Wooden statues in the Church of the Purgatory. "Chiesa delle Anime del Porgatorio". Ibla, Ragusa. Val di Noto, Unesco World Heritage.

(de los Cuadernos de 1945-50)14 de julio de 1946 Jes煤s nos ense帽a a morir.Dice Jes煤s: 鈥淒ict茅 una Hora Santa para quienes lo deseaban. Desvel茅 mi Hora de Agon铆a del Getseman铆 para otorgarte un gran premio; porque no hay acto de confianza mayor entre amigos que el de desvelar al amigo el propio dolor. Ni la risa ni el beso son la prueba suprema del amor, sino el llanto y el dolor comunicados al amigo. T煤, amiga m铆a, lo has conocido. Porque estuviste en el Getseman铆. Ahora est谩s en la Cruz y pruebas penas de muerte. Ap贸yate en tu Se帽or mientras que 脡l te da una Hora de preparaci贸n para la muerte鈥.

UNO

鈥淧adre m铆o, si es posible, que pase de m铆 este c谩liz鈥. No es una de las siete Palabras de la Cruz, pero es ya palabra de pasi贸n. Es el primer acto de la Pasi贸n que se inicia. Es la preparaci贸n necesaria para las dem谩s fases del holocausto. Es invocaci贸n al Dador de la vida, resignaci贸n, humildad y oraci贸n en la que se trenzan, ennobleci茅ndose la carne y perfeccion谩ndose el alma, la voluntad del esp铆ritu y la flaqueza de la criatura a la que repugna la muerte.鈥溌adre...!鈥. 隆Oh!, es la hora en la que el mundo desaparece para los sentidos y para la mente, mientras que se acerca a la velocidad de un meteoro el pensamiento sobre la otra vida, sobre lo desconocido, sobre el juicio. El hombre, siempre un infante aunque sea centenario, es como un ni帽o asustado que se ha quedado solo y busca el seno de Dios.Marido, mujer, hermanos, hijos, padres, amigos... Lo eran todo mientras que la vida estaba lejos de la muerte, mientras que la muerte era tan s贸lo un pensamiento oculto entre tinieblas lejanas. Pero ahora que la muerte sale de entre los velos y avanza, se invierte la situaci贸n, y son los padres, los hijos, los amigos, los hermanos, el marido y la mujer quienes pierden sus rasgos definidos, su valor afectivo, empa帽谩ndose ante el avance de la muerte. Como voces que se van debilitando con la distancia, las cosas de la tierra van perdiendo vigor a la vez que lo adquiere lo del m谩s all谩, aquello que hasta ayer parec铆a tan lejano... Y un movimiento de miedo se apodera de la criatura.Si no fuese penosa y temerosa, la muerte no ser铆a el extremo castigo y el medio extremo de expiaci贸n concedido al hombre. Hasta que no existi贸 la Culpa, la muerte no fue tal sino dormici贸n. Y donde no hubo culpa tampoco hubo muerte, como ocurri贸 con Mar铆a Sant铆sima.Yo mor铆 porque sobre M铆 gravitaba todo el Pecado, y conoc铆 el horror de morir.鈥溌adre!鈥. 隆Oh!, este Dios tantas veces no amado o amado en 煤ltimo lugar, despu茅s de que el coraz贸n am贸 a parientes y amigos, de que tuvo otros amores indignos con criaturas viciosas o am贸 las cosas como a dioses, este Dios tan frecuentemente olvidado, que permiti贸 que se le olvidase, que nos dej贸 libres de olvidarle, que dej贸 hacer, que a veces fue escarnecido, otras maldecido, otras negado, he aqu铆 que vuelve a surgir en la mente del hombre recobrando sus derechos. Brama: 鈥溌o soy!