Esta es una historia de un hombre en sus 77 a√Īos con un c√°ncer terminal.
Que le cuenta a su enfermera una experiencia cercana a la muerte ocurrida unas décadas antes.
Cuando fue llevado por San Miguel Arcángel al infierno para cambiarle la vida, y realmente la cambió.
La enfermera está escribiendo ahora un libro con este tipo de historias que recopiló.
enfermo-terminal
Las experiencias cercanas a la muerte son m√°s comunes de lo pensamos.
Se llega a considerar de 1 de cada 5 las han tenido.
Y hay varias publicaciones que relatan enormidad de ellas, ver aquí y aquí.

Y lo llamativo del caso es que cada uno parece recibir el trato en ‚Äúel m√°s all√°‚ÄĚ acorde con sus creencias, por lo tanto los que no son cristianos en general no experimentan el encuentro con Jes√ļs.

‚ÄćNosotros hemos publicado muchos testimonios, y muy pocos son de experiencias con el infierno, como el testimonio de este art√≠culo.

Abajo en video, puede ver testimonios e historias.

‚ÄćEstos testimonios cercanos a la muerte son material para nuestro discernimiento.

enfermeras en japon

EL ENFERMO TERMINAL EN EL HOSPICIO

Esta historia de una enfermera de hospicio en Michigan tiene que ver con un hombre, un paciente moribundo, a quien ella llamaba Alan.

‚Äć√Čl estaba sucumbiendo al c√°ncer de vejiga que hab√≠a hecho met√°stasis "en todas partes".

En su lecho de muerte, Alan, de 77 a√Īos, un ex ingeniero que era due√Īo de su propia compa√Ī√≠a, supuestamente cont√≥ c√≥mo √©l hab√≠a tenido un episodio cercano muerte veintid√≥s a√Īos antes, durante la cirug√≠a a coraz√≥n abierto.

‚ÄćLa enfermera lo grab√≥ en detalle, al punto que est√° escribiendo un libro.

Fue un evento, le dijo a la enfermera del hospicio, que había cambiado drásticamente su vida.

‚ÄćA Alan se le habr√≠a mostrado el infierno por el Arc√°ngel Miguel, bajo la direcci√≥n de Jes√ļs, que lo salv√≥ despu√©s de mucho suplicar.

Su destino hubiera sido ese si él hubiera muerto en ese momento particular.

Hab√≠a sido fr√≠o, ego√≠sta, compa√Īero grosero, sin ni siquiera amor hacia su esposa e hijos.
Un hombre que se preocupaba sólo por el dinero y su comodidad personal, que se rió de la idea de Dios cuando un anestesiólogo se ofreció a rezar con él.

¬ŅVerdad?

¬ŅFicci√≥n?

‚ÄćLo estamos usando debido a algunas similitudes sorprendentes con otras cuentos cercanos a la muerte, igualmente oscuros.

Por alguna razón, curiosamente, las experiencias infierno parecen estar llegando a un primer plano ahora.
Parece estar de acuerdo con los signos de nuestro tiempo.
puertas del infierno

VIO LA SUCIEDAD DE SU ALMA

Como "Alan" dijo:

"Yo podría haber sido aplastado, completamente aplastado por mi propia pecaminosidad.

‚ÄćVi a mi alma como Dios la ve, y fue horrible".

"Mi alma estaba cubierta de agujeros y suciedad, una inmundicia que había acumulado y amontonado sobre mí mismo de buena gana.
‚ÄćTanto que me hab√≠a vuelto irreconocible.
Como un cad√°ver en descomposici√≥n, cubierto de supuraci√≥n, rancio, viviendo en suciedad, pero pes√°ndome, gritando mi verg√ľenza ante mi Dios".

"Deb√≠ correr voluntariamente lo que pude, pero no hab√≠a ning√ļn sitio donde ir.

Yo estaba pegado al lugar y obligado a ver todo, y sin excusa, sin alivio, y mi verg√ľenza creci√≥ m√°s y m√°s ante tal Pureza incomprensible".

