‚ÄćA no ser que podamos difundir la serie conocimientos que hoy tenemos entre las personas que tenemos alrededor.
O en los pocos medios que van quedando que no satanizan el debate o se cuidan para no ser penados.
transexual
¬ŅSon las bases biol√≥gicas o fisiol√≥gicas que est√°n cambiando o es la sociedad que est√° generando esto?.
Las evidencias muestran que se trata de una anomalía psicológica acelerada por la sociedad.
Pero esto en occidente no se puede discutir; est√° penalizada la menci√≥n p√ļblica.
Una especia de esquizofrenia colectiva est√° haciendo que occidente pierda contacto con la realidad.

LA REALIDAD OBJETIVA ESTA DEJANDO DE EXISTIR

El mismo ‚Äúprogresismo cultural‚ÄĚ que logr√≥ la aceptaci√≥n homosexual, los derechos de los homosexuales y el matrimonio homosexual est√° exigiendo la aceptaci√≥n social de la transexualidad.

Los mismos insultos que se est√°n lanzados contra los trans, ellos argumentan que una vez fueron lanzados contra los homosexuales.

‚ÄćSer gay o transg√©nero es una ‚Äúopci√≥n‚ÄĚ, dicen, y la elecci√≥n deber√≠a dejarse en manos de la persona.

Pero ser gay no hace exigencias sociales tan radicales a la sociedad como la transexualidad.

La transexualidad es una ‚Äúdistorsi√≥n social‚ÄĚ que exige que el resto de la sociedad abandone la realidad y acepte la ilusi√≥n de algo que no tiene su origen en la realidad biol√≥gica.

As√≠ el cuerpo con el que nacimos se redefine como una mera entidad retr√≥grada, y es obligado a conformarse con el sexo con el que uno ‚Äúse identifica‚ÄĚ.

‚ÄćMientras que la homosexualidad santific√≥ el rechazo de la naturaleza, el transg√©nero santifica la irrealidad del ser.

‚ÄćHemos entrado plenamente en nuestra propia redefinici√≥n y reconfiguraci√≥n de la realidad; hemos hecho de eso una religi√≥n.

‚ÄćEl mal es el pasado, que identifican con la ignorancia.

Y los que est√°n a la vanguardia son los que niegan la realidad.

‚ÄćEl ascenso del movimiento transg√©nero marca as√≠ la derrota del realismo del sentido com√ļn.

El dicho popular ‚Äúpuedes ladrar todo lo que quieras, pero eso no te convierte en un cachorro‚ÄĚ ya no funciona m√°s.

‚ÄćAhora, cualquier intento de argumentar a un padre que la confusi√≥n del sexo de su hijo puede ser pasajera, como es en la mayor√≠a de los casos, es visto como discurso de odio y en algunos pa√≠ses pasible de penas.

‚ÄćAhora, un n√ļmero creciente de padres apoyan los derechos de los hombres adultos vestidos de mujeres usando los mismos ba√Īos y vestuarios que sus hijas.

Y lo que es peor, aceptan el adoctrinamiento de sus hijos sobre la ideología de género en los colegios.

Después de esto, hay pocas razones para preguntarse el porqué de la implosión de Occidente y de su pérdida de voluntad de vivir.

Los hombres homosexuales saben que son hombres y las mujeres homosexuales saben que son mujeres.

Una persona que es homosexual no hace exigencias a la sociedad para reconocerlos por lo que no son biológicamente.

Pero el transexualismo afirma la demanda de que la sociedad finja que esa persona es algo que no es; un hombre que dice que es una mujer o una mujer que pretende que se le reconozca como hombre.

La normalizaci√≥n social de la transexualidad es una exigencia para que la sociedad abandone la raz√≥n y participe en un enga√Īo popular social alimentada por la presi√≥n de grupo.

Aun cuando el rey est√° desnudo, las ropas del emperador son hermosas, ¬Ņno es as√≠?

‚ÄćQuienes piensen lo contrario est√°n siendo vilipendiados por sus puntos de vista ‚Äútransfobicos‚ÄĚ, ‚Äúobsoletos e intolerantes‚ÄĚ.

‚ÄćAlgunos tienen miedo de enfrentarse a la ira de la comunidad LGBT, por eso no hablan, ni quieren siquiera se permiten reflexionar sobre el tema, por temor.

Y muchos otros siguen ausentes del debate cuando debían estarlo, por ejemplo las feministas, que deberían defender la condición de la mujer.

Esto es lo que permite que el movimiento transgénero secuestre la identidad femenina.