鈥 y para no hacernos morir de espanto con la revelaci贸n de su poder, mitiga ese potente 鈥淵o soy鈥 con una palabra suave: 鈥淧adre鈥.鈥淵o soy tu Padre鈥. Y ya no es terror, sino abandono en 脡l, el sentimiento que despierta esta palabra.Yo, Yo que deb铆a morir y comprend铆a lo que es morir despu茅s de haber ense帽ado a los hombres a vivir llamando 鈥淧adre鈥 al Alt铆simo Yahveh, os ense帽茅 a morir sin terror llamando 鈥淧adre鈥 al Dios que vuelve a surgir entre los espasmos de la agon铆a o se hace m谩s presente al esp铆ritu del moribundo.鈥溌adre!鈥. 隆No tem谩is! 隆Vosotros que mor铆s, no tem谩is a este Dios que es Padre! No se presenta justiciero, provisto de registros y de hachas, ni c铆nico arranc谩ndoos de la vida y de los afectos, sino que viene con los brazos abiertos diciendo: 鈥淭orna a tu morada. Ven al descanso. Yo te compensar茅 con abundancia por cuanto dejas aqu铆. Y, te lo juro, en mi seno har谩s mucho m谩s a favor de los que dejas aqu铆 que no permaneciendo aqu铆 abajo en lucha afanosa y no siempre remunerada鈥.Pero la muerte siempre es dolor. Dolor por el sufrimiento f铆sico, dolor por el sufrimiento moral, dolor por el sufrimiento espiritual. Debe ser dolor, lo repito, si ha de ser el medio para la 煤ltima expiaci贸n en el tiempo. Y en un fluctuar de nieblas, que ocultan y descubren, altern谩ndose, lo que en la vida se am贸, y lo que nos hace temer el m谩s all谩, el alma, la mente, el coraz贸n, como nave atrapada en una gran tempestad, pasan 鈥揹e zonas tranquilas que gozan ya de la paz del inminente puerto, ya cercano, visible y tan sereno que comunica una quietud beat铆fica y una sensaci贸n de reposo semejante al de quien, a punto de dar por concluido un esfuerzo, pregusta el gozo del pr贸ximo descanso鈥 pasan a zonas en las que la tempestad les sacude, les azota y les hace sufrir; aterrarse y gemir. Es de nuevo el mundo, el afanoso mundo con todos sus tent谩culos: familia, negocios; es la angustia de la agon铆a, es el pavor del 煤ltimo paso... 驴Y despu茅s? 驴Y despu茅s...? La tiniebla asalta, sofoca la luz, silba sus terrores... 驴D贸nde est谩 ya el Cielo? 驴Por qu茅 morir? 驴Por qu茅 tener que morir? Y el grito borbotea ya en la garganta: 鈥溌o quiero morir!鈥.No, hermanos m铆os que mor铆s porque justo, santo es el morir al ser la voluntad de Dios. No. 隆No grit茅is as铆! Ese grito no viene de vuestra alma. Es el Adversario que sugestiona vuestra debilidad haci茅ndooslo proferir. Transformad el grito rebelde y vil en un grito de amor y de confianza: 鈥淧adre, si es posible, que pase de m铆 este c谩liz鈥. Como el arco iris tras el temporal, es entonces cuando ese grito hace tornar la luz, la calma. De nuevo veis el Cielo, las razones santas del morir y su premio que es retornar al Padre, y entonces comprend茅is que tambi茅n el esp铆ritu, o mejor dicho, que el esp铆ritu tiene derechos superiores a los de la carne porque 茅l es eterno y de naturaleza sobrenatural y, por eso, goza de preeminencia sobre la carne, y entonces pronunci谩is la palabra que os absuelve de todos vuestros pecados de rebeli貌n: 鈥減ero no se haga mi voluntad sino la tuya鈥.Aqu铆 est谩 la paz, aqu铆 la victoria. El 谩ngel de Dios os ci帽e y os conforta porque ganasteis la batalla preparatoria para hacer de la muerte un triunfo.

