Nos movemos seg√ļn nuestro estado de √°nimo.
Y nos sentimos en casa cuando nos abandonamos a los designios de Dios.
Y Dios opera a través de sus Santos, y en especial de su santo más importante que es la Santísima Virgen.
Por eso, la santísima Virgen nos ofrece un regalo increíble si ofrecemos nuestra vida a ella.
hombre solo en un camino de arboles
Hay quienes no pueden hacerlo o nadie se lo ha dicho como hacerlo.
Pero no es que perdieron la √ļltima oportunidad, porque en la misericordia de Dios hay un espacio para reflexionar sobre nuestra vidas, aunque sea al final de ellas.
Por eso hay que decir oraciones por los moribundos sin importar lo hostiles que han sido a la religión.
estatua de la virgen maria blanca

LA EFICACIA ES LA RAZ√ďN PARA VIVIR CONFIANDO EN MAR√ćA EN ESTE MUNDO

Hay muchas razones por las que pasamos por alto el poder y la eficacia de Mar√≠a.‚Äć

Para algunos tal vez la devoción al rosario parece demasiado simple y suave en comparación a aquellos que buscan una imagen de María en tostadas o tortillas.

O quiz√°s es que la doncella gentil no resuena en nuestra imagen contempor√°nea de las mujeres poderosas actuales.

O tal vez es el desafío de ver que rezar un rosario conduce a un cambio real, una exigencia que algunos no están dispuestos a cumplir.

En cualquier caso, lo que olvidamos a nuestro propio riesgo es que hay una larga e ilustre historia de María interviniendo como protectora ante el peligro y como vencedora contra los enemigos de la Iglesia.

Si est√°s en Italia y preguntas el nombre de una iglesia, es probable escuchar ‚ÄúSanta Mar√≠a de algo‚ÄĚ, lo que demuestra el n√ļmero de iglesias en Italia con el nombre de Nuestra Se√Īora.

Y esto no sólo sucede en todo occidente, sino en todo el mundo

Y muchas están llenas de ofrendas votivas como testimonios de oraciones contestadas por María, incluso muletas, vasos, fotografías y pinturas.

‚ÄćEn 1900, Henry Adams (1838-1918), nieto del presidente John Quincy Adams, y bisnieto del presidente John Adams, tuvo una gran visi√≥n.

Al contemplar la nueva tecnología de la modernidad: los dinamos, en la Feria Mundial, el protestante norteamericano Adams declaró que el poder de estas nuevas invenciones palidece en comparación con una de las fuerzas más poderosas en el mundo: la Virgen María.

Lo que Henry Adams reconoció hace más de un siglo, mientras caminaba a través de las ciudades, iglesias, catedrales y cementerios fue que la altura de la cultura europea se centra en la devoción a la Virgen.

Y eso luego se trasladó a Latinoamérica y de allí llegó a EE.UU.

Virgen Maria y el rosario

MAR√ćA NO ES OTRO SANTO ENTRE MUCHOS, SINO EL SANTO POR EXCELENCIA

Concebida sin pecado y de la Madre de Dios, cualquier otro ser humano, no importa cu√°n santo, simplemente no puede sostener una vela a ella.

¬ŅY en que se basa esto?

En la eficacia de sus promesas cumplidas.

En especial la simplicidad del Rosario hace que la opción mariana la importante para los cristianos.

La noche antes de la batalla de Lepanto (1571) los soldados Santa Liga y el Papa P√≠o V, a sabiendas de que eran superados en n√ļmero, rezaban el rosario con diligencia.

En su victoria, el Papa P√≠o V, en reconocimiento de la intercesi√≥n de la Virgen, marc√≥ el d√≠a en el calendario de la Iglesia como la fiesta de Nuestra Se√Īora de la Victoria (ahora conocida como Nuestra Se√Īora del Rosario).

Un siglo más tarde, en 1683, cuando los soldados de toda Europa marcharon a Viena para luchar contra los feroces otomanos musulmanes, ellos también rezaron el rosario.

