paraguas?
Me voy a mojar hasta los huesos!.
Yo lo acompa√Īar√©, repuso el Padre.

El se√Īor Todini se despidi√≥.

Antes de abrir la puerta que da sobre la plaza, oyó la lluvia azotar la calle.

‚ÄćSe subi√≥ el cuello del sobretodo, se encasquet√≥ el sombrero para que el viento no se lo llevara, y sali√≥.

‚ÄćUna r√°faga violenta lo embisti√≥, pero por sorpresa suya, solo le cayeron unas pocas gotas de lluvia.

‚ÄćQu√© fastidio, vendr√° empapado!, le gritaron sus hu√©spedes no bien entr√≥.

¬°Pero si apenas llueve!.

Vamos!, ¬Ņc√≥mo que apenas?.

Si parece el diluvio universal!.

‚ÄćTodini entonces les mostr√≥ que tra√≠a la ropa completamente seca, quedando todos estupefactos.

La "bilocación de la voz" es un fenómeno frecuente en él.

Sus hijos espirituales, y hasta personas extra√Īas a √©l, le han o√≠do a grandes distancias dar noticias o consejos, y hasta amonestaciones.

Especialmente en medio del sue√Īo, y han o√≠do esa voz suya en forma clara y comprensible, pero sin ver al Padre P√≠o.

Padre Pio-Taormina fondo oscuro

El 8 de mayo de 1926 una docena de fieles venidos de Bolonia esperaban al Padre en el vest√≠bulo del monasterio.‚Äć

Recordemos que en 1926 no existía la puerta que comunica directamente la sacristía con el monasterio, de modo que el Padre estaba obligado a pasar por la iglesia si quería ir a la sacristía donde él confiesa.

Pasaron horas de vana espera.

Luego se acercó al grupo un capuchino:

‚Äć"¬ŅBuscan al Padre P√≠o?, hace ya rato que est√° confesando".

¬ŅC√≥mo era posible, si ellos hab√≠an vigilado la entrada durante tres horas largas?.
Hay que pensar que se había hecho invisible, y no era esa la primera vez.

Se recuerda la aventura de un actor venido en auto desde Foggia con otros miembros de su compa√Ī√≠a.

Su actitud era insultante.

A ver, ¬Ņd√≥nde est√° ese Padre P√≠o?, pregunt√≥ con un tono arrogante.

‚ÄćQuiero que me convierta, quiero confesarme.

‚ÄćY dejando a sus compa√Īeros a las carcajadas entr√≥ a la iglesia.

Le dijeron que el Padre debía estar en la sacristía.

Pero no se le encontró ni en ésta ni en su celda, ni en el locutorio ni en el jardín.

Imposible hallarlo.

A fin de cuentas, el hombre gru√Ī√≥, cansado de esperar: est√° bien, me voy.

¬°L√°stima!, me hubiera gustado ver si este fraile era capaz de convertirme.

‚ÄćNo bien parti√≥ el autom√≥vil, los fieles se encontraron de frente con el sacerdote.

‚ÄćPadre, ¬Ņd√≥nde estaba?, hemos registrado por todas partes.

Yo estaba aquí, hijos míos, he pasado tres o cuatro veces delante de ustedes, pero no me vieron.
Los fieles de San Giovanni comprendieron y se abstuvieron de hacer comentarios.

En San Martino de Pensilis, los miembros de la Tercera Orden tenían costumbre de reunirse en casa de uno de ellos por turno.

‚ÄćUna noche, la reuni√≥n tuvo lugar en el lugar del Comisario Trombetta.

Su hijito Juan corrió de pronto a refugiarse en las faldas de su madre, diciendo: ¡Mama, tengo miedo, el Padre Pío está allí!.

‚Äć¬ŅD√≥nde, d√≥nde?, pregunt√≥ la madre.

All√≠, all√≠, respondi√≥ el ni√Īo, se√Īalando a un punto.

Ah! , ya se ha ido!."

La historia de Juanito llegó a oídos de quien era su protagonista.

Veamos Padre, ¬Ņera realmente usted?.

¬ŅY quien quer√≠an que fuera?, contest√≥ √©l con tono de fastidio.
Siempre se muestra disgustado e intimidado cuando hace alusión a sus dotes sobrenaturales.

Pero con la falta de tacto que caracteriza a los paisanos, los buenos vecinos de San Martino, vuelven a la carga.

Padre, ¬Ņentonces usted estaba "realmente" en nuestra reuni√≥n?.

‚ÄćY la respuesta fue:

C√≥mo!, ¬Ņlo dudan todav√≠a?.

La se√Īora de Devoto, de G√©nova, estaba seriamente enferma y con la amenaza de que le amputaran una pierna.‚Äć

Una de sus hijas rezaba en un cuarto vecino, pidiendo que se evitara esa operación e invocando la ayuda del Padre Pío.

De pronto éste apareció en el umbral de la puerta.

