Numerosas son las profecías en las vidas de santos a lo largo de los siglos.
Dios inspira tales profecías en los santos para guiar a las almas más cerca suyo, por medio de las advertencias de eventos futuros.
Entre los innumerables santos conocidos por el don de la profecía están San Martín de Porres (1639), Santa María Magdalena de Pazzi (1607), San Francisco de Paula (1507), San Francisco de Roma (1440), Beata Margarita de Castello (1320), San Antonio de Padua (1231) y San Bernardo de Clairvaux (1153), por nombrar sólo algunos.
Vamos a destacar tres santos fundadores de las comunidades religiosas.
A quienes se les dio el don de la profecía, dos de los cuales vivieron hace poco: San Antonio María Claret, San Juan Bosco y Santa Colette.

SAN ANTONIO MAR√ćA CLARET (1807-1870)

El santo fundador de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (conocidos como los claretianos) hizo incontables milagros a través de la gracia de Dios en su vida.

Entre ellos un gran n√ļmero de profec√≠as documentadas.

san antonio maria claret

Una profecía bien documentada ocurrió cuando el Padre Claret organizó una Misión que, debido a su apretada agenda, desafortunadamente estaba prevista durante el tiempo de la cosecha, cuando el trigo estaba listo, y el pueblo se veía obligado a trabajar en los campos.

‚ÄćEn preparaci√≥n para su misi√≥n, visit√≥ las casas de muchos de los trabajadores y les dijo que deb√≠an asistir a la Misi√≥n, y que Dios les bendecir√≠a por ello.

Muchos respetuosamente respondieron que era imposible, ya que toda la cosecha se puede perder en un solo día.

A lo que el Santo pronunció esta advertencia profética:

"En nombre de Dios le digo, que si usted se llega a la Misión, los campos de trigo serán más productivos, y se evitará todo peligro de lluvia y granizadas.
Sin embargo, si usted no lo hace y no va, ser√° destruida su cosecha".

Con esa advertencia profética, San Antonio María Claret comenzó la misión.

‚ÄćAsistieron algunos de los agricultores y trabajadores, mientras que otros no lo hicieron.

‚ÄćDos d√≠as m√°s tarde, los agricultores que no hab√≠an asistido a la misi√≥n vieron sus cultivos completamente arruinados por una feroz tormenta de granizo que inesperadamente apareci√≥.

Sin embargo, los que habían asistido a la misión vieron que no sólo se habían salvado del granizo sus cultivos.

Sino que sus tallos de trigo también estaban más cargados de grano del que se había previsto, al igual que el Santo había predicho.

‚ÄćOtro milagro prof√©tico se llev√≥ a cabo en la di√≥cesis de Vich, Espa√Īa, donde una pareja llamados Jos√© Rovira y Rosa Malats ten√≠an dos hijas.

Una de ellas murió en la infancia y la otra hija, Cándida, deseaba en secreto entrar en la vida religiosa y, finalmente, le dijo a sus padres de su vocación.

Sus padres le pidieron que pensara bien en ello.

El padre y la hija consultaron a un amigo sacerdote llamado Padre Canals, prior de los Carmelitas de Vich.

Después de hablar con Candida y ver la pobreza y la edad de los padres, el sacerdote se mostró reacio a tomar una decisión ya que los padres estaban sin duda esperando que Candida fuera la alegría y la ayuda de su vejez.

‚ÄćAs√≠ que, sabiendo de la santidad del Padre Antonio Mar√≠a Claret, el padre Canals los envi√≥ a √©l.

‚ÄćQuien luego de entrevistar a la hija, reflexion√≥ por unos momentos, or√≥ y luego hizo este pronunciamiento prof√©tico al padre:

"Es la voluntad de Dios que C√°ndida se convierta un religiosa.
No tema en dar su consentimiento, ya que dentro de un a√Īo Dios le conceder√° la bendici√≥n de convertirse en padre de un hijo, que ser√° su consuelo en su vejez".

