Una catequesis sobre los demonios y su expulsi贸n
El combate del cristiano por el Reino 鈥撀玽enga a nosotros tu Reino禄, no es tanto contra el mundo y la carne, sino contra los esp铆ritus del mal, contra los demonios.
Se inicia ya en el bautismo, que incluye exorcismos, y se prolonga en toda la vida cristiana por la oraci贸n 鈥揺n el mismo Padrenuestro, 芦l铆branos del Maligno禄鈥, los sacramentos, el ejercicio de las virtudes, la evitaci贸n del pecado, de la cautividad del mundo 鈥損ensamientos y costumbres鈥, las bendiciones, como el agua bendita, etc.
exorcismo de un cura a un negro

Pero en casos extremos, cuando hay signos suficientes de que el demonio ha logrado un dominio especial sobre un hombre, la Iglesia, fiel al mandato de Cristo, practica los exorcismos.

Por medio de ellos el hombre atormentado por el demonio se refugia en Jes煤s, el Salvador, y en 茅l encuentra una acogida llena de misericordia y de paz.

Esta es una catequesis que ha escrito el padre Jos茅 Mar铆a Iraburu que le da suma importancia al los exorcismos, porque seg煤n ense帽a el Catecismo, los tres sacramentales m谩s importantes, son las bendiciones (1671), las consagraciones, que son bendiciones constitutivas (un abad, un altar, etc.) (1672) y los exorcismos (1673).

LA LUCHA CONTRA EL DEMONIO

Los cristianos debemos ser muy conscientes de que nuestra lucha espiritual a煤n m谩s que contra 芦mundo y carne禄, es contra 芦el demonio禄, 芦contra los esp铆ritus malos禄 (Ef 6,11).

En la vida de Cristo, sobre todo desde el inicio de su vida p煤blica (las tentaciones sat谩nicas del desierto), hasta su muerte (la hora del poder de las tinieblas), muestra el Evangelio claramente que el principal enemigo del Reino, en cada persona y en el mundo, es el demonio.

Su impugnaci贸n es mucho m谩s poderosa que la de fariseos, Sanedr铆n, romanos, pecadores, etc., pues es el demonio quien asiste a todos 茅stos contra Cristo.

Y lo mismo se comprueba tanto en la vida y ministerio de los Ap贸stoles como a lo largo de toda la vida de la Iglesia.

No debemos temer al demonio; es 茅l quien debe temernos a nosotros.

El Se帽or nos mand贸: 芦no se turbe vuestro coraz贸n, ni teng谩is miedo禄 (Jn 14,27).

Pero debemos ser bien conscientes de sus continuas asechanzas, resisti茅ndolas con la oraci贸n y la virtud, con el ayuno y la penitencia, con todos los medios que la Iglesia nos ofrece; tambi茅n con los exorcismos, en casos extremos.

No lo tememos porque sabemos bien que Cristo venci贸 al Demonio y lo sujet贸.

Ahora es como una fiera encadenada, que no puede da帽ar al cristiano si 茅ste no se le acerca, poni茅ndose en ocasi贸n pr贸xima de pecado y pecando.

El poder tentador de los demonios est谩 completamente sujeto a la providencia del Se帽or, que lo emplea para nuestro bien como castigo medicinal (1Cor 5,5; 1Tim 1,20) o como prueba purificadora (2Cor 12,7-10).

El diablo ataca especialmente a los cristianos m谩s santos.

El Demonio tienta a los buenos, pues a los pecadores les tienta sobre todo a trav茅s de mundo y carne, manteni茅ndose 茅l oculto; y con eso le basta para perderlos.

Pero se ve obligado a hostilizar directamente, a cara descubierta, a los santos, porque son cristianos que ya est谩n muy libres de mundo y de la carne.

Eso explica que en todas las vidas de los santos hallamos normalmente directas agresiones diab贸licas.

La Iglesia supo todo esto desde el principio.

San Juan de la Cruz da la causa:

芦Conociendo el demonio esta prosperidad del alma 鈥撁﹍, por su gran malicia, envidia todo el bien que en ella ve鈥, en este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una m铆nima parte de este bien; porque m谩s aprecia 茅l impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza que hacer caer a otras muchas en muchos y graves pecados, porque las otras tienen poco o nada que perder, y 茅sta mucho禄 (C谩ntico 16,2).

OBSESI脫N Y POSESI脫N

Los malos cristianos est谩n muy sujetos al mundo, y consiguientemente al diablo, pr铆ncipe de este mundo.

Y tambi茅n est谩n esclavos de su propia condici贸n carnal a trav茅s de sus vicios: orgullo, pereza, lujuria, avidez de prestigio, placeres y riquezas, etc.

Los pecadores, alejados de oraci贸n y sacramentos, de asc茅tica y de la misma Iglesia, entregados a pecados habituales, y m谩s a煤n si participan del mundo esot茅rico del espiritismo, el ocultismo, la magia, la adivinaci贸n, el satanismo y tantas otras pr谩cticas perversas antiguas y modernas, son presas seguras del demonio.

Ahora bien, muchas veces el demonio prefiere que su dominio sobre el pecador, aun siendo muy profundo, no se manifieste abiertamente, ni sea consciente en sus cautivos, sino que 茅stos se crean libres.

Otras veces, sin embargo, humilla y ataca a los pecadores en modos terribles, en agresiones que pueden revestir una gran diversidad de formas y grados:

鈥揈n el asedio, tambi茅n llamado obsesi贸n, el demonio act煤a sobre el hombre desde fuera.

Se dice interno cuando afecta a las potencias espirituales, sobre todo a las inferiores: violentas inclinaciones malas, repugnancias insuperables, angustias, pulsiones agresivas, suicidas, etc.

Y se dice externo cuando afecta a cualquiera de los sentidos externos, induciendo impresiones sensibles muy realistas en vista, o铆do, olfato, gusto, tacto, las cuales, aun siendo totalmente falsas, se experimentan como si fueran verdaderas.

鈥揈n la posesi贸n el demonio entra en la v铆ctima y la mueve desp贸ticamente desde dentro.

Pero advi茅rtase que aunque el diablo haya invadido el cuerpo de un hombre, y obre en 茅l como en propiedad suya, no puede influir en la persona como principio intr铆nseco de sus acciones y movimientos, sino por un dominio violento, que es ajeno a la sustancia del acto.

La posesi贸n diab贸lica, consecuentemente, afecta al cuerpo, pero el alma no es invadida, conserva la libertad y, si se mantiene unida a Dios, puede incluso estar en gracia durante la misma posesi贸n (cf. Juan Pablo II, 13-8-1986).

Lo mismo puede suceder, a fortiori, en quienes se ven acosados por asedios diab贸licos, a veces muy fuertes y duraderos.