LA LLEGADA AL INFIERNO

"Lo siguiente que supe, fue que mis gu√≠as y yo est√°bamos de pie en un valle, completamente desolado y rodeado de enormes monta√Īas negras, puntiagudas y est√©riles.

Su base era profunda, más profundo que el camino que estábamos parados, y que se extendía a profundidades que parecían no tener fin ni fondo".

"Caminamos por este mismo camino ancho y descendimos lentamente.

‚ÄćAl principio el camino era suave, pero a medida que caminamos se convirti√≥ en empinado y resbaladizo.

Tem√≠a que iba a caer, porque en cada lado de la v√≠a hab√≠a horribles criaturas, arrastr√°ndose en la oscuridad, gru√Īendo y maldici√©ndome, extendiendo sus manos tratando de agarrar mis talones‚ÄĚ.

infierno
"Cuanto m√°s profundo fuimos, m√°s pesado era el aire, y m√°s oscuro el ambiente se puso.
‚ÄćA lo lejos, o√≠ muy d√©bilmente, un terrible alboroto, peleando, discutiendo y gritando.
Yo no quería ir más lejos y pedí a mis ángeles por favor sácame de allí.
Me dijeron: 'Tienes que ver lo que le espera a los pecadores que rechazan a Dios'.
Continuamos yendo m√°s y m√°s hacia una inmensa y viva negritud.
Al final de nuestro descenso había una estructura enorme y formidable que parecía no terminar nunca, tanto en profundidad y altura".

"El temor que se apoder√≥ de m√≠ fue abrumador y yo quer√≠a huir, pero fui detenido firme por mis gu√≠as √°ngel.‚Äć

Las inmensas puertas estaban cerradas, cuidadas con enormes pernos negros en la parte exterior".

‚Äć"Miguel levant√≥ la mano, los bloqueos se liberaron y las puertas se abrieron.

Inmediatamente un nauseabundo hedor llenó mi nariz la quemaba y me daba náuseas.

‚ÄćAl igual que la carne podrida en el calor de un sol de verano, o la quema de alquitr√°n y azufre.

‚ÄćEra aterrador y yo estaba tan asustado que me aferr√© a mi √°ngel de la guarda.

‚ÄćCuando las puertas se abrieron por completo, los sonidos que golpean mis o√≠dos me hicieron temblar de miedo.

‚ÄćGritos guturales en un lenguaje que era tan absolutamente asqueroso, que nunca volver√≠a a repetirlo a nadie".

columnas del infierno

LAS ALMAS DE LOS CONDENADOS

"La cacofonía de gritos, blasfemias, y llanto continuo llenaban el aire y reverberaban a través de mí llenándome de un miedo intenso y terror indescriptible".

"Cuando entramos, mi mente se llenó de un conocimiento inmediato de cada una de las almas que vi encarceladas aquí.

‚ÄćFui testigo en este lugar de un sufrimiento tan indescriptible, que las palabras no pueden reproducir todos los aspectos.

El hedor y el calor son completamente insoportables.

A mi derecha vi unas paredes negras dentro de las que estaban tallados peque√Īos nichos que se extend√≠an a alturas vertiginosas de la piedra ennegrecida".

"Hab√≠a un innumerable n√ļmero, miles y miles de ellos, cada uno era de forma y tama√Īo similar.
‚ÄćEran de forma circular y cada uno conten√≠a un alma que estaba encajada en √©l, incapaz de moverse, incapaz de ajustarse a ninguna comodidad.
Sus rostros estaban vueltos hacia fuera, hacia el centro de esta mazmorra, y ellos lloraban, gritaban y maldecían continuamente.
Ojos saltones con expresiones de tortura, odio y la desesperación tan insoportable que tuve que apartar la mirada.
"¬°Mira!" mi √°ngel dijo: "¬°Mira!"
"La desesperación que llenaba a todos y cada uno de ellos era sin tregua.
El conocimiento de cada acción que los llevó a este pozo de oscuridad siempre se juzgaba ante sus almas en un flujo continuo de remembranza que sólo ellos podían ver.
Además del dolor y la desesperación, sufrían una soledad abrumadora y penetrante".
"Tan intenso era su sufrimiento que ninguna palabra posiblemente pueda describir semejante horror.
Pude ver la causa de su tortura.
Ya que sus vidas continuamente pasaba  ante ellos, se detenía en momentos específicos que mostraban un episodio en particular, un pecado en particular.
O una oportunidad de haber hecho el bien, en el que optaron por no hacer nada".

