La r√°pida carrera de la ciencia hacia el post humanismo.
El ser humano y la humanidad ya est√°n sufriendo uno de los cambios m√°s profundos de su historia, propulsados por las doctrinas del transhumanismo y el post humanismo.
Desde la prótesis que usamos para superar por ejemplo la erosión de la cadera, hasta los aparatos para oír mejor, pasando por las drogas que recablean nuestro cerebro para superar una enfermedad o aumentar nuestra vigilia o fortaleza.
El transhumanismo ya está acá y nos está cambiando, sin que nos demos cuenta, porque no ha habido un debate profundo sobre sus alcances, sino sólo lo hay sobre las propuestas más osadas, como la elección de las características de los bebes o la unión hombre máquina.
Todos estos cambios que estamos viendo son producto de un debate filosófico mas profundo, que vale la pena tratar de comprenderlo, aunque sea a nivel resumido.
transhumanismo

¬ŅQU√Č ES EL TRANSHUMANISMO?

Algunos autores consideran que el origen remoto del transhumanismo, al menos en la formulación de este término y en su inspiración general, puede situarse en un texto de Julian Huxley de 1957.

Julian Huxley, hermano del famoso escritor Aldoux Huxley, y nieto del no menos célebre biólogo T.H.Huxley, conocido por ser el primer director de la UNESCO.

Colabor√≥ en la Sociedad Humanista de Nueva York (First Humanist Society of New York) y en su presidencia del congreso fundacional de la vigente Uni√≥n Internacional Humanista y √Čtica en 1952 (Internacional Humanist and Ethical Union).

No obstante, también mantuvo una posición favorable a la eugenesia, entendida como manera de mejorar a los seres humanos.

As√≠, en los a√Īos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, concretamente en 1957 en una obra titulada ‚ÄúEn nuevas botellas para nuevo vino‚ÄĚ, y horrorizado por el aborrecible uso de la eugenesia que se hab√≠a hecho, Huxley propuso el t√©rmino ‚Äútranshumanismo‚ÄĚ para referirse a la perspectiva seg√ļn la cual el ser humano debe mejorarse a s√≠ mismo, a trav√©s de la ciencia y la tecnolog√≠a, ya sea desde el punto de vista gen√©tico o desde el punto de vista ambiental y social.

“La especie humana puede, si así quiere, trascenderse a sí misma, no sólo enteramente, un individuo aquí de una manera, otro individuo allá de otra manera, sino también en su integridad, como humanidad.

Necesitamos un hombre para esa nueva creencia.

Quiz√°s transhumanismo puede servir: el hombre sigue siendo hombre, pero trascendi√©ndose a s√≠ mismo, realizando nuevas posibilidades de, y para, su naturaleza humana‚ÄĚ.

Julian Huxley.

In New Bottles for New Wine.

1957

LA DEFINICI√ďN DE LA ASOCIACI√ďN TRANSHUMANISTA MUNDIAL

Si tuviéramos que definirlo en una frase, podríamos decir que el transhumanismo es la posición que defiende la mejora del ser humano para alcanzar un estado superior o posthumano.

La definición que ofrece la Asociación Transhumanista Mundial (World Transhumanist Association) es la siguiente:

El transhumanismo es un modo de pensar sobre el futuro basado en la premisa de que la especie humana en su forma actual no representa el punto final de nuestro desarrollo, sino m√°s bien una fase comparativamente temprana.

Formalmente lo definimos como sigue:

El movimiento intelectual y cultural que afirma la posibilidad y la deseabilidad de mejorar de modo fundamental la condición humana a través de la razón aplicada, especialmente desarrollando y haciendo ampliamente disponibles tecnologías para eliminar el envejecimiento y para mejorar notablemente las capacidades humanas intelectuales, físicas y psicológicas.

El estudio de las ramificaciones, promesas y peligros potenciales de las tecnologías que nos permitirán superar las limitaciones humanas fundamentales, y el estudio relacionado de las cuestiones éticas implicadas en el desarrollo y utilización de tales tecnologías.