‚ÄćEl deseo de obtener una gracia para su madre obnubilaba a tal punto la mente de la joven, que ella ni se pregunt√≥ c√≥mo pod√≠a estar el Padre en G√©nova estando en San Giovanni, a varios cientos de kil√≥metros, ni se le ocurri√≥ dudar de lo real de su presencia.

Arrojándose a sus pies, le suplicó:
"Oh, Padre, salve a mam√°!".
El santo la miró y le dijo simplemente:
"Espere nueve días".
Ella iba a pedir una explicación, pero al levantar la vista de nuevo sólo vio la puerta cerrada.

A la ma√Īana siguiente pidi√≥ a los m√©dicos que aplazaran la intervenci√≥n quir√ļrgica, y ni las advertencias ni los consejos ni las s√ļplicas de sus parientes, ni el mismo estado de la paciente que se agravaba por momentos lograron disuadirla.

‚ÄćAl d√©cimo d√≠a, cuando los cirujanos examinaron a la enferma, cu√°l no ser√≠a su estupefacci√≥n al comprobar que la herida de la pierna estaba completamente cicatrizada y la se√Īora estaba en v√≠as de restablecimiento.

‚ÄćUnas semanas m√°s tarde la familia toda se dirigi√≥ a San Giovanni para agradecer al Padre la merced que les hab√≠a alcanzado.

Pero nuestro hombre no quiere que se agradezca nada:

‚Äć"¬°Id a la Iglesia a dar gracias a Dios y a la Virgen!", es su abrupta manera de rechazar todo agradecimiento.

‚ÄćPara la inauguraci√≥n de su capilla privada, en la V√≠a Tritone 56, en Roma, la Condesa Virginia Sili hab√≠a mandado muchas invitaciones, entre otras a su primo, el Cardenal Gasparri y al Cardenal Sili, su cu√Īado.

‚ÄćLa condesa y sus invitados estaban discutiendo el nombre que le dar√≠an al oratorio, cuando un novicio entr√≥ en la habitaci√≥n trayendo un relicario que conten√≠a un fragmento de la Cruz de Cristo.

Anoche, explic√≥ el joven, el Padre P√≠o se me apareci√≥ en carne y hueso y me orden√≥ que trajese a la condesa √©sta reliquia por la ma√Īana, antes de la consagraci√≥n de la capilla.

Días más tarde, la Condesa se presentó en San Giovanni Rotondo, y escuchó de labios del capuchino la confirmación de ese relato.

La se√Īora Concepci√≥n Bellarmini, de San Vito Luciano, sufri√≥ de pronto un envenenamiento de sangre seguido de una bronconeumon√≠a.

‚ÄćLa infecci√≥n le provoc√≥ una ictericia terrible, y los m√©dicos la desahuciaron.

‚ÄćUna pariente le aconsej√≥ que confiase su situaci√≥n al Padre P√≠o, a quien ella no conoc√≠a.

‚ÄćAs√≠ lo hizo, y de pronto se le apareci√≥ a plena luz un fraile estigmatizado que le sonri√≥ y la bendijo sin tocarla.

La enferma le pregunt√≥ entonces si su venida era se√Īal de que hab√≠a logrado la conversi√≥n de sus hijos o su pr√≥xima curaci√≥n.

El capuchino afirmó:
"El domingo por la ma√Īana usted estar√° curada"
y luego se desvaneció dejando una estela de perfume.

Ya al d√≠a siguiente la piel de la enferma fue tomando un color normal, ced√≠a la fiebre y pocos d√≠as despu√©s la se√Īora pudo levantarse.

‚ÄćAcompa√Īada de su hermano, fue a San Giovanni para verificar la identidad de "su" fraile.

‚ÄćCuando divis√≥ al Padre P√≠o en la iglesia, se dirigi√≥ a su hermano y le dijo al o√≠do:

‚Äć"Es √©l, no hay duda de que es √©l".

padre pio escribiendo
El Sr. Arturo Bugarini, de Ancona, cuenta que estando junto a su hijo muy grave, lo golpearon en la espalda tres veces mientras una voz le murmuraba.

"Soy el Padre P√≠o, soy el Padre P√≠o, soy el Padre P√≠o".‚Äć

En el mismo momento lo invadió una ola de intenso calor, luego nada más.

El ni√Īo se salv√≥.

‚ÄćEl 21 de julio de 1921, Monse√Īor d‚ÄôIndico de Florencia, estando s√≥lo un su escritorio, tuvo la sensaci√≥n de que hab√≠a alguien detr√°s de √©l.

Se dio vuelta y vio desaparecer un religioso.

Interrumpiendo su trabajo, fue en busca de un sacerdote y le contó lo que acababa de ocurrirle.

Este le habló de alucinaciones:

Monse√Īor estaba mortalmente angustiado por la salud de su hermana que estaba agonizando.