Porque el famoso Bruce Jenner - el ex atleta olímpico que es transexual - nunca va a experimentar lo que realmente significa ser una mujer.

‚ÄćNinguna cantidad de cirug√≠a, de hormonas sexuales y cosm√©ticos ayudar√° a lograr eso.

‚ÄćComencemos a debatir lo que conocemos del fen√≥meno.

transgenero

NO HAY UNA REZ√ďN BIOL√ďGICA PARA LA HOMOSEXUALIDAD

Hasta ahora la ciencia y la ense√Īanza de la Iglesia reconoce que no hay una raz√≥n biol√≥gica para el trastorno de identidad de g√©nero.
Que no ha encontrado trazas de un gen homosexual.

Pero tambi√©n permite la posibilidad de otras dimensiones a este desorden ‚Äď una dimensi√≥n sociol√≥gica y psicol√≥gica que no se puede abordar mediante la intervenci√≥n del travestismo o quir√ļrgica.

Pero, en el mundo secular, se ha convertido en herej√≠a y discurso de odio incluso sugerir tal cosa.‚Äć
Y cada vez quedan menos medios y lugares en los cuales tener una discusi√≥n y an√°lisis franco sobre las causas de la homosexualidad, que no sean ‚Äúse nace homosexual‚ÄĚ.

¬ŅQu√© pasa con las personas, muchos de ellos psiquiatras, psic√≥logos y soci√≥logos que piensan que el trastorno de identidad de g√©nero puede tener una base psicol√≥gica o sociol√≥gica, m√°s que totalmente biol√≥gica?

‚ÄćEn el pasado, era posible discutir este tipo de hip√≥tesis, ahora, cada vez menos.

transgender

LA TEOR√ćA DEL CONTAGIO

En el 2000, un art√≠culo titulado ‚ÄúUna nueva forma de estar loco‚ÄĚ, escrito por el m√©dico y fil√≥sofo Carl Elliott y publicado en The Atlantic, hizo este tipo de an√°lisis.

En su artículo, Elliott sugirió que

“nuestras condiciones culturales e históricas no sólo han puesto de manifiesto a los transexuales, sino que los han creado.
Es decir, una vez que ‚Äútransexual‚ÄĚ, ‚Äútrastorno de identidad de g√©nero‚ÄĚ y ‚Äúcirug√≠a de reasignaci√≥n de sexo‚ÄĚ se convirtieron en un fen√≥meno ling√ľ√≠stico com√ļn, m√°s personas comenzaron la conceptualizaci√≥n e interpretaci√≥n de su experiencia en estos t√©rminos.
Comenzaron a dar sentido a sus vidas de una manera que no había estado disponible para ellos antes.
Y hasta cierto punto en realidad se convirtieron en el tipo de personas descritas por estos t√©rminos‚ÄĚ.

Elliott escribe que el trastorno de identidad de g√©nero es mucho m√°s complicado que el ‚Äėatrapado en el cuerpo equivocado‚Äô como el resumen podr√≠a sugerir.

Para algunos pacientes que buscan la cirugía de reasignación de sexo, el deseo de vivir como un miembro del sexo opuesto, es en sí mismo el deseo sexual.

‚ÄćRay Blanchard, un psic√≥logo de la Universidad de Clarke Institute of Psychiatry de Toronto, estudi√≥ a m√°s de 200 hombres que fueron evaluados para la cirug√≠a de reasignaci√≥n de sexo.

De acuerdo con Elliot, Blanchard encontró

“una diferencia interesante entre dos grupos: los hombres que eran homosexuales y hombres que eran heterosexuales, bisexuales o asexuales.

Por regla general, estos hombres no tenían fantasías sexuales con ser mujer, sólo el 15 por ciento dijeron que estaban entusiasmados sexualmente por el travestismo, por ejemplo.

Su atracción principal era sexual con otros hombres.

No así para los hombres en el otro grupo, casi todos estaban entusiasmados por fantasías de ser una mujer.

El deseo sexual aqu√≠ es acerca de la identidad sexual ‚Äď la fantas√≠a sexual no es acerca de alguien o de algo m√°s que de ti mismo.
Anne Lawrence, una m√©dica transexual y defensora de la obra de Blanchard, llama a este grupo ‚Äėhombres atrapados en cuerpos de hombres‚Äô‚ÄĚ.
Dr Paul McHugh
Dr Paul McHugh

NO ARREGLAR EL CUERPO CUANDO EL PROBLEMA ES DE LA MENTE

La normalidad de la transexualidad se est√° convirtiendo r√°pidamente en la nueva ortodoxia.