Ganaron la gran batalla de Viena y de este modo salvaron a Europa de la amenaza musulmana durante siglos.

Estatua de Juan Pablo II en Polonia

JUAN PABLO II FUE LA DEMOSTRACI√ďN DEL PODER DE MAR√ćA

Otro elemento de la opción mariana es la Consagración Mariana, dada al mundo a través de San Luis Grignion de Montfort.

Su adherente más conocido fue el Papa san Juan Pablo II, que en su juventud se consagró a la Virgen.

Su devoción y consagración apareció en el escudo de armas papal simbolizados por la gran M en la esquina inferior derecha, y en su lema papal, Totus Tuus de Montfort.

La vida de Wojtyla nos ofrece una especie de guía de campo para vivir bajo la persecución religiosa bajo el manto de María.

Se enfrentó a ella por primera vez bajo forma mortal de los nazis, cuya ingeniería social consistía en borrar sin duda a los Judios, sino también a los polacos desde el Tercer Reich.

A través de una combinación de determinación, humor, prudencia y fe, que no sólo sobrevivió a la guerra, sino también ayudó a otros, incluyendo a muchos Judíos.

‚ÄćA continuaci√≥n, el comunismo sovi√©tico, Wojtyla emergi√≥ de las filas episcopales, llegando a ser el segundo prelado m√°s poderoso en Polonia.

‚ÄćLa astucia, la paciencia, la adaptaci√≥n a la adversidad, y otra vez (como siempre) la fe, le ayud√≥ como obispo de Cracovia y, m√°s tarde, como el Papa Juan Pablo II, Obispo de Roma, a enfrentar al comunismo.

Y a recordar a los que están detrás de la Cortina de Hierro la verdad sobre sí mismos: que estaban hechos para amar y servir a Dios, no a la máquina soviética.

A lo largo de todas las prueba Wojtyla no se retiró del mundo sino que sirvió a la Iglesia de manera espectacular a través de la guía de la Virgen.

Juan Pablo II es un excelente ejemplo de quien vive la opci√≥n mariana en el mundo y de la evidencia de que Mar√≠a nos ayuda a vivir nuestra misi√≥n √ļnica.

Por todo esto es claro que la opción es confiar en las promesas de María.

MAR√ćA PUEDE SALVAR NUESTRA CIVILIZACI√ďN

No hay nada ingenuo en creer que María puede transformar nuestro mundo secular.

Puede parecer difícil de creer para algunos, pero la evidencia del poder y el alcance de su intercesión son abrumadores si se mira en perspectiva.

Piensa en la aparición de la Virgen de Guadalupe que en una década convirtió a 10 millones de almas al catolicismo.

‚ÄćO la entrega del Rosario a Santo Domingo para combatir la herej√≠a albigense, que se convirti√≥ en la oraci√≥n m√°s rezada de la Iglesia.

El rosario en particular es importante debido a frecuente solicitud de María para rezarlo.

El rosario es como un mini-peregrinación, donde entramos en el misterio de la vida de Cristo.

Estas mini-peregrinaciones fomentan una relación más profunda entre nosotros y Cristo y su Madre.

‚ÄćComo podemos ver en el testimonio de la mayor√≠a de los santos, Mar√≠a lleva a cada alma a Jes√ļs.

Y a la vez nos ayuda a usar los dones que cada uno de nosotros hemos recibido de la manera m√°s eficaz para transformar la cultura.

Vivimos en un momento de gran confusión, los signos de la infelicidad son abrumadores - depresión, abuso de sustancias, los niveles de obesidad, las tasas de divorcio, problemas económicos, violencia…

Por algo en 2015 National Geographic le llamó la mujer más poderosa del mundo.

María es una verdadera madre sabe de las pruebas, las fortalezas y debilidades de sus hijos.

Pero también conoce la voluntad de Dios y cómo se creó el mundo para la verdadera felicidad, el orden, la belleza, la paz.

