‍Uno puede estar bien informado sin ser sabio.
El conocimiento es saber usar un arma por ejemplo, pero la sabiduría es saber cuándo usarla y cuándo mantenerla enfundada.
La sabiduría es la aplicación adecuada del conocimiento.
Dios quiere que tengamos conocimiento de Él y lo que Él espera de nosotros.
Pero tan importante como tener conocimiento es tener sabiduría.

La sabiduría no proviene de leer libros o pensar grandes pensamientos.

‍Proviene de Dios, surge cuando tememos a Dios.

Requiere una actitud de humildad de que no conocemos el mundo tan bien como Dios y no podemos conocer la naturaleza de las cosas como Él lo hace.

A medida que nuestra debilidad se perfecciona en Su fuerza, parafraseando a San Pablo, también nuestra ignorancia se perfecciona en Su conocimiento y sabiduría.

‍La sabiduría es un regalo de Dios que se puede pedir.

DEFINICIÓN DEL CARISMA DE SABIDURÍA

Tanto en el viejo como en el nuevo testamento se reconoce y valora la Sabiduría como un carisma que proviene de DIOS,

“¡Enséñanos a contar nuestros días, para que entre la Sabiduría en nuestro corazón!” (Salmo 90:12).

“…que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de Sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente…” (Efesios 1:17).

Una palabra de Sabiduría es una inspiración del Espíritu Santo que imparte alguna percepción o comprensión profunda que conmueve fuertemente los corazones de aquellos que la oyen.

Recuerden cómo las masas reaccionaban a Jesús, “¿De dónde saca todo esto?”, después de que les hubiera hablado.

‍La Sabiduría tiene 3 acepciones:

‍* Una es comprender los misterios maravillosos de Dios, su amor, su grandeza, su preocupación por nosotros.

‍El nombre de “Sabiduría” viene de “sabor”, así como el gusto sirve para conocer los alimentos (dice San Isidoro) lo mismo la Sabiduría es un conocimiento sabroso de Dios, de sus atributos y de sus misterios, como infinitamente adorables y amables.

* Otra es la revelación sobrenatural de un propósito de Dios en un momento dado.

Es una revelación de la voluntad de Dios sobre una situación determinada.

Es entender su propósito en cuanto a gente, lugares o circunstancias.

* Y otra es llegar a saber la solución de Dios para un problema o situación determinada.

La base práctica de la Palabra de Sabiduría es la habilidad de aplicar la ciencia recibida de Dios a situaciones específicas que demandan de una palabra sabia.

“Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir…” (Lucas 12:11-12; Mateo10:19-20; Marcos 13:11)

Un ejemplo parroquial es el correcto y talentoso uso de principios y versículos bíblicos para aconsejar a un matrimonio para que se componga y no se divorcien, o ante una disputa ante opiniones encontradas, etc.

La Sabiduría opera cuando se presenta una necesidad especial y concreta.

Es la palabra que fluye en el momento determinado y específico dando consejo acertado, dirección, motivación, consolación o exhortación de Dios.

‍Nos revela qué decir y hacer en momentos de apremio y persecución, para que nuestra defensa no sea nuestra, sino la defensa de Dios a favor de nosotros.

‍“…porque yo os daré palabra y Sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan…” (Lucas 21:15)

Mateo 16: 13-17, quizás sea el mejor ejemplo bíblico del Carisma de Sabiduría en funcionamiento en la realidad:

‍“En aquel tiempo, Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo e hizo esta pregunta a sus discípulos:

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

Ellos dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.

Díceles Él: y vosotros ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro contestó: tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

Replicando Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

Parece claro que el Carisma de Sabiduría o Don de Palabra de Sabiduría es:

*una iluminación del Señor a una persona específica,

‍*que la impulsa a decir una palabra práctica,

‍* para que se cumpla la voluntad de Dios,

‍*en una situación determinada.

Siguiendo el orden de la definición, vemos que el pasaje del evangelio encaja perfectamente en nuestra definición del Carisma de Sabiduría:

‍* apareció Pedro como el iluminado por el Señor,

‍* para decirle a los demás discípulos que Jesús es el Cristo, el hijo de DIOS vivo,

‍* de esta forma se cumplió la voluntad de DIOS de que los hombres conocieran quién era Jesús,

‍* y sucedió en una reunión de Jesús con sus Discípulos y ante una pregunta de Él.