Con estas premisas, los transhumanistas no dudan en pensarse a sí mismos como una extensión del humanismo, ya que comparten su preocupación por los seres humanos en general y por los individuos en particular.

Consideran que, aunque no se logre la perfección, si es posible mejorar las cosas promoviendo un pensamiento racional, la libertad, la tolerancia, la democracia y la preocupación por los semejantes seres humanos.

Su √©nfasis est√° centrado en el potencial de ‚Äúllegar a ser‚ÄĚ del que disponemos.

Por ello es por lo que afirman que es necesario y deseable mejorar la condición humana, y emplear medios racionales para lograrlo.

Esa mejora no queda restringida a lo externo y ambiental (la cultura, la educación, los métodos humanistas tradicionales), sino que también se aplica al organismo humano.

Y es esta aproximación la que permite pensar en ir más allá del humano actual.

PUNTOS EN CONCRETO

Se puede decir entonces, que el transhumanismo básicamente promueve una aproximación interdisciplinaria para comprender y evaluar las oportunidades de mejorar la condición humana y el organismo humano abiertas por el avance de la tecnología.

Esto implica prestar atenci√≥n a tecnolog√≠as actuales y emergentes como la ingenier√≠a gen√©tica, la tecnolog√≠a de la informaci√≥n, la nanotecnolog√≠a molecular y la ciencia cognitiva, y a algunas hipot√©ticas pero posibles, que se anticipan, como la inteligencia artificial, el ‚Äúalmacenamiento mental‚ÄĚ (mind uploaling) o la crionizaci√≥n.

De hecho, este encuentro entre las cuatro tecnologías (que suele identificarse por sus iniciales NBIC: Nanotecnología, Biotecnología, tecnologías de la Información, tecnologías Cognitivas) es apoyado por los transhumanistas como un modo esencial para la mejora humana.

YA LO ESTAMOS USANDO Y SIGUE LA EXPANSI√ďN

Algunas de las posibilidades de mejora promovidas por los transhumanistas son ya una realidad entre nosotros, por ejemplo los psicofármacos, los medicamentos para mejorar el tono muscular, o las técnicas de ingeniería genética que están en fase experimental.

Tambi√©n empezamos a disponer de aplicaciones de la bi√≥nica (la utilizaci√≥n de artefactos mec√°nicos que se integran en el cuerpo humano, por ejemplo para sustituir un miembro amputado) y se experimenta, si bien con desigualdades resultados en la t√©cnica de crionizaci√≥n (congelaci√≥n a baj√≠simas temperaturas, por ejemplo para que una persona enferma ‚Äúespere‚ÄĚ a que se encuentre una cura para su patolog√≠a, momento en que ser√° ‚Äúdescongelada‚ÄĚ).

Lo que los transhumanistas defienden es una ampliaci√≥n de estas t√©cnicas que satisfacen nuestra demanda de mejora, no conform√°ndose con las posibilidades actuales, sino planteando otras mucho m√°s ambiciosas, como la curaci√≥n de enfermedades desde el interior del propio cuerpo, utilizando nanorobots (robots creados con nanotecnolog√≠a, que podr√≠an moverse por el torrente sangu√≠neo, por ejemplo, reparando estructuras da√Īadas), o la disponibilidad de una t√©cnica de mind uploading, una suerte de ‚Äúcopia de seguridad mental‚ÄĚ que permitir√≠a evitar la p√©rdida de informaci√≥n de nuestros fr√°giles sistemas cerebrales de memoria.

Los transhumanistas ven la naturaleza humana como un trabajo en progreso, un comienzo a medio hacer que podemos aprender a remodelar de modos deseables.

La humanidad actual no tiene que ser el punto final de la evolución, más bien es considerada un comienzo.

Esto les lleva, por una parte, a una defensa de la tecnología, y por otra, a promover estilos de vida, hábitos y modelos sociales que colaboren a dicha mejora.

