‚Äć

Definitivamente sí.
En este artículo te damos pruebas.
Est√°n relacionadas con las reacciones que logra sobre las cosas externas.

Las escrituras y la tradición nos revelan que en la eucaristía está la presencia real, pero para alguno no es suficiente.

‚ÄćEstas otras pruebas no suponen fe en las escrituras y la tradici√≥n.

Son hechos que se pueden comprobar externamente.

Comencemos por decir que Su presencia real nos la avis√≥ el mismo Jes√ļs y est√° en la Biblia; no es un invento. ¬†

Otra línea de argumentos está relacionada con los milagros eucarísticos.

LEGITIMACI√ďN DE LA EUCARIST√ćA

Jes√ļs dijo:

"En verdad te digo, a menos que comas la carne del Hijo del Hombre y bebas Su sangre, no tienes vida en ti.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitar√© en el √ļltimo d√≠a.

Porque mi carne es comida real y mi sangre es verdadera bebida.

"El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en ellos" (Juan 6: 53-56).

En la √ļltima cena Jes√ļs tom√≥ el pan, lo parti√≥ y se lo dio a los disc√≠pulos diciendo,

"Tomen y coman; este es mi cuerpo" (Mateo 26:26).

Y luego también dijo tomando la copa,

"Beban todos ustedes. Esta es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados" (Mateo 26: 27-28)

Y agregó,

"Hagan esto en memoria mía" (Lucas 22:19)

Jes√ļs dijo este es mi cuerpo y esta es mi sangre, y no dijo que eran s√≠mbolos sino que eran realidades.

Y √©sta promesa b√≠blica se realiza permanentemente en cada misa, rememorando el sacrificio de Jes√ļs de hace 2000 a√Īos.

¬ŅC√ďMO ES POSIBLE ESTO?

La duda que queda en la mayoría de los no católicos e incluso entre algunos católicos, es como un hombre ordinario que oficia como sacerdote permite que la hostia y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre de Jesucristo.

Sin embargo no hay que olvidar que Dios es todopoderoso y puede hacer cualquier cosa.En los primeros capítulos del Génesis vemos como Dios creó todas las cosas de la nada.

Luego vemos cómo Moisés divide el Mar Rojo en dos, con el poder de Dios, para que cruzaran los judíos que huían de Egipto.

También podemos leer como el profeta Daniel es mantenido intacto cuando es arrojado a una cueva con leones.

‚ÄćVemos qu√© Jes√ļs resucita a su amigo L√°zaro y convierte el agua en vino en las bodas de Can√°.

Así podemos nombrar uno tras otro los milagros que realiza Dios contados por la Biblia.

‚ÄćPero quiz√°s los dos milagros m√°s impresionantes, adem√°s de la eucarist√≠a, es la Encarnaci√≥n del hijo de Dios en la Virgen Mar√≠a, que le permite convertirse en hombre. Luego su resurrecci√≥n a los 3 d√≠as de cu√°ndo hab√≠a muerto crucificado.

De modo que la presencia real de Nuestro Se√Īor en la Eucarist√≠a no es un milagro aislado, sino que √©sta dentro de las cosas que habitualmente hace Dios.

De la misma forma que Jesucristo cambió el agua para transformarla en vino en las bodas de Caná, lo mismo hace en cada misa con el pan y el vino que le ofrece el sacerdote.

El sacerdote le ofrece pan y vino reales, y luego de las palabras de consagración, Dios transforma la sustancia del pan y del vino en el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Su hijo Jesucristo.

Es as√≠ entonces que aparecen en sus manos el cuerpo y la sangre de Jes√ļs, pero percibidos como el pan y el vino por nuestros sentidos.

‚ÄćO sea que los accidentes se conservan, porque nuestros sentidos a√ļn los reconocen como tales, pero sustancia ha cambiado, y el milagro puede ser comprendido solamente con los ojos de la fe. Es esta apariencia sensorial de pan y vino lo que lleva a los protestantes a rechazar la doctrina de la presencia real.

Este es un caso en que nuestros sentidos de gusto tacto olfato y visi√≥n nos enga√Īan, porque ah√≠ est√° realmente otra sustancia.

‚ÄćEsto mismo sucede respecto a la divinidad de Jes√ļs, s√≥lo con la fe podemos comprender que √Čl es Dios, porque √Čl se mostr√≥ a nuestro equipo sensorial como un ser humano que com√≠a, dorm√≠a, sufr√≠a, se alegraba, como cualquier ser humano.

