Nuestros √°ngeles est√°n ansiosos por ayudarnos, y no hay nada fuera de su alcance.
Ellos est√°n con nosotros siempre, incluso en la oscuridad de la noche.
Los √°ngeles que puso Dios para ayudarnos en el camino tienen un comportamiento sutil.
Difícilmente veremos grandes demostraciones de ellos, sino delicados signos y ayudas en el momento en que los necesitamos.
Y es tal su discreción que a veces caemos, con el tiempo, en la cuenta de que estuvimos presencialmente con uno.
dibujo de angel guardia fondo

UN MATEM√ĀTICO RUSO MUESTRA UNA PRUEBA ESTAD√ćSTICA DE LA EXISTENCIA DE LOS √ĀNGELES

Un matem√°tico ruso sostiene haber demostrado que algo invisible, probablemente un √°ngel de la guarda, trabaja para ayudarnos a evitar malos sucesos.
Su prueba está en la prevención de desastres, que de otra manera habrían afectado a mucha más gente de lo que lo hacen.

A partir de un minucioso trabajo estad√≠stico de los √ļltimos veinte a√Īos, se ha demostrado que en barcos, aviones y trenes siniestrados siempre hay menos pasajeros de lo habitual.

‚ÄćLa anomal√≠a descubierta es que en unos casos se trata de viajeros que los abandonan antes de tiempo, en otros de pasajeros que llegan tarde.

Durante los √ļltimos 20 a√Īos el n√ļmero de pasajeros que devolvi√≥ los billetes en vuelos o recorridos que luego sufrieron un siniestro fue un 18% m√°s alto, que en los casos de los que estos recorridos se realizaron sin problemas.
El director de la investigación, Valeri Isakov, también cita el trabajo realizado en 1958 por el norteamericano James Staunton.
√Čste analiz√≥ m√°s de 200 cat√°strofes ferroviarias de los anteriores 30 a√Īos, y sac√≥ la conclusi√≥n:
Mientras la media normal de ocupación de los trenes ascendía a un 76%, en trenes que terminaban siniestrados, esa media descendía hasta el 61%, quince puntos menos.

UNA ALTERNATIVA: EL SISTEMA SUBCONSCIENTE DE ALARMA

Para explicar este desfase estadístico, el autor de best sellers de terror Stephen King recurrió a su propia hipótesis.

Seg√ļn King, en ocasiones a algunas personas se les despierta lo que √©l llam√≥ ‚Äúel sistema subconsciente de alarma‚ÄĚ, que nuestros antecesores ten√≠an m√°s desarrollado, y que les permit√≠a salvarse de amenazas inminentes.

Seg√ļn iba reduci√©ndose el n√ļmero de peligros a los que se enfrentaba el hombre esta ‚Äúalarma‚ÄĚ fue atrofi√°ndose.

A King se le despertó la curiosidad cuando se enteró de un hecho.
16 personas que debían viajar en el interior de un avión que posteriormente se estrelló devolvieron su billete antes del vuelo.
Y otros tres llegaron tarde, cuando la media de billetes devueltos no suele superar los diez.‚Äć
Y el n√ļmero de viajeros que llega tarde es pr√°cticamente inexistente, seg√ļn informa RT.

‚Äć

LA EXPERIENCIA DE SAN JOSEMAR√ćA ESCRIV√Ā CON LOS √ĀNGELES

Comentan que San Josemaría Escrivá saludaba primero al ángel de la guarda de la persona antes que a la persona con la que se encontraba.
san josemaria escriva y alvaro portillo

Y el mismo declaró que:

"Cuando voy a un oratorio nuestro donde est√° el tabern√°culo, digo a Jes√ļs que le amo, e invoco a la Trinidad.

Despu√©s doy gracias a los √Āngeles que custodian el Sagrario, adorando a Cristo en la Eucarist√≠a", sol√≠a repetir San Josemar√≠a Escriv√°.

San Josemar√≠a Escriv√° aprendi√≥ de sus padres la devoci√≥n al √Āngel de la Guarda, quien le ayudaba tanto que un d√≠a lo empez√≥ a llamar ‚ÄúRelojerico‚ÄĚ por unos problemas que tuvo con su reloj.

San Josemar√≠a, siendo ya sacerdote, cuenta que un d√≠a su reloj de bolsillo se detuvo y al estar pasando en ese entonces por una situaci√≥n econ√≥mica muy dif√≠cil, habl√≥ con el Se√Īor.