Pero también a una reflexión más teórica acerca de la definición de lo humano

LAS TENDENCIAS A SU INTERIOR

Es verdad, y conviene mencionarlo, que, como movimiento con un ideario innovador y, en ocasiones, extra√Īo, con ramificaciones muy diversas, y con conexiones muy amplias y variadas, dentro de las filas transhumanistas militan algunas personas con posturas radicales, fr√≠volas o deliberadamente provocadoras.

Pero también es cierto que hay pensadores serios que están tratando estas cuestiones desde la reflexión, aportando argumentos filosóficos y propiciando un interesante debate.

Existe un Transhumanismo democrático, una filosofía política que recoge temas y posiciones de la democracia liberal, la democracia social y el transhumanismo buscando una síntesis; entre las corrientes más conocidas está la escuela más temprana de transhumanismo, el Extropianismo, cuyos principios constituyen una aproximación preactiva a la evolución humana.

También hay un Transhumanismo Cristiano, llamado igualmente transhumanismo trascendente, que enfatiza la mejora humana en su dimensión espiritual.

También se puede citar el Singularismo, una filosofía moral basada en la creencia de que se puede lograr una singularidad uniendo la materia y la vida, y que ha de ser promovida su realización y también asegurada su seguridad; existe un Tecnogaianismo, que recoge buena parte de las ideas relativas a la hipótesis Gaia y defiende una tecnología a favor del medio ambiente; y también existe, y es probablemente la corriente más interesante para nuestra reflexión, el Posthumanismo, una filosofía social basada en los principios del humanismo.

EL SER POST HUMANO

Los transhumanistas esperan que a trav√©s de un uso responsable de la ciencia, la tecnolog√≠a y otros medios racionales, seamos capaces de converrirnos, antes o despu√©s, en ‚Äúposthumanos‚ÄĚ: seres con capacidades mucho m√°s grandes que las que tienen los seres humanos en el presente, que se habr√°n logrado por medio de transformaciones radicales o a trav√©s de peque√Īos cambios que de modo progresivo configuran un nuevo mundo.

El posthumano es un ser futuro cuyas capacidades b√°sicas exceden radicalmente las de los humanos actuales hasta el punto de que no pueden ser calificados de ning√ļn modo como humanos seg√ļn nuestros criterios.

Estos posthumanos alcanzarán capacidades intelectuales mucho más altas de las actuales, tendrán más memoria y más inteligencia; serán resistentes a las enfermedades y al proceso de envejecimiento, por lo que tendrán un tiempo ilimitado para aprender más y generar más habilidades; tendrán vigor ilimitado y no se sentirán cansados, hartos o irritados; controlarán sus deseos, estados mentales y emociones; tendrán una capacidad más grande para el placer, el amor, la apreciación del arte y la serenidad; experimentarán estados de conciencia que el cerebro del humano actual no puede siquiera sospechar, etc.

Hasta tal punto ser√°n los posthumanos capaces de dise√Īarse a s√≠ mismos y a su mundo de un modo radicalmente nuevo y diferente, que nosotros, los humanos, sencillamente no podemos ni imaginarlo.

EL TRANSHUMANO ES UN PUNTO DE VIAJE HACIA EL POSTHUMANO

El ‚Äútranshumano‚ÄĚ es, entonces, un ser transitorio que est√° m√°s all√° del humano actual, pero no alcanza a√ļn las capacidades del posthumano.

Es un estado intermedio del que algunos se preguntan si no es, realmente, el estado actual, dadas las capacidades de intervención tecnológica de que disponemos, en comparación con nuestros antepasados.

El t√©rmino ‚Äútranshumano‚ÄĚ se lo debemos a un futurista que se hac√≠a llamar FM-2030 (Su nombre real era Esfandiary, F.M (1930-2000).

Su extra√Īo apodo derivaba de su esperanza en poder celebrar su cumplea√Īos centenario en el a√Īo 2030) y que acu√Ī√≥ este t√©rmino como forma abreviada de ‚Äúhumanos transicional‚ÄĚ.