Ella quiere llevarnos a estas cosas pero eso depende de nuestra cooperación con ella.

Algo tan sencillo como acercarse a ella tiene efectos dram√°ticos y un cambio de vida.

‚ÄćY no hay nada absurdo en creer que Mar√≠a puede transformar nuestro mundo incr√©dulo y ap√≥stata.

Nuestra Se√Īora dijo a Sor Luc√≠a de F√°tima, que durante estos tiempos no hay nada - ning√ļn problema material o espiritual - que no pueda ser resuelto a trav√©s del rosario.

El Padre Pio también dejó en claro que el rosario debe ser nuestra arma para los tiempos en los que vivimos.

As√≠ que, aunque parezca que el poder del mal est√° ganando, sabemos que Mar√≠a es a√ļn m√°s potente.

Sólo basta con acercarse a ella y hacerle una promesa con nuestra vida.

no estoy aqui que soy tu madre virgen maria

CINCO PROMESAS DE LA SANT√ćSIMA VIRGEN PARA LOS QUE HACEN EL OFRECIMIENTO DE VIDA

Entre 1939 y 1943 una religiosa h√ļngara, Sor Mar√≠a Magdolna, recibi√≥ mensajes con un llamado a la reparaci√≥n de los pecados, a la enmienda y a la devoci√≥n al Coraz√≥n Inmaculado de Mar√≠a, quien se present√≥ como la Victoriosa Reina del Mundo.

Uno de ellos, fue:

Si alguien, hija m√≠a, no hace sino una sola vez el ofrecimiento de vida, ¬Ņentiendes, hija m√≠a? una sola vez, es un momento de gracia se encendi√≥ en su coraz√≥n el fuego de amor heroico, ¬°con esto sell√≥ toda su vida!

Su vida, aunque no piense conscientemente en ello, es ya propiedad de ambos Sagrados Corazones.

Para mi Padre no existe el tiempo.

La vida del hombre est√° ante √Čl como un todo.

Y le entregó estas cinco promesas para quienes la hayan ofrecido su vida:

1. Sus nombres estar√°n inscritos en el Coraz√≥n de Jes√ļs, ardiente de amor, y en el Coraz√≥n Inmaculado de la Virgen Mar√≠a.
2. Por su ofrecimiento de vida, unido a los m√©ritos de Jes√ļs, salvar√°n a muchas almas de la condenaci√≥n.
El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.
3. Nadie de entre los miembros de su familia se condenará, aunque por las apariencias externas así parezca.
Porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibir√° en lo profundo de su alma, la gracia del perfecto arrepentimiento.
4. En el día de su ofrecimiento, los miembros de su familia que estuvieran en el purgatorio, saldrán de ahí.
5. En la hora de su muerte estaré a su lado y llevaré sus almas, sin pasar por el purgatorio, a la presencia de la Gloriosa Santísima Trinidad.
Donde en la casa hecha por el Se√Īor, se alegrar√°n eternamente junto Conmigo.

La Oración para el ofrecimiento de vida es la siguiente:

Mi amable Jes√ļs,

delante de las Personas de la Santísima Trinidad,

delante de Nuestra Madre del Cielo

y toda la Corte celestial,

ofrezco,

seg√ļn las intenciones de tu Coraz√≥n Eucar√≠stico

y las del Inmaculado Corazón de María Santísima,

toda mi vida,

todas mis santas Misas,

Comuniones,

buenas obras,

sacrificios y sufrimientos,

uniéndolos a los méritos de tu Santísima Sangre

y tu muerte de cruz:

para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad,

para ofrecerle reparación por nuestras ofensas,

por la unión de nuestra santa Madre Iglesia,

por nuestros sacerdotes,

por las buenas vocaciones sacerdotales

y por todas las almas hasta el fin del mundo.

Recibe, Jes√ļs m√≠o,

mi ofrecimiento de vida

y concédeme gracia para perseverar en él fielmente,

hasta el fin de mi vida.

Amén.

Fuentes:

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