"Ellos gritaban insultos contra Dios, maldiciendo los nombres de los padres, amantes, incluso a sus propios hijos.

Escenas una y otra vez, no sólo de sus propios pecados, sino cómo sus pecados afectaron a otras personas.

‚ÄćEl da√Īo que hab√≠an causado, c√≥mo sus palabras destruyeron a otras personas".

"Si otra alma terminaba en este abismo debido a sus acciones, también eran responsables de esa alma a tal punto, que se intensificaban sus sufrimientos el doble, triple.

Demonios en las formas más horribles, algunos medio animales, algunos de aspecto más humano, se ponían junto a los rostros de ciertas almas gritándoles desde su hoyo en la pared".

brumas del infierno

LAS TORTURAS DE LOS DEMONIOS A LAS ALMAS

"Estos demonios agarraban los rostros de los torturados y las almas que sufr√≠an y les abr√≠an sus bocas con sus garras, tan ampliamente que les arrancaban la carne a lo largo de los lados de sus mejillas.‚Äć

Se ponían blancos, como metal fundido, mientras gritaban con horror.

Los demonios los empujaban m√°s profundo en su tortura, mientras lanzaban insultos repugnantes contra ellos".

"Pero un nicho estaba vac√≠o y de pie delante de √©l hab√≠a un horrible demonio que me se√Īal√≥, maldiciendo y ri√©ndose, y luego se√Īal√≥ con el nicho vac√≠o.
Supe de inmediato que ese estaba reservado para mí.
Una y otra vez, cada tortura era superior a la anterior en su brutalidad

"Clamé a mi ángel y traté de huir, pero me tranquilicé cuando me aseguró que la misericordia de Dios no sólo había impedido que estuviera allí, sino también protegerme contra cualquier ataque de cualquiera de las criaturas en este lugar".

"Mientras continu√°bamos m√°s en este abismo, vi una pared desolada llena de celdas.

En una celda en particular había un alma horrible, enferma mirando y completamente sucia.

‚ÄćEste hombre en particular, en la tierra hab√≠a manipulado, maltratado, y obligado a las mujeres a ejercer la prostituci√≥n.

‚ÄćVi que era un cruel tirano, √©l daba drogas a las mujeres, las golpeaba con frecuencia hasta que sus cuerpos y sus voluntades estaban completamente rotas".

"En la tierra era conocido por su crueldad y su codicia y estaba poseído de una lujuria insaciable.

‚ÄćAqu√≠, en su prisi√≥n, se ve√≠a obligado a experimentar una y otra vez lo que √©l infligi√≥ a las mujeres a su dominio, s√≥lo magnificado a un inimaginable grado.

‚Äć√Čl era mutilado continuamente por las m√°s horribles criaturas que sin piedad desgarraban su piel, le rasgaban parte de la entrepierna hasta la garganta, exponi√©ndolo al rid√≠culo y a la humillaci√≥n incre√≠ble".

"Una y otra vez, cada tortura era superior a la anterior en su brutalidad y crueldad.
Gritando sin cesar en busca de ayuda, dejaba escapar gritos guturales suplicando a sus torturadores, que sólo enfurecían su odio y su crueldad hacia su víctima.
Al final de cada tortura, su cuerpo se reducía a meros retazos.
Su cuerpo, entonces volvía a la normalidad y sus torturas comenzaban de nuevo".
Hans Memling - Juicio Final

"Explicarlo con palabras es casi imposible.‚Äć

Todas y cada una de estas almas en este lugar sabían exactamente por qué estaban allí.

Veían muy claramente las decisiones en su vida que los encarceló.

Usted ve, Dios no nos puso en infierno, nos pusimos nosotros allí.

Cada alma en el juicio ve con perfecta claridad su vida como Dios la ve, y entonces se juzgan en su luz.