Las caracter√≠sticas de este tipo de humano, signos de transhumanidad, ser√≠an, seg√ļn FM-2030, las pr√≥tesis, la cirug√≠a pl√°stica, el uso intensivo de las telecomunicaciones, un estilo de vida cosmopolita y trotamundos, la androginia, la reproducci√≥n artificial, la ausencia de creencias religiosas y el rechazo de los valores familiares tradicionales.

Obviamente, aunque ciertas posibilidades nos acercan a esa previsión posthumana, muchos defensores del transhumanismo no se identifican con la posición de este autor, especialmente en cuanto a los valores a defender.

Lo cual es una muestra m√°s de la diversidad existente en este movimiento.

DECLARACI√ďN TRANSHUMANISTA DE LA WORLD TRANSHUMANIST ASSOCIATION

Como aclaración de los presupuestos transhumanistas, y tras lo apuntado hasta aquí, nada mejor que referirnos a la Declaración Transhumanista de la World Transhumanist Association:

En el futuro, la Humanidad será cambiada de forma radical por la tecnología.

Prevemos la viabilidad de redise√Īar la condici√≥n humana, incluyendo par√°metros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicolog√≠a indeseable, el sufrimiento, y nuestro confinamiento al planeta Tierra.

La investigación sistemática debe enfocarse de acuerdo a esos desarrollos venideros y sus consecuencias a largo plazo.

Los transhumanistas creemos que siendo generalmente abiertos y aceptando las nuevas tecnologías disponemos de mejor oportunidad de volverlas en nuestro provecho que si intentamos condenarlas o prohibirlas.

Los transhumanistas defienden el derecho moral de aquellos que deseen utilizar la tecnología para ampliar sus capacidades mentales y físicas y para mejorar su control sobre sus propias vidas.

Buscamos crecimiento personal más allá de nuestras actuales limitaciones biológicas.

De cara al futuro, es obligatorio tener en cuenta la posibilidad de un progreso tecnológico dramático.

Sería trágico si no se materializaran los potenciales beneficios a causa de una tecnología injustificada y prohibiciones innecesarias.

Por otra parte, tambi√©n ser√≠a tr√°gico que se extinguiera la vida inteligente a causa de alg√ļn desastre o guerra ocasionados por las tecnolog√≠as avanzadas.

Necesitamos crear foros donde la gente pueda debatir racionalmente qué debe hacerse, y un orden social en el que las decisiones serias puedan llevarse a cabo.

El transhumanismo defiende el bienestar de toda consciencia (sea en intelectos artificiales, humanos, animales no humanos, o posibles especies extraterrestres) y abarca muchos principios del humanismo laico moderno.

El transhumanismo no apoya a ning√ļn grupo o plataforma pol√≠tica determinada.

LA F√ĀBULA DEL DRAG√ďN

Uno de los autores m√°s interesantes de entre los defensores del posthumanismo es Nick Bostrom, director del Instituto Futuro de la Humanidad (Future of Humanity Institute), de la Facultad de Filosof√≠a de la Universidad de Oxford, y fundador, junto a David Pearce, de la Asociaci√≥n Transhumanista Mundial. Bostrom propone una ‚ÄúF√°bula del Drag√≥n‚ÄĚ que resulta muy esclarecedora para comprender su posici√≥n.

La fábula cuenta que existía un dragón gigantesco que tiranizaba el planeta exigiendo un tributo en forma de diez mil hombres y mujeres diarios que habían de entregarse para ser devorados.

El sufrimiento que esto generaba era atroz, pero todos los intentos por combatir al drag√≥n fueron in√ļtiles, de modo que acabaron por aceptarlo resignadamente.

Los elegidos eran ancianos, que a pesar de ser en ocasiones las personas más sabias, se consideraba que al menos habían tenido la posibilidad de vivir unas cuentas décadas.

Nadie pod√≠a postergar su turno, si bien los m√°s ricos consegu√≠an alg√ļn tipo de aplazamiento, y los hombres espirituales se dedicaban a consolar a quienes ten√≠an miedo del drag√≥n, prometi√©ndoles una nueva vida tras la muerte en la que no exist√≠an dragones.