En casos extremos, el medio apropiado de la lucha espiritual contra el demonio son los exorcismos.

Como recordaremos, fueron ejercitados con frecuencia por Cristo Salvador, y 茅l envi贸 a los Ap贸stoles como evangelizadores y como exorcistas, con especiales poderes espirituales para expulsar a los demonios.

Los exorcismos, por tanto, son sacramentales que deben ser aplicados a aquellos hombres que sufren especialmente los ataques del diablo (Catecismo 1673).

CRISTO ES UN EXORCISTA POTENT脥SIMO

En los Evangelios, una y otra vez, Jes煤s se manifiesta como predicador del Reino, como taumaturgo, sanador de enfermos sobre todo, y como exorcista.

No conoce a Cristo quien no lo reconoce como exorcista.

Es decir, quien no cree en Jes煤s como exorcista no cree en el Evangelio.

La Iglesia cree con una fe cierta en los exorcismos realizados por Cristo, fundament谩ndose en los relatos evang茅licos de la expulsi贸n de demonios, que por cierto pertenecen al fondo m谩s antiguo de la tradici贸n sin贸ptica.

Los Evangelios testifican reiteradas veces que la expulsi贸n de demonios era una parte habitual del ministerio de Cristo, claramente diferenciado de la sanaci贸n de enfermos (Mc 1,25; 5,8; 7,29; 9,25).

芦Al anochecer, le llevaban todos los enfermos y endemoniados, y toda la ciudad se agolpaba a la puerta.

Jes煤s san贸 a muchos pacientes de diversas enfermedades y expuls贸 a muchos demonios禄 (Mc 1,32; cf. Lc 13,32).

Se trata, ciertamente, de dos acciones distintas.

Las curaciones, sin apenas di谩logo, las realiza Jes煤s con suavidad y gestos compasivos, como tomar de la mano; los exorcismos en cambio suelen ser con di谩logo, y siempre violentos, duros, imperativos.

Una 芦aproximaci贸n hist贸rica禄 a la figura de Jes煤s, que venga a asimilar los exorcismos a las sanaciones, declara en forma indudable que falta la fe en la historicidad de los Evangelios.

El Evangelio refiere numerosos exorcismos de Jes煤s, y podemos observar que algunos, referidos con m谩s detalle, se dan hoy en los posesos con los mismos rasgos violentos y terribles: aullidos aterrorizadores, fuerza f铆sica sobrehumana del pose铆do, ejercitada en ocasiones contra s铆 mismo鈥

芦Llegaron a la regi贸n de los gerasenos, y en cuanto sali贸 de la barca vino a su encuentro, saliendo de entre los sepulcros, un hombre pose铆do de un esp铆ritu impuro, que ten铆a su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas pod铆a nadie sujetarle, pues muchas veces le hab铆an puesto grillos y cadenas, y los hab铆a roto.

Continuamente, noche y d铆a, iba entre los monumentos y por los montes aullando e hiri茅ndose con piedras禄.

Siente el poseso horror al Salvador y a todos los signos sagrados que lo re-presentan: 芦por Dios te conjuro que no me atormentes禄.

Actu贸 Jes煤s sobre 茅l, con su poder divino compasivo, liber谩ndole totalmente del Maligno.

Y al correr la noticia, acudi贸 la gente, y 芦contemplaban al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio禄 (Mc 5,1-20).

No pocos exorcistas actuales han tenido experiencias muy semejantes, aunque la eficacia de su acci贸n sacramental liberadora no haya sido tan r谩pida y efectiva como la del Salvador.

TAMBI脡N LOS AP脫STOLES SON EXORCISTAS

Cristo, al enviarlos, los potencia especialmente para serlo:

les di贸 poder sobre todos los demonios y para curar enfermedades禄 (Lc 9,1).

Jes煤s profetiza: 芦en mi nombre expulsar谩n los demonios, hablar谩n lenguas nuevas, pondr谩n sus manos sobre los enfermos y los curar谩n禄 (Mc 16,17-18).

Y los Ap贸stoles, fieles al mandato del Se帽or, ejercitaron frecuentemente los exorcismos, como lo hab铆a hecho Cristo:

芦Se帽or, hasta los demonios se nos somet铆an en tu nombre禄 (Lc 10,17).

芦Dios hac铆a milagros extraordinarios por medio de Pablo, hasta el punto de que con solo aplicar a los enfermos los pa帽uelos o cualquier otra prenda de Pablo, se curaban las enfermedades y sal铆an los esp铆ritus malignos禄 (Hch 19,11-12).

ESE MISMO COMBATE CON EL MALIGNO LO COMPROBAMOS EN LA VIDA DE LOS SANTOS

San Pedro ap贸stol (+67), primer Obispo de Roma, alerta a la comunidad cristiana, para que conozca en la fe desde el principio cu谩l va a ser realmente su combate.

芦Estad vigilantes. Vuestro adversario, el diablo, como le贸n rugiente, ronda buscando a quien devorar.

Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que vuestra comunidad fraternal en el mundo entero est谩 pasando por los mismos sufrimientos禄 (1Pe 5,8-9).

San Ignacio de Antioqu铆a (+107) integra en su vida espiritual cristiana la lucha contra el demonio en una continuidad perfecta con el Evangelio.

As铆 se ve frecuentemente en sus escritos:

芦S贸lo hemos de esforzarnos en imitar al Se帽or, a fin de que no se vea entre vosotros huella alguna del diablo, sino que en toda castidad y templanza permanezc谩is en Jesucristo corporal y espiritualmente禄 (Efesios X,3).

芦El que honra al obispo, es honrado por Dios. El que se oculta del obispo hace algo, rinde culto al diablo禄 (Esmirniotas IX,1).

芦Por el amor que os tengo, hago de centinela vuestro, previendo y se帽alando las asechanzas del diablo禄 (Tralianos VIII,1).

No impid谩is mi martirio: 芦fuego y cruz, manadas de fieras, quebrantamiento de mis huesos, trituraciones de todo mi cuerpo, tormentos atroces del diablo, vengan sobre m铆, a condici贸n s贸lo de que yo alcance a Jesucristo禄 (Romanos V,3).

San Antonio Abad (+356) es conocido por nosotros a trav茅s de la Vida de Antonio escrita por el gran doctor de la Iglesia San Atanasio (+373), que pudo conocerla muy bien, al ser amigo de los monjes egipcios, con los que convivi贸 durante alguno de sus exilios.

Este libro tuvo gran importancia en la configuraci贸n primera de la espiritualidad mon谩stica, que se aten铆a con inmensa reverencia a Antonio y a Atanasio.