Sin embargo, escribiendo en el Wall Street Journal, un destacado psiquiatra, el Dr. Paul McHugh, describió esto como un error terrible.

“Esto intensamente sentido de ser transgénero constituye un trastorno mental en dos aspectos.

Lo primero es que la idea de la desalineación con el sexo es simplemente equivocada, no se corresponde con la realidad física.

La segunda es que puede dar lugar a resultados psicol√≥gicos sombr√≠os‚Ķ‚ÄĚ

El Dr. McHugh, profesor emérito de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, y un miembro de la comisión presidencial de bioética de George W. Bush, ha sido un abierto crítico de la cirugía de reasignación de sexo durante mucho tiempo.

‚ÄćEn la d√©cada de 1960 Johns Hopkins fue una de las primeras instituciones en los EE.UU. en ofrecerla.

Pero después de estudiar si realmente ayudaba a las personas que se sentían incómodas y angustiadas por su sexo biológico, el Dr. McHugh persuadió a la universidad para darle de baja.

‚ÄúLa mayor√≠a de los pacientes tratados quir√ļrgicamente se describen a s√≠ mismos como ‚Äėsatisfechos‚Äô por los resultados.

Pero sus posteriores ajustes psicosociales no fueron mejores que los que no tuvieron la cirugía.

Y as√≠ en Hopkins dejamos de hacer la cirug√≠a de reasignaci√≥n de sexo, desde que producimos un ‚Äėsatisfecho‚Äô, en el que el paciente sigue preocupado.
Lo que parec√≠a una raz√≥n insuficiente para amputar quir√ļrgicamente √≥rganos normales‚ÄĚ.

Ha habido protestas en los medios de comunicación por la publicación del artículo del Dr. McHugh.

‚ÄćSlate describi√≥ al autor como ‚Äúfamoso por sus anticuados puntos de vista anti-LGBT‚ÄĚ.

‚ÄćGLAAD, un grupo de presi√≥n LGBTQ, se quej√≥ de que sus opiniones eran ‚Äúobsoletas y materialmente inexactas‚ÄĚ.

transexual Conchita Wurst ganador de Eurovision

¬ŅLA CIRUG√ćA DE CAMBIO DE SEXO EN REALIDAD DA LUGAR A QUE LA GENTE SEA FELIZ Y PSICOL√ďGICAMENTE EQUILIBRADA?

El blog de GLAAD cita una serie de estudios que atribuyen la disforia de g√©nero ‚Äď la infelicidad con el sexo biol√≥gico de uno ‚Äď a la composici√≥n gen√©tica de una persona.

‚ÄćSi es esto fuera cierto, quiz√°s la cirug√≠a estar√≠a justificada.

Sin embargo, un vistazo r√°pido muestra que estos son todos estudios peque√Īos, a menudo con s√≥lo un par de docenas de participantes transexuales.

‚ÄćMcHugh, por su parte, cita un estudio sueco relativamente robusto publicado en 2011 en la revista PLoS One.

Se encontró que la tasa de suicidio entre las personas que se sometieron a cirugía de reasignación de sexo fue 20 veces mayor que en la población no transgénero.

Los datos fueron extraídos al estudiar todas las 324 personas que se sometieron a cirugía de reasignación de sexo en Suecia entre 1973 y 2003.

Sus conclusiones fueron severas:

“Este estudio encontró tasas sustancialmente más altas de mortalidad general, mortalidad por enfermedad cardiovascular y suicidio, intentos de suicidio y hospitalizaciones psiquiátricas en personas transexuales reasignadas en sexo, en comparación con una población de control sana.

Esto pone de manifiesto que los transexuales quir√ļrgicos son un grupo de riesgo que necesita seguimiento psiqui√°trico y som√°tico a largo plazo.

A pesar que la cirug√≠a y la terapia hormonal alivian la disforia de g√©nero, al parecer no es suficiente para remediar las altas tasas de morbilidad y mortalidad que se encuentran entre las personas transexuales‚ÄĚ.

El Dr. McHugh argumenta que la disforia de g√©nero es un problema psicol√≥gico, no quir√ļrgico.

Las personas que piensan que est√°n atrapadas en el sexo equivocado deben recibir ayuda para adaptarse a la realidad, no ser apoyados en su fantas√≠a.‚Äć
Es como ofrecer una liposucción para mujeres que sufren de anorexia.

√Čl escribe:

“En el corazón del problema está la confusión sobre la naturaleza de los transexuales.