Pero dentro de su naturaleza humana estaba la naturaleza divina, algo similar sucede con el bautismo, porque no hay diferencia sensorial entre un ni√Īo antes de ser bautizado y luego de ello.

‚ÄćPero sabemos, por la indicaci√≥n revelada en la escritura y por la tradici√≥n, que la vida divina se infunde nuestra alma con el bautismo y as√≠ nos convertimos en hijos adoptivos de Dios y somos transformados.

Nuestros sentidos nos pueden informar m√°s o menos correctamente lo que sucede en el mundo natural, pero no son confiables para informarnos sobre lo que sucede en el mundo sobrenatural.

Esto debe ser revelado por Dios, y el Antiguo Testamento fue el instrumento que nos fue preparando para recibir la plenitud de la verdad, y la presencia real de Dios en el Santísimo Sacramento.

Esto es difícil de comprender para muchas personas y seguramente, no lo entenderemos por completo nunca en la Tierra; es uno de los misterios de la fe.

Pero si tenemos fe comprenderemos lo que Dios nos ha revelado.Incluyendo que Dios se hizo hombre bajando a la Tierra y se dejó crucificar para redimir a los seres humanos.

Es curioso que esto lo acepten los protestantes pero no acepten la presencia real, cuando en ambos casos la informaci√≥n sensorial pura indicar√≠a qu√© Jes√ļs era un hombre normal y qu√© la hostia y el vino permanecen incambiadas a√ļn luego de la consagraci√≥n.

Pero tambi√©n hay pruebas indirectas de que la hostia y el vino consagrados contienen la sustancia del cuerpo y la sangre de Jes√ļs.

LIBERACI√ďN EUCAR√ćSTICA

Una prueba la podemos tener con la reacción del demonio ante la hostia y el vino consagrados.

En una sesi√≥n de liberaci√≥n un sacerdote experiment√≥ que un demonio hab√≠a pose√≠do a una ni√Īa y se negaba a salir de ella.

‚ÄćPor m√°s que hac√≠a el sacerdote no pod√≠a desalojarlo.

Cuando se le ocurri√≥ llevar a la ni√Īa, con el demonio adentro obviamente, a la capilla de la eucarist√≠a.

‚ÄćEl demonio frente a la custodia con el Sant√≠simo Sacramento comenz√≥ a gritar con espanto.

"¬ŅQui√©n es este? ¬ŅQui√©n es esta persona?"

El demonio reconoció que en la sustancia de la hostia consagrada había una persona.

Se espantó porque vio en ella la gloria de Dios.

Al punto que gritando le exigía al sacerdote,

"D√©jame ir. No quiero verlo. ¬ŅQui√©n me trajo a su casa? No nos gustamos el uno al otro. ¬°Ll√©vame de este lugar!".

Nadie había orado ninguna oración de liberación cuando entraron a la capilla, sino que simplemente habían comenzado con alabanzas y acción de gracias al Santísimo Sacramento.

Entonces el demonio se sintió acorralado y decidió pelear, a empujar la hostia expuesta para abajo del altar.

El equipo de liberaci√≥n trato de defender y proteger el Sant√≠simo Sacramento, pero el sacerdote decidi√≥ que el Se√Īor se defendiera por s√≠ mismo y permitirle al demonio actuar contra el Sant√≠simo Sacramento.

‚ÄćEntonces el demonio corri√≥ r√°pidamente hacia el altar a destruir la hostia.

Pero a pocos centímetros de ésta se detuvo como si hubiera una pared invisible que no le dejaba continuar.

Así lo intentó varias veces pero nunca pudo llegar a la custodia.

‚ÄćEntonces el demonio comenz√≥ a rodar y retorcerse, gritando y suplicando que lo sacaran fuera de la capilla de adoraci√≥n.

Tal fue su dolor y agon√≠a que opt√≥ por dejar a la ni√Īa pose√≠da e irse.

Esta es una demostración de que en la hostia consagrada hay una realidad invisible que sólo se puede ver con los ojos de la fe, y que los demonios lo ven.

CURACI√ďN EUCAR√ćSTICA

Otra prueba del poder de la eucaristía son las curaciones realizadas en los eventos eucarísticos.

Pongamos el ejemplo del P. Emiliano Tardif, que fue uno de los mayores sanadores que ha habido, a través del poder de Dios.