En la Vita Antonii queda muy claro que el combate por la perfecci贸n evang茅lica se libra no tanto contra el mundo y la carne, sino que es sobre todo una lucha a muerte contra el demonio.

Ya al inicio mismo de su vocaci贸n, Antonio se vio hostigado duramente por el diablo, empe帽ado en frustrarla (5-6):

芦茅ste fue el primer combate de Antonio contra el diablo, o mejor, el 茅xito del Salvador, que realiz贸 esto en Antonio禄 (7,1).

Adentr谩ndose al poco tiempo cada vez m谩s en las soledades del desierto, se recogi贸 en unos sepulcros abandonados muy lejos de la ciudad.

芦Pero el enemigo no pudiendo soportar esto y temiendo que Antonio poco a poco convirtiera el desierto en la ciudad de la ascesis, se acerc贸 una noche con una multitud de demoniois y le dieron tal paliza que, a causa de los dolores, cay贸 a tierra sin voz禄 (8,1).

芦No pudiendo permanecer en pie por los golpes recibidos de los demonios, oraba postrado y tras la oraci贸n dec铆a:

鈥淎qu铆 estoy, soy Antonio.

No huyo de vuestros golpes.

Aunque me golpe茅is m谩s, nada me separar谩 del amor de Cristo鈥澛 (9,2).

Siguieron produci茅ndose las terribles impugnaciones diab贸licas, de tal modo que cuando algunos le visitaban se quedaban aterrorizados al escuchar desde fuera los ruidos, golpes y gritos.

Pero Antonio les dec铆a:

芦Los demonios provocan tales visiones contra los temerosos.

Vosotros haced la se帽al de la cruz, y marchad confiados.

Dejad que ser burlen de s铆 mismos禄 (13,4-5).

Nuevas luchas contra los demonios hubo de librar en su 煤ltima ancianidad, venciendo siempre afirm谩ndose en el Salvador: 芦march谩os inmediatamente, pues yo soy siervo de Cristo禄 (52,4; cf. 51-53).

Antonio lleg贸 a vencer al demonio en forma tan absoluta, que expulsaba demonios de los posesos con irresistible eficacia.

En muchos casos su potencia exorcista se mostraba irresistible, y siempre con efectos perdurables:

Por ejemplo, una joven (48,1-3); un joven terriblemente humillado por el diablo, que le hac铆a comer sus propios excrementos (64,1-5); una endemoniada llevada a 茅l por su madre: 芦hombre de Dios, mi hija es terriblemente atormentada por el demonio禄 (71,1-3).

Por otra parte, el libro Vida de Antonio dedica varios cap铆tulos a exponer las l铆neas asc茅ticas fundamentales de la lucha contra el demonio (21-43): oraci贸n, ayuno, fortaleza en Cristo, no temer, llegar a ser temible para el diablo, etc.

Es un breve c贸digo asc茅tico anti-diab贸lico que hasta hoy mantiene toda su vigencia.

Los historiadores del monacato primitivo hacen notar que, una vez que innumerables monjes se apoderaron espiritualmente del desierto, disminuyeron muy notablemente las hostigaciones del diablo.

San Francisco de As铆s (+1226), seg煤n refieren las cr贸nicas primeras hagiogr谩ficas, en varias ocasiones mostr贸 su poder en Cristo sobre los demonios, como en 茅stas que recuerdo aqu铆:

Vino el santo a la ciudad de Castello,

芦acudieron muchos ciudadanos, tray茅ndole una mujer largo tiempo endemoniada, y le rogaban humildemente que la remediase, porque alborotaba toda la comarca, ya con aullidos dolorosos, ya con crujidos crueles, ya con ladridos de perro.

San Francisco se puso en oraci贸n, y luego hizo sobre ella la se帽al de la cruz, mand贸 al demonio que la dejara, e inmediatamente qued贸 sana de cuerpo y mente禄 (Florecillas, p.II, consideraci贸n IV).

芦Lleg贸 a la ciudad de Arezzo, devorada toda por lucha intestina, que amenazaba pr贸xima cat谩strofe.

Cobijado el hombre de Dios en una choza de las afueras de la ciudad, vio sobre el circuito de la misma a los demonios, que daban muestras de gran contento mientras azuzaban a sus habitantes a la lucha unos contra otros禄.

Compadecido Francisco, envi贸 a Fray Silvestro a que fuese a la puerta de la ciudad y expulsara a todos los demonios.

芦Se apresur贸 la piadosa sencillez a cumplir la obediencia, y alabando la presencia de Dios, grit贸 fuertemente ante la puerta:

鈥淒e parte de Dios, y por mandato de nuestro Padre Francisco, march谩os, demonios todos, lejos de aqu铆鈥.

Poco despu茅s se pacific贸 la ciudad y con gran tolerancia guard谩ronse mutuamente los derechos de la ciudadan铆a禄.

Predic谩ndoles despu茅s Francisco les dijo:

芦Dirijo la palabra a vosotros, no ha mucho cautivos del diablo y presos de los demonios, pero a quienes veo ahora libres de los mismos, por las s煤plicas de cierto pobrecillo禄 (Tom谩s de Celano, Vida segunda p.II, 108).

Santo Domingo de Guzm谩n (+1221), entend铆a bien que el combate principal de los cristianos, y muy especialmente de aquellos que m谩s procuran la perfecci贸n evang茅lica, es contra el demonio.

Traigo s贸lo un ejemplo.

芦Estando en Espa帽a, en el pueblo llamado Guadalajara, tent贸 el demonio a algunos de los frailes que le acompa帽aban para que se alejasen del bienaventurado var贸n; y ello no se ocult贸 al santo var贸n Domingo antes de que se realizase [鈥 y lleno del esp铆ritu de Dios, comprendi贸 que era inminente sobre los frailes el grave trance de una tentaci贸n diab贸lica, y les refiri贸 la terribe visi贸n [que hab铆a tenido], exhort谩ndolos a que resistieran valientemente al tentador, que no se apodera de nadie si no se le entrega uno espont谩neamente.

Poco tiempo despu茅s, a excepci贸n de tres frailes, los otros 芦se apartaron de 茅l por persuasi贸n diab贸lica [鈥

Y el Padre santo no se indign贸 contra aquellos que le hab铆an abandonado, sino que, movido a compasi贸n, recurri贸 al punto al refugio de la oraci贸n; y aquellos que no hab铆a podido retener con amonestacines, los recobr贸 con s煤plicas, porque poco despu茅s, como por instinto de la divina gracia, volvieron a 茅l casi todos禄 (Pedro Ferrando, O.P. +1254?: Leyenda de Santo Domingo cp. XXIX).