El padre sonrió, dándose cuenta de que su esposa estaba más allá de la edad de tener hijos, pero él respondió al Santo:

"Si dentro de un a√Īo tenemos un hijo, vamos a dar nuestro consentimiento a nuestra hija para entrar en el convento".

Como predijo, naci√≥ un hijo exactamente un a√Īo m√°s tarde.

Toda la ciudad había oído hablar de la profecía, y todos declararon que se trataba de un nacimiento milagroso.

‚ÄćCandida, ahora liberada de responsabilidad, fue aceptada en la Tercera Orden de los Carmelitas de la Caridad.

Su hermano creció con salud y virtud y se convirtió, como el Santo había predicho, en el consuelo y la alegría de sus padres ancianos.

‚ÄćEn otra ocasi√≥n, la Isla de Cuba estaba en la necesidad de una profunda reforma espiritual.

Por lo que el Papa, a sabiendas de la santidad y la virtud del Padre Antonio María Claret, le ordenó a la isla, y lo hizo arzobispo de Santiago el 20 de mayo de 1850.

‚ÄćEn pocos a√Īos su extraordinario ejemplo de pobreza y piedad convirti√≥ a muchas personas.

‚ÄćSin embargo algunos no escuchaban o apreciaban el don que les fue dado en la persona extraordinaria del Arzobispo Claret.

‚ÄćAs√≠ que Dios le di√≥ una se√Īal.

Eran las 8:30 de la ma√Īana del 20 de agosto 1853 cuando el peor terremoto en la memoria golpe√≥ Santiago de Cuba.

Todos los días durante varias semanas una réplica implacable siguió a otra, incluso hasta cinco en un día sacudieron la ciudad y las afueras.

Sólo con la presencia de su santo Arzobispo podía el pueblo de Santiago tener la esperanza de liberación de este horrible flagelo.

‚ÄćMuchos comenzaron a suplicar a Antonio por su intercesi√≥n, y lo hizo, de hecho,par√≥ al menos un temblor erupci√≥n presionando su santa mano en el suelo.

‚ÄćSin embargo, √©l sab√≠a por inspiraci√≥n divina que los terremotos eran la voluntad de Dios y dijo:

"Dios hace con muchos de nosotros como lo hace una madre con un ni√Īo dormido perezoso", explic√≥ el santo.
‚Äć"Ella sacude la cama para despertarnos y hacernos levantar.
Si eso no funciona, ella nos golpea.
El buen Dios hace lo mismo con sus hijos que est√°n durmiendo en sus pecados.
Ha sacudido sus camas, es decir, sus casas por los terremotos, pero les perdonó la vida.
Si esto no los despierta, herirá con el cólera y la peste.
Dios me lo ha hecho saber a mí".

Aun así, muchos parecieron olvidarse de su profecía.

‚ÄćApenas pasado el mes, cuando estall√≥ el c√≥lera, se difundi√≥ con la velocidad y el horror de un infierno.

El santo que estaba ausente en una misi√≥n de predicaci√≥n, corri√≥ a su casa para atender a su reba√Īo herido, rezando y trabajando con todos los medios para su bienestar espiritual y corporal.

‚ÄćDentro de los tres meses, la peste se llev√≥ casi tres mil vidas, es decir, una d√©cima parte de la poblaci√≥n de Santiago.

‚ÄćY si bien la realidad de tanta miseria humana dol√≠a a Claret, √©l ten√≠a mucha mayor tranquilidad de saber que con la ayuda de sus fieles sacerdotes, al parecer, ninguna vida se perder√≠a sin el consuelo de los √ļltimos sacramentos.

LA PROFEC√ćA DE CLARET SOBRE CUBA Y FIDEL CASTRO

El santo espa√Īol fue Arzobispo de Cuba entre 1851 y 1857.
De acuerdo a una fuerte tradici√≥n oral y a escritos que conserva la congregaci√≥n que fund√≥, la Virgen de la Caridad del Cobre se revel√≥ a San Antonio, mientras recorr√≠a las monta√Īas de Santiago de Cuba.
Diciendo que la Isla sufrir√≠a una dictadura de m√°s de 40 a√Īos, que terminar√°n con la muerte del l√≠der (Castro) en su cama y el ‚Äúderramamiento de sangre‚ÄĚ.