‚ÄúLe indiqu√© que mi √Āngel Custodio, a quien √Čl ha dado m√°s talento que a todos los relojeros, arreglara mi reloj‚ÄĚ.

“Pareció no oírme, puesto que volví a mover y a tocar y retocar, en vano, el reloj estropeado.

Entonces [...], me arrodill√© y comenc√© un padrenuestro y un ave, que me parece no llegu√© a terminar, porque cog√≠ de nuevo el reloj, toqu√© las saetas... ¬°y ech√≥ a andar! Di gracias a mi buen Padre‚ÄĚ, destac√≥ el Santo.

Asimismo, con el despertador descompuesto, era tanta su confianza en su √Āngel Custodio que acud√≠a a √©l para que lo despertase a la hora prevista por la ma√Īana y su compa√Īero celestial nunca le fall√≥.

Por esta raz√≥n lo llamaba con cari√Īo ‚ÄúRelojerico‚ÄĚ.

San Josemar√≠a ense√Ī√≥ siempre a sus hijos que el trato y la devoci√≥n a los santos √Āngeles Custodios estaba en la entra√Īa de su labor y que era una manifestaci√≥n concreta de la misi√≥n sobrenatural de la Obra de Dios.

Fue justamente un 2 de octubre de 1928, Fiesta de los √Āngeles Custodios, que San Josemar√≠a vio lo que Dios quer√≠a de √©l y funda el Opus Dei.

NO ESTAMOS SOLOS EN LA TIERRA

Hay una serie de capas de protección sobre los hombres.
Una de ellas est√° compuesta por √°ngeles que nos auxilian.
Y a√ļn otra m√°s espec√≠fica son los √°ngeles de la guarda, que tienen por misi√≥n ayudar a cada hombre en su tr√°nsito por la Tierra.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice en el 336 lo siguiente:

Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana est√° rodeada de su custodia y de su intercesi√≥n ‚ÄúNadie podr√° negar que cada fiel tiene a su lado un √°ngel como protector y pastor para conducir su vida‚ÄĚ.

Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los √°ngeles y de los hombres, unidos en Dios.

A lo largo de la Biblia encontramos que cada alma tiene su propio ángel tutelar. Así, Abraham al enviar a su administrador a buscar una esposa para Isaac, le dice:

‚Äú√Čl enviar√° su √°ngel delante de ti‚ÄĚ (G√©nesis 24:7).

Las palabras del Salmo 19, que el demonio cit√≥ frente a Nuestro Se√Īor (Mateo 4:6) son bien conocidas, y Judith, por su parte, relat√≥ su heroica haza√Īa diciendo:

‚ÄúComo el Se√Īor vive, Su √°ngel ha sido mi guardi√°n‚ÄĚ (13, 20).

Estos pasajes y otros como estos (G√©nesis 16:6-32; Oseas 12:4; 1 Reyes 19:5; Hechos 12:7; Salmos 33:8), el libro de Tob√≠as recalca esta doctrina m√°s que ning√ļn otro, y San Jer√≥nimo comenta,

‚Äúla dignidad de cada alma es tan grande, que cada una recibe un √°ngel guardi√°n desde su nacimiento‚ÄĚ.

La ayuda angelical se hace más efectiva cuando nosotros les pedimos a los ángeles de la guarda, pero eso implica que la persona crea en este mundo sobrenatural y luego que establezca una relación para pedirle ayuda.

Hay cristianos que no dan un paso sin pedirle ayuda a su √°ngel, estableciendo con √©l una ‚Äėsociedad‚Äô para hacer las cosas, conversando con √©l, or√°ndole y luego agradeciendo los favores.

Sin bien los √°ngeles est√°n para ayudarnos en lo que les pedimos no se trata de algo autom√°tico, sino que cada pedido debe tener el permiso de Dios.

‚ÄćPor lo tanto, si hay algunos pedidos que no se cumplen es porque Dios no lo permiti√≥, y por lo tanto el cumplimiento o no de nuestros deseos por parte del √°ngel nos da una buena pista de lo que Dios quiere de nosotros y lo que no quiere.

Veamos tres testimonios de la acción de los ángeles en accidentes.

fantasma en un accidente

Tan importante como su intervención para salvar sus vidas desde el punto físico, es su intervención para salvarlas desde el punto de vista espiritual.