San Vicente Ferrer (+1419), dominico, uno de los m谩s grandes predicadores de la historia de la Iglesia, obr贸 en vida muchos milagros, y con gran frecuencia manifest贸 el poder de Cristo en sus exorcismos.

芦Para m谩s autorizar la palabra de Dios, ten铆a por costumbre, acabado el serm贸n, a lanzar los demonios de los hombres endemoniados que le tra铆an, para lo cual tuvo especial gracia, gratis data禄 (Justiniano Antist, O.P., Vida de S. Vicente Ferrer, p.I, c.6).

San Ignacio de Loyola (+1556) era sumamente consciente de que los grandes combates asc茅ticos y apost贸licos en favor del Reino de Cristo se daban no tanto contra la carne y la sangre, sino contra los esp铆ritus malignos, los demonios, contra el Pr铆ncipe de este mundo.

Y en sus escritos hace referencia al diablo con gran frecuencia, expresando as铆 su 铆ntima y continua convicci贸n.

Multiplica los avisos, ayuda a reconocer la acci贸n del demonio, describe minuciosamente cu谩les son sus t谩cticas y sus enga帽os, se帽ala los modos m谩s eficaces para combatirle, etc.

En sus escritos son cientos estas observaciones experimentales y ense帽anzas doctrinales y espirituales, como para reunirlas en un libro de doscientas p谩ginas.

El texto donde quiz谩 mejor sintetiza su doctrina es el que hallamos en los Ejercicios espirituales (136-143), en la meditaci贸n de las dos banderas.

Describe all铆 el campamento de Cristo en toda su grandeza, poder y belleza.

A 茅l contrapone el 芦otro campo en regi贸n de Babilonia, donde el Caudillo de los enemigos es Lucifer禄.

Y ense帽a c贸mo el Enemigo

芦hace llamamiento de innumerables demonios y c贸mo los esparce a lo unos en tal ciudad y a los otros en otra, y as铆 por todo el mundo, no dejando provincias, lugares, estados ni personas algunas en particular禄.

Santa Teresa de Jes煤s (+1582), con la oraci贸n, la cruz y el agua bendita, libr贸 grandes batallas contra los demonios, que se le representaban a veces con horribles formas.

Al principio se asustaba, pero pronto se afirm贸 en la fe de que los cristianos somos reyes en Cristo, y participamos de su se帽or铆o sobre toda criatura, tambi茅n sobre los demonios.

芦Si este Se帽or es poderoso, como veo que lo es y s茅 que lo es y que son sus esclavos los demonios 鈥搚 de esto no hay que dudar, pues es de fe鈥, siendo yo sierva de este Se帽or y Rey 驴qu茅 mal me pueden ellos hacer a m铆?, 驴por qu茅 no he de tener yo fortaleza para combatir contra todo el infierno?

Tomaba una cruz en la mano y parec铆a darme Dios 谩nimo, que yo me ve铆a otra en un breve tiempo, que no temiera meterme con ellos a brazos, que me parec铆a que con aquella cruz f谩cilmente los venciera a todos.

Y as铆 dije: 鈥渧enid ahora todos, que siendo sierva del Se帽or quiero yo ver qu茅 me pod茅is hacer鈥澛.

Y en esta actitud desafiante, concluye:

芦No hay duda de que me parec铆a que me ten铆an miedo, porque yo qued茅 sosegada y tan sin temor de todos ellos que se me quitaron todos los miedos que sol铆a tener hasta hoy; porque, aunque algunas veces les ve铆a, no les he tenido m谩s casi miedo, antes me parec铆a que ellos me lo ten铆an a m铆.

Me qued贸 un se帽or铆o contra ellos, bien dado por el Se帽or de todos, que no se me da m谩s de ellos que de moscas.

Me parecen tan cobardes que, en viendo que los tienen en poco, no les queda fuerza禄 (Vida 25,20-21).

Santa Teresa conoci贸 bien la fuerza del agua bendita ante los demonios:

芦no hay cosa con que huyan m谩s para no volver; de la cruz tambi茅n huyen, mas vuelven.

Debe ser grande la virtud del agua bendita; para m铆 es particular y muy conocida consolaci贸n que siente mi alma cuando la tomo禄.

Y a帽ade algo muy propio de ella: 芦considero yo qu茅 gran cosa es todo lo que est谩 ordenado por la Iglesia禄 (ib. 31,4; cf. 31,1-11).

San Antonio Mar铆a Claret (+1870), fundador de los Misioneros Hijos del Coraz贸n Inmaculado de Mar铆a (claretianos), como otros grandes predicadores populares, manifest贸 el poder divino de Cristo Salvador no solamente con la palabra, sino tambi茅n con los actos de exorcismo.

脡l mismo refiere en su Autobiograf铆a la f贸rmula de exorcismo que empleaba:

芦Satan谩s con todos tus secuaces: como Ministro que soy, aunque indigno, de Jesucristo y de Mar铆a Sant铆sima, te mando que te marches de aqu铆 y te vayas a tu lugar.

Te lo mando en nombre del Padre +, que nos ha criado, en nombre del Hijo +, que nos ha redimido de tu tiran铆a, y en nombre del Esp铆ritu Santo +, que nos ha consolado y santificado. Am茅n.禄

芦Te lo mando tambi茅n en nombre de Mar铆a Sant铆sima, Virgen y Madre de Dios vivo +, que te ha machacado la cabeza.禄

芦Vete, Satan谩s; vete, soberbio y envidioso; nunca jam谩s impidas la conversi贸n y salvaci贸n de las almas禄 (n. 273).

Sin embargo, en el cap铆tulo IX de ese mismo libro trata De la curaci贸n de energ煤menos y de las muchas ficciones que hay entre los que se dicen posesos (183-191).

Al describir sus primeras misiones en Catalu帽a, se muestra muy reticente ante las posesiones diab贸licas muchas veces falsas, haciendo notar tambi茅n, por otra parte, que su condici贸n de misionero itinerante era dif铆cilmente compatible con el servicio de exorcista, que suele exigir largo tiempo y dedicaci贸n.

芦Viendo yo que much铆simos [de los que se presentaban o le eran llevados como posesos] no ten铆an tales demonios y, por otra parte, al ver que me hac铆an perder mucho tiempo, que lo necesitaba para o铆r confesiones de los que se hab铆an convertido por la predicaci贸n, me dije: 鈥淢谩s necesario es que saques los demonios de las almas que est谩n en pecado mortal que no de los cuerpos, si es que 茅stos los tienen鈥澛 (n. 184).

San Juan Mar铆a Vianney (+1859), en un descuido, se le escap贸 una confidencia al responder a un feligr茅s muy amigo que le pregunt贸 cu谩ntos conversiones habr铆a m谩s o menos cada a帽o en la parroquia.

芦M谩s de setecientas禄, le respondi贸.