Otros consideraban que el dragón formaba parte del orden natural de las cosas, y muchos afirmaban que el dragón era beneficioso pues limitaba el crecimiento de la población.

Algunos sostenían que era parte del sentido de la vida humana acabar siendo comidos por el dragón.

La situación duró muchos siglos y el rey estaba más preocupado de la logística para reunir y transportar a la gente, dado que el tributo iba aumentando en cantidad, y debía de encontrar una solución, que ya se consideraba imposible.

Por supuesto se cobraban elevados tributos para financiar estos gastos y los derivados de la investigación sobre el dragón.

Y existían no sólo dragonólogos eminentes, sino también antidragonistas que no se conformaban con la situación y buscaban una salida.

Los consejeros del rey le dijeron que las reuniones que mantenían los antidragonistas eran una incitación a la sublevación y que, por tanto, resultaba peligroso.

No obstante, el rey decidi√≥ convocar una audiencia p√ļblica para escuchar sus peticiones, sobre todo para no adoptar una postura antipopular.

Lo que los antidragonistas proponían era, dado el desarrollo científico alcanzado, construir un proyectil muy potente que pudiera matar al dragón.

Pero su propuesta fue rebatida rápidamente por el real consejero para la moralidad, que apeló a la finalidad natural de la vida: vivir en plenitud, sabiendo de la finitud.

Fue la protesta de un ni√Īo, que dijo que el drag√≥n era malo porque se hab√≠a llevado a su abuela, lo que provoc√≥ que el p√ļblico se decantara a favor de los antidragonistas, y que el rey diera su benepl√°cito al proyecto.

La empresa dur√≥ doce a√Īos, pero finalmente pudo construirse al artefacto y √©ste tuvo √©xito: el drag√≥n muri√≥.

Al fin la humanidad estaba libre de la cruel tiranía del dragón.

EL ENVEJECIMIENTO COMO ALGO NO INEVITABLE

En la fábula el dragón representa el envejecimiento, y la argumentación ética general de la fábula es sencilla: existen razones morales obvias e imperativas para que la gente de la fábula se deshaga del dragón, del mismo modo se puede combatir el envejecimiento y no aceptarlo resignadamente como algo inevitable.

Nuestra situación respecto de la senescencia humana es análoga con la situación respecto de la gente de la fábula respecto del dragón.

Nuestros conocimientos posibilitan abordar esta tarea.

Por consiguiente, tenemos razones morales imperativas para deshacernos de la senescencia.

No obstante, Bostrom subraya que su argumentaci√≥n no apunta a favorecer la extensi√≥n de las expectativas de vida per se, pues no tendr√≠a sentido a√Īadir m√°s a√Īos de enfermedad y fatiga al final de la vida: los argumentos abogan m√°s bien por extender, tanto como sea posible, el rango saludable de la vida humana.

Al retardar o detener el proceso de envejecimiento, se extendería la vida humana saludable.

Las personas podrían mantenerse sanas, vigorosas y productivas a edades a las que, de otro modo, ya habrían muerto.

Esta defensa de la lucha contra el envejecimiento lleva a plantear la posibilidad de que, si nuestros conocimientos y nuestra tecnología se desarrollan lo suficiente seremos capaces de alcanzar la inmortalidad.

A pesar de lo sorprendente que pueda parecer, es, sin duda, un interesante reto para la reflexión.

Bostrom afirma con claridad que el valor central del transhumanismo es tener la oportunidad de explorar el √°mbito de los posthumano.

Esto significa que pueda haber valores mayores de los que ahora alcanzamos a comprender, pero no implica que no se puedan definir en términos de nuestras capacidades actuales.