DOS

鈥溌adre, perd贸nales!鈥. Es el momento de despojarse de todo cuanto supone peso para volar con mayor seguridad a Dios. No pod茅is llevar con vosotros afectos ni riquezas que no sean espirituales y buenas. Y no hay hombre que muera sin tener algo que perdonar a alguno o a muchos de sus semejantes en muchas cosas y por m煤ltiples motivos.驴Qu茅 hombre hay que llegue a morir sin haber sufrido el amargor de una traici贸n, de un desamor, de un enga帽o, de un abuso o de otro da帽o cualquiera de parte de parientes, consortes o amigos? Pues bien, es la hora de perdonar para ser perdonados. Perdonar completamente, dejando a un lado, no s贸lo el rencor y el recuerdo sino hasta la persuasi贸n de que el motivo de nuestro rencor era justo. Es la hora de la muerte. El tiempo, el mundo, los negocios y los afectos terminan quedando reducidos a 鈥渘ada鈥. Ya s貌lo existe una 鈥渧erdad鈥: Dios. 驴Para qu茅, pues, llevar m谩s all谩 de los umbrales lo que es de la parte de ac谩 de los mismos?Perdonar. Y, dado que llegar a la perfecci贸n del amor y del perd贸n 鈥搎ue consiste en no decir siquiera: 鈥渃on todo yo ten铆a raz貌n鈥濃 es muy dif铆cil, demasiado dif铆cil para el hombre, debe traspasar al Padre el encargo de perdonar por nosotros. Entregarle nuestro perd贸n a 脡l que no es hombre, que es perfecto, que es bueno, que es Padre, para que 脡l lo depure con su Fuego y se lo d茅, una vez perfeccionado, a quien merezca el perd贸n.Perdonar, a los vivos y a los muertos. S铆. Tambi茅n a los muertos que nos causaron dolor. La muerte lim贸 muchas aristas al disgusto de los ofendidos, a veces las quit贸 todas. Pero, a煤n perdura el recuerdo. Hicieron sufrir y se recuerda que hicieron sufrir. Este recuerdo pone siempre un l铆mite a nuestro perd贸n. No. Ya no m谩s. Ahora la muerte est谩 a punto de quitar todo l铆mite al esp铆ritu. Se penetra en el infinito. Hay que eliminar, por tanto, hasta este recuerdo que pone l铆mites al perd贸n. Perdonar, perdonar para que el alma no tenga sobre s铆 el peso y el tormento de los recuerdos y pueda estar en paz con todos los hermanos vivos o penantes, antes de encontrarse con el Pac铆fico.鈥溌adre, perd貌nales!鈥. Santa humildad, dulce amor del perd貌n otorgado, que sobreentiende el perd贸n que se pide a Dios por las ofensas para con 脡l y para con el pr贸jimo, que tiene todo aquel que pide perd贸n para los hermanos. Acto de amor. Morir en un acto de amor es ganar la indulgencia del amor. Bienaventurados los que saben perdonar en expiaci贸n de todas sus durezas de coraz贸n y de las culpas de la ira.