隆Dos conversiones al d铆a, y de 芦peces gordos禄, como 茅l dec铆a!

隆Y conversiones que perduraban!鈥

Se comprende que los demonios odiaban indeciblemente a aquel hombre que, con la fuerza del Salvador, les arrancaba tantos hombres cautivos tanto en el confesonario como tambi茅n por los exorcismos, mostrando en ambos ministerios una potencia espiritual irresistible (A. Trochu, El Cura de Ars, p.I, cp. XI).

El Santo Cura apenas dorm铆a, y en ese poco tiempo reservado al descanso, durante unos treinta y cinco a帽os (1824-1858), sufri贸 con gran frecuencia los furiosos ataques de los demonios: horas de insomnio y de espantosos combates, aullidos, golpes en el cuerpo, muebles volcados o rotos, portazos, ruidos atronadores, insultos鈥

El esc谩ndalo nocturno que causaban los diablos en la residencia del Cura ocasionaron que alg煤n feligr茅s de buena voluntad se ofreciera a pasar la noche en la casa.

Pero pronto, aterrorizado, suspendi贸 la experiencia, para no volver nunca m谩s.

No describo estos ataques porque los que se dieron contra el santo Padre P铆o eran muy semejantes, como en seguida veremos.

El santo Cura, seg煤n dej贸 escrito un sacerdote amigo suyo, una vez le dijo:

芦Uno se habit煤a a todo, amigo.

El diablo y yo somos casi compa帽eros禄.

芦Conforme envejec铆a el Cura de Ars, las obsesiones diab贸licas iban disminuyendo en n煤mero y en intensidad.

El esp铆ritu del mal, que no pudo desalentar aquella alma heroica, acab贸 por desalentarse 茅l mismo.

Poco a poco fue dejando la lucha, o mejor dicho, Dios quiso que una existencia tan hermosa, tan pura, aparentemente tan tranquila, pero en el fondo tan afligida, se extinguiese en medio de una profunda paz禄 (ib.).

El santo Padre P铆o de Pietrelcina (+1968), durante muchos a帽os, estuvo encerrado incontables horas cada d铆a en el confesonario, a semejanza del Cura de Ars.

Y por haber liberado de la cautividad del Maligno con la fuerza del Salvador a innumerables penitentes, era muy especialmente odiado y combatido por los demonios.

A los sufrimientos que padec铆a el P. P铆o causados por su estigmatizaci贸n, que dur贸 cincuenta a帽os, por la celebraci贸n ag贸nica de la santa Misa, por la compasi贸n hacia los pecadores, por las persecuciones contra su persona y sus obras, se a帽ad铆an normalmente los ataques de los demonios.

El padre Emilio de Marte contaba que en una ocasi贸n, estando lleno el convento, le pusieron una cama en la misma celda del P. P铆o.

芦Una noche me despert茅 presa de enorme sobresalto, debido a un ruido ensordecedor.

No s茅 qu茅 fue lo que ocurri贸, porque, aterrorizado, me envolv铆 lo mejor que pude entre las mantas.

O铆a que sollozaba el padre P铆o y que dec铆a:

鈥溌adonna m铆a!鈥 隆Virgen Mar铆a, ay煤dame!鈥.

O铆a tambi茅n carcajadas horribles y ruidos de hierros que se retorc铆an y que ca铆an por tierra y de cadenas que se arrastraban por el suelo.禄

芦Recuerdo que a la ma帽ana siguiente, a la luz de la candela, pude ver los hierros que sosten铆an las cortinas y que rodeaban la cama del padre P铆o totalmente retorcidos y extendidos por el suelo, y que el pobre padre P铆o ten铆a un ojo horriblemente hinchado y el rostro tambi茅n muy golpeado禄.

Tuvo que venir el herrero y arreglarlo todo.

Muchos d铆as m谩s tarde acept贸 dar alguna explicaci贸n:

芦驴Quer茅is saber por qu茅 el diablo me proporcion贸 tan soberana paliza aquella noche?

Pues por defender, como padre espiritual que soy, a uno de vosotros禄.

El padre P铆o supo que un hijo espiritual estaba sufriendo una tentaci贸n muy fuerte, y por la oraci贸n del rosario acudi贸 a la Virgen en su ayuda.

芦Despu茅s que N.N. super贸 la tentaci贸n y se durmi贸 tranquilamente, el peso de la batalla lo deb铆 llevar yo.

Fui apaleado terriblemente por el enemigo, pero, al fin, triunfamos rotundamente en la batalla禄 (Leandro S谩ez de Ocariz, P铆o de Pietrelcina cp.8).

Hoy son muchos los autores cat贸licos que, haciendo suyo el pensamiento de los protestantes liberales, estiman que las posesiones diab贸licas son falsas; son simplemente enfermedades.

Pagola, por ejemplo, siguiendo su t谩ctica habitual, afirma primero que Jes煤s no solamente curaba enfermos, sino que 芦se acercaba tambi茅n a los pose铆dos y los liberaba de los esp铆ritus malignos.

Nadie lo pone en duda禄.

Pero a帽ade a continuaci贸n, negando lo afirmado:

芦En general, [hoy] los exegetas tienden a ver en la 鈥減osesi贸n diab贸lica鈥 una enfermedad.

Se tratar铆a de casos de epilepsia, histeria, esquizofrenia o 鈥渆stados alterados de conciencia鈥 en los que el individuo proyecta de manera dram谩tica hacia un personaje maligno las represiones y conflictos que desgarran su mundo interior.

Sin duda es leg铆timo pensar hoy as铆, pero lo que viv铆an aquellos campesinos de Galilea tiene poco que ver con este modelo de 鈥減royecci贸n鈥 de conflictos sobre otro personaje禄 (Jes煤s, aproximaci贸n hist贸rica, PPC 2007, 4陋 ed.: 169, y 10陋 ed.: 179).

Jes煤s 芦practic贸 exorcismos liberando de su mal a personas consideradas en aquella cultura como pose铆das por esp铆ritus malignos禄 (ib. 4陋 ed.: 474, y 10陋 ed.: 502).

LOS EXORCISMOS SEG脷N ENSE脩A EL CATECISMO

Con las bendiciones y consagraciones (1671-1672), los m谩s importantes sacramentales de la Iglesia.

1673 芦Cuando la Iglesia pide p煤blicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustra铆da a su dominio, se habla de exorcismo.

Jes煤s lo practic贸 (cf. Mc 1,25-26; etc.), de 脡l tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar (cf. Mc 3,15; 6,7.13; 16,17).

En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebraci贸n del Bautismo.

El exorcismo solemne llamado 鈥渆l gran exorcismo鈥 s贸lo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo.