Desde su perspectiva no se est√° exigiendo favorecer a los seres posthumanos por encima de los humanos, sino que se defiende que el modo correcto de favorecer a los seres humanos es permiti√©ndoles darse cuenta de cu√°les son sus propios ideales y de que algunos de ellos pueden estar fuera de los ‚Äúmodos de ser‚ÄĚ accesibles a nuestra constituci√≥n biol√≥gica actual.

¬ŅTENDR√Ā MAS VALOR EL POSTHUMANO QUE EL HUMANO?

Claro que, conviene tener en cuenta que carecemos de la capacidad para comprender cómo pensaría o sentiría un posthumano, y el posthumano podría tomar decisiones diferentes a los valores de los humanos actuales.

Quiz√° pueda pensarse que la vida de los posthumanos merezca m√°s la pena que la de los humanos, Lo cual es inquietante.

Sin embargo, el transhumanismo nos plantea la necesidad de asumir nuestra capacidad de intervención, de no conformarnos con lo que ahora consideramos normal o inevitable, de responder racionalmente ante los retos de la vida.

Esto ni implica un optimismo ingenuo ante la tecnología, antes bien, el transhumanismo es consciente de los peligros y alerta ante ellos, pero considera que la razón humana es capaz de tomar decisiones sabias, y que es una obligación moral desarrollar nuestra capacidad hasta sus límites.

Incluso si eso conlleva un nuevo humano, un posthumano.

Resumiendo, los valores transhumanistas son esencialmente los siguientes: existe un valor fundamental, la ya mencionada exploración del terreno posthumano, como modo más correcto de favorecer a los seres humanos, teniendo claro que si los posthumanos pudieran alcanzar vidas que valieran más que las de los humanos, habría que promover que la gente llegara a ser posthumana.

“Valer más hace referencia a vidas que merezcan la pena ser vividas.

Cumplir√≠a este requisito, por ejemplo, una personas que pudiera obtener mayor esperanza de vida, mayor inteligencia, mayor salud, mayor memoria, mayor sensibilidad emocional, y todo ello sin cesar de existir en el proceso‚ÄĚ

Bostrom, N. Transhumanist Values.

LA RESPUESTA DE LOS BIOCONSERVADORES

“Al fin y al cabo, la raza humana es un poco desastrosa, con nuestras tercas enfermedades, nuestras limitaciones físicas y la brevedad de nuestra vida.

Si a ello a√Īadimos las envidias, la violencia y las angustias, el proyecto transhumanista empieza a parecer razonable.

Si fuera tecnol√≥gicamente posible, ¬Ņpor qu√© no √≠bamos a querer superar nuestra especie actual?

La aparente sensatez del plan, sobre todo si se proyecta hacer de forma gradual, es una de las cosas que lo hace peligroso.

La sociedad no va a caer de repente bajo el hechizo de la concepción transhumanista.

Pero es muy posible que mordisqueemos las tentadoras ofertas de la biotecnolog√≠a sin darnos cuenta de su aterrador coste moral‚ÄĚ.

Fukuyama. Transhumanism, Foreign Policy, octubre-noviembre 2004

Francis Fukuyama

En el a√Īo 2004, la revista Foreign Policy hizo una encuesta a personas de reconocido prestigio acerca de las ‚Äúideas m√°s peligrosas del mundo‚ÄĚ, Francis Fukuyama consider√≥ que la m√°s peligrosa era el transhumanismo, si bien afirmaba que ya no se lo pod√≠a considerar ‚Äúciencia ficci√≥n tomada demasiado en serio‚ÄĚ.

Fukuyama ha sido uno de los grandes detractores de esta corriente y, en general, de todas las posiciones a favor de la intervenci√≥n tecnol√≥gica ‚Äď gen√©tica o de otro tipo ‚Äď en el ser humano.

Su posici√≥n est√° basada en la afirmaci√≥n de la existencia de una ‚Äúesencia‚ÄĚ humana que se ver√≠a alterada por estas modificaciones y que dar√≠a lugar a un flagrante atentado contra la dignidad.

Fukuyama define la naturaleza humana como la suma del comportamiento y las características que son típicas de la especie humana, y que se deben a factores genéticos más que a factores ambientales.