LA SABIDURÍA PROVIENE DE DIOS

La Sabiduría de DIOS, es una de sus principales características divinas, que lo llevó a crear el universo y a los hombres, y que por su amor nos hace partícipes de su Sabiduría.

Los Padres de la Iglesia identificaron a Cristo con la Sabiduría de Dios, siguiendo a san Pablo, que definió a Cristo como “fuerza de Dios y Sabiduría de Dios” (1 Co 1,24).

La Palabra de Sabiduría (1 Co 12:8) es un fragmento del conocimiento de Dios dado por el Espíritu Santo a una persona.

Nos otorga ciertos hechos e información por vía de la revelación divina provista por el Espíritu Santo.

Tal información, era previamente desconocida para la persona, y el conocimiento no pudo haber sido recibido por ningún medio natural.

Es impartido sobrenaturalmente.

‍Es fácil intuir que esta “Sabiduría” no es la simple inteligencia o habilidad práctica, sino más bien la participación en la mente misma de Dios, que “con su Sabiduría formó al hombre”.

Por consiguiente, es la capacidad de penetrar en el sentido profundo del ser, de la vida y de la historia, traspasando la superficie de las cosas y de los acontecimientos, para descubrir en ellos el significado último, querido por el Señor.

‍Dios es infinita Sabiduría cuando ama, este es el efecto propio de la Sabiduría que llena de tal manera el alma del gusto del Bien y del Amor a la Virtud, que por todo lo demás solo siente desagrado.

‍El gusto del Bien le es como natural.

‍El ser humano comienza a sentir el deseo de buscar la Sabiduría cuando siente Temor Santo de Dios.

Cuando decimos temor santo es en referencia a estar despiertos para no hacer las cosas que a Él no le gustan.

‍Deseamos hacer su Santa voluntad y no otra.

Cuando sientes ese Temor y guardas la Palabra, empiezas a buscar la Sabiduría que siempre estuvo junto a Él.

DIFERENCIA CON SABIDURÍA HUMANA

La Sabiduría entonces es la habilidad desarrollada a través de la experiencia, la iluminación, y la reflexión para discernir la verdad y el ejercicio del buen juicio.

Muchas veces está conceptualizada como un desarrollo avanzado del sentido común.

‍Una Palabra de Sabiduría es diferente o distinta del conocimiento humano obtenido a través de los medios naturales.

Una Palabra de Sabiduría no puede ser recibida por medio del aprendizaje intelectual o por medio del estudio de libros o la participación en cursos de estudio académicos en colegios o universidades.

Tampoco es la habilidad para estudiar, entender o interpretar la Biblia.

‍Hay tres tipos de Sabiduría reprobada por la Sagrada Escritura y que son verdaderas necedades:

* Sabiduría Terrena: Cuando se saborea nada más que las riquezas.

‍* Sabiduría Animal: Cuando se saborean únicamente los placeres del cuerpo.

‍* Sabiduría Diabólica: Cuando no se encuentra gusto nada más que en la propia excelencia.

El Don de Sabiduría unifica a las almas con Dios.

Así lo dice Jesús en la oración sacerdotal de la última cena:

“Padre, que todos sean una misma cosa, como Tú y Yo somos una cosa.

Tú en Mí y Yo en ellos, para que todos seamos consumados en la unidad.”

El Don de Sabiduría nos hace amar las cosas de Dios.

‍Nos hace amar a la Iglesia, amar a María, amar todo lo que Él ama.

‍La bienaventuranza que corresponde al don de Sabiduría es la séptima.

‍“Bienaventurados los pacíficos”, porque la Sabiduría todo lo ordena según Dios.

Y porque la paz consiste en este perfecto orden, porque la Sabiduría nos hace como insensibles a todo lo que puede turbar el corazón.

El fruto del Espíritu Santo que corresponde al don de Sabiduría es el de la FE.

Porque gustando el alma las cosas divinas, las cree con mayor firmeza.