√ĀNGEL RESCATISTA, TRANSPORTADOR AL CIELO Y SANADOR

En esta historia, un matrimonio en el cuarto a√Īo de casados tuvo un accidente en una carretera.
La mujer muere y es llevada al cielo por un √°ngel y ah√≠ pide volver para cuidar a su hija peque√Īa.
Y es el mismo ángel que la lleva al cielo el que produce su sanación.

No sólo la mujer vio al ángel, sino que también fue visto por varios que estuvieron alrededor del accidente.

Vieron como un hombre que no se identificó, salió del bosque para actuar en el accidente y luego volvió el bosque y se perdió en él cuando llegaron los paramédicos.

accidente-automovilistico

Era a la noche del 4¬ļ aniversario de Dan y Tracey Stadler y en una carretera tuvieron un accidente chocando con un conductor ebrio que iba en direcci√≥n contraria por la autopista interestatal.

‚ÄćDan y Tracey ¬†quedaron atrapados heridos de gravedad dentro del coche y dice Tracey:

“El coche entero se llenó de humo.

Podía oler el cuero en llamas.

Podía oler la carne quemada.

Yo sabía que iba a empezar a prenderme fuego muy pronto porque ya no podía respirar.

Yo pod√≠a sentir mis pulmones ardiendo‚ÄĚ.

Mientras tanto varios conductores se pararon para el auxilio y comenzaron a tratar de rescatar del auto que estaba en llamas a la pareja.

‚ÄćLa gente que lleg√≥ oraba fervientemente dando apoyo espiritual.

‚ÄćEntonces vino un hombre que tir√≥ del marco de la puerta del lado del conductor y el vidrio estall√≥.

Sacó a Dan que estaba prendido fuego y su lado derecho, brazo, pierna estaban quemados.

Lo sacaron y lo tiraron sobre la hierba d√°ndole la vuelta para apagar el fuego.

Mientras tanto Tracey permanecía en el auto atrapada, sentía su cara ardiendo, estaba convencida que iba a morir, y comenzó a orar fervientemente,

Me di cuenta, ‚ÄėEsto es todo. Me voy‚Äô.

Así que oré.

‚ÄćDije oraciones que ni siquiera sab√≠a que estaban en mi mente.

Le dije: ‚ÄėPadre te pido que me perdones por mis pecados.

T√ļ has dicho que tienes muchas mansiones en el cielo y yo oro para que haya una para m√≠‚Äô.

Y yo dije: ‚ÄėPor favor, no dejes que me queme hasta la muerte‚Äô‚ÄĚ.

“Y entonces miré hacia arriba y allí estaba él.
Cuando digo ‚Äė√Čl‚Äô es porque era una persona que yo sab√≠a que no era de este mundo.
Era un enviado del Cielo en una forma angelical.
Y en ese momento √©l simplemente me levant√≥ y me fui con √©l‚ÄĚ.

‚Äú√Čl me sac√≥ y me puso lejos del lugar del accidente.

En ese momento yo sé que dejé mi cuerpo.

Sé que lo hice.

√Čl me dijo que pod√≠a mirar hacia atr√°s si quer√≠a, pero yo no quer√≠a.

Y a medida que nos alejábamos del lugar del accidente sentía más paz.

¬ŅY el amor? El amor no se puede explicar; somos demasiado finitos en nuestras palabras.

No se puede explicar en términos humanos.

El amor, es como que estás yendo a casa. No había dolor, ni pesar, sólo anticipación.

Lo √ļnico que importaba era mi relaci√≥n con Cristo. Y me sent√≠ como si estuviera en los brazos de Dios, de Jesucristo mismo‚ÄĚ.

Tracey cuenta que en su subida al cielo vio a varios familiares, entre ellos a su abuela que hab√≠a muerto cuando ella era una ni√Īa.

Y fue en ese momento, en la conversación con su abuela, qué le presentó a Megan, su hija, y se dio cuenta que necesitaba volver,

‚ÄúYo estaba muy emocionada de verla y ella estaba encantada de verme‚ÄĚ, dice Tracey,

“Ella me conocía y yo la conocí de inmediato.
Empec√© a ir hacia ella y me detuve y le dije: ‚ÄėMegan‚Äô es nuestra hija mayor, quien ten√≠a nueve meses de edad en ese momento.
Y le agregu√©, ‚Äėtengo que volver‚Äô.
Yo sabía que iba a ver el rostro de Dios.
Lo sabía.
Pero no pod√≠a dejar que Megan creciera sola‚ÄĚ.