Nota que esto sucedi√≥ 100 a√Īos antes de la revoluci√≥n cubana.

Se trata de una profecía de impresionante actualidad.

‚ÄćLa profec√≠a de San Antonio Mar√≠a Claret tiene m√°s impacto hoy tras la muerte de Fidel Castro por vejez, en la cama.

‚ÄćSeg√ļn la tradici√≥n, el Padre Claret estaba recorriendo las zonas monta√Īosas de Santiago cuando se le present√≥ la Virgen de la Caridad para predecirle el futuro de Cuba.

‚ÄćProfec√≠a que luego el sacerdote transmiti√≥ a sus feligreses y miembros de su congregaci√≥n.

La revelación de la Virgen,

‚ÄúHablaba de un joven muy osado [Castro] que subir√≠a por esas mismas monta√Īas con las armas en la mano.
Y despu√©s de unos a√Īos bajar√≠a triunfante con una espesa barba.
Acompa√Īado de otros hombres tambi√©n barbudos y con largos cabellos‚ÄĚ.

“Esos jóvenes traerían, colgando de sus cuellos, medallas de la Caridad del Cobre y crucifijos.

Que en poco tiempo dejar√≠an de usar, para luego negar con verg√ľenza sus creencias‚ÄĚ.

La profecía agrega que el joven líder,

“Sería aclamado por todos a causa de numerosas reformas de beneficio popular.
Se ir√≠a apoderando poco a poco de todo el poder, sumiendo al pueblo cubano bajo una f√©rrea dictadura que durar√≠a 40 a√Īos.
En los cuales Cuba sufriría numerosas calamidades y penurias.
Finalmente, ese hombre morir√≠a en la cama‚ÄĚ.

Tras su fallecimiento, contin√ļa la profec√≠a,

“Se produciría un corto período de inestabilidad y enfrentamientos.
En los que incluso llegarían a producirse algunos derramamientos de sangre.
Aunque luego la naci√≥n cubana volver√≠a a levantarse poco a poco hasta llegar a ocupar un destacado lugar en el √°mbito internacional‚ÄĚ.
estatua san juan bosco

SAN JUAN BOSCO (1815-1888)

El santo fundador de los Salesianos predijo acontecimientos que tendrían lugar a la gente que conocía y para muchos de los que se reunía por primera vez.

‚ÄćTal fue el caso en 1853, cuando una joven se dirigi√≥ al santo por su vocaci√≥n al estado religioso.

‚ÄćEl Santo dud√≥ s√≥lo un momento antes de responder:

"Va a tener que esperar mucho tiempo antes de que pueda darse cuenta de su deseo.
Pero al final usted se unir√° a una congregaci√≥n que fue fundada en el a√Īo de su nacimiento."

Doce a√Īos m√°s tarde, la joven se uni√≥ a las Hermanitas de la Asunci√≥n, que hab√≠a sido fundado, como el Santo hab√≠a predicho, en el a√Īo de su nacimiento.

‚ÄćSe dice que el santo nunca se hab√≠a encontrado con la chica, pero tal vez sab√≠a de las muchas dificultades que la hab√≠an detenido tanto tiempo en el mundo.

‚ÄćA uno de los hermanos laicos, llamado Nasai, un miembro de la Orden de Juan Bosco, los salesianos, se le confi√≥ una profec√≠a de San Juan Bosco, en febrero de 1882 con respecto a Fr. Bolonia, uno de los fundadores de la Misi√≥n Salesiana en Marsella, Francia.

‚ÄćEl santo le dijo al hermano laico de seguir ayudando a Fr. Bolonia y seguirlo a Francia, donde el buen sacerdote regir√≠a varias casas de la Orden.

El santo a√Īadi√≥:

"Sin embargo, él no va a terminar su vida en Francia, sino en Turín (Italia).

Cuando usted oiga hablar de su muerte, prep√°rese, la suya propia estar√° cerca".