TRES

鈥淗e aqu铆 a tu hijo鈥. 隆He aqu铆 a tu hijo! Hacer cesi贸n de lo que nos es querido con previsor y santo pensamiento; abandonar los afectos y abandonarse a Dios sin resistencia. No envidiar al que posee lo que dejamos. Con esa frase pod茅is confiar a Dios todo lo que m谩s os interesa y que abandon谩is, y todo lo que os angustia, y hasta vuestro propio esp铆ritu.Recordar al Padre que es Padre. Ponerle en las manos el esp铆ritu que torna a su Fuente. Decirle: 鈥淗eme aqu铆. Aqu铆 estoy. T貌mame contigo porque me dono a Ti. No cedo forzado por las circunstancias. Me dono porque te amo como hijo que torna a su padre鈥.Y decirle: 鈥淗e aqu铆. 脡stos son mis seres queridos; te los entrego. 脡stos son mis negocios que alguna vez me hicieron ser injusto, envidioso del pr贸jimo, y que hicieron que me olvidase de Ti porque me parec铆an 鈥搇o eran ciertamente, si bien yo los ten铆a por m谩s de lo que eran鈥 me parec铆an de capital importancia para el bienestar de los m铆os, para mi honor y por el aprecio que me proporcionaban. Cre铆 tambi茅n que s贸lo yo fuese capaz de administrarlos. Me cre铆 necesario para llevarlos a cabo. Ahora veo... que eran tan s贸lo una pieza insignificante en el perfecto engranaje de tu Providencia, y muchas veces, un mecanismo imperfecto que descompon铆a el trabajo del organismo perfecto. Ahora que las luces y las voces del mundo cesan y todo se va alejando, veo... siento... 隆qu茅 insuficientes, deterioradas e incompletas eran mis obras! 隆c贸mo desentonaban con el Bien! Presum铆 de ser 鈥瀉lguien?. T煤 eras quien 鈥損revisor, providente y santo鈥 correg铆as mis trabajos y los hac铆as 煤tiles. Presum铆. Alguna vez incluso dije que no me amabas porque no me acompa帽aba el 茅xito en lo que emprend铆a, como a aquellos a los que yo envidiaba. Ahora lo veo. 脌Ten compasi貌n de m铆!鈥.Humilde abandono, pensamiento agradecido de la Providencia como reparaci贸n de vuestras presunciones, avideces, envidias y sustituciones de Dios con pobres cosas humanas y con gula de toda suerte de riqueza.

CUATRO

鈥淎cu茅rdate de m铆鈥. Hab茅is aceptado el c谩liz de la muerte, hab茅is perdonado y cedido lo que era vuestro, incluso hasta a vosotros mismos. Hab茅is mortificado mucho el yo humano y liberado al alma de lo que desagrada a Dios: del esp铆ritu de rebeld铆a, del esp铆ritu de rencor y de codicia. Hab茅is cedido al Se帽or la vida, la justicia, la propiedad, la pobre vida, la m谩s pobre justicia y las tres veces pobres propiedades humanas. Nuevos Jobs, os encontr谩is desfallecidos y despojados ante Dios. Entonces pod茅is decir: 鈥淎cu茅rdate de m铆鈥.Ya no sois nada. Ni salud, ni arrogancia, ni riqueza. No sois due帽os ni de vosotros mismos. Sois oruga con posibilidad de convertiros en mariposa o de pudriros en la c谩rcel del cuerpo causando una postrer herida a vuestro esp铆ritu. Sois fango que torna al fango o fango que se transforma en estrella seg煤n prefir谩is descender en la cloaca del Adversario o ascender en el v贸rtice de Dios. La 煤ltima hora decide la vida eterna.Record谩oslo. Y gritad: 鈥溌cu茅rdate de m铆!鈥滵ios aguarda aquel grito del pobre Job para colmarle de bienes en su Reino. Para un Padre es dulce perdonar, intervenir y consolar. En cuanto que escucha este grito, os dice:鈥淗ijo, estoy contigo. No temas鈥. Pronunciad esta palabra a fin de reparar las veces que os olvid谩sseis del Padre o fuisteis soberbios.