As√≠, se puede decir que, dejando de lado las caracter√≠sticas contingentes de las personas, hay en cada una de ellas una cierta cualidad humana esencial, que denomina ‚Äúfactor X‚ÄĚ y que es la base de la dignidad.

Es esa naturaleza la que genera una exigencia de igualdad de reconocimiento o de respeto, tal como se ha afirmado de modo predominante en la modernidad.

Y este autor está convencido de que el transhumanismo pondría en entredicho esa igualdad de derechos o de dignidad.

El mundo posthumano, en su perspectiva, podr√≠a estar m√°s jerarquizado que el actual y podr√≠a generar conflictos por haber perdido el concepto de ‚Äúhumanidad com√ļn‚ÄĚ.

Esta pol√©mica es la que enfrenta a los transhumanistas con los as√≠ llamados ‚Äúbioconservadores‚ÄĚ (bioconservatives), de los que Fukuyama es un notable representante.

Tambi√©n desde una preocupaci√≥n por la posible amenaza a la dignidad humana, Leon Kass afirma que la modificaci√≥n tecnol√≥gica acabar√≠a por deshumanizarnos, a fuerza de minar ‚Äúsentidos‚ÄĚ tradicionales, como el sentido del ciclo vital, o el sentido del sexo, o el sentido del trabajo.

Kass es defensor de ‚Äúla sabidur√≠a de la repugnancia‚ÄĚ, inspirada en la heur√≠stica del miedo de Hans Jonas, pero quiz√° m√°s impactante: en ciertos casos especialemente relevantes, la repugnancia ser√≠a, seg√ļn este autor, la expresi√≥n emocional de una sabidur√≠a profunda, que est√° m√°s all√° del poder del raz√≥n para poder ser completamente expresada.

Se trata de una especie de intuición que, de modo inmediato y sin argumentos, detecta algo perverso que amenaza lo que apreciamos.

Son varias las posiciones que se engloban en el grupo de los bioconservadores, sin embargo todas ellas comparten la oposición al uso de la tecnología para mejorar las capacidades humanas o para modificar la naturaleza biológica de los seres humanos.

Las críticas contra el transhumanismo apelan a la dignidad humana, como en Fukuyama, pero también a la reverencia por la naturaleza, de modo que ciertos grupos ecologistas conservacionistas se enfrentan también a esta corriente.

Es muy frecuente ver utilizar argumentos del tipo ‚Äújugar a ser Dios‚ÄĚ, indicando que el ser humano estar√≠a sobrepasando sus l√≠mites y queriendo ser creador, lo cual no puede conllevar m√°s que nefastas consecuencias.

Y tambi√©n argumentos como el de la ‚Äúpendiente resbaladiza‚ÄĚ ‚Äď es decir, considerar que abrir una posibilidad tecnol√≥gica nos lanza a una situaci√≥n irreversible, de consecuencias morales desastrosas, por lo que es justificable frenar o prohibir dichas posibilidades, aun no siendo √©stas da√Īinas -, por ejemplo como lo utiliza Jeremy Rifkin, otro bioconservador bien conocido por su oposici√≥n a la ingenier√≠a gen√©tica.

En ocasiones esto se adereza con antiutopías futuristas del estilo de la del Mundo Feliz de A. Huxley, o se apela a los riesgos tecnológicos o a los riesgos sociales, por ejemplo las posibles discriminaciones y las desigualdades sociales a que se podría dar lugar.

En esta l√≠nea se sit√ļan George Annas, Lori Andrews y Rosario Isasi, quienes han propuesto una legislaci√≥n que establezca que la modificaci√≥n gen√©tica heredable en humanos sea un crimen contra la humanidad, como la tortura o el genocidio.

‚ÄúLa nueva especie, o ‚Äúposthumano‚ÄĚ, probablemente ver√° a los viejos humanos ‚Äúnormales‚ÄĚ como inferiores, incluso salvajes, y los conducir√° a la esclavitud o a la matanza.