En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia.

El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demon铆aco gracias a la autoridad espiritual que Jes煤s ha confiado a su Iglesia.

Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo ps铆quicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia m茅dica.

Por tanto, es importante, asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad (cf. CIC can. 1172)禄.

CRECIMIENTO DEL DOMINIO DEL MALIGNO

Crece hoy el dominio del diablo en las naciones descristianizadas, y por eso aumenta en ellas la necesidad de los exorcismos.

All铆 donde el Reino de Cristo disminuye 鈥損or la herej铆a y el pecado, la infidelidad y la apostas铆a颅鈥, crece necesariamente el poder efectivo del diablo sobre los hombres y las naciones.

Esta realidad hist贸rica ya fue discernida en la Iglesia sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando se van preparando en las naciones de antigua tradici贸n cristiana armas renovadas al servicio del diablo para su dominio sobre el mundo.

En 1886, Le贸n XIII, despu茅s, al parecer, de una visi贸n sobrenatural de los poderes de los demonios en el mundo, compuso contra ellos una oraci贸n de exorcismo, que hab铆a de rezarse, y se rez贸, en toda la Iglesia al terminar la Misa: Sancte Micha毛l Archangele, defende nos in proelio禄鈥

Fue integrada esta oraci贸n en el Rituale Romanum tradicional de Paulo V (ed. 1954, tit. XII, c.III).

Y fue recuperada en el nuevo Ritual de exorcismos (1999), al final del mismo, entre las 芦S煤plicas que pueden ser empleadas privadamente por los fieles en la lucha contra las potestades de las tinieblas禄.

Los Papas vienen alertando m谩s y m谩s de este mysterium iniquitatis creciente sobre todo en el Occidente ap贸stata (P铆o X, Supremi apostolatus cathedra, 1903, nn. 131-132; P铆o XI (Divini Redemptoris 1937, n.22; P铆o XII, Nous vous adressons 1950).

Pablo VI denuncia en varias ocasiones que en el mundo actual

芦una potencia adversa ha intervenido.

Su nombre es el diablo鈥

Nosotros creemos en la acci贸n que Satan谩s ejerce hoy en el mundo禄 (29-VI-1972).

芦驴Cu谩les son las necesidades m谩s grandes de la Iglesia?

Que no os maraville como simplista o incluso supersticiosa o irreal nuestra respuesta: una de las m谩s grandes necesidades de la Iglesia es la defensa contra este mal que llamamos demonio鈥

El Mal no es solamente una deficiencia.

Es la acci贸n de un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor.

Realidad terrible, misteriosa y temible禄 (15-XI-1972).

En el mismo sentido advierte Juan Pablo II que

芦las impresionantes palabras del Ap贸stol Juan, 鈥渆l mundo entero est谩 bajo el Maligno鈥 (1Jn 5,19) aluden a la presencia de Satan谩s en la historia de la humanidad, una presencia que se hace m谩s fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios禄 (13-8-1886; cf. 20-8-1886).

Son muchos los signos de la demonizaci贸n creciente del mundo.

Ate铆smo, agnosticismo, irracionalismo, magia, espiritismo, adivinaci贸n, cultos esot茅ricos, satanismo, maleficios, perversi贸n de la filosof铆a, pol铆tica destructora del orden natural, guerras, enormes injusticias internacionales, destrucci贸n de la familia, aborto, anticoncepci贸n, divorcio, promiscuidad sexual, pornograf铆a omnipresente, que por v铆as inform谩ticas llega a todo el mundo, tambi茅n hasta el rinc贸n de un patio de escuela durante el recreo; celebrities casi siempre escandalosas, predominio creciente de una intelligentzia anticristiana en pol铆tica, leyes, universidades y medios de comunicaci贸n; orientaci贸n anti-Cristo de los grandes Organismos internacionales; idolatr铆a del cuerpo y de las riquezas; falsificaci贸n de las identidades nacionales, desprecio de la raz贸n y de la cultura, de la historia y de la tradici贸n, etc.

Todas estas realidades, dif铆cilmente discutibles, hacen ver que gran parte del mundo actual est谩 bajo el dominio de Satan谩s, sobre todo en los pa铆ses descristianizados.

Por lo dem谩s, el crecimiento de las tinieblas y el apagamiento de la luz son fen贸menos absolutamente relacionados.

Es, pues, obligado pensar que en la ra铆z de esa demonizaci贸n creciente de la humanidad, especialmente en los pa铆ses ap贸statas de la fe cristiana, est谩 el oscurecimiento del Evangelio, el alejamiento de nuestro Se帽or y Salvador Jesucristo y de su Santa Iglesia 鈥oraci贸n, Eucarist铆a, sacramentos, vida cristiana鈥.

芦驴Existen se帽ales, y cu谩les, de la presencia de la acci贸n diab贸lica? 鈥搒e pregunta Pablo VI鈥.

Podremos suponer su acci贸n siniestra all铆 donde la negaci贸n de Dios se hace radical, sutil y absurda; donde la mentira se afirma, hip贸crita y poderosa, contra la verdad evidente; donde el amor es eliminado por un ego铆smo fr铆o y cruel; donde el nombre de Cristo es impugnado con odio consciente y rebelde (1Cor 16,22; 12,3); donde el esp铆ritu del Evangelio es mistificado y desmentido; donde se afirma la desesperaci贸n como 煤ltima palabra禄 (15-XI-1972)鈥

Si esto es as铆, es indudable que en nuestro tiempo se dan claramente las se帽ales de la acci贸n del diablo.

Estas se帽ales tambi茅n en otras 茅pocas se han dado, pero no tanto como en el presente.

Ya hemos visto que los 煤ltimos Papas no han dudado en atribuir el 芦lado oscuro禄 de nuestro tiempo al influjo diab贸lico.

Disminuye la fe en el diablo, que en muchas Iglesias descristianizadas viene a desaparecer de la predicaci贸n y de los escritos de espiritualidad.

Poner entre par茅ntesis el tema del demonio y silenciarlo sistem谩ticamente se considera como exigencia de un 芦cristianismo correcto禄, es decir, moderno, aceptable en el mundo actual, alejado de un Evangelio primitivo, demasiado afectado por las culturas paganas.

Quienes hoy niegan al diablo y su acci贸n en el mundo se creen muy inteligentes, capaces de superar un cristianismo necesitado de verificaci贸n; pero en realidad, 芦alardeando de de sabios, se hicieron necios禄 (Rm 1,22), y no entienden absolutamente nada de cuanto sucede en la Iglesia y el mundo.

Est谩n 芦m谩s perdidos que un perro en Misa禄.