Y teniendo de ellas un conocimiento como experimental, llega a verlas con una especie de evidencia.

DIFERENCIA ENTRE DONES DE SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO

Mientras la palabra de Ciencia o Conocimiento se refiere a una parte del conocimiento de Dios que él ha querido revelar, la palabra de Sabiduría es la función que nos permite usar con eficacia esos conocimientos.

Se debe entonces distinguir entre saber y conocer.

‍Se puede tener mucho conocimiento, en el sentido de hechos aprendidos y carecer de Sabiduría.

Ser sabio no es sólo poseer conocimientos.

Sabiduría es la capacidad para saber manejar una situación dada.

‍Comprende el tomar decisiones correctas y hacer lo debido de acuerdo a la voluntad de DIOS.

‍Si alguien tiene poco conocimiento, pero posee el don de Sabiduría, puede engrandecer el conocimiento que tiene para la gloria de Dios.

Ejemplos son: Hechos 7:10; 1 Corintios. 6:5; 1 Reyes 3:16-28.

Generalmente la Ciencia no produce el gusto espiritual que la Sabiduría hace sentir al alma.

Y la razón es porque la Ciencia no mira más que a las escrituras, aunque sea con relación a Dios, en cambio la Sabiduría mira a Dios, cuyo conocimiento está lleno de atractivos y de dulzura.

CUANDO UNA PERSONA TIENE EL DON DE SABIDURÍA

Santiago nos describe a la Sabiduría divina así:

“…la Sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:17)

La persona que tiene el don de Sabiduría, sabe cómo llegar al fondo de un problema rápidamente.

Ejemplos son: Hechos 6:2-4; 15:19-21; 1 Reyes 3:16-28

Ser sabio es saber desenvolverse en la vida;
actuar con discreción;
respetar a las personas más allá de diferencias de cualquier tipo;
preocuparse por el pobre, el desvalido, el que sufre…

Tiene relación con la cordura, la inteligencia, la sagacidad, para poder manejar el hogar, a un pueblo, una comunidad, y gobernarse uno mismo.

Nos podemos preguntar porque los santos son santos, y se debe al arrobamiento en el que ingresan al tener dentro de sí a Dios.

Porque a medida que un alma se va purificando, el Espíritu se va haciendo cada vez más fuerte y capaz de “soportar” las “operaciones Divinas” sin emoción ni suspensión de los sentidos.

Como hacían Nuestro Señor, la Santísima Virgen, los Apóstoles y algunos santos que tenían siempre el espíritu ocupado con los conocimientos más sublimes.

La Sabiduría que nos da el Espíritu Santo, es la fuente inicial de la santidad = la asimilación de Dios.

Y esa Sabiduría nos hace acercarnos al prójimo, y dar oportunidad a las gentes a la conversión al Señor.

De ahí que se puede pensar en una Sabiduría sobre base permanente en el caso de algunos Santos y sobre base de momentos o chispazos para el caso de quienes no han llegado a esos niveles de santidad.

El Don de la Sabiduría sobrenatural nos llena de caridad; es decir, de amor a Dios y a nuestros prójimos.

Por eso San Pablo dijo a sus fieles: “Yo los llevo en lo íntimo de mi corazón.”

‍Quienes tienen el Don de la Sabiduría, miran todo a través de los ojos de Dios, luchan por los intereses de Dios, y hablan como hablaría Dios.

Así lo hicieron Jesús, y San Pablo y los Apóstoles y los santos.

‍Ver a Dios en el sufrimiento de los hombres es realmente un nivel elevado del don de la Sabiduría.

Algunas cosas deben aprenderse en esta perspectiva porque no pueden ser aprendidas de ninguna otra forma.

CÓMO PEDIR LA SABIDURÍA

Existe en las Escrituras una promesa de Sabiduría para todos.

‍Como promesa, la Sabiduría que viene de Dios está disponible para todos los creyentes.

‍Cuando falta Sabiduría es bueno pedirla a Dios

“…si alguno de vosotros se ve falto de Sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. (Santiago 1:5).

La palabra de Sabiduría es una revelación y manifestación espiritual que sólo está a disposición del verdadero cristiano.

Buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá, pedid y se os dará.