CINCO

鈥淒ios m铆o, 驴por qu茅 me has abandonado?鈥 A veces parece que Dios abandona. Pero s贸lo se ha escondido para que aumente la expiaci贸n y conceder as铆 mayor perd贸n. 驴Puede el hombre lamentarse de ello con ira cuando 茅l abandon贸 infinitas veces a Dios? Y 驴debe desesperarse porque Dios le pruebe?隆Cu谩ntas cosas pusisteis en vuestro coraz贸n que no eran Dios! 隆Cu谩ntas veces fuisteis indolentes con 脡l! Con cu谩ntas cosas le rechazasteis y echasteis de vosotros! Llenasteis vuestro coraz贸n de todo y despu茅s lo cerrasteis ech谩ndole el cerrojo porque tem铆ais que Dios, si entraba, pudiera turbar vuestro quietismo indolente y purificar su templo echando de 茅l a los usurpadores. 驴Qu茅 os importaba de Dios mientras fuisteis felices?Os dec铆ais: 鈥淭engo ya de todo porque me lo he ganado鈥. Y cuando no fuisteis felices 驴acaso no huisteis de Dios culp谩ndole de vuestro mal?隆Oh! hijos injustos que beb茅is el veneno, que os introduc铆s en los laberintos, que os arroj谩is a los precipicios, a las guaridas de las serpientes y otras fieras y despu茅s dec铆s:鈥淒ios tiene la culpa鈥. Si Dios no fuese Padre y Padre santo, 驴qu茅 habr铆a de responder avuestro lamento de las horas dolorosas cuando en las horas felices os olvidasteis de 脡l? 隆Oh! hijos injustos que, llenos de culpas como est谩is, pretend茅is ser tratados como no lo fue el Hijo de Dios en la hora del holocausto. Decid, 驴qui茅n estuvo m谩s abandonado? 驴No fue acaso Cristo, el Inocente, quien para salvar acept贸 el abandono total de Dios tras haberle amado activamente siempre? 驴No llev谩is acaso vosotros el nombre de 鈥渃ristianos鈥? Y 驴no ten茅is el deber de salvaros siquiera a vosotros mismos? En la turbia desidia, que se complace en s铆 misma y teme las molestias de acoger al Activo, no hay salvaci贸n.Imitad pues a Cristo, lanzando este grito en el momento de mayor angustia. Pero haced que la nota del grito sea nota de mansedumbre y de humildad, no un tono de blasfemia ni de reproche. 鈥溌縋or qu茅 me has abandonado T煤 que sabes que sin Ti nada puedo? Ven Padre, ven a salvarme, a infundirme fortaleza para salvarme a m铆 mismo, porque son horribles las apreturas de la muerte y el Adversario acrecienta ingeniosamente su poder susurr谩ndome que T煤 ya no me amas. D茅jate o铆r, Padre, no por mis m茅ritos, sino precisamente porque soy una nada sin valor alguno que no sabe vencer si est谩 s贸lo, y que ahora comprende que la vida era trabajo para ir al Cielo鈥.Est谩 dicho: 隆Ay de los que se encuentran solos! 隆Ay de quien est谩 s贸lo en la hora de la muerte, solo consigo mismo contra Satan谩s y contra la carne! Pero no tem谩is. Si llam谩is al Padre, 脡l acudir谩. Y este humilde invocarlo expiar谩 vuestras culpables torpezas para con Dios, vuestra falsa piedad y los desordenados amores del yo que os hacen indolentes.