Pablo VI, cuando se iba generalizando esta herej铆a, que hoy se mantiene fuerte, dej贸 claro que

芦se sale del cuadro de la ense帽anza b铆blica y eclesi谩stica quien se niega a reconocer la existencia [del demonio]; o bien la explica como una pseudo-realidad, una personificaci贸n conceptual y fant谩stica de las causas desconocidas de nuestras desgracias禄 (15-XI-1972).

Disminuyen al mismo tiempo los exorcismos, hasta el punto de que el ministerio de exorcista desaparece en muchas Iglesias descristianizadas.

Las mismas Iglesias que toleran en los bautizados la ausencia masiva de los sacramentos, especialmente de la Eucarist铆a y de la penitencia (90% de los bautizados), toleran tambi茅n la extinci贸n de los sacramentales, bendiciones y exorcismos.

El pueblo cristiano fiel sigue pidiendo a Dios 芦l铆branos del Maligno禄, pero son muchas las Iglesias locales que no tienen exorcistas, o que si tienen alguno, es a veces alguien que se honra en declarar que no hace exorcismos.

La desaparici贸n de exorcistas y exorcismos se produce justamente cuando m谩s se necesitan.

Y no hay en ello contradicci贸n o paradoja alguna.

Es perfectamente l贸gico que se fortalezca y extienda m谩s el poder del demonio all铆 donde los exorcismos sacramentales no son ejercidos por la Iglesia.

Caus忙 ad invicem sunt caus忙.

Como he dicho, el pueblo cristiano fiel sigue pidiendo al Padre celestial diariamente 芦l铆branos del Maligno禄.

Y sabemos bien que nuestro Se帽or Jesucristo, gran exorcista, dio misi贸n y poder a sus ap贸stoles para expulsar los demonios.

Por eso hemos de considerar como una de las m谩s graves deficiencias de las Iglesias descristianizadas la omisi贸n de los exorcismos, es decir, de las ayudas sacramentales que necesitan aquellos hijos suyos especialmente asediados o pose铆dos por el diablo.

Estos bautizados se ven afligidos por terribles sufrimientos y sujetos a graves peligros espirituales, y no reciben la ayuda sacramental de aquellas Iglesias que se niegan a darles el auxilio poderoso de los exorcismos.

Obispos, sacerdotes y di谩conos resisten as铆 a la misi贸n apost贸lica y a la palabra de Cristo: 芦en mi nombre expulsar谩n los demonios禄 (Mc 16,17).

RITUALES DE EXORCISMO

El Rituale Romanum de exorcismos fue establecido despu茅s del Concilio de Trento por Paulo V (1614) partiendo, naturalmente, de formularios precedentes.

Siglos m谩s tarde, con leves modificaciones y a帽adidos, tuvo una reedici贸n autorizada por P铆o XI (1925).

Y en el pontificado de P铆o XII (1952), fue objeto de una nueva edici贸n (Rituale Romanum. Editio typica 1952, Libreria Editrice Vaticana 2008, 970 pgs.).

Resumo el contenido del T铆tulo XI.

-Cap铆tulo 1, De exorcizandis obsessis a d忙monio.

Las 21 observaciones y normas previas que se dan en este inicio proporcionan al exorcista unas orientaciones muy pr谩cticas, llenas de sabidur铆a y prudencia, que vienen a concentrar en un texto muy breve la experiencia secular de la Iglesia en el ministerio del exorcismo.

Merece la pena leerlas (v茅ase el enlace que he indicado, en las p谩ginas 269-270).

-Cap铆tulo 2, da los textos usados por el exorcista (pgs. 271-284).

鈥揝e inicia el exorcismo por las Letan铆as y el Padrenuestro: 芦libera nos a malo禄.

鈥揝almo 53.

鈥揙raci贸n.

鈥揗andato al diablo de decir su nombre.

鈥揚r贸logo del Evangelio de San Juan, con otros varios Evangelios, y oraci贸n.

鈥揈xorcismo imperativo, fuerte y solemne, en varias oraciones.

鈥揅redo: el S铆mbolo Atanasiano.

鈥揢na docena de Salmos optativos.

鈥揙raci贸n 芦post liberationem禄.

-Cap铆tulo 3, ofrece un exorcismo que s贸lo el Obispo puede administrar (pgs. 285-286).

Las f贸rmulas de los exorcismos tienen la profundidad doctrinal, la claridad y la concisi贸n potente que caracteriza los textos de la Liturgia romana, y han tenido, sobre todo algunas, muchos siglos de pr谩ctica en la Iglesia.

Destaco un caso, por ejemplo:

鈥揈xigir al diablo que d茅 su nombre, al decir de los exorcistas experimentados, es una acci贸n muy fuerte y eficaz, y muy resistida por el diablo:

芦Pr忙cipio tibi鈥 dicas mihi nomen tuum, diem, et horam exitus tui, cum aliquo signo: et ut mihi Dei ministros licet indigno, prorsus in omnibus obedias禄.

Es una oraci贸n imperativa que repite la pregunta-mandato que Cristo hace al endemoniado de Gerasa: 芦驴Cu谩l es tu nombre?禄 (Mc 5,9).

Conocer el nombre del diablo da al exorcista dominio sobre 茅l.

Por eso, en las observaciones del cap铆tulo primero, se establece en el n. 15:

芦Necessari忙 vero interrogationes sunt, ex. gr. de numero etnomine spirituum obsidentium, de tempore quo ingressi sunt, de causa, et aliis hujusmodi禄.

Para el exorcista es tambi茅n muy 煤til conocer cu谩ndo y cu谩l fue el medio que sirvi贸 al diablo para iniciar su dominio sobre el obseso o poseso; si el satanismo, el espiritismo, el reiki, tal forma de esoterismo, adivinaci贸n, maleficio, etc.

El nuevo Ritual de los Exorcismos es establecido despu茅s del Concilio Vaticano II (1999), bajo la autoridad del papa Juan Pablo II.

En el comienzo del documento, el Cardenal Jorge Medina, prefecto de la Congregaci贸n para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, advierte en una Notificaci贸n providencial y sorprendente 鈥揇ios sea bendito鈥 que el Obispo puede solicitar para el exorcista de su di贸cesis licencia para 芦emplear el rito hasta ahora usado seg煤n el t铆tulo XII de la edici贸n de 1952 del Ritual Romano禄.

Y adelanta que la Congregaci贸n 芦concede con gusto la facultad pedida禄.

Describo el contenido del Ritual.

El Decreto pertinente y una amplia Presentaci贸n oficial del Card. Medina, van seguidos de unos largos Prenotandos, que desarrollan la doctrina y la pr谩ctica de los exorcismos (nn. 1-38).

A continuaci贸n, el texto mismo de los exorcismos (39-84).