‚ÄćNo hay refutaci√≥n, no hay discusi√≥n con Dios, porque sus pecados clama su juicio ante la pureza absoluta".

"Nuestras acciones, nuestras palabras poco amables, nuestra crueldad, y en √ļltima instancia nuestro total rechazo de la gracia de Dios, es lo que decide nuestro destino.
Se le da a cada alma, incluso hasta el √ļltimo momento de nuestra vida, la elecci√≥n de aceptar a Dios o rechazarlo.
Las almas en el infierno son las que lo rechazan, rechazan su amor, rechazan su gracia, y lo m√°s importante rechazan su misericordia, incluso hasta el final.
Incluso después de que lo han visto, se lanzan en este abismo porque es peor quedarse de pie delante de él, que estar en la oscuridad".
infierno

EL LUGAR DE SATAN√ĀS

"A medida que continuamos m√°s abajo hacia el centro del infierno, el ruido y la confusi√≥n total prosegu√≠a en su escalada m√°s profunda.‚Äć

Y las torturas infligidas a las almas se volvieron m√°s y m√°s horripilantes.

‚ÄćR√°pidamente bajamos hasta que llegamos a lo que parec√≠a ser la parte inferior de una enorme fosa que conten√≠a una celda inmensa.

Sus puertas eran tan gruesas como altas y se abrieron a la orden de San Miguel.

Cuando se abrieron las puertas, un humo nauseabundo vomitado desde su centro envolvió todo lo que estaba a nuestro alrededor".

"Mi ángel levantó su mano cuando nos acercamos a la celda, que estaba llena de una luz brillante.

‚ÄćEn las paredes hab√≠a lo que parec√≠an ser serpientes y sabandijas de tama√Īo sobrenatural, y se deslizaban y se escabull√≠an.

En el centro de este calabozo había un gran trono que hecho de oro y monedas de plata, y aunque sucio y manchado, se amontonaban en pilas que forman una forma básica de trono, y era enorme.

‚ÄćEn su base hab√≠an almas de seres humanos, algunos con piel, algunos s√≥lo huesos, todos en diferentes grados de descomposici√≥n y cubiertos de gusanos".

"Cuando los huesos estaban completamente desnudos y toda la carne había caído o había sido devorada por los gusanos, de inmediato se cubrían de piel y todo empezaba de nuevo, ardor, putrefacción, mordiscos.

Estas almas estaban completamente inmóviles bajo el peso de este enorme trono.

‚ÄćDetr√°s de m√≠, sent√≠ una presencia aterradora.

Una presencia tan completamente mala y tan llena de odio que yo quería correr, pero aterrorizado, estaba congelado en el lugar".

"Sentí que se me acercaba, con su aliento caliente que fluía sobre la parte de atrás de mi cuello.

‚ÄćTan completo era su odio hacia m√≠, que me pareci√≥ que el odio me pesaba y me hund√≠a.

Instintivamente supe quién era este y sabía que él estaba permanente en su estado.

‚ÄćNo s√≥lo no iba a alterar su destino, √©l nunca lo desear√≠a, nunca.

Su condena se fijó para siempre y se cementó en oposición completa y total a Dios".

"√Čl odiaba por completo todo lo que Dios es, y por lo tanto odiaba m√°s all√° de las palabras todo lo que Dios ha creado.
En el infierno, √©l vomita todo su odio en todas y cada una de esas almas encarceladas en el infierno‚ÄĚ.

"Estas almas son bombardeados constantemente por él, y están constantemente recordando que podrían haber tenido el Cielo, pero que optaron por el infierno.

‚ÄćEllos recuerdan la belleza de Dios, y ahora est√°n separadas para siempre de ella.

Podrían haber tenido amor, paz y la completa felicidad, y en su lugar lo han perdido por toda la eternidad.

Hay un gran n√ļmero de niveles del infierno y cada alma est√° condenada de acuerdo con sus cr√≠menes.

‚ÄćEstas torturas contin√ļan sin cesar y repiten una y otra vez, llevado a cabo por millones y millones de demonios dispuestos".

infierno 4

ATAQUE DE SATAN√ĀS Y EL PERD√ďN

Alan hizo una pausa en el relato de su historia. ‚Äć

"Lo siento", dijo a la enfermera, que est√° escribiendo un libro acerca de tales experiencias.