SEIS

鈥淭engo sed鈥. S铆, verdaderamente, cuando se ha entendido el verdadero valor de la vida eterna respecto del falso metal de la vida terrena, cuando se ha aceptado como santa obediencia la purificaci贸n del dolor y de la muerte, cuando en pocas horas, o en pocos minutos tal vez, se ha crecido en sabidur铆a y en gracia ante Dios m谩s de cuanto se hubiera crecido en muchos a帽os de vida, viene una sed profunda de aguas celestiales, de cosas celestiales. Est谩n vencidas las lujurias de toda la sed humana, pero viene la sed sobrenatural de poseer a Dios. La sed del amor. El alma aspira a beber el amor y a ser absorbida por 茅l. Como el agua de lluvia que cae al suelo y no quiere convertirse en fango sino tornar a ser nube, as铆 ahora el alma tiene sed de subir al lugar del que descendi贸. A punto de quedar rotos los muros carnales, la prisionera percibe ya las auras del Lugar de origen y lo anhela con todo su ser.驴Cu谩l es el peregrino exhausto que, viendo ya pr贸ximo, tras largos a帽os, el lugar nativo, no concentra todas sus fuerzas y prosigue veloz, tenaz, despreocupado de todo lo que no sea llegar al sitio del que un d铆a parti贸 dejando en 茅l su verdadero bien que ahora est谩 seguro de recobrar y de gustar mucho m谩s, dada la experiencia que tiene del pobre bien que no sacia y que encontr贸 en el lugar del exilio?鈥淭engo sed鈥. Sed de Ti, mi Dios. Sed de tenerte. Sed de poseerte. Sed de darte. Porque en los umbrales entre la Tierra y el Cielo se sabe ya entender, como se debe, el amor al pr贸jimo, y viene un deseo de actuar para dar a Dios al pr贸jimo que dejamos. Es la santa laboriosidad de los santos que, cual granos muertos convertidos en espiga, se desbordan en amor para proporcionar amor y hacer que ame a Dios aquel que a煤n est谩 debati茅ndose en las luchas de la Tierra.鈥淭engo sed鈥. Una vez llegada el alma a los umbrales de la Vida, no hay m谩s que un agua que sacie: el Agua viva, Dios mismo. El Amor verdadero: Dios mismo. Amor contrapuesto al ego铆smo.El ego铆smo muri贸 en los justos antes que la carne y el que reina en ellos es el amor que grita: 鈥淭engo sed de Ti y de almas. Salvar. Amar. Morir para gozar de la libertad de amar y de salvar. Morir para nacer. Dejar para poseer. Rechazar toda dulzura, todo consuelo, porque todo lo de aqu铆 abajo es vanidad y lo que el alma tan s贸lo quiere es anegarse en el r铆o, en el oc茅ano de la Divinidad, beber de Ella, estar en Ella sin tener m谩s sed, al acogerle la Fuente del Agua de la Vida鈥. Hay que tener esta sed en reparaci贸n del desamor y de la lujuria.

SIETE

鈥淭odo est谩 cumplido鈥. Todas las renuncias, todos los sufrimientos, todas las pruebas, las luchas, las victorias, las ofrendas: todo. Ya s贸lo resta presentarse ante Dios. Concluy贸 el tiempo concedido a la criatura para llegar a ser un dios, lo mismo que el concedido a Satan谩s para tentarla. Cesa el dolor, cesa la prueba, cesa la lucha. Quedan 煤nicamente el juicio y la amorosa purificaci贸n, o llega de inmediato la bienaventurada morada del Cielo. Cuanto es Tierra y voluntad humana lleg贸 a su fin. 隆Todo est谩 cumplido! 脡sta es la palabra de la completa resignaci贸n o del gozoso reconocimiento de haber terminado la prueba y consumado el holocausto.No me refiero aqu铆 a los que mueren en pecado mortal, quienes no dicen: 鈥渢odo est谩 cumplido鈥, sino que, con un grito de victoria y un llanto de dolor, lo dicen por ellos el 谩ngel de las tinieblas, victorioso y el 谩ngel de la guarda, vencido.Me refiero a los pecadores arrepentidos, a los buenos cristianos o a los h茅roes de la virtud. 脡stos, cada vez m谩s vivos en su esp铆ritu al tiempo que la muerte se apodera de la carne, murmuran o gritan, resignados o gozosos: 鈥淭odo est谩 consumado. El sacrificio ha terminado. 隆T貌malo como expiaci貌n m铆a! 隆T貌malo como mi ofrenda de amor!鈥 As铆 dicen los esp铆ritus con la pen煤ltima palabra, seg煤n sea que sufran la muerte por ley com煤n o, como almas v铆ctimas, la ofrezcan en voluntario sacrificio.Pero tanto unas como otras, una vez llegadas a la liberaci贸n de la materia, reclinan su esp铆ritu en el seno de Dios diciendo: 鈥淧adre, en tus manos encomiendo mi esp铆ritu鈥.鈥淢ar铆a, 驴sabes lo que supone expirar con esta elevaci贸n hecha viva en el coraz贸n? Es expirar en el beso de Dios. Hay muchas preparaciones para la muerte. Mas, cr茅eme, 茅sta, basada en mis palabras, es, dentro de su sencillez, la m谩s santa de todas鈥.Entre su email para recibir nuestra Newsletter Semanal en modo seguro, es un servicio gratis:

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