¬ŅYa Comenzaron los Eventos de Purificaci√≥n de la Humanidad? [¬°las se√Īales que est√°n viniendo!]

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√öltimos Tiempos y Avisos
Los sucesos que est√°n apuntando al aviso.

Buena parte de los cristianos piensan que estamos a las puertas de la profetizada iluminaci√≥n de conciencia, que har√° que todos los habitantes de la Tierra vean sus vidas tal como Dios las ve, sepan que √Čl existe y se preocupen por las consecuencias de sus pecados, o sea el Aviso.

Pero no solamente porque los videntes que supuestamente tienen la misi√≥n de avisar cuando comenzar√°n estos eventos ya est√°n grandes y tienen de 60 a 70 a√Īos.

Sino porque ha llegado a la Tierra una tribulación tan masiva como no hay antecedentes en la historia humana.

En este vídeo te voy a plantear por que Dios ha dejado pasar esta tribulación, que consecuencias tiene para la humanidad y si ya se han comenzado a desatar los eventos profetizados

Desde principios de la década de 1990 por lo menos, muchos cristianos han pensado que los eventos indicados en varias profecías comenzarían a desarrollarse durante la década de 2020.

En el a√Īo 2010 la organizaci√≥n Rockefeller, ya public√≥ un escenario apocal√≠ptico para la humanidad y Bill Gates habl√≥ sobre una pandemia 6 a√Īos despu√©s.

Sabemos que los globalistas est√°n trabajando para lograr un solo gobierno, un √ļnico sistema monetario y algunos dicen que la meta final es la llegada del anticristo.

¬ŅPero la pandemia de la que habla Bill Gates, que ahora est√° llegando, es algo planificado por un grupo de personas que est√° operando o es simplemente la consecuencia l√≥gica del deterioro moral o sea del pecado que sucede en la tierra?

Probablemente estemos hablando de lo mismo, porque a través de la historia hemos visto que Dios no es indiferente al pecado y cuando el pecado llega a cierto nivel se produce una purificación en la tierra.

Y entonces Dios deja pasar flagelos, o sea que permite ciertos castigos sobre la humanidad, y puede permitir que tengan éxito  momentáneo algunas acciones de personas que no trabajan ciertamente para Dios, sino por el contrario.

Las epidemias siempre han sido parte de la purificación de Dios.

Cualquiera que no crea que Dios usa o permite la enfermedad y la peste como castigo, no est√° familiarizado con el Antiguo Testamento, que est√° lleno de esto.

Y cualquiera que no crea que Dios purifica activamente dejando pasar castigos, tampoco cree en las palabras de Jes√ļs, lee por ejemplo, Lucas 21 o Mateo 24

Y el hecho de que una pandemia ocurra durante la Cuaresma y Semana Santa le da más significado, aunque pocos en los medios seculares o católicos lo hayan aceptado.

Cualquier examen de lo que sucede en la tierra debe comenzar con Dios y terminar con Dios, ya que la historia est√° prevista, regulada y ordenada por Dios.

Santos como Catalina de Siena, Br√≠gida de Suecia, Vincente Ferrer, Grignon de Montfort advirtieron que los desastres naturales siempre han acompa√Īado las infidelidades y la apostas√≠a de las naciones a lo largo de la historia.

Hay tres flagelos que Dios deja pasar para purificaci√≥n de la humanidad: la guerra, la peste y el hambre, seg√ļn la Biblia.

Por eso los cristianos de todas las épocas interpretaron las hambrunas, las pestes y las guerras como signos de la purificación y el castigo de Dios.

La historia nos dice que Dios recompensa y castiga no solo a las personas sino también a las colectividades y grupos sociales: familias, naciones, civilizaciones.

Pero mientras los hombres tienen su recompensa o castigo, a veces en la tierra, pero siempre en el Cielo, las naciones que no tienen vida eterna, son castigadas o recompensadas solo en la tierra.

De modo que es el momento para recordar el mensaje de F√°tima, porque las purificaciones y castigos divinos, que ya han estado afectando a la Iglesia durante a√Īos, ahora est√°n haci√©ndose visibles para toda la sociedad.

Hagamos memoria que Nuestra Se√Īora de F√°tima habl√≥ sobre c√≥mo Dios va a castigar al mundo por sus cr√≠menes a trav√©s de la guerra, el hambre y las persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre.

Pero hoy muchos de los obispos no sólo no están hablando de flagelos divinos, sino que ni siquiera están invitando a los fieles a rezar para que Dios los libere de la epidemia.

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