Y es así que con sólo su pensamiento, el ángel empezó a bajarla de vuelta.

“Y empezamos a bajar, y esto fue justo lo contrario de ir para arriba.

Fue duro.

Hacía frío.

Fue r√°pido y doloroso volver‚ÄĚ.

Entonces sinti√≥ que ¬†su alma volvi√≥ a su cuerpo ¬†da√Īado, quemado.

Tracey cuenta,

“Había otro hombre que estaba detrás de lo que estaba pasando.
√Čl estaba orando fervientemente por nuestro rescate y nuestra recuperaci√≥n.
Y, dijo que justo cuando el ángel vino a la escena, se le doblaron las rodillas porque sintió el poder sanador de Jesucristo con tanta intensidad que lo dominó y lo abrumó.
Uno de los equipos de rescate pudo liberar Tracey, y fue entonces cuando el rescatador dijo que ella era tan ligera como una pluma‚ÄĚ.

Entonces el ángel se inclinó sobre ella y le puso las manos sobre su cara.

Dan y Tracey Stadler

Tracey dice sobre este hombre,

‚Äú√Čl tom√≥ mis manos y supe que me estaba sanando.

Y √©l dijo: ‚ÄėTracey, todo va a estar bien‚Äô, √Čl me san√≥‚ÄĚ.

Dann agrega sobre este misterioso hombre:

‚ÄúSe dio la vuelta, mir√≥ y cerr√≥ los ojos como cualquier hombre lo hace y muy lenta y deliberadamente, dijo, ‚ÄėCuida de Tracey‚Äô.
Nadie sabía nuestros nombres en ese momento.
El bolso de Tracey estaba en el coche quemado.
Ella fue sacada inconsciente desde el coche.
Yo no hab√≠a estado hablando de su nombre, Tracey no hab√≠a hablado de su nombre para que √©l supiera su nombre, √©l s√≥lo pudo haber sido enviado del cielo‚ÄĚ.

Luego otros testigos dirían que lo vieron permanentemente al lado del coche y que parecía tener un halo luminoso alrededor.

‚ÄćCumplida su tarea, el hombre misteriosamente regres√≥ al bosque coincidiendo con la llegada de los trabajadores de emergencias y transportaron a Dan y Tracey a hospitales cercanos.

Pasaron meses de recuperación de ambos cuerpos, con fracturas y quemaduras graves, pero dice Tracey, qué recordando lo que pasó, sentía la presencia de Dios cuando oraba.

‚ÄúEso me sustentaba‚ÄĚ ella dice: ‚ÄúYo pod√≠a sentir la paz de mi cabeza a mis pies cuando oraba para ser llenada del Esp√≠ritu Santo.

Funcionó mejor que cualquier remedio que haya tomado.

Realmente lo hizo.

Oraba para a estar llena de paz‚ÄĚ.

Dan y Tracey ¬†escribieron un libro llamado a ‚ÄúLos √°ngeles en el Fuego‚ÄĚ y ah√≠ llegan a la conclusi√≥n de que Dios us√≥ el accidente para mostrar su presencia en sus vidas y manifiestan su agradecimiento por haberles dado una segunda oportunidad.

√ĀNGEL QUE PROTEGE Y AYUDA A SANAR

Esta es otra historia de √°ngeles auxiliando para salvar vidas.

Marcus Stanley era un pianista conocido y en un callej√≥n unos hombres le dispararon a 8 veces a quemarropa, pero se salv√≥ seg√ļn cuenta por la intervenci√≥n de un √°ngel.

marcus stanley

Stanley era una persona famosa que se dedicaba al Gospel, pero no lo vivía desde una perspectiva religiosa, sino desde una perspectiva de ganar dinero y fama, vivía una vida extravagante, viajaba por todo el país.

El suceso de su casi muerte pasó la noche del 2 de abril de 2004.

√Čl cuenta que hab√≠a salido de su casa hacia una tienda pero se dio cuenta que se hab√≠a olvidado su billetera, entonces se dio vuelta a buscar a la billetera y vio a unos tipos de pie en la esquina que lo estaban viendo.

Se le  acercaron, le preguntaron qué estaba haciendo ahí, le dijeron que se tenía que ir y fue entonces cuando uno de ellos, que tenía una chaqueta de cuero, sacó una pistola y le disparó, cuando cayó le disparó siete veces más.