Los normales, por su parte, pueden ver a los posthumanos como una amenaza y, si pueden, se meter√°n en un ataque preventivo asesinando a los posthumanos antes de que ellos mismos sean asesinados o hechos esclavos.

Es finalmente este predecible potencial de genocidio lo que hace de los experimentos de alteraci√≥n de la especie potenciales armas de destrucci√≥n masiva, y hace del irresponsable ingeniero gen√©tico un potencial bioterrorista‚ÄĚ.

Annas, G.; Andrews, L, y Isasi, R. Protecting the endangered human: toward an international treaty prohibiting cloning and inheritable alterations.

LA PROGRAMACI√ďN DE PERSONAS

Adem√°s de √©stos, uno de los argumentos que han generado mayor debate es la posibilidad de ‚Äúprogramar personas‚ÄĚ, es decir, la posibilidad de seleccionar o mejorar a los individuos, sobre todo cuando se afirma que los padres han de tener la libertad de elegir c√≥mo quieren que sean sus hijos, como defienden los transhumanistas.

Los transhumanistas defienden la capacidad de tomar decisiones sobre la propia vida y el propio cuerpo, conforme al concepto de ‚Äúself-ownership‚ÄĚ.

Afirman que cada uno de nosotros es el due√Īo de su propia vida, lo cual enlaza con la idea de autonom√≠a que venido defendi√©ndose en terrenos como la bio√©tica, o en la reivindicaci√≥n de derechos de los ciudadanos.

Puesto que las tecnologías de mejora deberían estar disponibles para todo el mundo, cada individuo debería poder decidir cuáles de esas tecnologías desea aplicarse a sí mismo (libertad morfológica), y también los padres deberían decidir qué tecnologías reproductivas utilizar para tener hijos (libertad reproductiva).

Evidentemente, esto implica la posibilidad de que las mejoras hagan, de dichos individuos o de sus descendientes, posthumanos.

La razón fundamental de esta postura es que, el hecho de que algunas personas pudieran hacer malas elecciones, dando lugar a un subhumano, más que a un posthumano (como pronostican las antiutopías), no es razón suficiente para rescindir el derecho a elegir de las personas.

No al menos en una democracia liberal.

De ahí que, más que medidas restrictivas, sea necesario, y así lo afirma Bostrom, promover contramedidas adecuadas como la educación, la persuasión, y una reforma social y cultural.

Sin militar en las filas del transhumanismo, Sloterdijk mantiene una postura a favor de esa capacidad de mejorar el ser humano, basada no tanto (o no sólo) en la convicción de sus excelencias, cuanto en la denuncia de otras formas de dominación que el ser humano ejerce sobre sí mismo, y que han sido causa de una limitación de la libertad, si bien adornada con el lenguaje de la razón y el humanismo.

La era técnica, y el poder que ésta nos otorga, nos coloca en una situación de elección activa, que antes no ha sido posible y ante la que cabe también rehusar.

“Pero cuando en un campo se desarrollan positivamente poderes científicos, hacen los hombres una pobre figura en caso de que, como en épocas de una temprana impotencia, quieran colocar una fuerza superior en su lugar, ya fuese el dios, o la casualidad, o los otros.

Dado que los rechazos o renuncias suelen naufragar por su propia esterilidad, ocurrirá con seguridad en el futuro que el juego se encarará activamente y se formulará un código de las antropocéntricas.

Por su efecto retrospectivo, un c√≥digo tal cambiar√≠a tambi√©n el significado del humanismo cl√°sico, pues con √©l se publicar√≠a y registrar√≠a que la humanitas no s√≥lo implica la amistad del hombre con el hombre, sino tambi√©n ‚Äď y de modo crecientemente expl√≠cito ‚Äď que el ser humano representa el m√°s alto poder para el ser humano‚ÄĚ.

Sloterdijk.

Reglas para el parque humano.

Una respuesta a la ‚ÄúCarta sobre el humanismo‚ÄĚ.

Fuente: El Transhumanismo

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