Es un fenómeno que se presenta en las misas carismáticas.
Y los sacerdotes que imponen las manos no necesariamente deben ser carism√°ticos.
Porque hay experiencias de sacerdotes no carism√°ticos que han sido invitados y obtuvieron el mismo resultado que los sacerdotes carism√°ticos imponiendo las manos.
padre dirk kranz imponiendo manos

¬ŅQUE ES EL DESCANSO EN EL ESP√ćRITU?

Este fenómeno se produce con bastante frecuencia en la iglesia donde los ministros carismáticos imponen las manos sobre la gente y luego se caen.

El movimiento carism√°tico ha nombrado a estos fen√≥menos como ‚Äúdescanso en el Esp√≠ritu‚ÄĚ

‚Äć¬ŅEs este fen√≥meno realmente de Dios que opera a trav√©s del poder del Esp√≠ritu Santo, son falsificaciones o incluso no ser√° demon√≠aco?

‚ÄćEn general, esto √ļltimo suele descartarse por el ambiente en el que se da, el volumen de gente que lo experimenta y sus frutos.

Quienes creen que se trata de un fenómeno genuino consideran que es el poder del Espíritu Santo que llena a una persona con un conocimiento interno mayor.
Y la energía del cuerpo se desvanece hasta que no puede soportar y se cae.
descansando en el espiritu

La persona no se desmaya sino que mantiene la conciencia, pero est√° bajo el poder curativo del Esp√≠ritu Santo.‚Äć

Seg√ļn ellos esta experiencia se encuentra en la Biblia.

‚ÄćEn el d√©cimo cap√≠tulo de los Hechos de los Ap√≥stoles, San Lucas habla sobre San Pedro cayendo en un trance.

En la descripci√≥n de Getseman√≠, leemos acerca de los soldados que caen hacia atr√°s cuando Jes√ļs les habl√≥.

‚ÄćY San Pablo Pablo cay√≥ al suelo durante su experiencia de conversi√≥n.

Tambi√©n seg√ļn ellos, el prop√≥sito del descanso en el Esp√≠ritu que muchas personas experimentan en misas carism√°ticas es la manifestaci√≥n del Esp√≠ritu Santo que da paz.

Y el mismo Dios de alguna manera quiere liberar a la persona de la esclavitud del pecado y sanar alg√ļn √°rea de la persona.

‚ÄćEl Esp√≠ritu Santo es libre de hacer muchas acciones espirituales en la mente de la persona, su voluntad, su imaginaci√≥n, su memoria y sus emociones cuando uno descansa y se relaja en su amor.

Y a veces también físicas.

‚ÄćEsta manifestaci√≥n del poder de Dios puede bien venir a nosotros muy a la ligera, donde apenas comenzamos a perder el equilibrio y luego proceder a caer.

‚ÄćO puede venir muy fuerte hasta el punto en que no podemos resistir y literalmente ‚Äúnos tira al suelo‚ÄĚ.

Seg√ļn estas personas, Dios decide lo fuerte que manifestar√° este tipo de poder cuando decide a manifestarlo en alguien.

A veces vendrá sobre la persona una sensación agradable, tranquila, pacífica, de relajación.
A veces, las personas pueden recibir curaciones interiores y / o exteriores mientras descansan en el Espíritu.
Algunas personas pueden recibir visiones, instrucciones o consejos del Se√Īor en esa situaci√≥n.

La gente puede Descansar en el Espíritu de 1-2 minutos o períodos tan largos como 4-6 horas si Dios lo elige así.

El Descanso en el Espíritu es una manifestación que está completamente controlada por Dios.

√Čl y s√≥lo √Čl, decidir√≠a cuando la gente sufre un golpe en el suelo y cuando ellos manifestar√≠an su presencia.

Hoy en día, la práctica se asocia generalmente con los pentecostales y carismáticos católicos, pero no es un fenómeno nuevo.

‚ÄćEstaba muy presente en los avivamientos del siglo XVIII en Nueva Inglaterra, y apareci√≥ en el gran avivamiento que surgi√≥ en Cane Ridge, Kentucky en 1801.