Como predijo, el Padre Bolonia murió de apoplejía el 4 de enero de 1907, en Turín.

Y el Hermano Nasai entró a la eternidad ocho meses después, el 25 de septiembre de 1907.

Adem√°s, San Juan Bosco predijo la muerte prematura de un n√ļmero de sus estudiantes.

El Santo, refiriendo a los chicos de su escuela, una vez advirtió:

"Vamos a estar listos para la muerte, pues antes de un mes, m√°s de uno de nosotros tiene que comparecer ante Dios."

Uno de los jóvenes estudiantes latinos llamado Berardi, que estaba experimentando una salud robusta, oyó la profecía y sintió que estaba destinado para él.

Varios días más tarde, un dolor desarrollado en el labio se amplió, hasta que la fiebre lo dejó en la cama.

Un m√©dico examina al ni√Īo y lo mand√≥ inmediatamente al hospital, donde el joven muri√≥ al d√≠a siguiente de envenenamiento de la sangre, cree que causada por la picadura de un insecto.

‚ÄćLa profec√≠a se hab√≠a cumplido en s√≥lo diecis√©is d√≠as.

‚ÄćEn otra ocasi√≥n, dos sacerdotes, uno llamado Padre Cagliero, fueron en febrero de 1862 para decirle Don Bosco [como le llamaban cari√Īosamente] que uno de los alumnos del Oratorio hab√≠a muerto.

El santo respondió tristemente:

"No va a ser el √ļnico, en el plazo de dos meses a partir de ahora, otros dos van a aparecer delante de Dios".

Los dos sacerdotes rogaron que se le diera los nombres.

Fr. Cagliero los escribió en un pedazo de papel y lo metió en un sobre que se selló.

‚ÄćAntes del final de dos meses los dos j√≥venes mencionados en la profec√≠a se enfermaron y murieron.

SANTA COLETTE (1381-1447)

Santa Colette Boylet de Corbie fue otra santa extraordinaria que fue bendecida con el don de la profecía fue la fundadora de las Pobres Clarisas Coletinas.

Que se convirtió es franciscana y fue hecha superiora general de la Orden de las Pobres Clarisas.

‚ÄćReformadora de los conventos ya existentes, se convirti√≥ en administradora de los conventos que hab√≠a establecido.

Hacia el final de su vida, comenzó a divulgar acontecimientos que iban a tener lugar en el futuro, incluyendo la Reforma Protestante.
En el convento en Besançon, Francia ella predijo un evento que tendría lugar en el próximo siglo.

Un gran fuego, ella predijo, quemaría el edificio del convento desde el suelo.

Las monjas estaban horrorizadas y presionaron a la Santa que les dijera si el fuego podía ser detenido.

Colette sacudió la cabeza con tristeza y dijo a las monjas:

"Cuando la gran cruz fuera del cementerio caiga en las tumbas, se sabr√° que el fuego est√° a punto de llegar.
Ser√°n advertidas y correr√°n fuera de la casa.
Pero no ser√°n capaces de prevenir el desastre."

Las monjas que escucharon esta profecía de los labios de la santa escribieron la advertencia en los archivos del convento para sus hermanas del próximo siglo.

Y as√≠ fue como en 1510, es decir 60 a√Īos despu√©s, la gran cruz cay√≥ sobre las tumbas.
Las monjas se asustaron y comenzaron de inmediato a tomar todas las precauciones para evitar el fuego que se había predicho.
Sin embargo, sus esfuerzos de precaución fueron en vano.
El fuego comenzó y destruyó el convento al día siguiente.

Se dice que tal vez Dios no sólo quería mostrar que él estaba guiando a Colette Su sierva y a su comunidad a través del tiempo.

Sino también la indestructibilidad de la comunidad espiritual que Colette había construido a través de la gracia de Dios, ya que el convento fue reconstruido poco después, y sigue estando hoy en día.

‚ÄćOtra profec√≠a de Santa Colette concern√≠a a su amigo espiritual, San Vicente Ferrer.