‚ÄćY ah√≠ es cuando √©l dice,

“Vi a un ángel.
Cuando lo vi por primera vez fue como un flash, no sab√≠a que me hab√≠an disparado‚ÄĚ, dijo Stanley.

“Al golpear el suelo fue cuando vi al ángel ponerse en frente de mí.

Y lo recuerdo bien.

Fue algo instant√°neo‚ÄĚ

“Medía aproximadamente 1.80 o 1.90 mts. de altura.

Era una figura transparente.

No podría decir si era un hombre o mujer.

No vi alas ni nada de eso.

Yo vi que era claro, transparente y que estaba delante de m√≠‚ÄĚ.

‚ÄúYo sab√≠a que era un √°ngel s√≥lo porque sent√≠a que me estaba protegiendo‚ÄĚ, continu√≥.

‚Äć"Se puso en una posici√≥n con los brazos cruzados en frente de m√≠‚ÄĚ.

Los hombres lo abandonaron pensando que estaba muerto pero a√ļn moribundo, tuvo la posibilidad discar al 911.

Llegaron los paramédicos y pensaron que tenía pocas posibilidades de sobrevivir, mientras él decía

‚ÄúYo estaba pidiendo 'Dios ay√ļdame. Ay√ļdame ahora'‚ÄĚ, record√≥ Stanley.

‚Äć‚ÄúS√≥lo recuerdo que intentar permanecer despierto ser√≠a la clave‚ÄĚ.

√Čl pensaba que estaba como en una pel√≠cula viendo las cosas desde arriba y su vida empez√≥ a pasar frente a √©l.

Fue llevado al hospital, y en el block de cirugía recordó la cara familiar que había visto cuando le dispararon,

“Vi un montón de médicos y enfermeras de pie y recuerdo mirar cómo me estaban preparando para la cirugía.
Recuerdo haber visto al mismo ángel que estaba en la calle y el ángel estaba también con los brazos cruzados.
No hizo nada ni dijo nada.
Estaba algo as√≠ como asintiendo con su cabeza‚ÄĚ.

La tarea de los cirujanos fue ardua, tuvieron que coser el colon, la mitad de su estómago quedó eliminado, le tuvieron que extirpar el vaso y la mitad del páncreas.

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Esto le signific√≥ meses de rehabilitaci√≥n, aprender a caminar de nuevo y tuvo una secuela en la que no sent√≠a el brazo derecho, con lo que todos pensaron que se hab√≠a terminado su carrera de m√ļsico.

Pero estaban equivocados tuvo una recuperación increíble pero con un precio alto, porque para aliviar el dolor tuvo que recurrir a fuertes analgésicos y a las drogas, se hizo adicto y entró en una fuerte depresión.

Y un día llegó a un punto desesperado,

‚ÄúLlegu√© a un punto en el que en mi desesperaci√≥n dije, ‚ÄėNo puedo seguir con esto‚Äô.

Y fue entonces cuando todo cambi√≥ para m√≠, al decir: ‚ÄėYo necesito a Jes√ļs‚Äô.

Me tom√≥ mucho tiempo para llegar all√≠‚ÄĚ, dijo Stanley.

Hoy Stanley viaja por el mundo compartiendo su historia y tocando m√ļsica g√≥spel, pero ahora es parte de su misi√≥n en la vida.

Fue una dolorosa tragedia que lo acercó a Dios por la intervención de un ángel para cuidarlo, que cambió el rumbo de su vida.

UN TESTIGO VIO LEGIONES DE √ĀNGELES CONSOLANDO

Hace más de una décadas, una agente del FBI presenció un hecho sobrenatural en una tragedia.
Legiones de √°ngeles custodiando el lugar donde hab√≠a ca√≠do el vuelo 93, el √ļnico de los 4 que no lleg√≥ a destino y que iba rumbo a Washington.

Y ahora ha escrito un libro donde cuenta su experiencia y se pregunta ¬Ņpor qu√© yo?, ya que su vida no ha sido un dechado de virtudes.

Es que los ángeles de Dios están ahí para ayudar a los hombres, crean en ellos o no.

No son entidades que sólo se presentan a personas que aprenden a canalizarlos como creen algunas doctrinas esotéricas.

‚ÄćY se hacen m√°s visibles en momentos de tensi√≥n, drama y dolor, como es el caso, porque el mensaje que queda es que los √°ngeles estaban all√≠ para consolar y mostrar la presencia de Dios. ¬†

EL VUELO 93 QUE SE ESTRELLA

El vuelo 93 de United Airlines, del 11 de septiembre de 2001, cubría el trayecto entre el Aeropuerto Internacional de Newark (New Jersey) y el Aeropuerto Internacional de San Francisco, en los Estados Unidos, con un avión Boeing 757.