Se sabe que estas reuniones de oración atraían hasta 15.000 personas que experimentaron manifestaciones de Descanso en el Espíritu, ladrar como perros, temblores, aullidos, y caer en estados catatónicos semejantes a la muerte.

¬ŅES UNA MANIFESTACI√ďN DE √ČXTASIS M√ćSTICO?

Se podría considerar como un éxtasis místico que se produce como un fenómeno normal de la oración en la experiencia en la fase unitiva de crecimiento espiritual.

Esta fase es la √ļltima de las tres y est√° precedida por otras dos.

La primera de ellos es la fase purgativa, y luego la segunda se conoce com√ļnmente como la fase iluminativa.

‚ÄćCada una de estas fases refleja la trayectoria normal de desarrollo en la vida espiritual que muchos experimentan si est√°n dispuestos a abandonarse a Dios.

‚ÄćEstas fases no son atravesadas com√ļnmente r√°pidamente.

La fase purgativa es un período ascética rigurosa y por lo general sólo se pasa en un extenso período de graves enfrentamientos con las fuerzas de nuestra naturaleza inferior.

En cada una de estas fases, las experiencias místicas pueden ocurrir y ocurren en mayor o menor grado.

Sin embargo, observando la composici√≥n de los concurrentes a las misas carism√°ticas que ‚Äúdescansan en el esp√≠ritu‚ÄĚ, ellos representan un amplio espectro de madurez espiritual.

‚ÄćSin embargo, todos ellos mostraron el mismo fen√≥meno.

¬ŅPor qu√©?

Probablemente porque el Espíritu Santo llevó a todos estos participantes con la intención de bendecir a cada uno con una gracia que necesitan para su crecimiento espiritual.

En el lenguaje de Santa Teresa, esto se llama una especie de ‚Äúfavor‚ÄĚ o consuelo.
‚ÄćEs com√ļn que Dios provea consuelos, especialmente en las primeras etapas del crecimiento espiritual.

Por lo tanto, no es probable que estas situaciones reflejen un estado de éxtasis, sino que encajarían mejor en la categoría de consolación divina y favores espirituales.

‚ÄćPero tambi√©n hay que considerar, que seg√ļn los m√≠sticos, estos encuentros pueden, en muchos aspectos, ser replicados por la carne o el enemigo y deben ser abordados con la apertura que expresa San Pablo ‚Äúexaminarlo todo y retener lo que es verdadero‚ÄĚ (1 Tesalonicenses 5).

La forma m√°s sencilla y fiable de determinar esto es examinar el fruto del encuentro.
‚ÄćSi se produce la paz y mayor santidad en la vida, lo m√°s probable es que sea de Dios.
Si no lo hace, entonces otras fuerzas pueden estar en el trabajo.

Y en este sentido, si Dios concede tales consuelos es porque el Se√Īor toma la iniciativa y son un medio de gracia destinado a ayudarnos mediante la profundizaci√≥n de nuestra fe y nuestro amor a Cristo, pero nunca deben ser buscados.

personas descansando en el espiritu

HAY TRES TIPOLOG√ćAS DE PERSONAS QUE DESCANSAN EN EL ESP√ćRITU

Como en todas las manifestaciones colectivas hay de todo, personas que genuinamente se caen, personas que falsifican estos encuentros, y hay personas que simplemente se dejan caer de una manera casi ritual.

El Ritualista

Algunas personas caen voluntariamente por temor porque detectan la presencia de Dios.

No es que est√°n tratando de falsificar una experiencia, sino que est√°n respondiendo con respeto a la presencia de Dios.

Alguien podría estar experimentando la presencia de Dios y a pesar de que es perfectamente capaz de soportarlo de pie, cae por el temor.

Para algunas personas que crecen en una cultura de la iglesia que acepta y promueve estas manifestaciones, caer cuando un cura le impone las manos se convierte en una parte de su tradición, como inclinar la cabeza cuando rezan.