Cuando la fue a visitar, ésta (que estaba casi en coma), había visto al mismo tiempo que su hermano, entrar un fraile a su cuarto, acercarse y decirle:
Nada tema.
Ma√Īana su fiebre habr√° desaparecido y dentro de pocos d√≠as ya no quedar√°n ni rastros de su enfermedad.

Pero, Padre, ¬Ņqui√©n es usted entonces?, ¬Ņun santo?.

No, repuso el religioso, soy una criatura que sirve al Se√Īor y soy dispersor de sus auxilios.

Padre, permítame besar su hábito.

‚ÄćBese mas bien el signo de la Pasi√≥n, replic√≥ mostr√°ndole las manos.

‚ÄćY despu√©s de bendecirla, desapareci√≥.

Inmediatamente la enferma se sintió mejor, y ocho días después estaba sana.

‚ÄćLa Se√Īora Ercilia Magurno, mujer de mucha fe, hab√≠a velado durante meses junto al lecho de su marido, sumamente grave de angina de pecho.

Cierta noche invadió la habitación un penetrante perfume a flores, pero el enfermo seguía empeorando por momentos.

Con dos d√≠as de intervalo, la se√Īora envi√≥ dos telegramas al Padre P√≠o para implorar su intercesi√≥n, pues su marido estaba ya en coma.

El 27 de febrero, el enfermo pareci√≥ dormirse con sue√Īo profundo y sereno.
A la ma√Īana siguiente, al despertar, dijo a su mujer:
Estoy curado.
Me siento perfectamente.
El Padre Pío acaba de dejarme.
Por favor, abre los postigos y tómame la temperatura.
No tenía ya ni rastros de fiebre.

El Padre P√≠o vino acompa√Īado por otro fraile, explic√≥ el hombre, me examin√≥ el coraz√≥n y me dijo: "Ma√Īana se le habr√° ido la fiebre y dentro de cuatro d√≠as podr√° levantarse".

‚ÄćLuego mir√≥ los remedios que le daban, ley√≥ las recetas y se qued√≥ largo rato junto a m√≠.

Como para confirmar este milagro, una fuerte fragancia de violetas flotaba todavía en la habitación.

Cinco meses después, ambos esposos se dirigían a San Giovanni, y el ex-enfermo reconocía a su salvador.

‚ÄćEl Padre P√≠o se le acerc√≥, le puso la mano en el hombro y con tono amistoso le dijo:

"¡Como le ha hecho sufrir ese corazón!".

Se cuenta que una joven inválida, curada providencialmente, quiso experimentar el don milagroso del Padre Pío y volvió a visitarle simulando su enfermedad pasada.

Vuelve a tu casa, le dijo el sacerdote d√°ndole un golpecito en la espalda, vete sin perder tiempo, pues ya sabes que est√°s perfectamente sana y no se debe tentar a la divina misericordia.

padre pio y jesus llevando la cruz fondo

Durante la segunda guerra mundial los norteamericanos instalaron una base aérea a algunos kilómetros de San Giovanni, cuando todavía había alemanes en la región.

Llegó a la base la noticia de que allí había un depósito de municiones enemigas, y de inmediato se despachó un bombardeo con el pueblo del Gargano como objetivo.

El piloto a cargo de la misi√≥n estaba prepar√°ndose para lanzar las bombas, cuando ve junto a su avi√≥n en pleno vuelo a un monje con h√°bito capuchino, que con ambas manos le dec√≠a: ‚ÄúNO‚ÄĚ.

El piloto, aterrado, soltó las bombas en el campo y volvió a su base.

‚ÄćCuando narr√≥ la historia al oficial a cargo de la base, un italiano del lugar que escuchaba le dijo que all√≠ hab√≠a un famoso cura milagrero.

Juntos fueron a San Giovanni, y grande fue la sorpresa de todos cuando el piloto, viendo al Santo del Gargano, exclamó: ¡es él!.

padre pio y sus hijos espirituales

UN FEN√ďMENO QUE EL MISMO P√ćO NUNCA ENTENDI√ď

El Padre D'Apolito dijo que incluso el Padre Pío no entendía los fenómenos que lo rodeaban.

"Reconozco", citó el monje como diciendo, "que soy un misterio para mí."

"Bajo cualquier aspecto que observé o estudié", agregó D'Apolito, "Yo estaba cada vez más convencido de que no he entendido nada de él".

"Externamente, el estado de éxtasis del Padre Pío era lo mismo que si estuviera dormido", escribió el Padre Charles Mortimer Carty, otro biógrafo.

"Los miembros de su cuerpo eran insensibles a las influencias externas."

El mismo Pio fue quien describió bilocación como una "prolongación" o "extensión" de su personalidad.

"Sólo sé que es Dios quien me envió", respondió el Padre Pío cuando se le preguntó al respecto.

"No sé si estoy allí con mi alma o el cuerpo, o ambos."

Fuentes:

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