Lo que vale tanto como si dijera:

Si queréis hallarme, menester es que me busquéis: si queréis entrar en mi palacio, menester es que llaméis a mi puerta; si queréis recibirme, menester es que me pidáis

Nadie me halla si antes no me busca; nadie entra en mi casa si antes no llama a mi puerta; nadie me alcanza si antes no me pide; y todo se consigue con la oración.

La oración es el canal ordinario por el que Dios comunica sus gracias, particularmente su Sabiduría.

Por espacio de cuatro mil años estuvo el mundo pidiendo la encarnación de la divina Sabiduría (el mesías).

Por espacio de catorce años se preparó María, por medio de la oración para recibirla en su seno.

‍Salomón no la recibió sino después de haberla pedido durante largo tiempo con ardientes deseos:

‍“Acudí al Señor y se lo pedí de todo corazón: Dame aquella Sabiduría que está sentada en tu trono”.

Si alguno de vosotros tiene falta de Sabiduría, pídasela a Dios, que a todos da copiosamente y no zahiere a nadie, y le será concedida.

Nota, de paso, que no dice el Espíritu Santo:

“Si alguno se halla necesitado de caridad, de humildad, de paciencia, etcétera, que son virtudes tan excelentes”, sino: “Si alguno tiene necesidad de Sabiduría”.

Porque, pidiéndola, se piden al mismo tiempo todas las virtudes en ella encerradas.

‍Para obtenerla es preciso pedirla, pero ¿cómo hay que pedirla?

En primer lugar se debe pedir con fe viva y firme, exenta de toda vacilación; pues quien tiene una fe vacilante no espere alcanzarla.

‍En segundo lugar se ha de pedir con fe pura, sin apoyar la oración en consolaciones sensibles, visiones o revelaciones particulares.

La fe pura es el principio y el efecto de la Sabiduría en nuestra alma.

A mayor fe corresponde mayor Sabiduría, y a mayor Sabiduría, mayor fe.

‍El justo o el sabio sólo vive de la fe, sin ver, sin sentir, sin gustar y sin vacilar.

‍En tercer lugar, debemos pedir la Sabiduría con Perseverancia.

COMO SE OPERA CON ESTE DON

Características principales:

Es Sobrenatural en su carácter, no obtenida por lógica o deducción, razonamiento, etc.

No por los sentidos naturales, sino por revelación sobrenatural a través del Espíritu Santo.

‍Ésta opera por Fe.

La persona recibe tal revelación por fe.

‍La revelación es recibida en nuestro espíritu, no en el intelecto o en las emociones.

‍No es esencialmente un don vocal.

Puede ser recibida quedamente en el interior de la persona, en su espíritu o en ocasiones audiblemente (Hch 9:11).

‍Puede venir a ser vocal cuando se comparte con otros (Jn 4:4-7; 18).

‍Cualquier cristiano lleno del espíritu que esté dispuesto a escuchar la voz de Dios, puede experimentar este Don.

‍Es una posesión de valor incomparable en el ministerio del asesoramiento u orientación.

‍La acción y reacción obediente son esenciales para la operación continua de este don en el ministerio de un creyente.

‍Es manifestada frecuentemente en conjunción con la palabra de ciencia.

Ésta, es la ciencia divinamente impartida para saber qué cosa hacer acerca de la Palabra de Conocimiento o Sabiduría y cómo aplicarla correcta y sabiamente

Cómo se prepara la persona para recibir este don:

‍A través de una vida profunda de oración personal.

Una fe habitual de que Dios quiere revelar su voluntad y guiar nuestras decisiones.

Un sincero deseo de servir a otros.

Cómo recibir este don:

‍La persona tiene que estar deseosa de someter sus pensamientos humanos y sus talentos a Dios.

La persona tiene que estar buscando la voluntad de Dios en cada situación.

El toque carismático de Dios viene finalmente, después de que la cooperación humana ha sido completa.

Cuáles son las dificultades:

No usar este don.

Que permanezca en los hermanos un lenguaje “del mundo”.

‍Usar un exagerado “lenguaje espiritual”.

Confundirse y creer que uno es “el sabio”.

Fuentes:

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Dones y Carismas y Discernimiento

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