Se inclinó hacia delante y se ajustó en la cama.

Y Luego continuó:

"Nada puede describir la presencia del mal porque él no se parece a nada de este mundo.

‚ÄćNo puedo expresar lo suficiente su odio, y su odio en ese momento fue dirigido completamente a m√≠.

‚ÄćMi alma se llen√≥ de una desesperaci√≥n opresiva, abrumadora, cuando le o√≠ burlarse de m√≠, no en voz alta, pero pod√≠a o√≠r sus palabras sucias dentro de mi mente".

"Procedió a decirme por qué yo pertenecía a él y a todos los pecados que siempre había hecho.

‚ÄćEn mi mente yo trat√© de tranquilizarme con lo que los √°ngeles me hab√≠an dicho antes, cuando otra acusaci√≥n me fue arrojada cada vez con mayor rapidez y fuerza.

‚ÄćSu voz astuta y vulgar me acusaba y me llenaba con tal desesperaci√≥n que le rogu√© a mis gu√≠as que me llevaran lejos, lo que s√≥lo intensificaba su burla hacia m√≠, una tras otra, despu√©s de otra".

"Miguel levantó la mano, lo que detuvo el ataque de satanás sobre mí, y con una atronadora, majestuosa voz Miguel gritó:
'¬°Basta! Todo ha sido perdonado!'".

"Una luz brillante emanaba de mis guías, cada vez más y más brillante que yo veía a satanás acobardado alejarse de él.

√Čl empez√≥ a aullar, lanzando blasfemias contra nosotros con un rugido atronador tal que las paredes de esta mazmorra deber√≠an haber sido destrozadas.

‚ÄćR√°pidamente y con fuerza salimos de ese pozo, a trav√©s del camino que hab√≠amos venido y hacia atr√°s a trav√©s de las puertas de ese horrible lugar".

"Las puertas se cerraron y los enormes pernos se colocaron con fuerza en su posición anterior, encerrando a sus habitantes para siempre.

Volamos hacia arriba, disparando a una velocidad cada vez mayor y podía oír los gritos blasfemos de satanás lentamente disminuyendo.

‚ÄćLuego, al instante, estaba fuera de ese horrible lugar y de nuevo en la luz, lejos del calor y el hedor del infierno.

‚ÄćYo estaba tan agradecido de estar fuera de ese pozo negro de suciedad, que llor√©".

"Aferrado a mi ángel de la guarda, le di las gracias por sacarme de allí.
Llegamos a una parada y Miguel se volvió hacia mí y me dijo:
'S√≥lo has visto una peque√Īa muestra de los horrores del infierno.
¬°No lo olvides!"
cielo o infierno

DE VUELTA A LA TIERRA Y EL CAMBIO DE VIDA

"Cuando mis gu√≠as desaparecieron me lanzaron de nuevo, esta vez por mi cuenta a trav√©s de un t√ļnel muy estrecho.

Abrí los ojos y estaba tendido en la espalda con un tubo en mi boca.

‚ÄćM√©dicos y enfermeras me rodeaban, me dec√≠an que iban a quitar mi tubo de respiraci√≥n".

"Mi cabeza me daba vueltas y mi pecho estaba con un dolor horrible mientras intentaba respirar.

Yo estaba confundido y asustado y no podía mover los brazos o las piernas.

En esta confusión, pensé que ya no me podía mover, tal vez me habían empujado a mi agujero en la pared del infierno.

‚ÄćMe puse fren√©tico y trat√© con todo lo que ten√≠a de zafar de lo que estaba sosteniendo mis brazos y piernas.

‚ÄćEntonces o√≠ la voz de mi m√©dico explicando de nuevo que me relajara, que la cirug√≠a hab√≠a terminado y que me iban a quitar mi tubo de respiraci√≥n.

‚ÄćEntonces me di cuenta de que estaba en la tierra, en el hospital y nunca estuve tan feliz de estar aqu√≠ y no en el infierno".

"Nada en mi vida es lo mismo", supuestamente dijo en conclusión.
"Le pedí a un sacerdote que viniera tan pronto como fuera posible".