Después de salir de un éxtasis, que él había sido testigo, ella le preguntó a San Vicente si quería saber lo que le habían dicho acerca de él.

Ella se lo preguntó, como si fuera una cosa alegre.

Cuando √©l respondi√≥ que quer√≠a saber, le dijo que su muerte vendr√≠a por √©l en menos de dos a√Īos.

Como nativo de Valencia, Espa√Īa, √©l le pregunt√≥:

"Bueno, dime al menos que ser√° en Espa√Īa."

Respondiendo a su petición ella respondió:

‚Äć"No. En Francia".

Y así sucedió.

‚ÄćSan Vicente Ferrer muri√≥ dos a√Īos m√°s tarde en Vannes, Francia a los 69 a√Īos, despu√©s de una vida de completo amor y servicio a Dios y a su Iglesia.

santa colette corbie

RESUCITACIONES DE SANTA COLETTE

Se acredita que a traído a muchos a la vida otra vez.
Incluyendo una monja de Poligny ya en su ata√ļd, que hab√≠a muerta sin la absoluci√≥n.
A un ni√Īo que hab√≠a sido enterrado.
A cuatro magnates que vivieron durante a√Īos despu√©s.
Y a un buen n√ļmero ni√Īos nacidos muertos.

Está el caso de una bebé de un hombre llamado Prucet en Besancon que nació muerta.

‚ÄćEl marido no quer√≠a creer que la beb√© estaba muerta.

‚ÄćCogi√≥ el cuerpo sin vida y corri√≥ con el a la iglesia, donde insisti√≥ en que se le bautizara.

Pero el sacerdote tuvo que decirle que estaba, sin duda, muerta.

El padre volvi√≥ a casa tristemente con su peque√Īa en silencio.

Tal vez para distraer su mente, o para darle un poco de esperanza en su dolor, amigos y vecinos le animaron a llevar la bebé muerta al Monasterio de las Clarisas y pedir las oraciones de la abadesa Colette.

El padre cogió a la criatura y se fue al monasterio, donde Colette, cuando se informó de la historia, se llegó a la reja recinto de la sala.

‚ÄćPrucet cay√≥ de rodillas y le tendi√≥ a la beb√© muerta en muda s√ļplica.

‚ÄćLa abadesa tambi√©n cay√≥ de rodillas y empez√≥ a rezar.

‚ÄćLos amigos que hab√≠an seguido Prucet tambi√©n se congregaron en el sal√≥n.

‚ÄćA la vista del padre como de la abadesa de rodillas, y de la infante muerta, todos se quedaron en silencio.

‚ÄćEntonces ellos tambi√©n cayeron de rodillas y los hombres se quitaron sus gorras en reverencia.

Despu√©s de un tiempo Colette se levant√≥, dio un paso atr√°s de la reja, se quit√≥ el velo y dijo:‚Äć
"Envuelvan a la ni√Īa en √©l, y ll√©venla de vuelta a la iglesia para ser bautizada."

Prucet obedeci√≥ con la sencillez de un ni√Īo.

‚ÄćCuando √©l y sus amigos se dieron cita en la iglesia, Prucet de nuevo pidi√≥ al sacerdote bautizar a la beb√©.

‚ÄćEl pobre sacerdote pens√≥ que Prucet hab√≠a perdido la raz√≥n en su dolor.

Pero √©l fue sacudido cuando el grito familiar de un ni√Īo sali√≥ de debajo del velo negro de la abadesa.

‚ÄćPrucet dijo al sacerdote lo que hab√≠a sucedido.

El sacerdote, temiendo que la vida pudiera ser s√≥lo temporal, decidi√≥ no demorar el bautismo de la ni√Īa ni por un momento.

‚Äć"¬ŅQu√© nombre?", pregunt√≥.

-"Colette"- respondió.

Colette Prucet se convirti√≥ en una ni√Īa robusta, entr√≥ en el convento de Besan√ßon, y m√°s tarde hizo sus votos solemnes.
Ella se convirtió en abadesa de un monasterio de clarisas en Pont-a-Mousson en Lorena.

Fuentes:

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