‚ÄćEl ejerc√≠a su ministerio a partir de la santa misa.

Luego de terminada la Eucaristía, él recibía palabras de conocimiento que le informaban quién estaba haciendo sanado y de qué enfermedad.

A partir de ahí el padre Emiliano comenzaba a orar por esa sanación.

‚ÄćPor ejemplo una frase que √©l dec√≠a en Nagua, Rep√ļblica Dominicana, era:

"Celebramos la Santa Misa y el Se√Īor comenz√≥ una vez m√°s a sanar a los enfermos.

√Čl san√≥ ese domingo no solo a dos o tres personas enfermas sino a una gran multitud".

Cuenta un caso de una joven que estaba con opresi√≥n demon√≠aca y en un sue√Īo fue atacada por unos hombres que casi la estrangulan.

Como consecuencia no podía casi hablar, ni tragar, porque su garganta estaba hinchada y con mucho dolor.

Entonces el padre Emiliano la llevó a la capilla de adoración y le ministró la sagrada comunión.Y luego de dos horas fue absolutamente sanada, al punto que dio su testimonio a la asamblea.

También el padre Emiliano se ha referido a un hombre que fue llevado en camilla a la misa y que tenía la espina dorsal rota.

‚ÄćEl padre Emiliano y la asamblea oraron con √©l despu√©s de la eucarist√≠a, y entonces el paral√≠tico comenz√≥ a sudar y temblar.

‚ÄćEl padre Emiliano expres√≥:

"El Se√Īor est√° a punto de sanarte, lev√°ntate en el nombre de Jes√ļs"

El sacerdote le dio la mano para levantarse y el hombre lo hizo lentamente.Y el padre Emiliano dijo,"En el nombre de Jes√ļs, ve m√°s all√°, el Se√Īor est√° presente para sanarte".

Así lo hizo y la curación mediante la Eucaristía funcionó.

‚ÄćTambi√©n se puede mencionar el caso de un italiano que durante 5 a√Īos fue atormentado f√≠sicamente por el demonio.

Sentía que le clavaban agujas por todo el cuerpo y que era mordido.

‚Äć√Čl hab√≠a recorrido varios exorcistas de Roma y concurrido a varios grupos de oraci√≥n de liberaci√≥n, pero nada le hab√≠a funcionado.

Hasta que comenzó la rutina de ir a misa diaria y a ayunar, además de confesar sus pecados.

Así lentamente se liberó de estos tormentos demoníacos.

Pero no debemos considerar a la Eucaristía solamente como un expulsor de demonios.

EL DI√ĀLOGO QUE SE ESTABLECE EN LA COMUNI√ďN

Hay un gran efecto de la eucaristía que es llevar verdadera alegría al Espíritu, a través de la comprensión infusa de la verdad.

El alma que no recibe frecuentemente la Eucaristía no siente a Dios dentro de sí de una manera eficaz.

‚ÄćMientras que qui√©n recibe la Eucarist√≠a con frecuencia lo experimenta, lo reconoce, comprende las verdades, y termina disfrut√°ndolo.

Es mediante la Eucarist√≠a que logramos una comuni√≥n √≠ntima con el Se√Īor, porque se nos manifiesta con mayor claridad y nos ilumina.

Esto nos permite discernir m√°s claramente las cosas, contemplar la majestad de la creaci√≥n y comprender lo que √Čl quiere de nosotros.

Esta comprensi√≥n la podemos ver en la Biblia cu√°ndo Jes√ļs encontr√≥ con sus disc√≠pulos en el camino a Ema√ļs, luego de resucitado.

Comenzó a explicarle las escrituras, dándoles un conocimiento natural e intelectual.

Pero en determinado momento lo reconocieron, cuando el partió el pan, lo que les hizo comprender el porqué de la emoción misteriosa que tenían ante esa persona que les hablaba.

De modo que la explicaci√≥n de Jes√ļs sobre las escrituras no fue suficiente para revelarlo ante ellos; debieron ser alimentados con la Eucarist√≠a para poder apreciarlo.

Esto nos debe hacer conscientes que el conocimiento y los efectos que nos introduce la Eucaristía no es un mecanismo natural inteligible por la razón humana.

Por lo tanto al consumir la Eucaristía hay que ponerse a disposición y disfrutar.

Dios conversa internamente con nuestra alma a través de la eucaristía y nos da una fuente de felicidad que sólo así podemos lograr.

‚Äć

‚ÄćFuentes:

 

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