Es biol√≥gicamente imposible el ‚Äúcambio de sexo‚ÄĚ.

Las personas que se someten a cirugía de cambio de sexo no cambian de hombre a mujer o viceversa.

M√°s bien, se convierten en hombres feminizados o mujeres masculinizadas.

Afirmar que esto es cuesti√≥n de los derechos civiles y fomentar la intervenci√≥n quir√ļrgica es, en realidad, colaborar y promover un trastorno mental‚ÄĚ.
El movimiento por los derechos de los transexuales sólo puede florecer en una sociedad que tiene miedo de decir no a cualquier deseo, sin importar lo absurdo que sea.

Pero lo que deber√≠a ser obvio es que no puede haber un ‚Äúderecho‚ÄĚ a vivir las fantas√≠as de uno.

Peter Pan no tiene el derecho legal de terapia de rejuvenecimiento.

‚ÄćDeben de aprender a crecer.

‚ÄćLos pacientes que sufren de disforia de g√©nero merecen simpat√≠a y tratamiento psiqui√°trico, no financiaci√≥n gubernamental para una cirug√≠a mutilante.

transgenero

UN AUMENTO EN EL TRASTORNO DE IDENTIDAD DE G√ČNERO EN NI√ĎOS

En agosto de 2013, el gobernador de California Jerry Brown firm√≥ un controvertido proyecto de ley que permite a los estudiantes de escuelas p√ļblicas transg√©nero utilizar ba√Īos y jugar en equipos deportivos que se ajustan a su identidad de g√©nero preferido.

La ley afectaba a 6.2 millones de estudiantes de escuelas primarias y secundarias p√ļblicas del estado.

‚ÄćEl movimiento social de gays y lesbianas y los defensores de la ley de California afirmaron que va a reducir la intimidaci√≥n contra los estudiantes transg√©nero.

Masen Davis, director ejecutivo del Centro de Leyes Transgénero, dijo:

‚ÄúAhora todos los estudiantes transg√©nero en California ser√°n capaces de levantarse por la ma√Īana sabiendo que cuando van a la escuela como su aut√©ntico yo, tendr√°n la misma oportunidad justa de √©xito como sus compa√Īeros de clase‚ÄĚ.

Esta lógica luego de ha ido generalizando en EE.UU. y absurdamente define al éxito como cambiar su apariencia física a gusto.

La observaci√≥n clarividente de Carl Elliott que las condiciones culturales e hist√≥ricas no s√≥lo han puesto de manifiesto a los transexuales, sino que en realidad puede estar cre√°ndolos, ha demostrado ser correcta en los a√Īos transcurridos desde que su art√≠culo apareci√≥ en The Atlantic.
‚ÄúTransexual‚ÄĚ y ‚Äútrastorno de identidad de g√©nero‚ÄĚ se han convertido en t√©rminos comunes, y m√°s personas han interpretado su propia experiencia de acuerdo con estos t√©rminos, algunos incluso lo han hecho por sus hijos.

En el pasado, los padres que ‚Äútravest√≠an‚ÄĚ a sus hijos peque√Īos o los criaban como lo opuesto a su sexo biol√≥gico se ve√≠an negativamente.

Ahora son felicitados por hacerlo.

‚ÄćWorld Magazine inform√≥ tambi√©n sobre un caso en el que un distrito escolar de Colorado fue acusado de discriminar a un ni√Īo de seis a√Īos de edad, ya que no le permiti√≥ usar el ba√Īo de mujeres.

‚ÄćDe acuerdo con un informe de la Divisi√≥n de Derechos Civiles del estado liberado por el abogado de la familia, el ni√Īo se ha ‚Äúidentificado como una mujer desde una edad temprana‚ÄĚ, y ha asistido a la escuela como una chica desde jard√≠n de infantes.

‚ÄćUs√≥ el ba√Īo de las ni√Īas en el jard√≠n infantil hasta finales de 2012, cuando el director inform√≥ a los padres que el ni√Īo habr√≠a de utilizar el ba√Īo de los chicos o de g√©nero neutro.

Los padres le retiraron de la escuela y presentaron una queja ante la División de Derechos Civiles de Colorado.

‚ÄćEste tipo de casos seguir√°n surgiendo, no solo en EE.UU. sino en el resto de occidente.

‚ÄćY la esquizofrenia colectiva no tendr√° ning√ļn debate porque los que ven con claridad el tema, especialmente los cat√≥licos, no quieren comprometerse en el debate.

‚ÄćFuentes:

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