No es una experiencia que está falsificada, sino más bien una tradición que está siendo confirmada.

El Falso

Luego, por supuesto, como con cualquier cosa buena hay quienes intencionalmente falsean la experiencia.

‚ÄćAlgunas personas, aun cuando no sienten absolutamente nada, act√ļan como si ellos estuvieran experimentando la manifestaci√≥n, cuando en realidad no lo est√°n.

Estas personas pueden ser f√°cilmente identificadas o no.

‚ÄćA veces est√°n tratando de enga√Īar a los dem√°s y otras veces pueden ser tan desesperadas por un ‚ÄúDescanso en el Esp√≠ritu‚ÄĚ que lo simulan.

El Genuino

Finalmente están quienes se encuentran genuinamente con Dios, y hace que su cuerpo físico reaccione cayéndose.

De esto ya hemos hablado antes.

misa carismatica

LOS ARGUMENTOS NEGATIVOS

¬ŅCu√°les son los argumentos en contra de la manifestaci√≥n del ‚ÄúDescanso en el Esp√≠ritu‚ÄĚ?‚Äć

En primer lugar hay una negatividad genérica que viene del prejuicio que buena parte de los católicos y sobre todo del clero, tienen hacia los carismáticos.

En este aspecto, cualquier manifestación que crezca en los ambientes carismáticos es rechazada, llegando incluso a desestimar el poder de las oraciones de liberación.

Pero hay cuatro argumentos específicos que van a utilizar los oponentes a la manifestación de “descanso en el espíritu:

1 - No es b√≠blico, aunque esto deber√≠a calar m√°s entre los protestantes porque sostienen la ‚Äėsola scriptura‚Äô, tambi√©n est√° presente entre los cat√≥licos

2 - Est√° presente en otras creencias religiosas o puede ser falsificado

‚Äć3 - Es puramente emocional o carente de prop√≥sito para la fe

‚Äć4 - Da gloria al hombre no a Dios

Cardenal Suenens
Cardenal Suenens

UNA CR√ćTICA DESDE ADENTRO

La crítica del "Descanso en el Espíritu" de mayor peso es la del difunto cardenal Suenens (1904-1996).

Suenens fue un defensor de la Renovación Carismática Católica y se cree que ha sido el responsable de convencer a Pablo VI en 1975 para dar la aprobación de la Iglesia a la Renovación Carismática.

El Cardenal Suenens escribió muchos libros sobre el tema, uno de los cuales habla que el descanso en el Espíritu es un fenómeno polémico.

‚ÄćEn este libro el cardenal examina el fen√≥meno, analiza los antecedentes hist√≥ricos y los argumentos te√≥ricos en defensa de su autenticidad.

Y concluye que en √ļltima instancia el ‚Äúdescanso en el Esp√≠ritu‚ÄĚ no es una manifestaci√≥n del poder del Esp√≠ritu Santo y que ‚Äúamenaza la autenticidad y la credibilidad de la Renovaci√≥n Carism√°tica‚ÄĚ.

Incluso realizó experimentos con asistentes detrás de las personas a quienes se imponían las manos y sin asistentes, y en medio de eventos altamente emotivos y otros fríos, y la diferencia de cantidad de gente que descansaba en el espíritu fue muy notoria.

El cardenal Suenens dijo que es ‚Äúimportante‚ÄĚ que este fen√≥meno se excluya de las celebraciones lit√ļrgicas y que las iglesias no deber√≠an invitar ministros cuya oraci√≥n o ense√Īanza est√° asociado a √©l.

As√≠ Suenens ha advertido que se ha corrido la idea que estos son verdaderos encuentros con el Se√Īor, minimizando ¬†muchas otras ocasiones en que Dios manifiesta su presencia y la gente no cae al suelo.

No tiene nada que ver con el ‚Äúestado grave‚ÄĚ de la persona que est√° tiene orado, con la ‚Äúsantidad‚ÄĚ del ministro que ora o la fluidez de la oraci√≥n.

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