Fue uno de los 4 aviones secuestrados por Al-Qaeda durante los atentados del 11 de septiembre.
El avi√≥n fue tomado por 4 secuestradores y es el √ļnico que no lleg√≥ a su objetivo.
Lo llevaban rumbo a Washington pero no se sabe cu√°l era el blanco.

El Boeing 757 se estrell√≥ antes de llegar a su destino alrededor de las 10:03 de la ma√Īana en un campo abierto en Shanksville (Pensilvania).

Todos los que iban a bordo murieron y no causó víctimas en tierra.

Lillie Leonardi_

LILLIE LEONARDI LLEGA A LAS ESCENA DEL ESTRELLAMIENTO

Lillie Leonardi sirvió como enlace entre la policía y los familiares de los pasajeros y tripulantes muertos en el vuelo 93 de United Airlines.

‚ÄćLleg√≥ a la escena unas tres horas despu√©s del accidente.

‚ÄćAunque el libro de Leonardi, ‚ÄúA la sombra de un distintivo: una memoria espiritual‚ÄĚ, se centra en su visi√≥n de los √°ngeles, ella sostiene que su vida cambi√≥ m√°s por lo que no vio ese d√≠a.

‚ÄúLo m√°s importante para m√≠ es que no hay cuerpos‚ÄĚ, cuenta al Huffington Post.

Leonardi, de 58 a√Īos, recuerda con escozor el olor penetrante en sus fosas nasales del combustible del jet y los √°rboles quemados.

Tambi√©n recuerda un cr√°ter humeante lleno de escombros demasiado peque√Īo como para asociarse con el avi√≥n con 40 pasajeros y la tripulaci√≥n a bordo.

"Estoy acostumbrada a las escenas del crimen, pero ésta me dejó fuera del agua.

Simplemente parec√≠a que la tierra se hab√≠a tragado‚ÄĚ el avi√≥n, dice Leonardi.

VIO LEGIONES DE √ĀNGELES

La mujer asegura que vio legiones de ángeles custodiando el lugar de Pennsylvania donde se estrelló uno de los aviones secuestrados el 11S, el día de los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York.

“Ahí es cuando empecé a ver las luces relucientes, con una especie de niebla, y fue entonces cuando vi por primera vez a los ángeles“, dice Leonardi.

‚ÄúY no dije nada a los chicos porque se pueden imaginar, si yo hubiera dicho ‚Äėacabo de ver √°ngeles en el lugar del accidente‚Äô en un llamado a la oficina, habr√≠an pensado: `Ella perdi√≥ la cabeza‚Äô, y hubiesen dicho que volviera a casa‚ÄĚ.

Leonardi guard√≥ su experiencia para s√≠ misma durante casi dos a√Īos.

Las dolencias físicas y emocionales que surgieron y se conocieron más tarde por el estrés post-traumático relacionado con el trastorno hicieron que dejara las revelaciones de lado por un tiempo.

‚ÄćReci√©n pasado el momento m√°s traum√°tico comenz√≥ a decirle a un estrecho c√≠rculo de amigos y colegas lo que vio, incluyendo Kenneth McCabe, su ex supervisor.

atentando al vuelo 93

VARIAS REACCIONES

McCabe, de 61 a√Īos, ahora retirado cerca de Cocoa Beach, Florida, fue jefe de secci√≥n de la respuesta operativa del FBI aquel 11 de septiembre de 2001.

√Čl dijo: ‚ÄúYo le creo. He le√≠do el libro entero‚ÄĚ, dijo McCabe a The Associated Press.

“Yo sé que ella cree en el cien por ciento de lo que vio.
Yo s√© que ella es una persona sana, as√≠ que no voy a descreer de lo que ella dice que vio.‚ÄĚ

El padre Ron Lengwin, vocero de la Diócesis Católica Romana de Pittsburgh, también la entrevistó en su programa semanal de radio.

‚ÄúNo tengo ninguna raz√≥n para creer que no vio a los √°ngeles‚ÄĚ, dice Lengwin.

‚ÄúCreo que no es sorprendente para m√≠ que Dios pueda optar por decir que √©l estaba presente all√≠ para dar consuelo a las personas‚ÄĚ.

Fuentes:

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