Termina el Ritual con algunos Ap茅ndices, que entre otras cosas incluyen oraciones ya tradicionales, como Bajo tu amparo, Acord谩os, la oraci贸n a San Miguel arc谩ngel, de Le贸n XIII, etc.

Como puede comprobar el lector con m谩s detalle, consultando el enlace que ya he dado, el rito de exorcismo renovado sigue el orden siguiente.

Cap铆tulo I (39-66):

Agua bendita, Letan铆as, Salmos, con sus oraciones correspondientes.

Pr贸logo del Evangelio de San Juan.

Imposici贸n de manos.

Promesas bautismales y renuncias.

Se帽al de la Cruz.

Soplo.

Oraci贸n de exorcismo, deprecativa primero, imperativa despu茅s.

Acci贸n de gracias.

Conclusi贸n.

Cap铆tulo II (67-84): F贸rmulas alternativas al rito anteriormente descrito.

Ap茅ndices.

El nuevo Ritual de los exorcismos ha recibido serias cr铆ticas de los exorcistas, no s贸lo de los antiguos, acostumbrados al Ritual tradicional, sino tambi茅n de los que comenzaron su ministerio ya publicado el Ritual nuevo de 1999.

El padre Gabriele Amorth, exorcista oficial entonces del Vaticano, inici贸 la cr铆tica.

Se帽alo las objeciones principales que suelen hacerse al nuevo Ritual de Exorcismos.

鈥揕os maleficios son la causa m谩s frecuente de las posesiones, y el Ritual antiguo ayudaba a combatirlos.

Pero el nuevo, en el punto 15 de los Prenotandos, establece que en estos casos 芦no debe acudirse de modo alguno al exorcismo禄.

鈥揈l exorcista solamente llega a estar cierto de que existe una posesi贸n diab贸lica cuando, despu茅s de los discernimiento previos necesarios, ejercita el exorcismo.

Pero el Ritual nuevo, en el punto 16 manda que 芦debe proceder a celebrar el exorcismo s贸lo cuando tenga seguridad de la verdadera posesi贸n demon铆aca禄.

Los n煤meros 15-16, pr谩cticamente, acaban con los exorcismos.

鈥揈l Ritual nuevo compone ex novo un buen n煤mero de oraciones, menos imperativas y contundentes que las del Rito antiguo.

De 茅ste omite otras que ven铆an us谩ndose con gran eficacia desde hac铆a muchos siglos; algunas proced铆an de San Ambrosio (+397) o de San Mart铆n de Tours (+397).

鈥揈l Ritual antiguo (cp. 1, n.15), como ya vimos, consideraba 芦necesario禄 que el exorcista afirmara su dominio sobre el demonio exigi茅ndole que dijera su nombre, n煤mero, modo de entrada en el poseso: 芦pr忙cipio tibi鈥 dicas mihi nomen tuum禄, etc. (cp. 2,2).

Pero esta oraci贸n-acci贸n imperativa se ha eliminado en el Ritual nuevo, lo que, seg煤n nos dicen, es una gran p茅rdida.

鈥揈l P. Gabriele Amorth en varias ocasiones ha afirmado que el nuevo Ritual fue elaborado por te贸logos o liturgistas que no ten铆an ninguna experiencia personal del ministerio de los exorcismos, como veremos m谩s extensamente en el Ap茅ndice final.

Los exorcistas actuales pueden usar el Ritual Romano antiguo sin necesidad de pedir licencia para ello.

Ya vimos que, desde la promulgaci贸n del nuevo Ritual, una Notificaci贸n previa, providencialmente introducida por el Card. Medina, Prefecto de la Congregaci贸n del Culto, advert铆a que se conceder铆a 芦con gusto禄 la facultad de usar el Ritual antiguo a quien lo solicitara.

Este mismo Sr. Cardenal, como ya vimos (222), es quien en un Decreto 鈥搉o tenido despu茅s en cuenta鈥 mand贸 que en todas las oraciones del nuevo Bendicional se hiciera la se帽al de la cruz, que hab铆a sido omitida en la mayor铆a de ellas.

Dios se lo pague.

Esta norma, con el favor de Dios, acabar谩 aplic谩ndose.

Despu茅s del Motu Proprio Summorum Pontificum, de Benedicto XVI (2007), la Pontificia Comisi贸n 芦Ecclesia Dei禄, presidida por el Card. William Levada, public贸 con la aprobaci贸n del Papa la Instrucci贸n Univers忙 Ecclesi忙 (2011), para interpretar oficialmente el Motu Proprio anterior.

Y en el n. 35 dispone: 芦Se permite el uso del Rituale Romanum vigente en 1962禄.

Esta decisi贸n de la Santa Sede, en la pr谩ctica, deja a un lado el nuevo Ritual de exorcismos, aunque no lo retire.

De hecho, seg煤n parece, la mayor铆a actual de los exorcistas sigue usando el Ritual antiguo, tanto los que antes de 1999 ven铆an us谩ndolo, como los m谩s recientes.

Pero t茅ngase en cuenta que tambi茅n puede ser usado, sin solicitar licencia, el Bendicional contenido en el Rituale Romanum antiguo, a tenor de esa misma Instrucci贸n que acabo de citar.

Muchas veces aprovechar esta licencia es altamente aconsejable.

El nuevo Bendicional (1984) reconoce que tambi茅n deben ser bendecidas actividades, cosas y lugares (12-13).

Pero muchas veces no cumple este principio.

Despu茅s de organizar una 芦celebraci贸n禄 con moniciones, lecturas de la Escritura, salmo y preces, m谩s alg煤n c谩ntico eventual de 芦la asamblea禄, el objeto mismo de la bendici贸n queda sin bendecir (?), pues las oraciones bendicen solamente a Dios y a las personas que usen esos objetos y lugares o realicen tal actividad.

El Bendicional del Ritual antiguo, por el contrario, realmente bendice personas, objetos, lugares y actividades.

Y lo hace, sin vacilaciones teol贸gicas, con breve y contundente claridad.

Por ejemplo:

BENEDICTIO PANIS.

鈥揂diutorium nostrum in nomine Domini.

鈥換ui fecit c忙lum et terram.

鈥揇ominus vobiscum.

鈥揈t cum spiritu tuo.

鈥揙remus. Domine Jesu Christe, panis Angelorum, panis vivus 忙tern忙 vit忙, bene + dicere dignare panem istum, sicut benedixisti quinque panes in deserto: ut omnes ex eo gustantes, inde corporis et anim忙 percipiant sanitatem: Qui vivis et regnas in in s忙culas忙culorum.

Amen. (Et aspergatur aqua benedicta).

Fuentes: Jos茅 Mar铆a Iraburu sj para 驴Reforma o Apostas铆a?

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