"Estaba desesperado y le dije a las enfermeras que tenían que darse prisa y conseguirme un sacerdote.

‚ÄćNing√ļn sacerdote estaba disponible hasta el d√≠a siguiente y esa noche no dorm√≠.

Yo no había estado en confesión desde la escuela primaria y no había ido a misa desde que estaba en la escuela secundaria".

"Cuando el sacerdote llegó al día siguiente, le pedí que escuchara mi confesión.

Busqué con las palabras, sin saber por dónde empezar, pero con paciencia hablé él.

‚ÄćTom√≥ tres horas, pero confes√© todo".

"Después de llegar del hospital, y después de que me recuperé y conseguí fuerzas, me senté con mi mujer y me disculpé con ella por todo.
Luego fui a cada uno de mis hijos, todos mayores, algunos de ellas con sus propios hijos, y me disculpé con ellos porque yo les había fallado por completo".

"Al principio creyeron que me había vuelto loco, pero al final perdonaron.

Estamos muy cerca ahora, y he probado todos los días mostrarles cuánto los amo.

Le tomó a Regina mucho tiempo perdonarme, porque estaba muy molesta con nuestra vida de casados, que no confiaba realmente que yo había cambiado.

Eventualmente, ella perdon√≥ y hemos estado cincuenta a√Īos juntos.

Sí, ella tomó a este viejo pecador y ¡alabado sea Dios por eso!"

√Čl levant√≥ la mano izquierda y gir√≥ su anillo de bodas con el pulgar.

"He pasado cada momento desde luego haciendo las paces con ella y con Jes√ļs.

‚ÄćRezo todo el tiempo, todo el d√≠a y voy todos los d√≠as a Misa y a Comuni√≥n.

‚ÄćRegina y yo estamos mejor ahora que nunca hemos estado y ahora estamos tratando con este tipo de c√°ncer.

‚ÄćElla est√° teniendo un momento dif√≠cil para aceptar esto, as√≠ que ha seguido mucho m√°s que yo esta enfermedad y s√© hacia donde voy.

Yo sé que me estoy muriendo.

‚ÄćA√Īoro el d√≠a, pero no pueda compartir eso con Regina, pero yo digo que no puedo esperar".

descendio a los infiernos

SU PARTIDA

√Čl sonri√≥ por encima a la enfermera.

"Es todo un cuento ¬Ņno?

No puedo decirle cuántas veces me he dicho esto, y cada vez que que lo pienso no puedo dejar de llorar, porque yo casi no lo logré.

‚ÄćCasi termin√© en ese lugar horrible, y con raz√≥n.

Pero Jes√ļs, en un acto de incre√≠ble e inmerecida misericordia cambi√≥ todo.

S√© que pase lo que pase, la gente necesita darse cuenta de que nada es imperdonable porque Jes√ļs es m√°s grande que cualquier pecado.

‚ÄćPero no puede perdonar si no estamos dispuestos a pedir perd√≥n".

‚ÄćAlan se acerc√≥ y le apret√≥ la mano.

"Todo lo que tenemos que hacer es amar.
Si te gusta, sonríe, es muy simple.
Difícil algunos días, pero simple".

Dijo nuestra enfermera:

"Alan siguió deteriorándose con el sangrado de la vejiga.

Ni una sola vez lo oí quejarse.

Una tarde de abril llegué al trabajo y de inmediato fui a ver cómo estaba.

‚ÄćEstaba empapado en sudor y con un gris p√°lido enfermizo.

Le limpié y le cambié de ropa y su vestido.

Cuando terminamos, él me miró y susurró:

‚ÄėEst√° a punto de terminar.
Siento a Jes√ļs que viene‚Äô.‚Äć
‚ÄćMe inclin√© y lo abrac√©, con el coraz√≥n roto porque mi amigo se estaba muriendo.
Alan me sonri√≥ y dijo: ‚ÄėRecuerda, es muy simple‚Äô.
Alan muri√≥ en paz a las tres de la ma√Īana, rodeado de su esposa e hijos".

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Demonio y Mal y Pecados

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